Elías Rubio Marcos y su "CAJÓN DE SASTRE"

Recopilación de artículos publicados y otros de nueva creación. Blog iniciado en 2009.

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domingo, 26 de abril de 2026

¿TEMPLARIOS EN ISAR?

              

Ábside de San Pedro de los Templarios. 




FOTOGRAFÍAS: Iglesia de San Pedro de los Templarios en Isar (tomadas en abril de 2026). 

Iba en busca de bodegas y me salió una iglesia de templarios que no conocía. Bueno, de templarios se dice que es, sin que nada serio lo pruebe, como sucede con tantos otros enclaves atribuidos a esta orden en la provincia. Eso sí, por tradición se la conoce en Isar como Iglesia de San Pedro de los Templarios, lo que no es indicio menor: "algo tendrá el agua cuando se la bendice", dirá alguien. Cuentan en Isar que hubo un tiempo en que el Camino de Santiago pasaba por el casco urbano de este pueblo, siguiendo el tramo Rabé de las Calzadas-Hornillos del Camino, no como ahora, que ese discurrir ha cambiado al haberse creado una ruta de acceso más directa para llegar a Hornillos sin necesidad de pasar por Isar.

Quizá fue esa circunstancia, la de estar Isar dentro de la ruta jacobea, lo que hizo posible que en esta villa se fundara una iglesia-hospital para asistencia de peregrinos y que para su atención estuvieran los caballeros templarios, convertidos así en hospitaleros, lo que explicaría la sugestiva advocación que ha perdurado hasta nuestros días.

Por ser una gran desconocida, pues que yo sepa no se encuentra entre los enclaves supuestamente templarios de Burgos difundidos aquí y allá, me complace dejaros hoy, queridos amigos de este Cajón de Sastre, ya que no documentación sólida, pues no dispongo de ella, algunas imágenes de esta iglesia de la cual se conserva un precioso ábside tardo-románico, o, si se prefiere, de gótico incipiente. De su única nave nada queda, ni nada puedo contaros, pues seguramente por hallarse arruinada, en algún momento moderno y en su lugar fue levantada la casa que hoy se puede ver adosada a dicho ábside y que se conoce como la Casa del Cura.


Donde estaba la nave de la iglesia surgió la Casa de Cura. 


viernes, 29 de agosto de 2025

BODEGAS DE ZAZUAR, UN PAISAJE DE FANTASÍA: LOS BORRESQUILES (BODEGAS XIII)


Bodegas y árboles del paraíso, un conjunto de fantasía. 

FOTOGRAFÍAS: Bodegas de Zazuar, en primavera y en verano de 2025 

Sin ninguna duda, el conjunto de bodegas de Zazuar es uno de los más pintorescos y mejor cuidados de Burgos. Tuve ocasión de descubrirlo en el pasado abril, cuando la incipiente primavera teñía de verde los túmulos sobre los cabañones y arropaba con mimo las originales y robustas zarceras, auténticas chimeneas de hadas que surgen como periscopios del inframundo del vino; zarceras que se alzaban, íntegras (milagrosamente íntegras) conformando un paisaje de ensueño. En aquella visita, siguiendo con la aventura de las bodegas tradicionales burgalesas (recordad, queridos amigos, que nos habíamos quedado en la entrega XII), tuvimos ocasión de adentrarnos, de la mano del señor Justiniano, en una bodega, de la que es copropietario, cuyas formas no se diferenciaban mucho de las que llevábamos vistas hasta entonces. Las diferencias entre unas y otras no son muy grandes, en efecto, al menos en lo esencial, sin embargo, hay algo que puede impresionar a un neófito en las de Zazuar, y esto es las distintas habitaciones existentes, a uno y otro lado de la que podría llamarse galería principal, cada una de un dueño distinto pues son bodegas compartidas. Son habitaciones angostas, lúgubres, donde cada uno de aquellos duerme su vino en la oscuridad más absoluta, con puertas de hierro viejo, hoy recubiertas de gruesa capa de herrumbre, que más recuerdan a las mazmorras del Conde de Montecristo que a otra cosa. Son lo que se conoce como borresquiles (quedaos con esta palabra, queridos amigos de este Cajón de Sastre, porque ni en el Diccionario de la RAE la vais a encontrar, ya que debe tratarse de un aislado y muy particular localismo). ¡Borresquiles!: nueva y maravillosa palabra para guardar en nuestra memoria. Que no se pierda.


Periscopios de las bodegas. 

Afortunada conservación de un  conjunto de ensueño.


Puertas de acceso a borresquiles.


En aquella visita abrileña, el señor Justiniano nos habló de una comida popular que se celebraba todos los años en las bodegas, un día de agosto y en la que participaba todo el pueblo. Ah, eso me interesa mucho, le dije, pues es la huella de la socialización en las bodegas, que tanto auge tuvo en el pasado, uno de los aspectos que más me interesaron y me animaron a emprender mi periplo bodeguero.  El de Zazuar me invitó a la fiesta y por supuesto que acepté con gusto. Y ahí me veis, queridos amigos, nuevamente en Zazuar hace poquitos días, pero con un paisaje ambiental que ya no es verde, sino amarillento, requemado por el sol de un verano ardiente. Solo un grupo de árboles del paraíso, salpicados entre las bodegas, conservaban un halo verde y rompían la monotonía de la hierba agostada. Benditos árboles de sombra y perfume, cuyas semillas algún indiano zazuarino acertó a traer de Argentina en una de sus visitas a su pueblo.

