miércoles, 23 de junio de 2010

MAÑANA Y NOCHE DE SAN JUAN



FOTOGRAFÍAS: Hoguera de San Juan en Ubierna (1998). Sol en Las Mamblas (2005).

Un año más, siguiendo una tradición ancestral, arderán esta noche de San Juan hogueras en infinidad de lugares de España y del mundo, también de Burgos. Más difícil será encontrar a alguien que se bañe con el rocío mágico del alba, o que lleve su ganado a los ríos y fuentes, antes de que el agua sea tocada por el sol que da vueltas, para prevenirle de la sarna y otros males. Ya no queda en los pueblos gente ni ganado que aproveche esa medicina, la despoblación se llevó también una cultura de siglos.

Una advertencia para los amigos y seguidores de este Cajón de Sastre:

La mañana de San Juan, cuando la zorra madruga, el que mucho vino bebe, con agua se desayuna.



RUEDA DE LA FORTUNA

Es mañana de San Juan, Lluvia, la luz llega tenue de un sol todavía invisible. Momentos de calma y de expectación en el principio del día y del mundo. Cierto, aire escondido, el viejo ha jadeado en la ascensión, pero ahí está, como todos los años, como todos los siglos al alba, esperando en Peña Monte ver el portento; está limpio, se ha bañado con mi rocío mágico, nocturno y purificador, y ahora aguarda su ración de fortunas sin cuento que le ofrece nuestro hermano Sol, cuchillos de oro que al poco se revolverán de locura. Silencio, que ya asoma por lomas de bruma ardientes, ya se ve la corona del poderoso, nimbo dorado que ilumina de esperanzas vanas la cara del viejo. ¿Ves ahora la Rueda de la Fortuna? ¿Ves cómo da vueltas Santa Catalina?, le dice el abuelo al nieto ausente, le dice el padre que se fue al hijo que emigró. Sí, abuelo, sí, padre, veo en mis sueños una rueda de fuego que baila el destierro.

De Ecos de la lluvia y el aire (Peñahorada, 2006)

sábado, 19 de junio de 2010

SANTA GADEA DE ALFOZ: UN NOBLE ACCESO A LA NADA




FOTOGRAFÍAS: Tomadas el 5 de junio de 2010

Una nueva visita a los pueblos del Alfoz de Santa Gadea me permitió hace unos días disfrutar de su maravilloso paisaje y de su rico patrimonio histórico-artístico. Me llamó la atención en esta ocasión una construcción que desconocía y que bien podría considerarse como una ruina histórica si no fuera porque aún está en pie y con buena presencia. Me refiero a una puerta (mejor sería decir una entrada) jalonada por dos cubos de sillares, uno de ellos blasonado. Su singularidad estriba en que es una entrada a ninguna parte, si por ninguna parte pudiera entenderse un prado tapiado sin otra cosa que hierba. No da paso a ninguna casona, ni a palacio, ni a edificio religioso alguno, sólo a un prado. Injusto sería, no obstante, soslayar que a pocos metros, separado por un tapial, se encuentra una casona palaciega en muy buen estado de conservación, una casona que por uno de sus costados presenta cierto aire conventual. Podría ser que la entrada a ninguna parte que guardamos en este Cajón de Sastre tuviera algo que ver con dicha casona, pero la separación entre ambos parece nítida. Así las cosas, es justo también que nos hagamos preguntas: ¿Para qué sirvió esta puerta, con escudo y de porte tan noble? ¿Quizá por ella pasaba un camino importante? ¿Tal vez en el prado, ocultas bajo la hierba, se esconden las ruinas de algún viejo palacio? ¿Qué historia se esconde tras esta puerta sin clavos ni cerrojo? Porque no creo que sea una de esas obras inútiles que en ocasiones se hacen, gastando importantes sumas de dinero, y que luego no sirven para nada, que ni siquiera llegan a utilizarse, como vías y estaciones de tren, túneles, autopistas etc. Ejemplos de estas obras inútiles podemos ver en la interesante web historiasgemelas.org

martes, 15 de junio de 2010

RUEDAS DENTADAS


FOTOGRAFÍA: De camino a Madrid por la vía muerta. (Tomada en mayo de 2010).

Una vez, siendo casi un niño, destrocé un reloj de mi padre por verle las tripas. Quería ver qué era aquello que en su interior producía el continuo y monótono tic-tac que rompía los silencios de la casa. Era un viejo reloj de bolsillo, un Roscoff con su manilla para colgar de una cadena. Y en aquellos intestinos perfectamente organizados pude ver algo que quedó para siempre grabado en mi memoria, también en mi retina: las pequeñas ruedas dentadas que, acopladas, iban moviéndose con cadencial ritmo. Desde entonces, cuando veo una rueda dentada grande, hermanada con otra u otras más pequeñas, aunando sinergias, formando engranajes, me viene a la memoria aquel viejo reloj y pienso en todas las fuerzas, potencias, energías desarrolladas y olvidadas, en los tiempos calculados y en los silencios animados. Hoy guardo en este Cajón de Sastre, queridos amigos y seguidores, un engranaje solitario en una estación de ferrocarril clausurada y masacrada; varias hermanas de hierro y orín, una mayor y otras más pequeñas, ya sin vida por culpa de una vía que la carretera y el aire se llevó. Es mi homenaje a la rueda dentada.

sábado, 12 de junio de 2010

LA IGLESIA RECICLADA DE TORME (II)


FOTOGRAFÍA: "Casa-iglesia" de Torme (Tomada en 2009).


