martes, 28 de enero de 2020

TAL COMO ÉRAMOS (VI)



FOTOGRAFÍAS: Parque de El Parral (Juan Antonio Cortés, A.M.BU)


Cuando éramos como éramos hace 130 años, sucedían cosas tan entrañables en Burgos como las que siguen; trampeábamos lo que podíamos, comíamos lo que comíamos (¡echábamos almidón a la leche y nos parecía dañina la fruta!), y nos  paseábamos de esta guisa por el parque de El Parral. No me digáis, queridos amigos, que no tiene miga y encanto la imagen finisecular del fotógrafo documentalista Juan Antonio Cortés.       


LECHE CON ALMIDÓN
            “De nuevo ha sido denunciado el individuo a quien días há se le impuso la multa de diez pesetas por vender leche adulterada.
Al ser denunciado esta mañana  por el guardia municipal Francisco Tobalina, y conducido a la camarilla, ha repetido la escena  que representó su mujer días pasados, de tirar el jarro de leche haciéndole pedazos; diciendo que se le había caído. Hemos oído que se le piensa triplicar la multa, y que la adulteración de la leche consiste en echarla agua con almidón”.

La Fidelidad Castellana
Breve de 24 de julio de 1888

PAN SIN PESO
            “Desde el día 27 al 30 del finado agosto han sido recogidos por la autoridad la friolera de 217 panes faltos de peso a distintos panaderos de esta población; dándose el caso escandaloso de encontrarse panes con la falta de más de cien gramos.
Además de pérdida de los panes que se han distribuido a las casas de beneficiencia, se les ha multado con cinco pesetas cada uno”.

La Fidelidad Castellana
Breve de 3 de septiembre de 1888

PESCADO PASADO
            “Por orden del Médico Inspector de salubridad se retiraron ayer seis banastas de sardinas y zapateros, y esta mañana seis o siete también de sardinas, anchoas, chipirones y otros varios pescados.
Todo este fresco después bien encalado se le ha mandado enterrar”.

La Fidelidad Castellana
Breve de 23 de octubre de 1888

FRUTA PELIGROSA
            “Se ha registrado en este juzgado municipal durante la tercera decena del pasado julio 37 nacimientos y 35 defunciones.
De manera que el clima será todo lo inconstante y frío  que se quiera, pero el estado de salubridad no puede ser más satisfactorio, máximo si se tiene en cuenta la estación que atravesamos, en que más se abusa de la fruta y otros productos peligrosos.
Conque digan lo que quieran los procedentes de las regiones meridionales tendremos que decir con el gabán y la capa al hombro “aquí nos las den todas”.

La Fidelidad Castellana
Breve de 7 de agosto de 1888


     

domingo, 12 de enero de 2020

PEDROSA DE RÍO URBEL, GRABADOS EN EL PASAJE AL CORO


Pasadas las fiestas de la Navidad y de Año Nuevo, paréntesis tan desmedido como entrañable, y que tanto entretiene nuestras vidas, volvemos a lo cotidiano del resto del año. Y lo cotidiano, en lo que a este ya carcomido Cajón de Sastre se refiere, queridos amigos, es seguir visitando pueblos e indagar en sus humildes pasados. Qué le voy a hacer, si os digo la verdad no me siento tan mal haciendo de fedatario de la España Vacía (que no vaciada, ¡demonios!), al fin y al cabo debo ser ya un poco adobe y otro poco piedra y me confundo con las ruinas. Y, pues eso, ahí andamos de nuevo, abriéndonos camino por las nieblas de la despoblación intentando pegar la hebra con los Últimos, cuando estos, por no sé qué milagro, se dejan ver, o radiografiando lo que dejaron escrito sus antepasados en el  exterior de sus casas, que eso sí es más factible, tan factible como emocionante.


FOTOGRAFÍAS: Grabados en la iglesia de Pedrosa de Río Urbel (Diciembre de 2019)


Pasaje al coro de la iglesia


Sillares para el asombro


Empezamos el año con unos grabados rupestres que, por su origen, nada tienen que ver con los que este cronista estaba acostumbrado a ver y descubrir en su paso por las cuevas burgalesas. En realidad, ni siquiera es científico llamarlos “grabados rupestres”, aunque por lo representado mucho lo parezcan, pues no son prehistóricos, ni siquiera medievales, y se hallan inscritos en sillares de una iglesia. Me estoy refiriendo a la iglesia de Pedrosa de Río Urbel, y en concreto a la escalera y pasaje abovedado de acceso al coro, donde una serie de sillares-paneles muestran una colección de figuras esquemáticas entre las que predomina una amplia gama de gallináceas, cruces y arboriformes. Puede verse, incluso, alguna figura humana inacabada, con rasgos juveniles, lo que podría indicar que quien hizo las grabaciones pudo ser una persona joven, quizá un chico (las chicas no subían al coro) que durante los oficios religiosos, más que atento a ellos, se entretenía en dar rienda suelta a sus aficiones artísticas, entre ellas la de representar las gallinas de su corral. Cabría incluso la posibilidad de que dichos grabados fueran hechos cuando aún los sillares no estaban colocados en su actual ubicación, y entonces la autoría y quizá el significado de los mismos, sería más dudosa. Y también pudiera ser que hubiera más  de un autor, a la vista de las muy elaboradas cruces incisas que se pueden ver al inicio de la escalera, hechas quizá por alguien más devoto que el artista de las gallinas.  
De la antigüedad de los grabados podría darnos una pista la época barroca en que fue ejecutado el mencionado pasaje, dicho sea con todas las reservas. Es esta la única pista que se nos ocurre, ya que en los libros de fábrica no creo que se anotaran grafitis de semejante calidad, ni otros. 




Un chico entre gallinas
Gallináceas y algún conato de antropomorfo

Un pino y una gallina o gallo, y más...
Elaboradas cruces al inicio de la escalera