viernes, 25 de marzo de 2016

LA LOCOMOVIL DE PADRONES


Locomóvil de "La Fábrica", en Padrones de Bureba. 


"Funcionaba con leña, movía tres cintas a la vez y
echaba mucho humo" (sic. Fernando Alonso).

Como se aprecia en la placa trasera, la locomóvil de Padrones
se hizo en Lincoln (Inglaterra) 


FOTOGRAFÍAS: Locomóvil en Padrones de Bureba. (Obtenidas en 2007 y 2016)


     L@s más mayores del valle de Caderechas no han olvidado ni olvidarán mientras vivan el tremendo huracán que asoló sus pinares la noche del 15 al 16 de febrero de 1941. Miles de pinos (hay quien dice que 18.000) cayeron por la fuerza de una gran ventolera de sur que en otros lugares alcanzó categoría de tragedia (incendio de Santander). Pero como de cada guerra siempre hay alguien que saca rédito, el huracán fue causa de beneficio para un maderero y un pueblo, concretamente para Padrones de Bureba.


Una locomóvil en el prado

    En 2007, hallándome realizando labores de inventario de Bienes de Interés Etnográfico en Burgos, visité el apartado y bello lugar de Padrones y me llamó la atención una especie de locomotora que estaba  anclada en un prado, solitaria y a pocos metros del pueblo. Me pareció una locomóvil desde el coche, semejante a la que durante muchos años estuvo expuesta a todos los vientos en un cerro junto a la Granja Guimara, a orillas de la carretera de Madrid. Pero llevaba prisa y no pude detenerme entonces para conocer los motivos por los que este artefacto con gran chimenea se encontraba allí. Sabía que algún día tendría que volver para desentrañar el misterio, pero han tenido que pasar nueve años.

La Fábrica

     En fecha muy reciente volví a Padrones. No elegí bien la ocasión, pues fue un día frío y lluvioso, precursor de la Semana Santa. Pensaba que el pueblo podría tener ya cierta población vacacional y que no tendría dificultad para encontrar a alguien que me diera información sobre la máquina del prado. Pero no, me había precipitado, todavía el pueblo se encontraba en esa soledad invernal que nubla la memoria. Aun así, encontré una chica que caminaba sola y a toda prisa bajo un cielo gris. Se extrañó cuando le interrogué por la locomóvil, parecía sonarle a chino esta palabra. Cuando le di más señas, enseguida cayó en la cuenta: “Ah, dice usted la fábrica que se quemó”. ¿La fábrica...? La chica llevaba prisa y nada más pude obtener de ella, aunque intuí que aquello era una buena pista. 

    Ya de vuelta a Burgos, ciertamente decepcionado, se me ocurrió que en Aguas Cándidas, a tan solo tres kilómetros de Padrones, podría encontrar a alguien que conociera tan bien como los de Padrones la historia de la chocolatera del prado. Y acerté. En este lugar de tan bello y susurrante nombre encontré a Fernando Alonso Ojeda, de 74 años, que pese haber emigrado a Bilbao, no ha olvidado todo lo relacionado con la locomóvil ("La Máquina") y “La Fábrica”.

     En realidad, lo que en estos pueblos se conocía como La Fábrica no era otra cosa que una serrería a vapor. Fue un conocido industrial maderero de Palacios de la Sierra, Vitores María Ayuso, con sus hermanos Florentino y Lucio, quienes enterados de los destrozos en el pinar tras el huracán del 41, llegaron en bicicleta a Padrones, tras un viaje en el Santander-Mediterráneo de Salas de los Infantes a Poza, compraron los miles de pinos caídos y subastados y decidieron instalar una serrería movida con la fuerza de una locomóvil. Eran tiempos en los que la energía de las locomóviles estaba ya en franco declive, pero como todavía por aquellos años la eléctrica no debía llegar con la potencia suficiente a estos pueblos, mucho menos para mover una fábrica, Vitores se agenció una máquina de vapor como sustituto motriz. Compró la locomóvil en Madrid, fue descargada en la estación de Salas de Bureba-Poza y arrastrada desde allí a Padrones con dos parejas de bueyes.     


