Elías Rubio Marcos y su "CAJÓN DE SASTRE"

Recopilación de artículos publicados y otros de nueva creación. Blog iniciado en 2009.

sábado, 12 de junio de 2010

LA IGLESIA RECICLADA DE TORME (II)


FOTOGRAFÍA: "Casa-iglesia" de Torme (Tomada en 2009).


El 14 se septiembre de 2009 guardaba en este Cajón de Sastre, en la etiqueta de Curiosidades, una breve nota sobre una iglesia de Torme que en su día dejó de ser templo para convertirse en una casa-vivienda. Esta era la nota:


Sucedió en Torme, localidad de la Merindad de Castilla la Vieja: de una vieja iglesia hicieron una casa familiar. De esto hace ya mucho tiempo. Ahora, la iglesia-casa o la casa-iglesia, como mejor se quiera, es un híbrido original y admirable en el que, fuera ya del culto religioso, se mezclan en alegre armonía los robustos y bendecidos esquínales de la iglesia con las balconadas de madera espléndidamente floridas y características de las Merindades. Sillares renacentistas, arcos (en el interior), artísticos florones y alero torneados, junto al humilde mampuesto, propio de la arquitectura tradicional burgalesa y en el que se abren puerta y ventanas de la vivienda, completan y conforman la interesante simbiosis.

Han pasado nueve meses y me ha llegado al buzón un comentario de Pedro M. López Andino, vecino de Torme, referido a esta entrada, que por su gran interés reproduzco aquí para enriquecimiento de todos. Este tipo de comentarios-colaboraciones, acompañados de importantes aportaciones documentales, es el que siempre desearíamos.


El comentario y la foto que se acompañan, hacen referencia a la Ermita de San Vicente, en Torme. Existen documentos que indican que la presencia y construcción de esta ermita en el pueblo fue anterior al siglo XIV. Dicha ermita se utilizó como lugar de reunión, en su portal, del Concejo de Torme (así consta en un documento de 1309).Fue utilizada también por los vecinos como iglesia parroquial, en detrimento de la de S. Martín. No estando de acuerdo con esa circunstancia, el Cabildo de Burgos elevó las quejas de que los vecinos de Torme debían diezmar en la iglesia de San Martín hasta al propio Papa. Por él se les ordena, tras sentencia, que vuelvan a diezmar en la iglesia de San Martín.Tras haber sido reparada y agrandada la iglesia parroquial de San Martín, en los siglos XVI-XVII, y haber sido condenado el uso que de la ermita de San Vicente se hacía como parroquia, el culto en esta ermita era reducido, limitándose, casi exclusivamente, a las misas que por designación de las distintas capellanías, se decían en ella.Con motivo de la invasión francesa y con la llegada de las tropas napoleónicas, tras fijar el acuartelamiento principal de sus tropas en Medina de Pomar, también lo hicieron en Torme, dejando en él, de forma permanente, un importante destacamento de caballería. Para su alojamiento, al parecer, no encontraron mejor sitio como cuadra para sus caballos que la citada ermita de San Vicente, quedando, desde esa fecha, cerrada al culto.Tras este empleo y al abandonar estas tierras los franceses, esta ermita quedó en un estado tan indigno y deplorable que no volvió a abrirse al culto religioso y con ello vino el mayor de los abandonos y su total ruina. Constan documentos de su venta en 1844, utilizándose desde entonces como vivienda.

jueves, 10 de junio de 2010

CAPADOCIA: PROTEGER LAS PINTURAS DE LAS IGLESIAS RUPESTRES




FOTOGRAFÍAS: Iglesias rupestres en el "Museo de Göreme" (Tomadas en mayo de 2010)

