viernes, 16 de enero de 2026

DE BUZONES Y POSTALES

                                            


Buzón de correos en Fuenteodra.


Buzón en Moradillo del Castillo.


Buzón en Manciles.



FOTOGRAFÍAS: Buzones de cartas (tomadas en distintos años).

En mi reciente estancia en México quise comprar alguna postal de los lugares más emblemáticos que visitamos. No porque las necesitara para enviar a familias y amigos, como hasta no hace tanto tiempo fue costumbre, sino por engrosar la colección acumulada durante años. Una colección preciosa, todo hay que decirlo. En un pasado cercano, la postal sirvió para comunicar a nuestros amigos y seres más queridos que estábamos bien y que disfrutábamos mucho de las maravillas que estábamos viendo en nuestros viajes. Quise comprar postales, ya digo, pero no pude hacerlo porque ya no se encuentran en ningún lado. Las postales han desaparecido. ¿Alguien ha comprado o visto alguna en los quioscos en estos últimos tiempos? Silencio. Hoy esa costumbre postal, que era una forma cómoda de comunicación, pues requería menos esfuerzo que una carta, ha sido sustituida por los envíos por wasap. Ahora, con nuestros móviles, podemos enviar fotografías sin cuento y el sufriente familiar o amigo recibirlas al instante de ser enviadas, sin necesidad de barcos ni de trenes que las transporten en sacas de Correos.  La competencia, pues, no resiste comparación y por eso las postales han desaparecido.  Otra pérdida sobrevenida por las nuevas tecnologías.  

Después de lo anterior, queridos amigos, me parece oportuno traer a colación los buzones de correos en los pueblos. Cuando veo empotradas en muros estas cajitas de distintos colores, con su característica trompetilla como logo y su mágica ranura para introducir las cartas, se me ocurre pensar que quizá lleven años vacías y que la menguada población de los pueblos, vieja de años y llena de experiencia, debe estar cansada ya de abrirlas para no encontrar nada. Pueden ser media docena de almas mayores que quizá no tengan quien les escriba, como no sea un banco sin calor amigo ni familiar.    

Si abriéramos uno de estos buzones olvidados, ¿con  qué nos encontraríamos?


Villamayor de  los Montes 
En algunos lugares, las cajitas de Correos no llegaron, o llegaron tarde, y fueron
los propios dueños de las casas quienes tuvieron que arreglárselas
fabricando sus propios buzones.
 


 
 Buzón en Villasidro.  
Antes de las cajitas de Correos una simple ranura
 en la puerta podía servir como buzón.
  


 

2 comentarios:

  1. A mí siempre me gustaron las postales y he seguido escribiéndolas. Es verdad que han ido desapareciendo de casi todos los quioscos pero aún se pueden encontrar. En Madrid, que es la ciudad en la que vivo, es muy fácil verlas en las tiendas de turistas, en algunos quioscos y librerías e incluso hay un par de establecimientos que únicamente vendes postales. Yo además estoy en una página web, Postcrossing, en donde puedes encontrar gente de todo el mundo para escribir e intercambiar postales, incluso puedes recibir postales desde México, así que en algún sitio las deben de comprar.
    Reconozco que en Burgos está más difícil, ahí han ido desapareciendo de todos los sitios pero todavía las puedes encontrar en alguna de las tienda de turistas que hay en La Paloma o en la Plaza del Rey San Fernando. También en las tiendas que tienen algunos de los sitios más visitados como la Catedral o Las Huelgas. Hasta hace poco tiempo en Música y Deportes tenían unas postales muy bonitas pero al cambiar de dueño también desaparecieron.

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    1. Gracia, Manuel. Me alegra saber que todavía quedan en algunos lugares. Estoy seguro de que habrá coleccionistas de postales en todo el mundo. Hoy, algunas postales son objetos de culto, sobre todo aquellas que cruzaron grandes mares y que ahora pueblan los mercadillos callejeros, algunas con emotivos textos y preciosa caligrafía.
      Muchas gracias por tu comentario

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