En el grabado, una locomóvil hace mover una trilladora



Podía mover tres cintas a la vez

     La fábrica debió funcionar entre 1942 y finales de los sesenta y se encontraba a muy poca distancia de donde ahora se encuentra la Locomóvil. Era una fábrica en toda regla, pues, aunque con armazón de madera, llegó a tener cerca de veinte obreros trabajando para ella, bien acarreando pinos del monte o bien en las cintas; "la mayoría eran de Padrones, pero también había algunos de Aguas Cándidas. Su potente sirena llamaba al tajo todos los días entre mayo y octubre; mira si sería potente la sirena que desde aquí la oíamos bien”. La locomóvil funcionaba con leña, generalmente con los desperdicios de pinos y chopos, y podía mover, con las correspondientes correas de trasmisión,  tres cintas a la vez; "echaba mucho humo, como las máquinas [del tren]”, cuenta Fernando. 

     Refiere también el caderechano que “Vitores tenía dos camioncitos, y con ellos bajaba la madera serrada a la estación de Poza [estación del fc. Santander-Mediterráneo]" para desde allí distribuirla a distintos lugares. Pero además de todo eso, a la serrería de Padrones llegaba gente de los pueblos de la zona con sus carros cargados de troncos para transformarlos en todo tipo de tablas y tablones, cuartones y vigas para la edificación y reparación de casas.

      "Vitores trabajaba más que cualquier obrero, ¡me cagüen diez, menudo arranque tenía! Yo mismo le decía:
Vitores, ¿cuándo le subo un carro de madera para serrarlo?
Dice: 
Mañana.
Entonces, lo llevaba en el carro con los machos, los pinos, los chopos, los olmos o lo que fuera. Aquí había muchísimos olmos, todas las casas del pueblo, las vigas..., todas son de olmo. Hace unos 45 años que he cortado yo los olmos de ahí abajo, y luego lo subíamos pa hacerlos cuadraos. Y los pinos lo mismo, pa hacer tablas y cuartones... El roble y la encina eran para leña; para madera, eran chopo, pino y olmo. El olmo era muy fuerte, mira: cuando se clavaba un clavo en el olmo, entraba pero ya no salía, por eso se decía:

“Le dijo el olmo al clavo,
  aquí dejarás el rabo



"Todo esto ha sido serrado allí, en Padrones.
 Estas vigas llevan puestas ahí 45 años
y parece que se han puesto ayer.
Y las tablas igual. Dejábamos una pequeña separación entre ellas
para que se aireara la fruta".
(sic. Fernando Alonso)

“Cuando se murió Vitores, ya aquello se cerró, los hijos no siguieron con la serrería”. Pasado un tiempo la fábrica se quemó, pero “los hijos han conservado la locomóvil y ahora la han pintado y la han puesto allí”, como un monumento a la memoria de la fábrica y a la historia de Padrones.

Los alemanes de la locomóvil 

     Si uno se detiene en una de las placas de identificación de la locomóvil de Padrones, llegará a leer dos nombres: Alberto Ahles y Félix Schlayer, ambos de nacionalidad alemana y representantes en España de maquinaria agrícola; ambos también con biografías singulares. El primero de ellos, además de representante de maquinaria agrícola, fue también notable prócer de la colonia alemana en Madrid a principios del siglo XX, tan notable que llegó a ocupar la presidencia del Círculo Alemán “Germania”. Por su parte, Félix Schlayer, ingeniero y empresario agrícola, sucedió al anterior como representante de dicha maquinaria, y lo que es más notable, fue diplomático y cónsul de Noruega en Madrid en el primer año de nuestra Guerra Civil. Si se espiga en la historia de este personaje se verá que jugó un papel importante en ella, pues debido a su cargo y a ser simpatizante del bando “nacional”, él mismo cuenta en un libro que llegó a salvar novecientas vidas acogiéndolas en la legación de la que estaba encargado. Pero esta sería una larga historia, por otra parte ya contada, que nos alejaría de Padrones. Y es que, a veces, una humilde placa en una máquina puede llevarnos por caminos insospechados.