Durante meses estuve imaginando cómo sería la comida popular en las bodegas de Zazuar; en mis cavilaciones pensaba que tendría lugar en el sombrío de las propias bodegas, parecía lógico, para protegerse del calor que se presumía en un día de agosto. Pero no, a veces lo que imaginamos nada tiene que ver con la realidad de las cosas. Lo cierto es que la participación fue masiva y que cada núcleo familiar o grupo de amigos había adosado a los cabañones grandes toldos para situar mesas y sillas. Inteligente forma de instalación de algunos, sin duda, pues así la frescura salida de cada bodega podía aliviar los 30 grados reinantes. Imaginad, pues, queridos amigos, un campamento de Miramamolín, con jaimas aquí y allá, casi una por cada bodega, y os aproximaréis al ambiente. Todo un espectáculo.


Comida popular sobre las bodegas.

Jaimas aquí y allá. 

Jaima del bingo, al atardecer.

Un día de bodegas a la sombra ganada.

Que no todo está perdido en la ancestral costumbre de socializar en los barrios de bodegas de nuestros pueblos.


ADENDA 

MÁS IMÁGENES DE LAS BODEGAS DE ZAZUAR

(9/10/2025)

Pasado un pequeño tiempo desde la publicación de esta entrada, hemos tenido la grata sorpresa de que María Miguel Bueno, una zazuarina seguidora de este blog y enamorada de su pueblo y sus bodegas, ha tenido la gentileza de enviarnos una serie de magníficas fotografías hechas por ella misma y correspondientes a las bodegas de su ribereño pueblo. Todos agradecemos su colaboración y con mucho gusto las insertamos aquí como complemento a lo ya publicado. Muchas gracias, María, por estar trabajando en el estudio y conservación de vuestro maravilloso conjunto de bodegas, que sin duda es un bien de interés cultural de primer orden. 

    








 

domingo, 1 de junio de 2025

VENTANAS DE NUESTROS PUEBLOS




FOTOGRAFÍA: Portada del libro: ventana de Villanueva la Blanca

(¡YA EN LAS LIBRERÍAS!) La Diputación Provincial de Burgos ha editado mi nuevo libro Ventanas de nuestros pueblos. Catálogo de ventanas singulares de la provincia de Burgos. En esta publicación y con el formato de álbum, se reúnen más de 300 ventanas, de distintas épocas y de diferentes estilos artísticos. Se trata de un patrimonio histórico-artístico que hasta ahora no había sido apreciado en su conjunto y que he querido poner en valor.  En mi largo peregrinaje por los pueblos burgaleses, de los que me reconozco un enamorado, bien lo sabéis, queridos amigos de este Cajón de Sastre, he ido observando con atención sus calles y las fachadas de sus casas, tomado nota de todo lo que estas me mostraban y que me parecía de interés, ya fuera una cruz, un anagrama, una roseta protectora o una antigua inscripción; de todo ello he ido dejando memoria escrita y gráfica, en este blog y en anteriores publicaciones. Ahora son las ventanas en exclusiva las que han motivado este nuevo trabajo. 

Ventanas de nuestros pueblos pienso que es un libro original, donde las piedras labradas hablan porque yo mismo he querido darles voz, y donde lo onírico, quizá más que lo técnico, aflora en cada texto explicativo bajo cada fotografía. Pero, sobre todo, pretende ser un canto a la belleza; cada ventana mostrada, de un estilo artístico o de otro, es una explosión de belleza que llega a emocionar. Ya sean de época gótica, renacentista o barroca, de una torre o de un castillo, de una casona palaciega o de la simple casa de un hidalgo, o incluso de una casa rectoral, que de todo ello y más hay en el álbum, las ventanas reunidas, vistas ahora en su conjunto, forman un cuerpo visual que llega a sorprender, queridos amigos.

La obra está desglosada en diez capítulos, a saber:

VENTANAS DE BURGOS, UN PATRIMONIO INFRAVALORADO

VENTANAS CON ESCUDOS

VENTANAS CON ESCUDOS VACÍOS

OTRAS VENTANAS CON ENCANTO

VENTANAS CON LEYENDA

VENTANAS EN CASONAS PALACIEGAS

VENTANAS EN IGLESIAS Y CASAS RECTORALES

VENTANAS CON CABEZAS HUMANAS

VENTANAS RESPIRADEROS EN ESTABLOS Y CABALLERIZAS

BALCONES, LOS HERMANOS MAYORES

 

sábado, 16 de noviembre de 2024

DE NECRÓPOLIS ALTOMEDIEVALES (I)

 

Necrópolis de Cuyacabras (Quintanar de la Sierra).

FOTOGRAFÍAS: Necrópolis de Cuyacabras (2022), Quintanilla de Santa Gadea (2017) y Villanueva Soportilla (2024).

