jueves, 23 de diciembre de 2010

NOCHES DE NAVIDAD



FOTOGRAFÍAS: Avellanosa de Rioja (2009). Anciano burgalés (2007).

De Ecos de la lluvia y el aire

Si no es para médicos, no se mueven del pueblo donde echaron raíz. Como mucho, algunos van a la ciudad por Navidad, en las noches Buena y Vieja. Mejor está decir, amiga Lluvia, que se los llevan los hijos forzadamente, tras muchas rogativas: a ella, a él, a los viejos sobrevivientes. ¡No puedes pasar esta noche aquí, sola, solo!, dicen. ¡Hazlo por tus nietos! Y después de la cena insisten: quedaos a dormir, madre, padre... sabiendo la respuesta de todos los años: no rotundo. Se resisten, invocan el insoportable calor en las colmenillas de ladrillo, ésas en las que dicen vivir sus hijos, el asfixiante cuarto de la televisión... Ni un minuto más de la cuenta, tras el mazapán, fuerzan la vuelta a la negrura de las noches en sus pueblos de silencio, de cielos estrellados en libertad; prefieren, Lluvia, las caricias y espinas de mi aliento, los fríos dardos de tus gotas, por mas que algunas veces nos mostremos en tempestad. Valoran la amanecida en la normalidad de los años anclados, hay que encender la gloria, y quizá haya que hacer pasillo entre la nieve para que los chicos puedan meter el coche, cuando lleguen mañana de la capital.

1 comentario:

  1. Jo, que razón tienes en lo que has escrito; has reflejado la situación que todas las navidades tenemos. ¿Que sentimientos/pensamientos tendran para que su pueblo lo sea todo, aunque sean 4 gatos jugando en el bar un domingo?

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