sábado, 29 de noviembre de 2014

¿SON EXCESOS?

Observatorio para cascada en Tubilla del Agua

Observatorio en Tubilla del Agua

Observatorio en Tubilla del Agua

Cascada en Tubilla del Agua

Estructura sobre tumbas en Quintanilla Cabe Rojas

Estructura sobre tumbas en
Quintanilla Cabe Rojas

Estructura metálica sobre tumbas medievales en
Quintanilla cabe Rojas


FOTOGRAFÍAS: Observatorio en Tubilla del Agua (Tomadas en 2013). Plataforma metálica para tumbas medievales en Quintanilla Cabe Rojas (Tomadas en 2014).  

En principio, todo lo que se haga para salvaguardar o para hacer valer nuestro Patrimonio, ya sean yacimientos arqueológicos, edificios históricos o bellezas naturales me parece bien. Hay veces, sin embargo, que el celo protector en esa defensa y en querer mostrar nuestras riquezas puede llevarnos a bienintencionados excesos. Viene esto a cuento porque recientemente he conocido dos intervenciones que han llamado mi atención (ojo, que no digo que estén bien o mal, sino que me parecen un pelín excesivas por la humildad de los valores que se quiere sean visitados o realzados). A mí, al menos, me crea un conflicto, no sé a vosotros, amigos de este Cajón de Sastre. Y es que, ¿de verdad era necesaria tanta plataforma y pasillos metálicos para ver la cascada de Tubilla del Agua? ¿Y de verdad era necesario tantas barras metálicas para proteger la media docena de tumbas medievales que hay junto a la iglesia de Quintanilla Cabe Rojas? En la primera, en mi modesta opinión, la plataforma, casi monumental, me parece que quita protagonismo a la cascada, que es lo que en realidad se quería o se quiere ver y ensalzar, y en la segunda, la estructura metálica sobre la necrópolis enmascara e impide ver el conjunto. En fin, sé que lo que digo puede ser polémico, pero no deja de ser más que eso, una opinión personal y un motivo para la reflexión. Además de que habrá instancias competentes superiores que seguro dieron el visto bueno para las dos intervenciones, y siendo así, no hay más que decir.



viernes, 21 de noviembre de 2014

EL ARCO DE LA VIRGEN EN ARENILLAS DE RIO PISUERGA


Arco de la Virgen sin imagen
El arco con la talla de la Virgen


Se aprecia la puerta de acceso al balcón

Traseras del Arco de la Virgen, con 
Estructura rústica y poderosa


FOTOGRAFÍAS: Arco de la Virgen en Arenillas de Río Pisuerga (Tomadas en 2004 y 2014) 

Uno echa la vista atrás y comprueba con nostalgia cómo este Cajón de Sastre ha envejecido. Ha cumplido con creces cinco años de vida, largo o corto periodo, según se mire, que ha servido para dar cabida a 440 entradas de temática muy dispar. Cuatro centenares de pequeñas historias, de distintos lugares de Burgos, que me han servido para recorrer, una vez más, la provincia y para compartir ratos de emoción con todos vosotros, no muchos  pero selectos amigos de aquí y de ultramar. No digo todo esto porque trate de hacer una conmemoración, qué va, no hay caso, solo es una reflexión a vuela pluma que se me ha ocurrido al visitar, recientemente, Arenillas de Rio Pisuerga y contemplar el Arco de la Virgen, una construcción de la cual conservaba en mis archivos imagen fotográfica de hace una decena de años, y a la que siempre creí que tarde o temprano habría de referirme. Se trata de un arco o pasaje semejante a algunos que ya han aparecido en este Cajón de Sastre. He rebuscado en los bajos fondos y he visto que han pasado ya tres años desde que nos referimos a otros arcos de parecidas características (¡cómo olvidar el precioso arco de Castil de Lences, ya desaparecido, dolorosamente demolido). Y claro, el encuentro me ha producido una sensación de vértigo. 

En aquella vieja entrada confesaba mi debilidad por arcos y pasajes,  elementos urbanos tan sencillos como prácticos. Y es que en verdad emociona pensar que pueden estar en uso desde siglos atrás, quizá desde la misma fundación de los pueblos. Pero el de Arenillas no es un pasaje cualquiera para comunicar calles o plazuelas, pues más parece una entrada al pueblo en tiempos en que debió estar cercado que un simple pasaje para comunicar espacios urbanos. En realidad, y según se nos ha informado, hubo otro arco igual que desapareció hace tiempo (¿un arco de entrada al pueblo y otro de salida?, quizá, ejemplos varios hay en los pueblos de Burgos). Apoyado sobre grueso tapial de tierra, el arco es todo un alarde de arquitectura popular. Rústico pero poderoso, con un armazón de madera y tierra donde destaca un balcón que contiene una hornacina para alojar la talla de una  Virgen, la que ahora ha sido desmontada para su restauración; y para acceder a esta hornacina y a esta Virgen el balcón tiene una escalera trasera y una puerta. Bien puede uno decir, al estar delante de esta construcción, que ha atravesado la barrera del tiempo de la arquitectura. ¡Qué delicia y qué emoción!

jueves, 13 de noviembre de 2014

OTOÑO EN TUDANCA


Las gallinas de Tudanca escarban 
en el camino amarillo

Tudanca se esconde tras la chopera dorada

El Ebro se remansa para contemplar los colores
otoñales de su ribera


FOTOGRAFÍAS: Tudanca y río Ebro (Tomadas en el otoño de 2013).


Dicen que nos vamos al caer la hoja, y la verdad, no sé por qué hacemos semejante tontería. Uno ve el radiante otoño en Tudanca y ha de querer quedarse para disfrutar de otro más, y de otro, y otro más. Los otoños en Tudanca, cuando los chopos y frutales cubren de colores sus prados verdes, son de ponerse en pie y ovación generalizada. Nada en ellos incita a marcharse, solo a quedarse. En el otoño de Tudanca las gallinas rojas y libres picotean y escarban entre las hojas caídas desde la fundación del pueblo, las más arrojadas, como lo hicieron siempre que no hubo riadas, se acercan a la orilla del Ebro remansado y visitan a los mejillones, oscuros durmientes enterrados en la arena. En Tudanca, donde la carretera muere y el río continúa entre montañas imposibles, bajo una sinfonía de colores de ribera, uno desea que siempre sea otoño.