Recientemente he visitado varias necrópolis altomedievales excavadas en roca (Quintanamaría, Villanueva Soportilla, Cuyacabras, Revenga). Hay algo en estos cementerios de tumbas antropomorfas, de la época de la Repoblación, que me atrae especialmente; tal vez por mi vocación frustrada de arqueólogo, o quizá por la cantidad de dudas que siempre me surgen cuando estoy pisando sobre ellos. Se me dirá que mis dudas han sido estudiadas y respondidas por especialistas y que poco o nada puede añadirse ya. No estoy seguro de ello. Hay aspectos que, en mi opinión, y en mi ignorancia, creo que no se han tratado con suficiente claridad, lagunas que quedarían por despejar y que son las que siempre me han llevado a especular y a plantearme preguntas, seguramente las mismas o parecidas preguntas que os habréis hecho vosotros, queridos amigos de este Cajón de Sastre, cuando habéis visitado alguno de estos cementerios. En este sentido, la primera de las interrogantes surgidas a un profano en la materia sería la de conocer la localización del poblado, asunto fundamental pero casi siempre complejo de concretar. Cabe pensar que se encontraran prudencialmente apartados de las necrópolis, por la simple razón de protegerse de los malos efluvios e insalubridad que podía emanar de los cuerpos en descomposición enterrados (es muy probable que los sellados de las tumbas, con losas o capas vegetales,  no serían del todo herméticos). Pero esta ubicación, a veces, cuando no se ven restos arqueológicos en superficie, no es fácil de situar, pues si algún resto hubiera quedado, después de más de mil años transcurridos estará muy enterrado e imposible de descubrir si no es con métodos de rastreo y localización modernos, lujo que, intuyo, quizá nunca se van a emplear en yacimientos que, por lo general, deparan muy  pobres hallazgos. Abundando en ello, pienso que ni aun conociéndose los aportes histórico-documentales sobre grupos y movimientos de la Repoblación, ni ayudados por la toponimia (tan valiosa en ocasiones) serviría para situar con precisión dicha localización. Arqueólogos hay a los que compete esta cuestión.

Otras muchas interrogantes pueden plantearse, entre ellas las de cuánto tiempo de vida tuvo el poblado en un mismo lugar, de cuánto “vecindario” se compuso o cuáles fueron las causas de su desaparición, si fue por política de los conductores-directores de la Repoblación (por lo general monjes), por traslado a lugar más seguro o por haber sufrido algún fuego o epidemia de especial incidencia que los consumió, entre otras posibles causas, en realidad, todas las que podamos imaginar. Pudo suceder también que cuando decidieron moverse no se desplazaran a lugares lejanos y que, por el contrario, se establecieran cerca y dieran lugar así al nacimiento de alguno de los pueblos hoy existentes en su entorno. Podría ser. En cuanto al número de pobladores que componían el núcleo creo que sería muy difícil hacer una aproximación, ya que por aquellos tiempos oscuros (ss. IX y X) no debían hacerse padrones, y si por algún tipo de milagro se hubiera hecho algo parecido no ha llegado hasta nosotros. Resulta evidente, eso sí, que por el número de enterramientos que están a la vista, puede deducirse que unos poblamientos tuvieron mayor o menos número de habitantes. Así, grupos de mayor población debieron ser los de La Sierra (Revenga y Cuayacabras), con cientos de tumbas, y más reducidos los norteños de Quintanamaría y Pajares, por citar solo algunos.    

Sirvan las reflexiones anteriores como marco para situarnos en dichos cementerios de la Repoblación excavados en roca, monumentos singulares que tanto nos llaman hoy la atención, que sirven como reclamo turístico y que tantas interrogantes pueden plantear al visitante curioso, como es el caso de quien suscribe. Lo veremos en siguiente entrada.


Necrópolis de Santa María de Tejuela  (Villanueva Soportilla).

"Tumbas de los Moros", necrópolis en Quintanilla de Santa Gadea.


martes, 9 de enero de 2024

LA CHICA DURMIENDO EN EL TRILLO

Arada, siembra, siega, carga de lo segado, trilla

Trabajos de ayer para el pan llevar

Exposición mural en la nave

FOTOGRAFÍAS: Murales en Tapia (Tomadas el 6/1/2024)                               

