viernes, 6 de febrero de 2015

LA ESCUELA DE BAÑUELOS, LOS NIÑOS IMPRESORES (III)


Antonio Benaiges, maestro en
Bañuelos de Bureba

(1934-1936)


FOTOGRAFÍAS: Antonio Benaiges (Gentileza de Asociación Escuela Benaiges- Bañuelos de Bureba). Portal de la escuela de Bañuelos.  Pupitres de la escuela.  (Tomadas en enero de 2015) 



Por su gran interés, en el contenido y en la forma, continuamos con el formidable relato de Jesús Viadas, alcalde de Bañuelos de Bureba y Presidente de la Asociación Escuela Antonio Benaiges.


DESENTERRANDO LA HISTORIA

“[...] Al maestro Antonio Benaiges le mataron en la guerra, fue uno de los primeros [maestros] que mataron en la guerra, le mataron el 25 de julio.

Nosotros no sabíamos nada, toda la historia ha aparecido porque varios maestros que se exiliaron a México [como consecuencia de la Guerra Civil], se llevaron allí la técnica Freinet. Y hace diez o doce años empezaron a pedir desde allí documentación y cosas del maestro de aquí. Y entonces, nosotros no sabíamos nada. Y había un señor que preguntaba, y este señor, desde [San Andrés de Tuxtla], México), preguntaba por Internet que el que supiera cosas del maestro que se lo diría. Y este señor vino de México a Bañuelos, y se puso también en contacto con la familia del maestro, que era catalana, de Mont-roig del Camp [Tarragona]. Pero cuando vino al pueblo había otro alcalde y yo no le vi.
Se puso en contacto con la familia. Y la familia, igual que él, siguió también preguntando por Internet cosas del maestro.
Entonces nosotros, los chavales, no sabíamos nada del maestro, y preguntamos a los mayores del pueblo, y algunos se acordaban y otros no, y algunos se habían muerto ya. Pero nadie quería decir nada, ya sabe que de las cosas de la guerra se habla muy poco en todo los sitios; siempre hay alguno, pero se habla muy poco.  Entonces, nos pusimos en contacto con la familia, y que a ver qué querían, para ver lo qué pedían.
-Pues mira, es que había un maestro en Bañuelos y que hacia unos cuadernos...
Preguntamos y aparecieron dos cuadernos que tenía un señor por aquí. Y yo, antes de eso, ya había visto los cuadernos, pues un primo mío, de Briviesca, va un día y me dice:
-Mira qué tengo, dos cuadernos, que son estos. -Y me los enseñó.
En total, que me trajo dos cuadernos...no, dos no, uno. Y me dice:
-“Mira lo que encontrao, lo que me ha dejao un amigo. (A él se lo había agenciao un amigo, y a ese amigo, por otro amigo, por varios amigos...).
Bueno, el caso es que a este amigo le dijeron:
-Mira, he visto unos cuadernos de tu pueblo (él es de Briviesca).
El caso es que apareció el cuaderno y él me lo enseñó.
-Mira lo que he visto –me dice:
Lo primero, me quedé asombrao, pues cuadernos en color..., nunca había oído nada de esto... ¿Qué es esto? Así que lo primero que hice, como tenemos fotocopiadora, hacer fotocopias.

Y a partir de ahí fue cuando la familia de Mont-roig empezó a preguntar sobre el maestro. Nos pusimos en contacto con la familia y nos pasaron toda la documentación que tenían de él; tenían todos los cuadernos menos uno, catorce cuadernos; pero les faltaba uno, yo creo que porque se hicieron pocas copias, una o... En total, que el primero no lo tenían ni la familia, solo tenían la portada, igual que nosotros; nosotros tenemos la portada, pero lo demás, no. 
Bueno, el caso es que nos pusimos en contacto con la familia y nos pasó toda la documentación que tenían del maestro; nos lo pasaron por Internet y nosotros hicimos fotocopias de todos los cuadernos. 


Cuaderno de la serie "Gestos". 



