jueves, 6 de diciembre de 2018

LOS BANCOS GRABADOS DE PALACIOS DE LA SIERRA



Roseta y piñas, muerte y salvación

Evidencia de la muerte 

Roseta salvadora

Obsérvese cabellera y adornos de indumentaria


Llaves y piñas, ¿subida a los cielos? 
Se aprecia el segundo banco, con sus rosetas y lunas


FOTOGRAFÍAS: Bancos en iglesia parroquial de Palacios de la Sierra (diciembre de 2018)



“Un banco entre la vida y la muerte”, podría haberse  titulado también esta entrada. Y os digo, queridos amigos de este Cajón de Sastre, que cuando por primera vez vi la obra no daba crédito y me pareció que era cosa de extraterrestres. Desde luego que no era así, ¡cómo iba a ser!, pero los antropomorfos representados en ella me parecieron habitantes de otro planeta.


        Lo que paso a describiros hoy, queridos amigos, es algo fuera de lo común, una increíble rareza sin parangón alguno en Burgos y creo que en ninguna otra parte. Os presento aquí dos bancos de madera muy especiales, corridos y sin  brazos, pertenecientes a la iglesia parroquial de Palacios de la Sierra y cuya particularidad es la de tener tallados en sus respaldos sorprendentes representaciones que van mucho más allá de la simple función decorativa. Se trata de una serie de dibujos de tipo simbólico-religioso que, en el caso de uno de los bancos, el de mayor interés, al que llamaremos “principal”, se distribuyen en tres compartimentos o paneles. Estas representaciones sin duda debieron ser hechas por alguien que dominaba el mundo de los símbolos e iconografía cristianos y no por la simple mano del carpintero que lo fabricó, al que se supone lego en estas cuestiones. Redundando en esto, es muy probable que hubiera dos artífices en la obra, uno sería el carpintero autor de la pieza mueble y otro el que compuso y grabó los pictogramas. Respecto a su antigüedad, por su aspecto añejo y el evidente deterioro de patas y bordes, así como por mostrar su madera aparente coincidencia con la balaustrada del coro, podría pensarse que los dos fueron ejecutados al mismo tiempo que este, probablemente a finales del siglo XVII. Consultadas algunas personas mayores de Palacios asiduas a la iglesia,  aseguraron que estos bancos, hoy en el coro, estuvieron antes debajo del mismo, por lo que es presumible que formaran parte del conjunto de bancos de la iglesia, ahora reemplazados por otros modernos. Pero, ¿y si los bancos, o parte de ellos, fueran anteriores, muy anteriores?, ¿y si los tablones decorados fueran reliquias de un tiempo medieval? Sería un milagro de conservación, sin duda. Con osadía y totales reservas, pues no es seguro que entonces las iglesias dispusieran de bancos de madera, apuntamos esta peregrina hipótesis, que en caso de ser acertada cobraría más sentido la carga simbólica de los grabados. Por otro lado está la intencionalidad con la que estos fueron ejecutados, ¿se hicieron con el fin de introducir a los fieles en el universo de los signos cristianos o simplemente fue un deseo o capricho de alguien que estaba versado en ellos y quiso expresarlo, libremente y sin más connotaciones, allí donde pudo, en este caso en la madera de un mueble? Cabe imaginarse a quienes durante un oficio religioso estaban sentados detrás de dicho banco “principal” viendo las imágenes e ideas que tenían delante, tratando de interpretarlas; uno no puede por menos que ponerse en su lugar y en su perplejidad sobre lo que estaban viendo. Sobre todo ello podríamos seguir haciendo todo tipo de especulaciones, pero la intención de esta entrada no va más allá que la de dar a conocer, a través de las imágenes obtenidas, un bien patrimonial, un rico y singular tesoro que, de manera insólita, ha pasado desapercibido para los historiadores del arte mobiliar. Consérvese.     

 

El tiempo y el roce desgastó los bancos, pero conservó los grabados
LO REPRESENTADO

        “Banco principal”, panel derecho

        En el denominado “banco principal” hallamos que el conjunto de grabados está dividido en tres partes. Visto de frente, observamos que el  lado derecho de la pata central del banco contiene una roseta de cuatro pétalos superpuesta a una cruz patada punteada, y enfrentadas a ella dos figuras humanas ataviadas con una especie de blusón, la de la izquierda con una mano levantando lo que parece una piña y con la otra una gran cruz, y la de la derecha, muy borrosa debido a posteriores rayaduras, con una mano blandiendo lo que debe ser una espada y con la otra aferrándose a la roseta.

