jueves, 13 de noviembre de 2014

OTOÑO EN TUDANCA


Las gallinas de Tudanca escarban 
en el camino amarillo

Tudanca se esconde tras la chopera dorada

El Ebro se remansa para contemplar los colores
otoñales de su ribera


FOTOGRAFÍAS: Tudanca y río Ebro (Tomadas en el otoño de 2013).


Dicen que nos vamos al caer la hoja, y la verdad, no sé por qué hacemos semejante tontería. Uno ve el radiante otoño en Tudanca y ha de querer quedarse para disfrutar de otro más, y de otro, y otro más. Los otoños en Tudanca, cuando los chopos y frutales cubren de colores sus prados verdes, son de ponerse en pie y ovación generalizada. Nada en ellos incita a marcharse, solo a quedarse. En el otoño de Tudanca las gallinas rojas y libres picotean y escarban entre las hojas caídas desde la fundación del pueblo, las más arrojadas, como lo hicieron siempre que no hubo riadas, se acercan a la orilla del Ebro remansado y visitan a los mejillones, oscuros durmientes enterrados en la arena. En Tudanca, donde la carretera muere y el río continúa entre montañas imposibles, bajo una sinfonía de colores de ribera, uno desea que siempre sea otoño.


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