martes, 27 de junio de 2017

LA COCINA ECONÓMICA, UN INVENTO DE DIOS

Cocina con dos chapas y dos tiros en Cantabrana

 
Cocina económica de una chapa y un tiro en Santa Gadea de Alfoz
          

FOTOGRAFÍAS: Cocinas económicas (Tomadas en 2016 y 2017) 

        Allá por el pleistoceno medio, cuando los inviernos burgaleses eran antárticos y de nieves perpetuas, al llegar de la escuela a casa, con los pies mojados y aterecidos, lo primero que hacía era introducirlos en el horno de la cocina económica. Abría la puerta grande, y allí que los dejaba, sumergidos durante un buen rato en la cálida y profunda negrura, mientras veía gotear el grifo de la paila y hasta que los calcetines echaban humo. Sabía que después del horneado de los pies tendría que aliviar los sabañones (me lo decía mi madre un día y otro), pero no importaba, aquel era un momento de felicidad que no estaba dispuesto a dejar de disfrutar por unos simples picores.
        Hoy, si ya no existiera ningún ejemplar de cocina económica en activo, habría que hacerles un monumento, por sus muchos servicios prestados, pero afortunadamente no es el caso, ya que aún queda por ahí alguno de estos maravillosos artefactos en plenas facultades. En poco tiempo he visto dos, uno en Cantabrana, de dos chapas y dos tiros independientes, y otros dos de una sola chapa, en Santa Gadea y Trashaedo respectivamente. Y además de deleitarme viéndolos, he tenido la enorme fortuna de sentir su calidez mientras escuchaba cuentos y otras literaturas y en tanto rojos pucheros hervían con lentitud paciente. ¿Se puede pedir mas? ¡Como en tiempos de mi niñez! 

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