De un tiempo a esta parte vengo dándole vueltas a un tema que no es que me preocupe, pero sí que me invita a la reflexión. Me refiero a la moda que se ha instalado en los pueblos de decorar sus caseríos con murales, más o menos afortunados, pintados por artistas locales o foráneos. Cuando empecé a verlos, en mis constantes viajes por los pueblos, pensé que dicha moda podría ser algo transitorio y que la cosa no iría más allá del explayamiento puntual de aficionados a la pintura que además sentían nostalgia por unas formas de vida perdidas, las que conocieron ellos mismos en su niñez o las que les relataron sus padres y abuelos. Sucede, sin embargo, que se ha llegado a un punto en el que ya no son únicamente artistas locales los que, con mayor o menor acierto artístico, convierten medianas de las casas, almacenes agrícolas o rincones de todo tipo en exposiciones al aire libre, generalmente de contenido etnográfico, si así pudiera decirse, dados los temas por lo común pintados. Ya no solo son artistas nativos de los pueblos los que desarrollan estas obras pictóricas, sino que al convite se han agregado artistas de gran preparación, que trabajan por encargo y ejecutan obras de gran calidad e impacto visual. Y aquí es donde se me presentan las dudas, la principal de ellas es la posible afectación de estas obras a la personalidad de los pueblos. Me pregunto: ¿alteran, de alguna manera, estos murales la visión y formas tradicionales de los caseríos que hemos conocido? ¿Cambian estas pinturas nuestra manera de ver o mirar los pueblos? ¿En las visitas que hacemos o hagamos a partir de ahora los capitalinos, iremos buscando y fijándonos más en estas exposiciones al aire libre que en las sugerentes tramas urbanas, la arquitectura y materiales constructivos tradicionales, sus principales valores? ¿Nos fijaremos más en la iglesia pintada que en la de verdad, teniéndola a pocos metros? Probablemente seremos capaces, de momento, de valorar, distinguir y asimilar todo a la vez, veremos si más adelante, cuando la moda se haya generalizado o masificado, seguirá siendo así. Habrá quienes piensen que es más atractivo ver la gran nave agrícola decorada con escenas perdidas de nuestros antepasados que contemplar los vacíos y fríos enlucidos de cemento, o que el arte de los muros será una manera de revitalizar los pueblos y que todo vale para ayudar a frenar la despoblación, incluso si se pintan de rojo o azul todas las casas y la iglesia de amarillo. Quizá tengan razón. Si lo último llegara a suceder mis reflexiones habrán sido una simple divagación, cuando no una provocación, y deberán ir directamente al basurero de la extravagancia pensante.

       Al hilo de mi visita a Tapia el 6 de enero de 2024

 

    Plácido sueño en el trillo, al arrullo del perfume de la gavilla 


LA CHICA DURMIENDO EN EL TRILLO

Todo lo anterior ha venido a cuento por los magníficos murales que tuve la oportunidad de contemplar en Tapia el pasado día de Reyes. Junto con mi inseparable, me desplacé a este lugar por un comentario anónimo recibido en este blog, concretamente en la entrada titulada “Los pueblos como galerías de arte. Muralidad de la nostalgia”, donde se informaba de la existencia en Tapia de unos “murales muy interesantes”. Y en honor a la verdad, tengo que decir que razón no le faltaba al informante anónimo.

Fue el día de Reyes, antes del mediodía, el sol debatía y se batía con los nubarrones, la pequeña población estaba en silencio, dormida todavía en su quietud invernal. Algunos árboles pelados tenían colgados en sus ramas adornos navideños, bolas de distintos colores que parecían sustituir a las hojas caídas, señal de que hubo celebraciones navideñas y de que el pueblo aún se mantenía con vida.

Buscando los citados murales recorrimos las calles mudas. Nada, ni un alma a quien preguntar. Fuimos observando las paredes de las casas y ninguna estaba pintada. Cuando ya desesperábamos de encontrar pintura alguna, dimos con el yacimiento al salir del pueblo por el oeste, una gran nave cuya pared del mediodía lucía un interesante panel, dividido en cuadrículas, representando escenas campesinas, a todo color y de gran realismo. La arada, la siembra, la siega, la carga de la mies en el carro, la trilla, todo un compendio de actividades perdidas y ejecutado con gran verismo. Se notaba la profesionalidad del artista (Hoy me dicen que se deben a Cristian Sasa, no sé si lo escribo bien).   

Recorrimos la nave, y al llegar a su ala oeste se nos presentó un nuevo mural que ocupaba toda la pared. La escena, en escala de grises, es una visión de la cosecha en la era, de grano apilado y sacos llenos, en la que llama la tención una chica dormida en el trillo, una chica de expresión relajada que disfruta con el sueño de lo cosechado apoyada su cabeza en una gavilla. Pese a la desproporción de una de sus manos, me quedo con esta figura, hay algo en ella verdadero que, en cierta manera, me reconcilia con este arte mural campesino, el que puse en cuestión al principio de todo.


NOTA: Pasado un tiempo desde que publiqué esta entrada, tuve la suerte de ver en Madrid la exposición "España Oculta", de la gran fotógrafa Cristina García Rodero, en la que la escena de la chica del trillo figuraba entre las obras expuestas.  


martes, 23 de mayo de 2023

UNA CIUDAD DE LA MEDIA LUNA EN VILVIESTRE DEL PINAR

      

Una ciudad amurallada, con posibles minaretes, medias lunas y banderitas.


Simbolismo. 


FOTOGRAFÍAS: Iglesia de Vilviestre del Pinar (Tomadas en mayo de 2018).

