miércoles, 6 de mayo de 2015

"LA ROBLENCINA", EN UN LUGAR DE BURGOS



La Roblencina

Un quejigo con el vientre vacío

Alguien quiso tumbarlo, ¿se quejaría el quejigo? 



FOTOGRAFÍAS: La Roblencina (Tomadas en abril en mayo de 2015). 

Alguien me informó recientemente: en un lugar que hacía cien años que no visitaba existe un roble quejigo gigantón, un árbol anciano que no conocía y que por ello aún no formaba parte de la colección que aquí llevamos guardada. Por otra parte, una buena amiga me comentó no hace mucho que su marido está muy enfadado conmigo por haber dado pistas para la localización de cada uno de los árboles que aquí han ido apareciendo; aduce que no se fía de que todas las personas que visitan estos ejemplares sean igual de respetuosas con el medio ambiente. Seguro que tiene parte de razón el marido de mi amiga (este es un conflicto interior que siempre me ha rondado, enseñar y conservar a veces no hacen buena pareja).
De modo que, en esta ocasión, en un intento de congraciarme con el marido de mi amiga, me limitaré a decir que el matusalénico roble se encuentra en la provincia de Burgos, a unos treinta kilómetros de la capital, pistas suficientes de localización si se tiene en cuenta la enormidad de nuestro planeta. Las gentes del lugar lo conocen como La Roblencina, ya que no se arriesgan a llamarlo por un solo nombre, pues se trata de un ejemplar de roble quejigo y sabido es que las hojas de los quejigos pueden llegar a confundir a personas no versadas. Esa dualidad, esa síntesis entre roble y encina, nacida de la sabiduría del pueblo, me parece una maravilla, ¡dos árboles en un solo árbol y en una sola palabra!


2 comentarios:

  1. Buenas noches, Elías Rubio:

    Roblencina, palabra como el abrazo fuerte de dos árboles diferentes
    En pleno siglo XXI, no se entiende la incultura, en países como el nuestro.
    Dejo un enlace con el poema de Antonio Machado: CIII-¡Encinares castellanos... dedicado a los señores Masriera, después de una excursión que hicieron su hermano José y él a El Pardo.

    Saludos.

    P.D.: Es sencillo localizar el lugar donde se encuentra ese admirable ejemplar, custodiado por álamos blancos.

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    1. Gracias, Gelu, por tu comentario.
      ¡Qué admirable perspicacia! Me alegro que con tan pocos y pobres datos llegues a saber donde se encuentra el árbol.

      Saludos

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