Elías Rubio Marcos y su "CAJÓN DE SASTRE"

Recopilación de artículos publicados y otros de nueva creación. Blog iniciado en 2009.

miércoles, 10 de junio de 2026

EL PAN DE EMILIO, DE LIGOS A ISAR


El molino de Emilio.


Emilio Bahón fabricó harina y repartió pan por los pueblos durante décadas.
Hoy, su panadería sigue repartiendo y él enseña con orgullo su histórico molino. 


FOTOGRAFÍAS: Molino en Isar (Tomadas en mayo de 2026).

Muchas veces, en mis incursiones por los pequeños pueblos del entorno de Villadiego, había visto en las plazas y calles mayores la furgoneta del panadero de Isar. Tantas veces, que llegué a familiarizarme con su imagen y con lo que representaba, que no era otra cosa que la de los últimos resistentes de la despoblación acercándose a la furgoneta para recoger su ración de pan diaria. Creo haberlo dicho ya, el encuentro entre dichos vecinos y las furgonetas panaderas me ha parecido siempre un momento extraño, pero a la vez entrañable, y diría que incluso mágico, pues se advierte que detrás de la escena se esconde una manera intimista de romper aislamientos y silencios. Lo que no sabía es que un día habría de encontrarme con la tahona madre del pan de Isar, con el molino que hizo la harina y con su molinero gobernante. Y esto ocurrió hace muy poquito, el día que fui en busca de bodegas a Isar.

 

De Ligos a Isar

De allí [se supone que de Ligos], íbamos a Ayllón con seis burros a coger sacos pa moler, y yo iba con mi padre. Mi padre sí que fue molinero, mi abuelo no sé. A mi abuelo no le conocí yo. [Me contaron que] de un nublao que hubo le cayó un rayo y de eso se murió. A mi abuela sí la conocí.

 

Emilio Bahón, nacido en 1940, llegó a Isar a los 16 años procedente de Ligos, un pueblecito soriano arrimado a Cuevas de Ayllón. Sus padres, molineros en ese lugar, en vista de que su actividad molinera había decaído, o no daba más de sí para alimentar las numerosas bocas de la familia, decidieron buscar fortuna harinera más allá de su tierra soriana. Emilio lo cuenta así:

Vine aquí con 16 años. Porque en el molino en el que estábamos allá éramos molineros también, pero éramos dos hermanos y dos hermanas, y últimamente aquello no funcionaba, y entonces dijo el padre [Jesús Bahón Martínez]: “bueno pues nosotros nos vamos”. Y entonces, por aquí venía un sobrino, de una hermana de mi padre, que vivía en Burgos, venía a repartir caseras y cosas de esas, bebidas y… Y se enteró de que allí [en Isar] vendían un molino. Dijo: “vayan pa allá y le compráis ¿eh?”. Le compramos a un tío de la mujer [la mujer de Emilio].

Montaron la panadería

Al principio solo molíamos, pero al poco tiempo se montó la panadería. Montamos un horno ahí [en edificio contiguo y para hacer de panadería] y luego montamos otro dentro, estuvo sobre… pues igual, 15 o 20 años estaría. Y luego ya empezamos a repartir. Y luego ya monté la panadería allí donde hora está, que lleva cuarenta años, compré una huerta y entonces la montamos allí. Repartíamos [pan] pues por Pedrosa, Villorejo, Manciles, Cañizar, Hornillos, Hormaza, y hasta Villagutiérrez. Y luego ya nos metimos en Yudego, Villandiego y Citores.

Ahora se reparte, pero menos. Ahora se reparte a Hormaza, Hornillos, Cañizar, Pedrosa del páramo, Villanueva de Argaño, Citores, Olmillos y Villandiego. Lo reparte el hijo.

Fábrica de harinas de Paulino Orejón

Al principio [de poner la panadería] gastamos harina de la fábrica de Orejón. Esa estaba por el castillo, según subes por el arco Santa María pues subes para allá y por ahí estaba. [debe referirse a la fábrica de harinas de Paulino Orejón que estuvo en la calle de Fernán González, junto a la Casa del Cubo]. La harina nos la traía él en un camión.  

Pienso para el ganado, una actividad frenética

Al principio algo trigo sí que molimos [trigo], pero luego ya venía la harina de la fábrica, de Briviesca, de otra que había por Villaquirán y … [molimos pienso para el ganado].

Para pienso pal ganao, ¡ni se sabe los sacos que molíamos! Desde las cinco de la mañana, y todo el día, ya estaban las galeras esperando [en el molino para moler].

 

DEL MOLINO

         Emilio y familia encontraron el ingenio de Isar con toda la instalación necesaria para la molienda, tal como se lo compraron a Emilio Calzada, su anterior dueño, y como ahora le podemos ver, incluida la vivienda para la familia molinera, en la que vivió el matrimonio molinero nueve años y en la que nacieron sus dos hijos. Su aspecto actual es el de un coqueto edificio de buena sillería (de 1915), seguramente sustituto de otro más antiguo que ya funcionaba a mediados del siglo XVIII, y seguramente más atrás en el tiempo. Cuenta con dos piedras molinares, que llegaron a funcionar al unísono, una movida por turbina y otra por un motor de gasoil acoplado. Dispone también de un ciazo de cerner, colgado, del que “salía la harina limpia y lista para cocer”. Tuvo además una limpia, pero fue desmontada por Emilio y el olvido se la llevó. Hoy llama la atención a todo el que visite el molino la carpintería que protege el cuerpo y conjunto de las dos piedras, las barandillas que con gran esmero llegó a construir y montar Emilio.

           El cauce de agua que hacía mover la turbina, hoy bien conservado, tiene 900 metros de recorrido, desde la toma del río Hormazuela hasta su entrada en el molino.


Aguas del río Hormazuela, desviadas para el molino. 

Una admirable labor de carpintería envuelve la maquinaria. 



Un molino de mucho ingenio natural. 


Del ciazo salía la harina limpia y lista para hacer el pan.  


       PD: Muchas gracias, Emilio Bahón, por haberme contado tu historia y por permitirme visitar el ingenio que durante tantos años ocupó tu vida y la de tu familia.