Este archivo fotográfico mío no hace más que darme sorpresas. Os cuento, amigos de este Cajón de Sastre. Con harta frecuencia suele sucederme que, rebuscando para algún tema concreto en el maremágnum de imágenes guardadas, me salen al paso temas que en su día dejé orillados con la idea de que en algún momento podría resucitarlos. Muy pronto, sin embargo, se fueron yendo al olvido, y de no ser por dicha rebusca la mayoría se hubiera quedado en el limbo del olvido definitivo. Estos encuentros me crean problemillas (benditos problemillas), pues en más de una ocasión me hacen cambiar de chip en los trabajos que tengo entre manos, como es el caso que hoy me trae. No me importa mucho, la verdad, pues volver atrás es, en cierto modo, una manera de rejuvenecer, en este caso cinco añitos. Pero bueno, a lo que iba. Hablábamos de una sorpresa, y esto es lo que realmente experimenté cuando en mayo de 2018 me dio por visitar pueblos de la zona de pinares en busca de ventanas singulares. Iba buscando ventanas, en efecto, tarea que ya conocéis, pero me encontré en Vilviestre del Pinar con una ciudad de la media luna, en una insólita obra pintada a todo color. Ocurrió en la iglesia parroquial de este lugar. Fue una gran sorpresa, como os podéis imaginar, queridos amigos. En el altar mayor, detrás de un gran Cristo Crucificado, llenando el hueco que deberían ocupar calles de un retablo con su normal imaginería, encontré un lienzo pintado sobre tabla en el que vi representada una ciudad amurallada con un montón de supuestos minaretes coronados por medias lunas y banderitas. ¡Oh, una ciudad del islam!, me dije lleno de estupefacción. Intenté atar cabos para la interpretación del precioso lienzo y se me ocurrió que el pintor, probablemente de finales del siglo XVII o principios del XVIII, debió ser buen conocedor de ciudades islámicas o islamizadas (aunque solo fuera de oídas o por libros), pero más aún un buen cristiano, pues quiso que el Crucificado imperara con su grandeza sobre los seguidores de la media luna, y que la Virgen María, representada en forma de luna con cara de afable mujer, acompañara en la celestial escena. Es una forma de ver e interpretar el conjunto, seguro que puede haber otras. En todo caso, es una curiosidad más de las muchas y maravillosas que nos vamos encontrando en esta insólita provincia que no para de sorprendernos.

domingo, 22 de enero de 2023

LICENCIADO HIDALGO

Escudo de hidalguía para el apellido Hidalgo

Cartela bajo escudo
                        

FOTOGRAFÍAS: Escudo en un lugar de la Patada del Cid (Tomada en 2019).  

        Esos pueblos y aldeas de la que hoy, con todo derecho del mundo, llamamos "España Vacía" esconden en su olvido testimonios de un pasado histórico que siempre, por mínimos que sean, invitan a la reflexión. Así, suele ocurrir con mucha frecuencia que dichos testimonios se manifiesten en forma de escudos y que estos luzcan maravillosas labras, todo con un afán de recordar glorias o triunfos personales alcanzados, seguramente por alguien que en su día se jactó de ellos pero que hoy ya nadie recuerda. Para comenzar el año en esta bitácora, queridos amigos, me ha parecido que no estaba de más recordar, o sacar del olvido, a un vecino de la Patada del Cid que alcanzó licenciatura (no sabemos aún en qué disciplina) en 1689, y que para mejor presumir de ella quiso que su nombre y apellido se perpetuaran en lápida adherida bajo las armas de su propio escudo. EL LICENCIADO PEDRO HIDALGO, puede leerse en la cartela, así como también, en sombrerillo sobre el casco, la citada fecha.  
        EL apellido Hidalgo es común en los pueblos del entorno de la Patada del Cid, de eso no cabe duda, pues lo tenemos bien constatado, lo que quizá no sea tan frecuente es el hecho de que una persona con ese apellido tenga también la condición de hidalgo, como bien parece evidenciarlo el propio escudo. Así, pues, estaríamos ante una dualidad interesante y digna de estudio. Pero, de verdad lo digo, hágase pronto ese estudio, ya que en la España Vacía, desprotegida en su soledad y angustioso abandono, la conservación e integridad del patrimonio no augura un buen futuro, y este licenciado en piedra, convengámoslo, es frágil ante el expolio, tan frágil como si fuera de vidrio.

domingo, 20 de noviembre de 2022

ANDAMIOS EN SAN PEDRO DE LA HOZ


La pequeña iglesia de San Pedro de la Hoz
guarda un tesoro campanil.


FOTOGRAFÍAS: Iglesia de San Pedro de la Hoz (Tomadas el 18 de noviembre de 2022)

Hoy me complace daros una buena noticia, queridos amigos de este Cajón de Sastre. Anteayer pasé por San Pedro de la Hoz y comprobé que su iglesia estaba rodeada de andamios. Me interesé por la obra que se estaba llevando a cabo y me informaron de que están restaurando sus dos cubiertas, la de la propia iglesia y la del campanario. Una magnífica noticia, sin duda, pues aquello por lo que suspirábamos aquí hace años, la protección del campanario que aloja las dos monumentales, legendarias y epigrafiadas campanas que contiene, una medieval y otra de mediado el siglo XVI, al parecer está en trance de solucionarse. En una vieja entrada de este blog, referida a estas campanas (11 de julio de 2012), decíamos que el humilde espacio que los alojaba nos parecía demasiado endeble como para sostener tan voluminosos cuerpos y clamábamos por una protección mayor que la que tenía. Y bueno, no es que con el retejado que ahora se lleva a cabo el tema del campanario quede resuelto del todo, pero al menos no se vendrá abajo por culpa de las siempre destructoras goteras. Las campanas de San Pedro de la Hoz son dos ejemplares sumamente importantes, y se requeriría, quizá, una intervención más sólida y acorde con esa importancia. Me atrevo a sugerir, por ejemplo, y si es que no estuviera proyectado, ahora que están los andamios instalados, que se aproveche para reforzar los muros más débiles. La singularidad de las susodichas campanas bien merece todo lo que llegue a hacerse para la consolidación del conjunto, si no es ahora, lo más pronto posible. 

lunes, 3 de octubre de 2022

LA ARRUGA ES BELLA, SAN PEDRO DE ARLANZA


FOTOGRAFÍA:
Ruinas de San Pedro de Arlanza (Tomada en 2016).

