sábado, 25 de agosto de 2018

DE RUTA POR EL GRAN NORTE (II) NOCECO. EN LA CASA DE LOS BUSTILLO

 


Cuando los carros de bueyes entraban en la casa
de los Bustillo
Bustos de los fundadores de la casa

Retrato de Timoteo Bustillo López,
hijo de los fundadores y
Diputado a Cortes a finales del XIX

Calor humano finisecular en la casa de los Bustillo


FOTOGRAFÍAS: Casa de los Bustillo en Noceco. (De época y tomadas en agosto de 2018)


            Sin haberlo pretendido, bien podría decirse que esta entrada es continuación de otra anterior publicada en 2010. Una concatenación de circunstancias viene a demostrar que a veces los caminos se juntan.


Dejo Bisjueces, con sus ventanas y legendarios jueces, y sigo ruta, camino del valle Mena, para ser exacto, camino de Vivanco, donde espero encontrar una bellísima ventana, de gran antigüedad, que mi buen amigo y compañero de excursiones, Miguel Moreno, me hizo llegar en su día. Tenía la fotografía de Miguel, no era mala, o por mejor decir, era muy buena, pero estaba descontextualizada y por ello creí necesario conocer el edificio que la albergaba. Y allí me dirigía cuando, al pasar por Noceco (¡otra vez Noceco!), pude ver, al pie de la carretera y una vez más, una casona del siglo XIX que tantas veces ha llamado mi atención por su belleza. No sé cómo, pero de refilón, sobre la marcha, pude ver dos bustos oscuros en sendas ventanas-hornacina de su fachada principal que nunca antes, lo reconozco, había observado, uno a cada lado del gran balcón central. Me detuve, aquello me pareció de gran interés, ¿pues acaso no era tema ya tratado aquí el de las ventanas con cabezas humanas de piedra? Lo era, recordemos las de Arroyal, Manciles, Baltanás..., con sus cabezas esculpidas, torpemente, más bien, ejemplos todos de cómo los hacedores o fundadores de casas desde antiguo han querido trascender más allá de su momento. Caras o bustos de mujer y de hombre, efigies del matrimonio que, orgullosamente, quiere dejar sentado el triunfo de hacer o haber hecho casa. Noceco, pues, era un caso más, solo que de mayor belleza que las citadas (digo belleza y no antigüedad, pues la de Arrroyal es una noble casa del S.XVI, mientras que las demás mencionadas son más modernas). Un letrero anunciaba junto al gran edificio el apellido Bustillo, linaje ilustre en Noceco cuyo máximo exponente debe ser Timoteo Bustillo López, hijo de los fundadores de la casona cuyos bustos (¿en bronce?) comentamos. Diputado a Cortes en los postreros años del siglo XIX, Timoteo fue uno de los tres mecenas a cuyas expensas se erigió, en 1906, la imponente iglesia de Noceco (ver entrada en este blog “Noceco: siguiendo la ruta indiana encontré una catedral -25 de noviembre de 2010-)”.Sin llegar a traspasar la rejas protectoras de la casa, frente a la entrada principal, un amable y joven  miembro de la familia Bustillo, que por esos días veraneaba en la finca, declarado amigo de la Historia, tuvo la gentileza de atenderme y mostrarme un retrato del Diputado, y no solo eso, también un sencillo cuadro con cuatro fotografías de época bajo cristal, de esas que hacen temblar las manos a quien las sostiene, como es mi caso. Una parte de esta documentación gráfica, queridos amigos de este Cajón de Sastre, es la que aquí os dejo para que sintáis, en la medida de lo posible, la emoción que yo mismo sentí.

Continuará. Próxima parada, Vivanco

2 comentarios:

  1. Qué inmensa suerte que un encuentro casual devuelva ese "calor humano" que tanto expresan aquellas fotografías en blanco y negro que presidían en las viejas paredes de las viviendas de nuestra familia. Aún puedo verlas y preguntar quiénes fueron y comprobar que la memoria siempre regresa con lágrimas en los ojos. Gracias. Saludos.

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    1. Sí, qué suerte que haya personas generosas que las descuelgue para mostrártelas, que las desprenda del clavo que las ha sujetado tantos y tantos años...
      Gracias una vez más, Rosa Cruz, por hacernos ver el valor de la memoria

      Un abrazo

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