        “Banco principal”, panel central

        A la izquierda de la pata central y como motivo separador de los dos grandes conjuntos, puede verse una cabeza o cara de gran esquematismo, de cuya parte superior, a modo de sombrero, salen dos piñas. Bajo este sencillo rostro se encuentran dos llaves cruzadas de cuyos extremos superiores salen sendas piñas también.

        “Banco principal”, panel izquierdo

        Después de la pata separadora, vemos en el lado izquierdo del respaldo el conjunto de grabados mejor conservado. Como en el panel derecho, se aprecia una gran roseta central, aunque ahora hexafolia y ejecutada con mayor perfección, y a su lado dos figuras antropomorfas, la que está a su derecha con una mano levantando una piña y con la otra tocando la figura central, y la que está a su izquierda clara representación de la muerte, con una mano empuñando la guadaña y con la otra lo que podría ser una ballesta. 

        Segundo banco

    Está mucho más deteriorado que el principal, y tampoco contiene la riqueza iconográfica de este. Aun así, entre otras rosetas multifoliadas que contiene, interesa especialmente una central con dos lunas a su lado, posiblemente como expresiones del simbolismo celeste y cristiano.

SIMBOLISMO

        En lo que se refiere a la rosetas, cuyo signo fue adoptado por el cristianismo después de su paso por las distintas fases y culturas de la antigüedad, autores cualificados (1) creen ver en ella el emblema de Cristo, así como también, y en función del número de pétalos, el significado de resurrección, regeneración, etc.
        Por su parte, las piñas, que tan abundantemente están representadas en los paneles del banco principal, podrían simbolizar igualmente la  resurrección y la vida eterna. Quizá por eso haya de interpretarse la figura central como salvadora, donde piñas coronando y llaves cruzadas deben indicar elevación y entrada a los cielos. 
        Y así también, según lo anterior, el panel de la izquierda, con su gran roseta central y las figuras antropomórficas descritas, quizá podría estar simbolizando muerte y salvación con trascendencia divina. 



Un tesoro en el coro
   


 (1): Costa Quiñónez, Ana María: “La decoración vegetal en el arte español de la Alta Edad Media. Su simbolismo” (Universidad Complutense, Madrid, 2002).


6 comentarios:

  1. La verdad es que es un tema muy curioso. A la izquierda, la muerte y a la derecha, Cristo en el descenso al Limbo, por lo que se trata de una representación simbólica de las postrimerías del hombre.Por su talla y tipología también pienso que deben ser del siglo XVII, lo que ocurre es que hay una pervivencia de modelos que vienen de la Edad Media, de carácter muy popular que apenas si han cambiado después de tantos siglos. Una entrada muy interesante, saludos.

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  2. Muchas gracias por su interesante aportación.

    Saludos

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  3. Soy de Palacios y si conocía estos bancos del coro pero nunca antes me había fijado en sus grabados, descubrí este blog por casualidad y por casualidad entré en esta sección de patrimonio y reflexión y me sorprendí cuando leí el articulo y las fotos que muestran tan bien estos grabados. gracias por mostrarnos las joyas que están ahí pero muchas veces pasan desapercibidas( y pensar que me he sentado mas de una vez en esos bancos, ahora los veo con más respeto y estima la verdad me quedé perpleja de lo que tenemos y no sabemos valorar, como tu bien apuntas "un bien patrimonial, un rico y singular tesoro que, de manera insólita, ha pasado desapercibido")
    gracias por recordarnos lo mucho y bello que nuestra gran provincia esconde, te sigo y espero seguir descubriendo nuestro rico y oculto patrimonio burgalés digno de ser recapitulado en algún libro o serie documental.

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  4. Gracias por tu comentario, Lucía. Me alegra saber que te ha interesado el artículo. Por si no lo sabes, recientemente he publicado un libro, titulado La roseta y la cruz, en el que recojo e interpreto estos bancos.

    Un cordial saludo

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  5. Gracias no lo sabía lo compraré, ¿Cómo te informas de estas curiosidades en una provincia tan extensa y con tantas poblaciones, en concreto como supiste de estos bancos?

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  6. Pues le diré que me informo a base de patear y patear la provincia, y a veces a través de amigos que voy dejando en ella.

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