lunes, 17 de abril de 2017

LAS “BATIPUERTAS” DE AHEDO DE BUTRÓN


Calle callada de Ahedo de Butrón, bancos de piedra en solanas,
doblepuertas y balconadas,  magia del pasado
para conocer y aprender

Batipuerta en verde con gatera

Batipuerta, Sagrado Corazón y gatera

Batipuerta sin gatera

Dos batipuertas juntas

Retazo en azul

Sueño en rojo


FOTOGRAFÍAS: Puertas de Ahedo de Butrón (Tomadas en abril, de 2017)


Otra vez Ahedo de Butrón, queridos amigos. Hay algo en este pueblo escondido que me atrae como un poderoso imán.  Podría decir que no sé lo que es, pero sí lo sé, bien que lo sé, son tantas cosas... Primero de todo su ubicación entre montañas, tras la magia de la carretera que muere en su caserío (después de esta carretera, ya solo un camino que se despeña hacia el Ebro, hacia los molinos de Tubilleja). A continuación, sus deliciosas calles y rincones de cuento, con interesantísima arquitectura tradicional, apenas modificada con el correr del tiempo, por no decir que se mantiene intacta tal como la conocí hace medio siglo, con los distintos y singulares elementos autóctonos que la caracterizan; los escudos que pregonan hidalguías pasadas, las balconadas torneadas al sol, los aleros donde habitan diablesas de pechos desnudos... Por no hablar de su incomparable iglesia románica, que esa es tarea de gran arte para especialistas en simbolismos religiosos. Y entre todo, las puertas de sus casas, multicolores y con doble hoja, una que es mitad y exterior (a la que llaman “puerta pequeña”) y otra interior de cuerpo entero. ¿Y por qué doble puerta?, os preguntaréis. Lo he consultado al vecindario, pues yo mismo me hacía semejante pregunta. Y la explicación que se me ha dado es que servía para poder uncir a los bueyes. (¿?) Sí, sí, porque cuando se sacaban las parejas de las cuadras al portalón se las uncía desde el exterior, aprovechando el freno de la puerta pequeña. Debía ser cómodo uncirlas así, pues después de tanto encierro los bueyes tendían a precipitarse a la calle sin control. ¿Y cómo llegó este tipo de puerta a Ahedo, si no existe paralelo en otros pueblos burgaleses? Buena pregunta. Aquí hay que poner algo de imaginación y pensar en que son copias de las batipuertas de Candelario. ¿Es que acaso llegó algún carpintero de aquella zona, construyó una y a continuación, viendo los vecinos que aquella era una genialidad fueron sustituyendo las que tenían, menos prácticas, por las salmantinas? Pudiera ser, y también que un mismo carpintero las fabricara todas. En todo caso, la transformación pudo tener lugar en el siglo XIX, como parece desprenderse de que cada casa con este tipo de puertas esté fechada en este siglo. Lo de los colores es punto y aparte: no hay una puerta del mismo color, y todas con unos tonos tan apropiados que solo merecen felicitaciones, como podéis ver en la colección que os adjunto.
Volveremos a hablar de Ahedo de Butrón, todavía quedan sorpresas, y de las grandes. 



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