Hace unos días comentaba aquí mi regreso de Turquía, más que nada por justificar una ausencia que quizá a alguno pudo llegar a notar. Decía, queridos amigos y seguidores de este Cajón de Sastre, que era muy posible que volviera a daros la carga, sin duda influenciado y anonadado por las maravillas que pude ver en este viaje. Alguno de vosotros quizá sepa de mis inquietudes por los eremitorios altomedieavles en Burgos, de hecho, algún trabajo tengo publicado sobre el tema. Por ello, no debe de extrañar mi gozo en Capadocia, lugar de otro planeta donde las iglesias rupestres, agrupadas en sorprendentes conjuntos, se pueden contar por cientos, muchísimas de ellas con frescos murales revistiendo sus paredes rocosas. Es precisamente sobre estos frescos, increíbles pinturas policromas del arte bizantino, representando la Historia Sagrada que nos contaron de niños, sobre lo que llamo la atención aquí, en este humilde y particular descargadero de frustraciones. Llamo la atención de las autoridades culturales turcas sobre la ausencia de protección de la mayor concentración pictórica y rupestre del mundo, Patrimonio de la Humanidad, para más señas. En mi visita al llamado Museo de Göreme, el gran circo (geológico) de iglesias trogloditas abierto comercialmente al público, pude ver con mis propios ojos cómo multitud de personas, una vez accedido al recinto visitable, se desparramaba sin control por donde mejor le parecía y se introducía masivamente en las iglesias pintadas sin que nadie controlara estas incursiones. Algunas iglesias, las más notables y mejor conservadas, tienen barreras de madera que acotan el paso a lugares especialmente protegidos, pero al no existir ninguna vigilancia, la gente salta dichas barreras para hacerse fotografías, y, sin percatarse de ello, llega a restregar con su cuerpo las paredes, poniendo en peligro los revestimientos pictóricos.
Es normal que Turquía quiera sacar rédito a un patrimonio tan inconmensurable, o que quiera difundirlo para todo el mundo, cualquier país haría lo mismo, pero creo que serían necesarias unas normas de visitas más estrictas y controladas. Al fin y al cabo, es un patrimonio de todos.

martes, 8 de junio de 2010

COLEGIO ARGÜESO: UNA PRECEPTORIA DE LATIN EN ARIJA











FOTOGRAFÍAS: Varias del estado actual de la escuela-preceptoría de Arija; tomadas el 6 de junio de 2010.
DE ÉPOCA: Colegio Argüeso recien construido y alumnos de la preceptoría. (Ver sitio web Arija).

Hace poco guardamos en este Cajón de Sastre algunos apuntes sobre Pradoluengo. Decíamos que esta localidad fue durante muchísimos años una isla fabril en un contexto mayoritariamente agro-ganadero de la provincia de Burgos. Pero al decir eso nos olvidábamos de Arija, otro núcleo burgalés que debemos incluir en la lista de los que se distinguieron como industriales; bien es cierto que, en el caso de este último, por iniciativa de gente extranjera. Arija tenía buenas arenas y ello permitió la instalación, en 1906 y con capital francés, de una gran fabrica de vidrio (“Cristalería Española S.A.). Y así, lo que hasta entonces fue uno de tantos pueblitos ganaderos del norte de Burgos, se convirtió en un emporio industrial en el que llegaron a trabajar cerca de 1000 obreros. Y como suele suceder en estos casos, en torno a la fábrica surge un pueblo nuevo, con estación de ferrocarril, con lujosos chalés para los directivos y barriadas para los obreros y sus familias, llegados en aluvión de los pueblos del entorno o de lugares más lejanos, comercios, banda de música, equipo de fútbol, cuartel de la Guardia Civil, etc; se crea trabajo en Arija, llueven sueldos, que sustituyen las veleidades y miserias del campo. En definitiva, se vive cierto dinamismo y optimismo en los pueblos de La Vilga. En este contexto, los patronos construyen una espaciosa y bonita escuela mixta, que hoy puede verse, en estado de abandono y cierta ruina, en el barrio de la fábrica, junto a un pequeño parque donde se alza un monumento al primer director de la empresa, Arsenio Brachott. Pero antes de esta escuela hubo otra, la que fundó en 1891 León Argüeso, un hijo de Arija, en el mismo pueblo y junto a la carretera que lleva a Santa Gadea de Alfoz. “Colegio de Instrucción Pública”, se llamaría al principio, y más tarde, “Colegio-Preceptoría Argüeso”. Aquí, hasta principios de los sesenta del pasado siglo, se impartiría latín a todo pasto a chavales internos que, llegados de los pueblos de los alrededores, irían después a llenar los seminarios de Burgos. En la actualidad, el edificio, un delicioso caserón de dos plantas, de corte clásico y construido con excelente sillería arenisca, con ventanas y acceso graciosamente recercados, se encuentra en estado ruinoso. Luce sobre la puerta principal una placa con inscripción en la que puede leerse el nombre del fundador y el año en que fue construido.
Adela Gómez, de 88 años, y hermana del último preceptor, Luis Gómez Alonso, recuerda que en la última etapa vivían en el colegio el preceptor y su familia; el primero dedicado a su latín y otras humanidades y ella misma atendiendo a los internos en los asuntos domésticos, como hacer las camas, la comida, etc.: “Había un salón muy grande con 20 o 25 camas”. Entre sus recuerdos guarda la imagen de los chicos a su llegada al colegio, “llorando porque no querían quedarse”, y la de los examinadores, que venían de Burgos haciendo recorrido: “Examinaban en la Preceptoría de Escalada, en la de Villanueva de la Nía y en esta de Arija”.
Las dos escuelas de Arija, barrio de la fábrica y preceptoría, son una muestra más de patrimonio burgalés arruinado. Haría bien el Ayuntamiento de esta localidad en dar a ambos edificios una utilidad, antes de que puedan llegar a desaparecer.
NOTA: las dos fotografías de época que se adjuntan han sido obtenidas de una magnífica colección que puede verse en el sitio web de Arija.