Suele decirse que la arruga es bella, y no falta razón en ello, en muchos casos. Haciendo bueno este símil textil, podría decirse también que las ruinas de un edificio histórico son las arrugas del patrimonio, que es como decir de la arquitectura y del arte, y que por tanto son igualmente bellas. Ocurre, sin embargo, que en ocasiones nos fijamos más en el lado negativo de estas arrugas, llorando la apariencia de la integridad perdida de un edificio histórico, y prestamos menos atención a la incuestionable belleza de sus restos. Suspiramos a menudo por restauraciones totales y olvidamos que las fechas de caducidad también existen en el patrimonio. Las ruinas nos sirven para entender y entendernos, para interpretar y soñar, pero sobre todo para ver en su abandono el inexorable y no recuperable paso del tiempo, lo que es también un valor añadido. Hoy, queridos amigos de este Cajón de Sastre, dejo aquí restos del monasterio de San Pedro de Arlanza, cuyas arrugas del tiempo son tan bellas que hace que nos olvidemos de restauraciones integrales.   


viernes, 30 de septiembre de 2022

BELLEZA DE LAS RUINAS, AHORA LAS DE SAN ANTÓN

Grandiosidad y belleza en las ruinas de San Antón


FOTOGRAFÍAS: Ruinas encantadas de  San Antón (Tomadas en septiembre de 2022).

        Continuando con la belleza de las ruinas y el gozo de su contemplación, comentado en la anterior entrada, dejo aquí hoy las antonianas de San Antón, en las proximidades de Castrogeriz, fantástico conjunto desmembrado que bien podría ser calificado como Catedral de las Ruinas. Os confieso, queridos amigos, que a pesar de haber pasado infinidad de veces bajo el gran arco que se sobrepone en la carretera nunca me había detenido a admirar todo el conjunto, entre otras cosas porque durante mucho tiempo hubo un cerramiento y no era cuestión de practicar el salto de valla. Ahora, tras el libre acceso para los peregrinos de Santiago, he podido por fin acceder al interior y admirar la magnitud de estas emblemáticas ruinas. El espectáculo es sobrecogedor por su belleza. En esta ocasión no hay yedra que abrace y embellezca, pero los altísimos muros, limpios y llenos de vanos góticos, son suficiente maravilla para deleitarnos y para fantasear y hacernos preguntas sobre lo que un día fue el monasterio completo. Pero, sobre todo, para poner en valor el orden natural y la belleza de las ruinas en un sentido general. 



Una ruina vegetal junto al convento.
El chopo desgajado y los tentáculos de yedra seca que le abrazan, 
un encantamiento más en las ruinas de San Antón.

lunes, 19 de septiembre de 2022

LA RUINA ES BELLA


Belleza en peligro


FOTOGRAFÍA: Portada en Santa María la Imperial de Obarenes (Tomada en 2002)

Hay a quien le gustaría restaurar monumentos a todo pasto, con el noble afán de que no se caigan o desaparezcan, y hay a quien le gustaría mantener o incluso construir ruinas por el gozo que les reporta su contemplación. Esto no es un dilema para saber o ver que opción tomar en determinadas circunstancias, sino la constatación de que hay gustos y gente para todo. Hablamos entonces de belleza, solo de belleza. ¿Cómo medimos la belleza? ¿Son acaso más bellos los muros pelados de un monasterio recién restaurado que los arcos antiguos de uno sin restaurar y cubierto de yedra? Semejante reflexión viene a cuento de que rebuscando en mi archivo fotográfico he dado con una fotografía que muestra la maravillosa portada, gótica, del abandonado y ruinoso monasterio de Obarenes. Se podrá despotricar más o menos por su abandono, pero no me negaréis, queridos amigos de este Cajón de Sastre, que su contemplación es un deleite para los sentidos. Y digo más: conservar con inteligencia determinadas ruinas históricas es una opción a tener en cuenta para no perder las muchas bellezas que existen en Burgos.


miércoles, 13 de abril de 2022

HEXAPÉTALAS EN REVILLA DEL CAMPO


Una roseta hexafolia en la cabecera del sepulcro


FOTOGRAFÍAS: Rosetas hexapétalas en Revilla del Campo (Tomadas en abril de 2022).

