| Bodegas de "Vega". |
| Bodegas de "Vega". |
FOTOGRAFÍAS: Bodegas de Isar (Tomadas en abril de 2026).
En
Isar hace muchos años que no se planta viñedo, ni nadie en este lugar recuerda
cuando sus campos estuvieron teñidos de vides. Habría que remontarse muy atrás
para imaginar fincas con esta plantación, que debieron ser muchas, a juzgar por
el gran número de bodegas subterráneas tradicionales que hoy se pueden ver
distribuidas dentro o en torno al casco urbano de dicho lugar. Si hacemos caso
al Catastro de Ensenada y al Diccionario de Madoz, este tradicional cultivo estaba
arraigado en los siglos XVIII y XIX, como lo debió estar hasta la primera mitad
del siglo XX, pues hay memoria de ello. A partir de este momento, y según nos
ha sido transmitido por personas de mayor edad que lo conocieron, se deja de
plantar viñedo, quizá “porque la uva no maduraba bien debido al frío”, y se comienza
a traer uva de otros lugares, primero de Cebrecos y después de Zamora (Toro). Los
racimos llegaban en tren a la estación de Estépar, donde eran recogidos por los
isareños, con carros primero y luego con camiones; a partir de aquí restaba solo
volcarlos en los jaraíces para el pisado y obtención del mosto.
Como
recuerdo de aquella actividad vitivinícola vemos hoy las numerosas bodegas
subterráneas, la mayoría abandonadas debido a los cambios sociales y a la
desaparición paulatina de quienes las mantenían y eran sus fieles parroquianos.
Lo que no quita para que la imagen de cada uno de los tres grupos de bodegas
existente en Isar sea todavía impresionante y de gran impacto. Ya a la entrada
del pueblo, alineado a la carretera, puede verse el primero de ellos, el que
lleva por nombre (“Bodegas de Vega”) y en el que se contabiliza una treintena
de subterráneos, similar en número a los que se cuentan en el grupo llamado “Bodegas
del Camino a Burgos” y parecido también a los de “El Cárcavo”, en la parte alta
del pueblo.
| Bodegas del Camino a Burgos. |
| Bodegas del Camino a Burgos. Cada bodega con su banco de piedra. |
UN POCO DE COSTUMBRISMO
El cardo riñe con la
espuma
De
cada visita a pueblos burgaleses con bodegas aprendemos algo nuevo. Ya sea sobre
las maneras de socializar en torno a ellas como sobre los procesos de obtención
del vino. Respecto a esto último, nos llamó la atención la forma en que en Isar
(quizá en otros lugares también, solo que no se nos advirtió, o no preguntamos)
tenían para hacer bajar la espuma cuando, en la fermentación, el mosto subía de
volumen y amenazaba con salirse de la cuba. Para esta contingencia lo que se
hacía era poner algún cardo bien espinoso en la boca. Haciéndolo así, el
contacto de los pinchos con dicha espuma hacía que esta retrocediera y no se
saliera de madre. (“Se ponía un cardo, y al subir la espuma, pinchaba en el
cardo y bajaba. Oye, yo lo he hecho”).
A las bodegas en Jueves
Santo
Cierto es que en un pasado no tan lejano
la visita y estancia en las bodegas se hacía prácticamente todos los días, bien
porque se iba a recoger el vino para el consumo diario o bien porque se iba a
socializar en ellas. Acudir a las bodegas podría decirse que era como una forma
de ritual. Bien es cierto que era en días festivos cuando más se frecuentaban:
(“Salías de misa, y todo el mundo a las bodegas, menos las mujeres”), y que en
algún día determinado del año la afluencia se convertía en masiva, como si
fuera la celebración de algo. En Isar esto último sucedía en el día de Jueves
Santo: (“Se salía de los Oficios [que se llamaba] y antes de hacer la procesión
de Los Pasos se iba a las bodegas”). Esa era la costumbre, aunque, en realidad,
“antes se iba a las bodegas como ahora se va a los bares”.
Abandonadas
Hoy causa tristeza ver cómo, salvo pocas excepciones, la mayoría de las bodegas están abandonadas y cómo algunas se derrumban por falta de
uso y cuidados. Quienes las usaban y mantenían, por lo general los vecinos más
mayores, que conocieron su época dorada, se han ido muriendo y el relevo natural
no se ha producido porque ha coincidido con una época de despoblación, y sobre
todo de nuevos hábitos y costumbres en quienes deberían haber tomado dicho relevo.
| Bodegas de "El Cárcavo", con una bonita y reciente ambientación. |
| Bodegas de "El Cárcavo". |
Por
ser una de las principales señas de identidad de Isar y dado el alto valor
etnográfico de los tres conjuntos, haría bien el pueblo en velar por
su conservación.
| Respiraderos del vino. |
Con mi agradecimiento al señor Trifón García
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