lunes, 31 de mayo de 2010

¡POBRE PARRAL!


FOTOGRAFÍA: Estambul, a orillas del Mármara. (Tomada el 5 de mayo de 2010).

Sé que lo que sigue rompe un poco la armonía de este Cajón de Sastre, pero hace tiempo que vengo dando vueltas al tema y necesito dar mi opinión.

Se acerca la fiesta del Curpillos y El Parral espera la llegada masiva de burgaleses que lo abarrotarán durante todo el día. Y como sucede todos los años, la cosa se desbordará, y al final este histórico y emblemático espacio verde de la ciudad (por cierto: ¿alguien puede decirme qué tipo de protección patrimonial tiene El Parral? ¿Sitio Histórico tal vez?) quedará hecho unos zorros, con toneladas de inmundicias desparramadas sin contemplaciones en el suelo de hierba. Asistiremos también al indecoroso (por llamarlo de una manera suave) espectáculo de gente con los pantalones bajados o abiertos aquí y allá, donde apremia, pero sobre todo frente a los viejos muros. Serán cientos o miles de jóvenes, y no tan jóvenes, hombres y mujeres enfrentados a los muros de lamentaciones del Parral, ofreciendo una imagen ciertamente bochornosa. Y lo mismo que del Parral puede decirse de las fiestas masivas de los universitarios (politécnicas y químicas varias) y de otras concentraciones que ahora no recuerdo y que tienen lugar en este lugar. Todo porque el Ayuntamiento no se preocupa de dotar a la/s fiesta/s al aire libre de suficiente estructura, entre otras cosas, de urinarios, como hacen en otros lugares. En mi reciente viaje a Turquía, tuve la gran suerte de asistir a la Fiesta de la Primavera, a orillas del Mármara, que organiza la ciudad de Estambul. Y tengo que decir que, siendo la concentración de personas infinitamente mayor, nada de lo descrito arriba llegamos a ver. Mientras estuvimos en la fiesta (y creo que fue tiempo suficiente para comprobarlo), todo transcurrió con enorme pulcritud; no sé al final de la misma cómo acabaría. Aunque lo que más me llamó la atención fue una larga fila de urinarios portátiles, donde esperaban su turno, civilizadamente, cientos de personas. Seguramente este sistema esté funcionando en otras capitales españolas, pero lo ignoro. Adjunto una fotografía que obtuve de aquel día por si puede orientar a alguien en el consistorio burgalés.

jueves, 27 de mayo de 2010

LAS FUENTES OLVIDADAS (II) FUENTES DE TOBES Y ARROYAL











FOTOGRAFÍAS: Tres aspectos de la Fuente del Mono, de Tobes. Fuente de Arroyal y Carrera de la Fuente. (Tomadas en mayo de 2010).