DE LA EXHUMACIÓN AL LIBRO

Luego, a partir de ahí, se empezó a hacer la exhumación en La Pedraja, [fosa común de la guerra], que el maestro está enterrao ahí.  Bueno, pues cuando estaban en la exhumación, un primo mío que tenía dos niños pequeños, estaba de veraneo aquí, y este primo decía que la mejor forma para que se duerman los niños después de comer es coger el coche y dar  una vuelta con ellos. [Y así lo hizo]. Y se fue a La Pedraja cuando estaban haciendo las excavaciones. Y allí se puso a hablar con un antropólogo que había allí del CSIC, Francisco Ferrándiz. Bueno, pues se puso a hablar con él y le dice:
-Aquí está enterrao el maestro de mi pueblo.
-¿Qué, qué me dice?
-Sí, sí, que aquí está enterrao el maestro de mi pueblo.
Y se puso a hablar con él y tal y cual.  Y le dice:
-Y tenemos una historia del maestro, de unos cuadernos que hizo.
Y este señor se interesó mucho. Y le dice:
-Lo tengo en el pueblo, si quiere ir a verlo, vamos a verlo.
Agarraron el coche los dos y al pueblo. El caso es que vinieron al pueblo para ver los cuadernos. Se lo enseñamos todo esto [todas las fotocopias de los cuadernos]. Y le interesó muchísimo. Dijo:
-De esto hay que hacer un libro y tal y cual. Ya me voy a poner yo en contacto con gente, esto y lo otro.
Nos pasó documentación que tenía de él, de libros que había escrito él de enterramientos de la Guerra Civil en otros lados; nos pasó su documentación y nosotros le pasamos la nuestra.  Después él se puso en contacto con...

Las exhumaciones continuaron en La Pedraja en años siguientes. [Y en una de las ocasiones] vino otro fotógrafo catalán, Sergi Bernal, vino aquí al pueblo para conocer la historia y eso. Y a partir de ahí, se pusieron en contacto los dos y escribieron el libro [Antonio Benaiges. El maestro que prometió el mar], que trata de La Pedraja y del maestro (1). 


Portalón de la escuela.
Cuando las inclemencias del tiempo impedían salir a la calle,
los niños pasaban sus recreos en este espacio. 

LA NEVADA

Hago un inciso en  el orden de la narración para, en estos días que nos sentimos acorralados por la nieve, insertar un texto editado por los niños de Bañuelos con la imprenta de Antonio Benaiges. Forma parte de un cuaderno de la serie “Gestos” y describe unos días de grandes nevadas en el pueblo burebano. En el corto relato se dejan ver las dificultades de las gentes en los pueblos para sortear los trastornos causados por la nieve. Su interés es evidente.


“Estos días ha nevado mucho. Los hombres dicen que ha caído más de una vara. Yo no lo sé porque no lo he medido. Los más viejos del pueblo no habían visto una nevada
como ésta.
El sábado 26 de enero comenzó a nevar. El domingo ya no pude ir a misa. Y toda la semana sin venir a la escuela.
Los pobres pájaros se metían en nuestras casas, helados. Por las calles no se veía a nadie. Algunos, a veces, salían a hacer senda. Senda para ir al río, a la taberna, a la iglesia,
a los pajares...
Nadie podía entrar ni salir de Bañuelos. El cartero estuvo diez o doce día sin venir. En las casas comenzaba ya a faltar de todo.
Durante la nevada ha muerto una mujer. Cogió frío y le vino un parálisis”  

Gestos, nº 2 (abril 1935)

(1): Editado en 2012, firman dicho libro  Francesc Escriban, Francisco Ferrándiz y Queralt Solé, con fotografías de Sergi Bernal. 


Continuará


5 comentarios:

  1. No hay de qué, Gema. Pocas veces una historia me ha conmovido tanto como la de este maestro.

    Un abrazo y muchas gracias a vosotros por la labor que estáis haciendo para recuperar su memoria.

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  2. Como has visto es una historía tan bonita, tan llena de coincidencias y encuentros que el que tú hayas llegado a ella se suma a las sorpresas que estamos cada día teniendo en la Asociación Escuela Benaiges de Bañuelos de Bureba .
    Gracias Elías, por tu visita y tu interés en la historia del maestro. Espero el siguiente.........

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  3. Es verdad, Carmen, toda la historia está llena de coincidencias y encuentros. Mucha culpa de ello lo tiene el milagro Internet.

    Ahí estamos.

    Un cordial saludo

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  4. Que bonito leerlo así, como se cuentan las historias. Oyendo en tu escrito la voz de Jesús tal cual habla.
    Que sensación me provoca ver la historia que tan bien me sé, por entregas.
    Entregas que voy siguiendo como si no supiera el desenlace...
    Que bien, Elias, que aparecieras por mi pueblo un día e hicieras de su historia, una historia compartida.
    Gracias!

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    Respuestas
    1. Muchas gracias, Renacer. Me alegro que sigas con interés el relato y que te guste. Es verdad que Jesús trasmite con apasionamiento.
      Por otra parte, con cariño te recuerdo que los comentarios deben ir bien identificados, como aquí abajo se expresa. Nunca me han gustado los anónimos ni los seudónimos, que para el caso es lo mismo.

      Un saludo cordial

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