Siguen apareciendo rosetas hexapétalas aquí y allá. Todos sabíamos que esto habría de ocurrir tras la publicación del libro La roseta y la Cruz. Es normal, mientras sigamos explorando la provincia, y mientras haya quien, generosamente, nos ubique la situación de algún ejemplar, el catálogo no hará sino aumentar. Algún día llegará que pueda hacerse una nueva edición de dicho libro, no sé si corregida, pero sí aumentada con las rosetas hexapétalas que vayan apareciendo. Tenemos recogidas ya varias nuevas, algunas localizadas en lugares comunes que bien conocemos, pero también otras con ubicaciones nuevas. De estas últimas, llaman la atención dos que se encuentran en la iglesia parroquial de Revilla del Campo, en las jambas de un marco blanco que aloja el arcosolio donde descansa un yacente de piedra. Una de ellas, junto a la almohada pétrea donde reposa su cabeza, la otra, a los pies. Las dos deben estar intencionadamente colocadas, tal vez para que proteja y guarde el sueño eterno del noble enterrado.  


Una roseta hexafolia a los pies del sepulcro

                                        

miércoles, 23 de diciembre de 2020

EL ABAD CON SU BÁCULO


Abad con su báculo esculpido en la peana de la pila


La pila se encuentra en la actualidad en la parroquia de El Rosario, 
en la ciudad de Burgos.
Además del abad con su báculo son reseñables el sogueado del borde de la taza 
y dos grandes rosetas enfrentadas en su circunferencia.


FOTOGRAFÍAS: Pila bautismal de Santa  María de Rioseco (Junio, 2020)

Conocí esta pila bautismal allá a finales de los sesenta. Creo recordar que entonces se hallaba asentada prácticamente a los pies del coro. Por aquellos años el monasterio de Rioseco se encontraba ya en avanzado estado de ruina y solo su altiva y robusta torre, desde la que se dominaba el valle de Manzanedo, mostraba todavía cierta integridad. En años sucesivos seguí visitando las ruinas del monasterio, había algo magnético en ellas que me atraían con inusitada fuerza. Decir Valle de Manzanedo era para mí sinónimo de lugar inexplorado, romántico y mágico, donde perderse en mil ensoñaciones. Durante un tiempo la pila siguió estando en su sitio, hasta que un día dejó de estarlo y perdí su pista. Se la llevaron no recuerdo dónde (ni siquiera hoy sé si lo supe), debió convertirse en pila viajera, como tantos otros elementos del cenobio cisterciense, hasta que no hace mucho aterrizó en la iglesia parroquial de El Rosario, en el barrio nuevo de Las Fuentecillas de Burgos, donde hoy se encuentra y donde he podido fotografiarla.

Siempre me he preguntado que hace una pila bautismal en un monasterio, ¿es que acaso los monjes la usaban a discreción para bautizar a los nacidos en los pueblos de su entorno? No lo creo, si se tiene en cuenta que podría haber otras iglesias en el mencionado valle que tendrían esa función y sus propias pilas. ¿O es que las monacales se utilizaban solo para cristianar a gente noble (de nobleza heráldica o con poder)? En mi ignorancia, no me parece muy descabellada esta hipótesis. Estoy seguro, no obstante, de que alguien habrá que alivie las  incertidumbres de este lego en la materia de un tiempo tan confuso.

Por otro lado, siempre también me ha llamado la atención el hecho de que la susodicha pila tenga esculpida en la peana la figura medieval de un abad con su báculo (¿tal vez una representación de San Bernardo de Claraval?). Me sorprende, digo, porque el ornato cisterciense no se distingue por exhibir imágenes humanas ni animalescas en sus templos, como sucede con el románico clásico, más bien son elementos vegetales los que aparecen en ellos y de manera general. Por tanto, podría decirse que la presencia de esta figura en Rioseco quizá debería ser mirada como una originalidad.

Quedaría una última cuestión, la datación de la pila. En este sentido vemos que, sorprendentemente y a pesar de lo anteriormente dicho, la escultura del abad y su báculo tienen el sello inconfundible del románico que todos conocemos y admiramos, aquel que se muestra repleto de figuras y figuraciones. De ello podría deducirse que pudo ser tallada en los primeros momentos del monasterio en Rioseco (principios del s. XIII). Y digo Rioseco porque no parece lógico pensar que llegara a Manzanedo de los anteriores enclaves que tuvo este complejo monástico. No es imaginable el traslado de una mole como esa siendo arrastrada en carro por montes y morenas, desde Quintanajuar a los Montes de Oca y desde estos a Manzanedo. Pero bueno, no es totalmente descartable que así fuera.

 

viernes, 17 de abril de 2020

DOS IMÁGENES INÉDITAS DE CASA LA VEGA



Casa La Vega. Se aprecia también el molino


Desde más arriba



FOTOGRAFÍAS: Casa la Vega en 1963 (enviadas por Jesús Cabezón Pérez)

