jueves, 25 de noviembre de 2010

NOCECO: SIGUIENDO LA RUTA INDIANA ENCONTRÉ UNA “CATEDRAL”







FOTOGRAFÍAS: Iglesia de Noceco, levantada en 1906 con estilo neorrománico. Escuela y casa del maestro en Noceco, del siglo XIX. (Tomadas en noviembre de 2002). Bahía de Montevideo desde El Cerro (Tomada en 2002).

Parece una extraña mezcla de neorrománico, santuario de Covadonga y catedral de Lourdes. Semejantes impresiones se me ocurrieron cuando el pasado día 20 visité la localidad de Noceco y comprobé la desproporción de su espectacular iglesia en relación a la pequeñez de su caserío. Aunque si se mira el conjunto a distancia puede atisbarse algún parecido con el gótico (quizá sea por el pináculo de la torre), lo cierto es que es el neorrománico lo que predomina en toda la traza.
Qué se me perdió por Noceco aquel día lo explico a continuación. En mis nuevas andanzas siguiendo el rastro de los indianos del norte de Burgos recalé en este lugar por una decepción, pues en realidad el motivo de mi viaje era llegar a Quintana de los Prados, siguiendo una pista “segura” que tenía sobre quienes embarcaron para América de este pueblo (Archivo de Indias). Pero aquí no encontré huella alguna construida de estos emigrantes, por supuesto que ni de los varios vecinos que salieron a finales del siglo XVIII para Nueva España, nada, ni siquiera conseguí un pequeño testimonio oral. De modo que, recordando la vaga pista que recientemente me dio un buen amigo, me desplacé a la cercana localidad de Noceco para probar suerte. También yo recordaba, de mis innumerables pasadas por esta población, alguna construcción notable que más o menos podía asociarse al indianismo. Fue así cómo llegué a toparme con una de las iglesias modernas más espectaculares del norte de Burgos, o quizá mejor debería decir de toda la provincia. Bajo la lluvia y en los primeros momentos, permanecí anonadado por la aparición de tan impresionante construcción. Algo tan osado no podía ser sino una obra indiana, me dije, de tan embebido como estaba con el tema: ¡qué alarde!, ¡qué exhibición de poderío! Miré hacia arriba de la torre y vi una leyenda escrita con letras de molde en la que puede leerse: “SE CONSTRUYÓ EL AÑO 1906. COSTEADA POR LOS HIJOS DE ESTE PUEBLO DON MANUEL LÓPEZ. DON TIMOTEO BUSTILLO. DON MARIANO LÓPEZ”. ¡Albricias!, alguno de estos hombres ilustres deben ser los “americanos” de mis notas –pensé-, y no precisamente de los de la “maleta al agua”. Pero no. Saqué mi cuadernillo y cotejé nombres y apellidos de los vecinos de este lugar que surcaron el océano: ninguno se correspondía con los de la iglesia, ninguno de ellos era, desde luego, Diego de Mena Ortiz (criado del Gobernador y Capitán General de Cartagena de Indias), que embarcó en 1673, junto con su mujer, María Zorrilla de San Martín, rumbo a dicha población. Otra decepción más.

Recorrí el pueblo bajo la lluvia, buscando alguna persona que pudiera darme algún tipo de información. Tarea difícil por el abandono invernal. Y así fue cómo llegué a la parte más alta del caserío y localicé la escuela. Sin niños, abierta y convertida ahora en almacén de aperos, sobre la entrada tiene una placa que nos recuerda quien o a expensas de quien se construyó. Dice así: “ESTA ESCUELA FUE FUNDADA EL AÑO 1889 Y EDIFICADA EN 1914, POR D. MANUEL LÓPEZ ANGULO NATURAL DE ESTE PUEBLO”. Y pegada a la escuela está la casa de los maestros, hoy habitada por una familia de campesinos, que también tiene su data sobre el balcón central. La inscripción reza: “A EXPENSAS DE D. MANUEL LÓPEZ Y ANGULO NATURAL DE ESTE PUEBLO Y VECINO DE MADRID SE CONSTRUYÓ ESTA CASA PARA ESCUELA DE PRIMERA ENSEÑANZA DE NIÑOS Y NIÑAS Y HABITACIÓN DEL MAESTRO. NOCECO 4 DE DICIEMBRE DE 1889”.

Encontré por fin una fuente de información, un matrimonio mayor y encantador que me puso en antecedentes. Así supe que de indianos, nada, que todos los nombres de las inscripciones que había visto pertenecían a familias ricas de Noceco, que tenían o tienen su residencia en Madrid, a vecinos de este pueblo que quisieron con sus obras perdurar por los siglos de los siglos en la memoria. Según mis informantes, la iglesia neo sustituyó a otra de mayor antigüedad y de mayor valor histórico y artístico.

