miércoles, 8 de febrero de 2012

COFRADÍA DE LAS CHISTERAS DE VILLASANDINO (II)

Villasandino.
Calle y hospital (2011).

FOTOGRAFÍAS: Villasandino, 1994.
Continuación

La comida
"oque plus"...
"manducati"

En esta ocasión, y como hecho excepcional, invitan al ritual de la comida a un estudioso del la ruta jacobea, que ha acudido para vivir la celebración, y a este cronista. La mesa está ya preparada con ocho cubiertos. La comida se las trae, no por su cantidad y calidad, que con el tiempo ha ido cambiando, por supuesto que a mejor (lo suyo era lo que comían los padres y abuelos de los cofrades presentes: sopa de cocido, garbanzos con berza y carne de vacuno cocida), sino por la liturgia que durante ella tiene lugar. Así, por ejemplo, las mujeres cofrades sólo participan de estas jornadas religioso-gastronómicas haciendo la comida, sin poder entrar al lugar donde los de la chistera celebran el banquete. Sólo al final, cuando éstos han terminado de comer, se les permite entrar. Por otro lado, el tamboritero, que no tiene la dignidad de cofrade, también se queda fuera del comedor, siendo él quien se encarga de transportar las viandas desde la cocina hasta la puerta del comedor, donde las recibe el Mayordomo, quien a su vez se encarga de servirla a los comensales. Participa igualmente de la comida el Padre Abad, o sea, el cura que ofició la Misa, que es el encargado de pronunciar la célebre y esperad fórmula “oque plus”, a la cual contestan a coro los demás: “manducati”, siendo este el momento de pasar al ataque. A partir de aquí es cuando, entre los vapores del buen vino de la tierra, puede surgir que algunos de los hermanos presentes pueda incurrir en falta al olvidarse del tratamiento, apareciendo con frecuencia los sancionables tuteos (tus) en lugar de los usted. Sin embargo, lo más normal es escuchar de los presentes frase como la que sigue: “Por favor, hermano Procopio (o el que corresponda), ¿puede usted servirme más vino?”. Continuando con el ritual, para levantarse de la mesa por cualquier circunstancia, aunque sea para ir al escusado, debe pedirse autorización al hermano Mayoral, quien, normalmente, no ha de poner ninguna traba. Y una vez finalizada la comida nadie podrá levantarse de la mesa hasta que no se haya rezado los Padrenuestros, Avemarías y Gloria Patris de rigor.

Chisteras, Libro de la Cofradía, vela y saeta.

En el transcurso del banquete de este San Sebastián 1994, atípico por cierto, por la presencia de dos personas no cofrades, van desfilando las glorias y las penas vividas a lo largo de la dilatada historia de esta singular cofradía, una historia que puede tener su fin si nadie lo remedia por la escasez de “vocaciones” actual: “Nadie quiere ser ya cofrade, nadie quiere montar el caballo, y ya ves, el Mayoral de este año lo lleva haciendo varios, cuando lo de ley es que cada año sea uno distinto”, explica el hermano Emilio. Y sigue desgranando lamentos: “Mira, ahora sólo somos seis cofrades, mientras que en las reglas se dice que podemos ser hasta veinticinco”. En efecto, el viejo libro así lo prescribe: “El número de cofrades no ha de pasar de veinte y cuatro y el que ha de entrar no ha de tener cuarenta años y pagará por su entrada doce reales y diez por su mujer, los que entregará el mismo días que se le admita”.

Mayoral a la salida de la iglesia.  
Pero no finaliza los actos en honor de San Sebastián con esta comida, todavía por la noche los cofrades se reúne de nuevo, como es tradicional, en torno a la mesa para compartir la cena, una cena que tradicionalmente también se compone de alubias y carne estofada. Quizá haya sido este potente menú una de las causas por las que algunos cofrades hayan desertado, pues no todos los estómagos pueden resistir tales excesos.

Cofrades transportando
a San Sebatián. 

Oración y Misa de Seteno

En las jornadas que se comentan ya no se reza aquella vieja y extraña oración del libro fundacional:

“Cofrades y amados en el Señor: almas Nobles Milanés, que Esforzas y Borromeos, reconocieron ilustre, a quien Narbona y Milán tributaron sangre noble. Al mancebo más gallardo que en los jardines de Chipre se pudo ostentar Adonis. Al soldado más valiente, que en la Palestra de Mártir sacó laureles por triunfo, sin que excesos militares, ni travesura del ocio le pegasen contagio. Al más famoso campeón, que con Bastón Gentil observó continua el alma”.

pero los cofrades de hoy intentan que la celebración no decaiga; y así, se le da continuación al siguiente día, como era preceptivo, con una misa de recuerdo de los cofrades difuntos.

