martes, 28 de diciembre de 2010

CANAL DE "EL PORVENIR DE BURGOS"






FOTOGRAFÍAS: Central eléctrica El Porvenir de Burgos. Desvío de aguas del Ebro para la central. Puente y canal sobre el río Ebro, factura y recuerdo de Altos Hornos de Vizcaya. Obras en el canal. Entrada al túnel del canal clausurada por obras. Vieja maquinaria, arqueología industrial en movimiento. Operarios de El Porvenir (gentileza de Miguel Bravo).

Hace ahora 103 años que se inauguró una fábrica de luz en Quintanilla de Escalada, en lo más hondo de los cañones del Ebro, para llevar luz a muchos pueblos y a la ciudad de Burgos [1]. Venturosamente, esta fábrica en el desfiladero, titulada "El Porvenir de Burgos" y cuyo ronroneo mece a los buitres que anidan en los roquedos, todavía hoy sigue produciendo luz, aunque sea con maquinaria más moderna que la de origen y acoplada ahora a la red general. Para el funcionamiento de la central se construyeron una serie de infraestructuras y edificios, cuya conservación es admirable después de tanto tiempo. Entre todo, destaca un gran canal para llevar el agua a las turbinas, con cerca de cuatro kilómetros de largo y un túnel de casi 500 metros horadado en la ladera de la montaña, que es el que ahora está siendo objeto de restauración y consolidación. Un túnel, por cierto, de infausta memoria, ya que en él tuvo lugar un terrible suceso. Fue el 17 de junio de 1938, un grupo de jóvenes que intentaba llegar en barca por el canal al santuario de Nuestra Señora del Ebro, donde se iban a celebrar las rogativas para pedir lluvia, naufragó dentro del túnel, muriendo ahogados nueve de ellos, todos del pueblo de Turzo, y el cura párroco de Orbaneja del Castillo que también iba en la embarcación.

Dicha barca es la que utilizaba normalmente mi amigo Milo, de Quintanilla de Escalada, que fue durante 41 años el encargado de cuidar la central. Desde su pueblo y por el canal, todos los días se desplazaba en ella a su puesto de trabajo ayudándose por un chuzo y dejándose llevar por la corriente. Llevaba también un guiñapo de cotón para alumbrarse en la oscuridad cuando atravesaba el túnel.

Este canal, ya digo, es el que ahora se está reparando, lo sé porque el pasado 26, día gélido, de sol y hielo, visité de nuevo la Central y pude observar el canal vacío de agua y las obras que en él se están llevando a cabo.

Otro día volveré, y espero que acompañado de mi amigo Emiliano Díez, guardián de la memoria de los cañones del Ebro.

[1]: A quien interese el tema de esta fábrica de luz, puede documentarse en mi libro Burgos en el recuerdo I, donde se hace breve historia y memoria de la misma. (Agotado. Solo en Bibliotecas).

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