domingo, 21 de mayo de 2017

HOMENAJE EN CENICEROS, ROSA YA NO ESTÁ SOLA


Placa conmemorativa con el nombre del proyecto

Instalación artística. Un hito musical con buzón de 
pensamientos y sugerencias  

Mirador de Ceniceros

Se leyeron poemas y otros textos. Fuera...

... y dentro de la iglesia arruinada...


Antiguo vecino de Ceniceros leyendo un texto


Volvieron a sonar los nombres de los vecinos desaparecidos


Donde antes hubo casas

Gente llegada de Palencia, de León y Burgos 


FOTOGRAFÍAS: Homenaje en Ceniceros (Tomadas el 20-5-2017)


Dentro de la convocatoria de proyectos “Nodos-Arte y Territorio", cuya idea y desarrollo nació del Espacio Tangente, de Burgos, y del MUSAC de León (programa “Laboratorio 987”), en colaboración con el espacio Geoloras (Parque Geológico las Loras), tuvo lugar ayer en las ruinas del pueblo abandonado de Ceniceros una emotiva concentración de personas llegadas de León, Palencia y Burgos. Se trataba de poner en escena uno de los proyectos seleccionados del certamen. Bajo el título “INMEMORIAM COMMUNITATIS”, constituyó un sentido homenaje, a través de Ceniceros (despoblado en 1956), a los pueblos abandonados y a las personas que los habitaron. Dentro de la iglesia, saqueada y arruinada, los numerosos asistentes, entre los que se encontraba uno que fue vecino de Ceniceros, se leyeron poemas y otros textos de autores conocidos. Como huella física y trascendente de la jornada quedó en el lugar, además de una placa conmemorativa, una instalación artística con vocación musical. Ahora, quien visite el hermoso lugar de Ceniceros podrá hacer sonar el hito-instrumento como testimonio de su paso por el lugar, sumándose así al homenaje a los pueblos desaparecidos y al dolor por la despoblación. 
Rosa ya no estará sola en Ceniceros. 

  

domingo, 7 de mayo de 2017

CRUZ DE LA DESPOBLACIÓN


          




FOTOGRAFÍAS: La cruz de Ceniceros (Tomada en mayo de 2017)

Hacía 20 años que no visitaba Ceniceros, queridos amigos. Hace tres días lo hice y vi que las tres casas que resistían entonces han caído definitivamente. En cambio, la  cruz de Rosa continúa en su lugar, respetada por los saqueadores del abandono, como si el tiempo no hubiera pasado para ella, representando a un vecindario que el aire hace tiempo se llevó. 


CONTRA EL OLVIDO

Un cálido musgo que abriga el último sueño, líquenes que conservan la memoria, trepadoras que estrangulan el alma, bringazas guardianas cayendo del cielo, más un muro testimonial de un recinto postrero que solo la selva impide su total derrumbe. Todo para custodiar una cruz de hierro, solitaria y partida, para una placa de porcelana con un nombre que da vida y muerte a un pueblo que fue y ya no es, aunque este nombre remolinee para siempre en las alturas donde habitan los buitres del Rudrón. Esperaba ver flores marchitas junto a esta cruz de la despoblación, como homenaje de algún vivo, pero a veces los recuerdos se arrastran solo hasta donde pueden. Conozco en la provincia cementerios difuntos, sin cruces ni nombres, pero hasta en estos desiertos he llegado a ver vida floral, siquiera mustia por visitas de años recientes. En Ceniceros, no, en este bello mirador, de olvido y silencio, sola está la cruz con óxido casi centenario, con la identificación de una mujer que murió el día de su cumpleaños, en 1927, a los 28 años:
Rosa.