En la placa aparece el nombre de dos representantes alemanes:
Alberto Ahles y Félix Schlayer



PD: Con Alfredo María Ojeda 

     Y como no hay dos sin tres, he visitado Padrones por tercera vez, esta vez con unos amigos y para conocer la cascada de La Huevera. En esta ocasión, con la fortuna de haber encontrado a Alfredo María Ojeda, uno de los hijos de Vitores que llegó a trabajar en la serrería. Le hemos felicitado por haber conservado tan dignamente "La Máquina" de la fábrica y por su feliz idea de instalarla, perfectamente anclada en base de cemento, en lugar visible y para disfrute de todos. Él mismo llegó a manejarla desde muy pequeño y tuvo la gentileza de describirnos su funcionamiento. Entre sus recuerdos están las tres sierras verticales y una circular de la fábrica, la sirena accionada por la presión del vapor, la limpia de las cenizas, las tablas y tablones cortados dejados a secar, los camiones cargados de madera de chopo llevados a Madrid para la fabricación de tacones de zapatos... y tantas otras evocaciones que ahora le hacemos revivir, como salidas en un bonito sueño.  


Alfredo María Ojeda, uno de los hijos de Vitores, ha sabido conservar
la locomóvil de "La Fábrica" para el disfrute de todos.

Hace trece años que la instaló en este lugar,
 y desde entonces no ha dejado de cuidarla. 



Alfredo muestra la trampilla por donde
  él mismo llegó a atizar la caldera




Abraza con cariño y admiración la locomóvil que desde niño manejó.
Al ver esta estampa es fácil dejarse llevar por el cine y recordar al
"Maquinista de la General"



13 comentarios:

  1. En mi vida he visto una locomóvil, pero la historia que nos traes hoy es preciosa.
    Esa máquina debería estar en algún museo y no a la intemperie como está ahora. Es muy bonita, y representa la forma en la que se trabajaba en épocas anteriores. Historia pura.
    Muchas gracias. Me ha encantado.
    Ana María.
    Muchas gracias.
    Ana María

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    1. Gracias, Ana María, por tu comentario. También a mí me gustaría que se encontrara en un museo, en ese gran museo etnográfico burgalés con el que siempre he soñado. Pero tan bien tengo que decir que es importante que haya personas como Alfredo María que son capaces de valorar y conservar con mimo joyas como esta.

      Un cordial saludo

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  2. Precioso artículo. Me parece que el coleccionista José Luis Ortiz, de Lechedo, tiene dos máquinas de este tipo, que allí se catalogan como tractores.

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  3. Gracias por el comentario y por la información. En cuanto tenga ocasión visitaré Lechedo para conocer las locomóviles de este coleccionista.

    Un saludo

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  4. Me ha gustado mucho. Como tira la tierra chica

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  5. Gracias por su constante disposición por dar a conocer lugares e historias de otro tiempo. Le dejo un par de enlaces a videos de máquinas similares en funcionamiento por si le resultan de interés. Un saludo.

    https://www.youtube.com/watch?v=WMWhTYirZ2w&list=PL7koYgrNA2E-GlukhL6MmAVVz85i_WvNW&index=2

    https://www.youtube.com/watch?v=DddTL7855bw

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  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  7. Para Isma: gracias por los enlaces, es una gozada ver funcionar las locomóviles.

    Un saludo

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  8. Soy de Padrones de Bureba y me enorgullece que siendo un pueblo tan pequeño, tu escribas aquí sobre él. MUCHÍSIMAS GRACIAS ELÍAS. :)

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  9. De nada, Niki. Me encantan los pueblos pequeños, todos tienen algo que enseñar.

    Un saludo

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  10. Muchas gracias por la labor que haces para que la historia de lo pueblos de Burgos no se pierda. Fue un placer charlar contigo en tu visita a Padrones y conocerte en persona. Saludos y Enhorabuena por el articulo

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  11. Hola Alberto, qué alegría tu visita a este rincón. Muchas gracias por tu amable comentario. Para mí, y para los amigos que me acompañaban, también fue un placer conoceros en aquel maravilloso camino de La Huevera.

    Un cordial saludo para todos

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