“En el día siguiente, a la Misa de Seteno asistirán todos con su vela y saeta al toque de campana al hospital de esta villa; concluidos los divinos oficios nos regresaremos a la casa del mayordomo que haya de seguir el siguiente orden”.
Huelga decir que el acto de la Misa de Seteno tiene lugar también con la indumentaria ya conocida, y que, así mismo, el tamboritero abre camino por las calles del pueblo hasta llegar a la iglesia de La Asunción.

Día 21

Ha amanecido más suave, pero gris y lluvioso. El pueblo parece más desolado todavía. A las 12, 30 se repite la procesión, que sale de la casa del Mayordomo. Antes, el tamboritero ha hecho su recorrido para llamar a los cofrades, quienes acuden al son del consabido

Que me den, que me den, que me den
que me den tortón, tororón tonton”.


Reunidos los hermanos cofrades, caminan lúgubres y en silencio más sepulcral (estas alturas el avisado lector ya habrá notado que el silencio es obligado una vez que los hermanos se han encasquetado las chisteras) por las mismas calles y las mismas callejuelas. Este cronista no ha podido resistir la tentación y ha pedido capa y chistera prestadas para integrarse en la comitiva. Son prendas de hace más de cien años, me dicen. Creyéndome una especie de templario, camino con ellos “en banda de a dos” hasta la iglesia del frío.


El tamboritero rompe el silencio del pueblo.

Por la tarde aún hay tiempo de celebrar la tradicional la fiesta del “Higuillo”, en la cual se reparten caramelos a la chiquillería. Este año sólo seis niños, a los que ha habido que ir a esperar al autobús, intentan coger con la boca un higo que pende de un palo sujetado por los cofrades.

¿Volverá a repetirse el año que viene?

De Burgos en el recuerdo II (23 de enero de 1994).

6 comentarios:

  1. MUY BONITO EL REPORTAJE ELIAS ¿NO HABIA MAS GENTE EN LA PROCESION QUE LA QUE SALE EN LAS FOTOS,O ACASOA LOS FIELES NO LES ESTABA PERMITIDO IR A ELLA? ES MARAVILLOSO VER CUANTAS TRADICIONES TENIAMOS EN NUESTRO PAIS Y COMO VAN DESAPARECIENDO POCO A POCO SIN QUE A NADIE LE IMPORTE LO MAS MINIMO,¡¡FELICIDADES POR SU REPORTAJE LE SIGO SIEMPRE

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  2. Gracias por tus palabras, querido anónimo, pero te diré que todavía esta fiesta de San Sebastión, con sus chisteras al mando, sigue celebrándose, afortunadamente, y creo que con mayor número de cofrades que en 1994.

    Saludos

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  3. Ya puedo decir que siendo del pueblo y aunque no vivo en él el, el número de cofrades está por encima de 20 y que parece que tiene futuro hasta el punto que se están planteando cambiar las normas de acceso para sean por encima de 25. Si no me equivoco y en tanto que somos un pueblo emigrado están intentando hacer buena parte de los actos en fin de semana para que haya más "ambiente"

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  4. Gracias por tu información, Julio. Al hilo de ella, se me ocurre que esta ampliación del número de cofrades y el cambio de día en la celebración vendría a ser un efecto más de la despoblación del medio rural, que es capaz hasta de modificar las reglas de una histórica cofradía.
    Elías Rubio

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    Respuestas
    1. Efectivamente ese cambio de celebración (de momento solo en cuanto a las fechas de celebración)es un producto más de la despoblación. Si en ese año de 1994 - que también describes - y que, por cierto, si mi memoria no me falla salió publicado en El País - ¿puede ser? - esa sensación de soledad a lo largo del recorrido de la comitiva le daba un aire "fantasmal" y así ha seguido a lo largo de los años. Quizás sea lo que intentan evitar los nuevos cofrades: darle un "toque de menos soledad" y, a la vez, ampliar esos"horizontes" (difícil, muy difícil...)

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    2. Hola Julio. Pues al artículo en cuestión se publicó primeramente en Diario 16 Burgos, no en El País. Después en mi libro Burgos en el recuerdo II.

      Gracias de nuevo y un saludo

      Elías Rubio

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