martes, 7 de junio de 2011

EL LAVADERO DE ALBA




FOTOGRAFÍAS: Presa y lavadero de Alba (tomadas en 2009).

        Hoy, queridos amigos de este Cajón de Sastre os traigo una historia que no por humilde deja tener su interés. Ha pasado una docena de años desde que visité por primera vez las ruinas de Alba, uno de los pueblos recogidos en mi libro Los pueblos del silencio. En aquella ocasión, intentando encontrar los restos del pueblo, hurgando entre la maraña vegetal que envolvía el lugar, encontré el lavadero del común, que estaba en su mayor parte oculto por una capa de hierba y tierra y corría sobre él el agua de un pequeño arroyo desbordado. Entonces, por mucho que lo intenté, no pude leer en su totalidad una inscripción, de buena caligrafía, que se adivinaba más larga que la simple fecha y firma de los constructores. “Alba 6 de junio de 1931. Jesús Solórzano hizo esta obra”, creí leer. Y ahí quedó la cosa, con la incógnita de saber si debajo de la capa vegetal había escrito algo más. Varios años más tarde conocí a un tipo en el Espacio Tangente, de Burgos, que habiendo ojeado o leído mi libro y picado por la curiosidad, sus dotes de detective le llevaron un día a Alba. Rebuscó como yo entre la selva y encontró también el citado lavadero. Todo su afán desde entonces fue descifrar el mensaje escrito en él. Y así, un día y otro, y otro, volvió al lugar para hacer una concienzuda limpieza del conjunto. Tras minuciosa labor, propia de un restaurador de arte, un día descifraba una palabra nueva, otro, dos más..., hasta que llegó un momento en el creyó que el mensaje empezaba a tener sentido, y sobre todo, mayor trascendencia que la de la simple datación y firma del constructor. Con todo ello, un día me invitó a visitar juntos las ruinas. Y tengo que decir que quedé admirado por la labor que había realizado. Ya la inscripción podía leerse con claridad, aunque todavía no del todo completa. El mensaje nos habla de una época en la que los roles de hombres y mujeres estaban bien definidos en Alba. Y dice así:

Este lavadero es solo para las mujeres.
Queda terminantemente prohibido lavar los hombres.
Y para que conste firmo la presente.
Alba 6 de septiembre de 1931
Jesús Solórzano.

Firman también a uno y otro lado de la pared, de cemento duro como la piedra, los que parecen ser vecinos y testigos de la normativa inscrita: al lado izquierdo, Cayetano Rubio y de nuevo Jesús Solórzano, que bien podría ser el mismo constructor o un hijo suyo con el mismo nombre; al lado derecho firman otros dos testigos, cuyos apellidos Rubio y Cámara llegan a leerse con claridad, pero no sus nombres, que se prestan a la confusión.

Finalmente, cabe señalar que en un extremo de la pared que hace de presa del lavadero puede verse una pequeña hendidura, rectangular, que debió servir para aliviar el lavadero, pero que las personas que la hicieron creyeron oportuno darle el sorprendente nombre de “BUZÓN”. Buzón para el paso del agua, que no para correspondencia, creo.

A mi amigo Oscar de la Torre, buscador empedernido de lo insólito, trotamundos por la provincia.

7 comentarios:

  1. Que gusto da leer, que la historia que en su día leí sobre Alba en su libro, ha tenido continuación, y no ha quedado oculta por la maleza o destrozada por desaprensivos

    ResponderEliminar
  2. El actual alcalde de Villafranca Montes de Oca, ayuntamiento al que pertenece Alba, también se llama Jesús Solorzano y posiblemente sea familiar del constructor del lavadero. Quizá él pueda ampliar datos de esta interesante historia.

    ResponderEliminar
  3. (soy Montacedo, del blog Tierras de Burgos)

    En reconocimiento a tu inestimable labor he querido galardonar tu blog con el premio simbólico Sunshine Award.
    Te indico seguidamente sus reglas, tal cual me las han pasado a mí, aunque por lo que a mi respecta puedes hacer lo que creas más oportuno:

    1º-agradecérselo a quien te lo ha dado
    2º-escribir un post sobre ello
    3º-entregarlo tu mismo a 12 blogs que creas que lo merecen, citándolos en la entrada.
    4º-mandar un comentario o correo comunicándoselo.

    ResponderEliminar
  4. Hola Montacedo. Lo que creo más oportuno es darte las gracias por el galardón que a título personal me concedes. De lo demás, pues no sé qué decir.

    Saludos
    Elías Rubio

    ResponderEliminar
  5. Que historia más bonita. Y la norma escrita, solo para mujeres, me parece muy curiosa.
    Un saludo y enhorabuena por todo el trabajo que lleva el blog.

    ResponderEliminar
  6. Me parece muy interesante. Hay temas como éste de los lavaderos que quedan un poco en segundo plano de la historia de los pueblos, pero realmente es en estos sitios donde se hace la historia de verdad. Adjunto un artículo que publiqué sobre el tema.
    http://www.noticiasdealava.com/2011/02/20/sociedad/euskadi/cuando-las-noticias-estaban-en-los-lavaderos

    ResponderEliminar
  7. Son ya varias veces las vuelta que he dado alrededor de la Presa de Alba, un entorno encantador y que me fascina, sobre todo en otoño. Siempre echo una ojeada por las ruinas de Alba, cada vez más selváticas. Por supuesto que he visto el lavadero y el documento que mostráis es muy valioso. Como anécdota decir que la última vez que anduve por allí, en octubre de 2012 (medio nevando), me salió de repente un zorro de entre las ruinas, auténtica muestra de quiénes son los habitantes de hoy!

    ResponderEliminar

Solo se admiten comentarios constructivos. Los comentarios anónimos, o irrespetuosos, no serán publicados, tampoco los que no estén correctamente identificados.