miércoles, 28 de julio de 2010

UNA POLEA PARA EL PAYO EN SANTA CRUZ DEL VALLE URBIÓN





FOTOGRAFÍAS: Arquitectura del entramado en Valmala. Secuencia de polea en Santa Cruz del Valle Urbión (Tomadas en 2007).

        Existen un puñado de pueblos burgaleses en torno a la Sierra de la Demanda que se distinguen por una original manera de construir. Es la que hemos dado en llamar “arquitectura del entramado”, debido a los entramados de madera, rellenos de yesón, que son visibles en todas las construcciones. Y si bien es cierto que esta manera de construir es también perceptible en buena parte del oriente de la provincia de Burgos, es en la zona más próxima a La Rioja donde con mayor profusión puede verse. En realidad, los entramados en los pueblos cercanos a Belorado y a Pradoluengo, los de la cabeceras de los ríos Urbión y Tirón, inundan todos los cascos urbanos, dominando con sus peculiares características a cualquier otro tipo de manifestación edificada existente, ya sea en edificios residenciales o en edificios secundarios para actividades agro-ganaderas.

        La abundancia de prados herbáceos y de alturas nivales, donde se mantiene verde la hierba en el verano, hizo que la zona fuera eminentemente ganadera. No podía ser de otra manera, cada pueblo aprovecha de la manera más conveniente lo que tiene en abundancia. Y así es como nacieron unas construcciones que fueron diseñadas, precisamente, para la hierba y la ganadería.

        En este contexto, llama la atención la abundancia de edificios levantados para corrales y pajares que, exentos o adosados a las viviendas, constituyen un pintoresco y admirable patrimonio. Sus originales entramados de madera, rellenos de yesón, muchas veces en sorprendente verticalidad, son características de gran singularidad y que dan carácter a la zona. Este patrimonio es, sin duda, digno de protegerse, y los núcleos de Valmala, Garganchón y Santa Cruz del Valle Urbión, donde mejor se conserva, merecedores también de ser reconocidos como un bien cultural.

        Tradicionalmente, la actividad y las necesidades creaban la arquitectura, lo mismo para las casas que para los edificios auxiliares. Así surgieron en el “triángulo” las casas mixtas de tres plantas con entramados, que son las que predominan en cada pueblo de la zona. En ellas, la primera planta es la destinada a las cuadras del ganado, con un portal distribuidor y tres compartimentos: uno para las vacas, otro para las yeguas y otro para los cerdos. De las cuadras nacen las escaleras que suben a los pisos. En el primer piso se hallan los dormitorios y la cocina, y en el tercero, conocido en la zona con los nombres de el payo o el alto, se almacenaba la hierba y grano. Existen aún bastantes casas con esta distribución, aunque las más antiguas se abandonaron hace tiempo y permanecen vacías, esperando la ruina o una transformación para segunda vivienda.

        Sirva todo lo anterior para contextualizar un elemento “tecnológico” que no por humilde dejaba de ser importantísimo, por no decir imprescindible en la vida de los vecinos ganaderos de Santa Cruz del Valle Urbión. Se trata de la polea, de ese artilugio presente en la práctica totalidad de las casas de este pueblo, debajo de los aleros y encima de los bocarones del payo. Hoy olvidadas y sin servicio, estas poleas, generalmente de madera, servían para subir las mantadas de hierba al payo. Para algo tan simple, pero tan práctico, sólo eran necesarias dos personas: una arriba, en el bocarón, manejando la polea, y otra abajo, atando en un extremo de la cuerda las mantadas de hierba.

        Hoy el izado de la hierba por este sistema es una imagen ya perdida. Sirvan estas líneas para recuperarla y recordarla.

1 comentario:

  1. También en Cantabria se llama payo, y era donde se guardaba la hierba.

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