Cuando ya me disponía a abandonar el pueblo el sol salió y la "catedral" de Noceco resplandeció.



INCERTIDUMBRE EN MONTEVIDEO. PRESIDIO Y SHOPPING
De “MEMORIAS DE AMÉRICA”

(2 de agosto de 2002)

“... Lo de siempre, al saber que éramos españoles “se admiraron mucho”, que diría algún conquistador, nos interrogaron sobre nuestro país, y se desvivieron en atenciones. Por supuesto, nos enseñaron toda la sede y nos dieron todo tipo de explicaciones. Una gente estupenda. A tantos miles de kilómetros de nuestra casa y con la situación complicada que se vivía en Montevideo aquel día, nos sentimos con ellos bastante seguros.

Hacia las siete de la tarde, noche cerrada, llegó nuestra amiga uruguaya disculpándose por el retraso. Llegó con apretado programa para nosotros. En primer lugar tomamos un taxi para ir a un mercado artesano que, según ella, nos iba a encantar. Se veía poco tráfico en las calles y se circulaba sin dificultad. Sentado junto al taxista, éste me fue describiendo la crisis y la realidad social de Uruguay. Me dijo que quería marcharse a España, concretamente a Canarias, donde tenía familia. Nos dejó anonadados cuando nos aseguró que diariamente abandonaban Uruguay, rumbo a España, unas trescientas personas, algo que me resultaba difícil de digerir para un país tan pequeño. (Otra vez la inversión: hubo un tiempo en el que los canarios repoblaron las tierras uruguayas –de ello hay constancia fotográfica en el museo de El Cerro– y ahora son los descendientes quienes retornan). El dramatismo de aquél éxodo se acentuaba, además, porque según nuestro amable conductor, los que se iban eran los más jóvenes y los más válidos, los que en algún momento podrían echar una mano para levantar el país. Una tragedia que en nuestra España también conocimos y sufrimos.

El mercadillo de artesanía estaba cerrado y volvimos a la organización. Leo en mis notas:

“Todos los comercios han cerrado; hay incidentes, asaltos a comercios en varios puntos de la ciudad; existe una psicosis tremenda; helicópteros sobrevuelan sobre nosotros. Da la impresión de que estemos al borde de un estallido social. Nuestra amiga parece haber oído que cabe la posibilidad de que los incidentes no sean espontáneos y que estén dirigidos. Es emocionante vivir en directo estos momentos, pero también estremecedor”.
Bien entrada la noche, nuestra amiga nos llevó a dar un paseo por la bahía, que en aquellos momentos estaba salpicada de luces reflejadas. Después a un shopping (hipermercado solemos decir por aquí), y aclaro antes de nada que “ir de shopping” es un “deporte” que se cultiva mucho en Uruguay, también en Paraguay y Argentina, que son los países que visitamos. El shopping en cuestión fue un antiguo presidio, uno de los más terribles del país. Ahora, y desde hace diez años, es un lujosísimo templo del consumo ¡Qué pensarán ahora los presos que allí sufrieron tantas penalidades, al ver el patio carcelero lleno de espejos, mármol y escaleras babilónicas! ¡Que dirán ahora, al ver tantos y tan llamativos escaparates atiborrados de productos allí donde no hubo más que golpizas, miseria y ratas! Pues, entre otras cosas, podrían decir: “ahora somos presos del consumo”. Pero, claro, esa es otra historia...".

Cerca de Paysandú
(3 de agosto de 2002)

“...En el atardecer, el paisaje en aquella zona uruguaya se presentaba monótono, con grandes extensiones de praderas y suaves lomas, sólo interrumpidas por algún bosquecillo de eucaliptos o naranjos. Una lluvia de cabezas de ganado pastaba sin gran estrés (alguien de nosotros dijo que había más vacas que habitantes). De cuando en cuando, alguna estancia solitaria en medio de aquel mar de hierba, en el ocaso rojo. Todo conformaba una postal gauchesca. A esta imagen contribuía la silueta de algún jinete solitario volviendo hacia estancias o ranchos lejanos tras haber cabalgado todo el día por praderas del fin del mundo. Tras los cristales del ómnibus y caída la noche, mortecinas luces en remotos horizontes nos daban razón de estancias olvidadas que nunca habríamos de visitar o conocer...”.




2 comentarios:

  1. En Noceco, efectivamente no tenemos indianos, pero entre nuestros antecesores, tenemos personas tan ilustres, como El presidente de la Banca de San Carlos, precursor de nuestro actual Banco de España, fundado por por dicho presidente don Ronmualdo Cespedes Ogazón. Otros peronajes ilustres han saliudo de Noceco. Si tiene interés en conocer no dudes en contactar conmigo, ctr@siglo-xix.com

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  2. Muchas gracias por tu valiosa aportación, que enriquece sin duda la entrada y da luz sobre Noceco.

    Saludos

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