El 14 se septiembre de 2009 guardaba en este Cajón de Sastre, en la etiqueta de Curiosidades, una breve nota sobre una iglesia de Torme que en su día dejó de ser templo para convertirse en una casa-vivienda. Esta era la nota:


Sucedió en Torme, localidad de la Merindad de Castilla la Vieja: de una vieja iglesia hicieron una casa familiar. De esto hace ya mucho tiempo. Ahora, la iglesia-casa o la casa-iglesia, como mejor se quiera, es un híbrido original y admirable en el que, fuera ya del culto religioso, se mezclan en alegre armonía los robustos y bendecidos esquínales de la iglesia con las balconadas de madera espléndidamente floridas y características de las Merindades. Sillares renacentistas, arcos (en el interior), artísticos florones y alero torneados, junto al humilde mampuesto, propio de la arquitectura tradicional burgalesa y en el que se abren puerta y ventanas de la vivienda, completan y conforman la interesante simbiosis.

Han pasado nueve meses y me ha llegado al buzón un comentario de Pedro M. López Andino, vecino de Torme, referido a esta entrada, que por su gran interés reproduzco aquí para enriquecimiento de todos. Este tipo de comentarios-colaboraciones, acompañados de importantes aportaciones documentales, es el que siempre desearíamos.


El comentario y la foto que se acompañan, hacen referencia a la Ermita de San Vicente, en Torme. Existen documentos que indican que la presencia y construcción de esta ermita en el pueblo fue anterior al siglo XIV. Dicha ermita se utilizó como lugar de reunión, en su portal, del Concejo de Torme (así consta en un documento de 1309).Fue utilizada también por los vecinos como iglesia parroquial, en detrimento de la de S. Martín. No estando de acuerdo con esa circunstancia, el Cabildo de Burgos elevó las quejas de que los vecinos de Torme debían diezmar en la iglesia de San Martín hasta al propio Papa. Por él se les ordena, tras sentencia, que vuelvan a diezmar en la iglesia de San Martín.Tras haber sido reparada y agrandada la iglesia parroquial de San Martín, en los siglos XVI-XVII, y haber sido condenado el uso que de la ermita de San Vicente se hacía como parroquia, el culto en esta ermita era reducido, limitándose, casi exclusivamente, a las misas que por designación de las distintas capellanías, se decían en ella.Con motivo de la invasión francesa y con la llegada de las tropas napoleónicas, tras fijar el acuartelamiento principal de sus tropas en Medina de Pomar, también lo hicieron en Torme, dejando en él, de forma permanente, un importante destacamento de caballería. Para su alojamiento, al parecer, no encontraron mejor sitio como cuadra para sus caballos que la citada ermita de San Vicente, quedando, desde esa fecha, cerrada al culto.Tras este empleo y al abandonar estas tierras los franceses, esta ermita quedó en un estado tan indigno y deplorable que no volvió a abrirse al culto religioso y con ello vino el mayor de los abandonos y su total ruina. Constan documentos de su venta en 1844, utilizándose desde entonces como vivienda.

jueves, 10 de junio de 2010

CAPADOCIA: PROTEGER LAS PINTURAS DE LAS IGLESIAS RUPESTRES




FOTOGRAFÍAS: Iglesias rupestres en el "Museo de Göreme" (Tomadas en mayo de 2010)

Hace unos días comentaba aquí mi regreso de Turquía, más que nada por justificar una ausencia que quizá a alguno pudo llegar a notar. Decía, queridos amigos y seguidores de este Cajón de Sastre, que era muy posible que volviera a daros la carga, sin duda influenciado y anonadado por las maravillas que pude ver en este viaje. Alguno de vosotros quizá sepa de mis inquietudes por los eremitorios altomedieavles en Burgos, de hecho, algún trabajo tengo publicado sobre el tema. Por ello, no debe de extrañar mi gozo en Capadocia, lugar de otro planeta donde las iglesias rupestres, agrupadas en sorprendentes conjuntos, se pueden contar por cientos, muchísimas de ellas con frescos murales revistiendo sus paredes rocosas. Es precisamente sobre estos frescos, increíbles pinturas policromas del arte bizantino, representando la Historia Sagrada que nos contaron de niños, sobre lo que llamo la atención aquí, en este humilde y particular descargadero de frustraciones. Llamo la atención de las autoridades culturales turcas sobre la ausencia de protección de la mayor concentración pictórica y rupestre del mundo, Patrimonio de la Humanidad, para más señas. En mi visita al llamado Museo de Göreme, el gran circo (geológico) de iglesias trogloditas abierto comercialmente al público, pude ver con mis propios ojos cómo multitud de personas, una vez accedido al recinto visitable, se desparramaba sin control por donde mejor le parecía y se introducía masivamente en las iglesias pintadas sin que nadie controlara estas incursiones. Algunas iglesias, las más notables y mejor conservadas, tienen barreras de madera que acotan el paso a lugares especialmente protegidos, pero al no existir ninguna vigilancia, la gente salta dichas barreras para hacerse fotografías, y, sin percatarse de ello, llega a restregar con su cuerpo las paredes, poniendo en peligro los revestimientos pictóricos.
Es normal que Turquía quiera sacar rédito a un patrimonio tan inconmensurable, o que quiera difundirlo para todo el mundo, cualquier país haría lo mismo, pero creo que serían necesarias unas normas de visitas más estrictas y controladas. Al fin y al cabo, es un patrimonio de todos.