En abril de 2009 publiqué en este blog una entrada referida a Casa la Vega. Fue escrito en un momento de rabia, después de que, por razones urbanísticas de crecimiento rápido, este conjunto histórico desapareciera del mapa. Por aquel tiempo me hallaba siguiendo los pasos que dio Juana  I de Castilla en su intento de llevar a Granada el cadáver de su esposo, Felipe el Hermoso, para su descanso definitivo. La reina inició su amoroso, fúnebre y célebre viaje en Casa la Vega, donde había pasado todo un mes de duelo invitada por los Condestables de Castilla, entonces propietarios de la misma. Un hecho histórico que, por sí mismo, hubiera bastado para que se conservaran los muchos restos que aún quedaban del conjunto. No quiero insistir más en esta historia, pues me produce mucha tristeza, además de que ya di pelos y señales de ella en la citada entrada de este blog, y más tarde en el libro El año de la Gripe. Una entrada bloguera, todo hay que decirlo, que suscitó el interés de muchos amigos de Casa la Vega y de este Cajón de Sastre, algunos de los cuales me enviaron nuevas fotografías para añadir a las que yo mismo había publicado. Hoy, queridos amigos, os traigo dos nuevas imágenes, enviadas por Jesús Cabezón en fecha reciente, que tienen la particularidad de que probablemente sean las dos únicas vistas aéreas existentes de Casa la Vega. Según me explica este amigo en un amable correo, las fotografías fueron hechas por su padre en un vuelo de 1963 que sirvió para el levantamiento topográfico del polígono industrial de Gamonal.
Que las disfrutéis.

domingo, 29 de marzo de 2020

LEYENDAS DE POBREZA. PALAZUELOS DE LA SIERRA



Fachada de la casona con dos llaves y leyenda de pobreza
Leyenda encriptada de 1717


FOTOGRAFÍAS: Casona con inscripción en Palazuelos de la Sierra (23/11/2019).

        ¿Os lo he dicho alguna vez? No estoy seguro. Por si acaso, os lo digo ahora, queridos amigos de este Cajón de Sastre: soy un enamorado del color de la piedra juarreña. Qué le voy a hacer, soy tan enamoradizo, que hasta de las piedras. Aparte de la broma, quisiera que estas primeras líneas fueran una especie de canto al color de los pueblos de la Sierra baja de Burgos, de esos pueblos que cuando el sol los ilumina, en cualquier momento del día, tiñen de rojo nuestra mirada. Es un rojo arenoso de piedra roja que lo mismo sirvió para dorar ricos monasterios (Bujedo, San Millán… ) que para construir pueblos de humildad extrema en un clima también extremo. Es una piedra de minas rojas, autóctonas y milagrosas, que permitió construir a canteros sin academia paredes que hoy nos conmueven. Fueron pueblos pobres, sus tapiales pobres, y las casas igualmente pobres, mínimas, aunque hoy ya no lo sean. Su color, hoy como ayer, es rico en tonalidades, y al llegar la tarde expande su arrebol con increíble fuerza por las ramoneadas praderas donde las vacas pastan inmersas en beatíficos pensamientos.
Todo lo anterior, por supuesto perfectamente prescindible, es para situaros en uno de esos pueblos rojos juarreños, Palazuelos de la Sierra, donde recientemente localicé una nueva inscripción, de las muchas que llevo recogidas, en la portada de una casona antigua, que por cierto amenaza ruina. Escrita en latín y fechada en 1747, la grabación tiene la originalidad de ser planteada como un juego de palabras, un acertijo o jeroglífico que como resultado final lleva al ensalzamiento de la “pobreza”. Pero ojo, esto no lo sé porque sea capaz de interpretar latín (una de mis muchísimas limitaciones), sino porque alguien me ayudó, alguien seguidor de este blog que sintió lástima de mis incapacidades. Sucedió que este “alguien”, a quien nunca agradeceré bastante sus colaboraciones (esta y otras), puso mis fotografías a disposición de sus hermanos, historiadores y latinistas de Jaén, y estos se lo trabajaron con gran esmero y generosidad. Sé que disfrutaron al desencriptar el mensaje, pues lo vieron como un muy interesante hallazgo, y esto me reconforta.  
He de agradecer también a mi amigo Álvaro Castresana, paleógrafo burgalés, a quien envié también detalle de la inscripción y llegó a la misma lectura y conclusión que los anteriores investigadores.

Dejo aquí lo importante de esta entrada, es decir, el comentario de los especialistas de Jaén:


“Así parece legible, pero en realidad es un texto copiado de un libro, de un manual de 1617: Digesta scholastica in gratian  puerorum edita, donde el texto bien copiado viene a decir lo siguiente:

Dimidium Pauli, totum
Per, et ultima quantas

También he visto un texto de 1737, que explica perfectamente el significado de esta frase críptica, que no deja  de ser un acertijo (…). Se trata de un adagio, que figura en dicho libro con el número 30.

dimidium Pauli, totum per, et ultima quantas

Preguntado un estudiante por qué andaba por tantas ciudades, la respuesta fue esta: que quiere decir

         La mitad de Pauli, todo per y la última sílaba de quantas: paupertas.

         Es decir, el dintel, con las dos llaves y la inscripción, viene a significar que la pobreza es la puerta del cielo".  


         A veces, queridos amigos, las piedras grabadas de nuestros pueblos nos llevan por caminos extraños que nunca hubiéramos soñado. Agradezcamos por ello a Franciscus A Benito, dueño de la casona en el siglo XVIII, que no debió ser pobre a juzgar por la nobleza de la construcción, que nos dejara escrito en el dintel de su casa este juego de palabras que nos enriquece.


Franciscus sabía latín