martes, 8 de junio de 2010

COLEGIO ARGÜESO: UNA PRECEPTORIA DE LATIN EN ARIJA











FOTOGRAFÍAS: Varias del estado actual de la escuela-preceptoría de Arija; tomadas el 6 de junio de 2010.
DE ÉPOCA: Colegio Argüeso recien construido y alumnos de la preceptoría. (Ver sitio web Arija).

Hace poco guardamos en este Cajón de Sastre algunos apuntes sobre Pradoluengo. Decíamos que esta localidad fue durante muchísimos años una isla fabril en un contexto mayoritariamente agro-ganadero de la provincia de Burgos. Pero al decir eso nos olvidábamos de Arija, otro núcleo burgalés que debemos incluir en la lista de los que se distinguieron como industriales; bien es cierto que, en el caso de este último, por iniciativa de gente extranjera. Arija tenía buenas arenas y ello permitió la instalación, en 1906 y con capital francés, de una gran fabrica de vidrio (“Cristalería Española S.A.). Y así, lo que hasta entonces fue uno de tantos pueblitos ganaderos del norte de Burgos, se convirtió en un emporio industrial en el que llegaron a trabajar cerca de 1000 obreros. Y como suele suceder en estos casos, en torno a la fábrica surge un pueblo nuevo, con estación de ferrocarril, con lujosos chalés para los directivos y barriadas para los obreros y sus familias, llegados en aluvión de los pueblos del entorno o de lugares más lejanos, comercios, banda de música, equipo de fútbol, cuartel de la Guardia Civil, etc; se crea trabajo en Arija, llueven sueldos, que sustituyen las veleidades y miserias del campo. En definitiva, se vive cierto dinamismo y optimismo en los pueblos de La Vilga. En este contexto, los patronos construyen una espaciosa y bonita escuela mixta, que hoy puede verse, en estado de abandono y cierta ruina, en el barrio de la fábrica, junto a un pequeño parque donde se alza un monumento al primer director de la empresa, Arsenio Brachott. Pero antes de esta escuela hubo otra, la que fundó en 1891 León Argüeso, un hijo de Arija, en el mismo pueblo y junto a la carretera que lleva a Santa Gadea de Alfoz. “Colegio de Instrucción Pública”, se llamaría al principio, y más tarde, “Colegio-Preceptoría Argüeso”. Aquí, hasta principios de los sesenta del pasado siglo, se impartiría latín a todo pasto a chavales internos que, llegados de los pueblos de los alrededores, irían después a llenar los seminarios de Burgos. En la actualidad, el edificio, un delicioso caserón de dos plantas, de corte clásico y construido con excelente sillería arenisca, con ventanas y acceso graciosamente recercados, se encuentra en estado ruinoso. Luce sobre la puerta principal una placa con inscripción en la que puede leerse el nombre del fundador y el año en que fue construido.
Adela Gómez, de 88 años, y hermana del último preceptor, Luis Gómez Alonso, recuerda que en la última etapa vivían en el colegio el preceptor y su familia; el primero dedicado a su latín y otras humanidades y ella misma atendiendo a los internos en los asuntos domésticos, como hacer las camas, la comida, etc.: “Había un salón muy grande con 20 o 25 camas”. Entre sus recuerdos guarda la imagen de los chicos a su llegada al colegio, “llorando porque no querían quedarse”, y la de los examinadores, que venían de Burgos haciendo recorrido: “Examinaban en la Preceptoría de Escalada, en la de Villanueva de la Nía y en esta de Arija”.
Las dos escuelas de Arija, barrio de la fábrica y preceptoría, son una muestra más de patrimonio burgalés arruinado. Haría bien el Ayuntamiento de esta localidad en dar a ambos edificios una utilidad, antes de que puedan llegar a desaparecer.
NOTA: las dos fotografías de época que se adjuntan han sido obtenidas de una magnífica colección que puede verse en el sitio web de Arija.