Hace ya algún tiempo guardamos en este Cajón de Sastre, en la etiqueta “OTROS”, algunas fuentes que en su día merecieron formar parte del libro “Arquitectura del Agua. Fuentes de la provincia de Burgos”, pero que, por no saber de su existencia, no fueron incluidas. Posteriormente, en un intento de corregir o de llenar este vacío, fuimos añadiendo otros ejemplares que nos salieron al paso en nuestras andanzas por la provincia.
Hoy, continuando en esta labor de rescate, y de hacer justicia, queremos agregar dos nuevas fuentes, una de Tobes y otra de Arroyal. Las dos son lo suficiente interesantes como para estar en la lista de notables de Burgos. La primera recibe el nombre de Fuente del Mono, y la segunda, Fuente de los Caños.

FUENTE DEL MONO (TOBES)

Se encuentra dentro del casco urbano de Tobes, casi al pie de la montaña por la que discurre la carretera, junto a una potente y olvidada surgencia que funcionaba como intermitente y que se tapó en su día, de la que se alimenta su único caño. En realidad se trata de un conjunto, pues además de la propia fuente, dispone de abrevadero para el ganado y de lavadero. Aunque esto no es lo más relevante, ya que conjuntos de este tipo hay legión en la provincia. Fechada en 1918, su interés radica en el elemento que corona el pilar, una escultura en piedra caliza, ya muy erosionada, a la que alguien adjudicó la categoría de mono (Fuente del Mono). Pero la figura representada más bien parece humana (juzgad vosotros también, amigos seguidores de este Cajón); en mi opinión se trata de un busto escultórico de alguien con las manos entrelazadas, barbudo y con largas e hirsutas melenas, quizá con mentalidad de pensador o filósofo. No sé a vosotros, pero a mí me parece que el eterno surgir del agua debe estar inspirándole hondas reflexiones.

FUENTE DE LOS CAÑOS (ARROYAL)

Se localiza a la salida del pueblo, a pocos metros de la carretera de Aguilar de Campoo. Aunque ahora sólo vierte por uno, en su día tuvo dos caños de bronce, de ahí su nombre. Según el Diccionario de Pascual Madoz, se trata de una fuente “cuyas aguas caen en un lavadero todo de piedra sillería cercado de paredes de tres varas de alto”.
En efecto, el conjunto tiene la particularidad de estar construido con buenos sillares y sobre un rehundido artificial del terreno. No hay memoria de cuándo fue ejecutado (sabemos, eso sí, que mediado el siglo XIX ya estaba), pero parece evidente que quienes lo hicieron se tomaron la obra con gran interés, a juzgar por el buen labrado de las piedras que cercan el rectángulo.
Bien es cierto, no obstante, que el agua de este manantial no fue muy apreciada por los vecinos, pues resulta en exceso dura. Lo que no quita para que, según cuentan, sirviera como lavadero y para poner a refrescar otros líquidos durante los trabajos del verano.
En la actualidad, la inquieta Peña los Filósofos, de Arroyal, se está tomado la molestia de adecentar el entono de esta fuente, habiendo ya dejado aclarado el precioso camino entre chopos que desde el pueblo conduce hasta ella (Carrera de la Fuente, llamaban no hace mucho tiempo a este acceso).

NOTA: Han pasado años de esta entrada y me complace añadir hoy una nueva fuente, la de Cebrecos, de tradición romana. 


Fuente de Cebrecos


sábado, 22 de mayo de 2010

PRIMEROS BROTES DEL ÁRBOL DE LA PROVINCIA



FOTOGRAFÍAS: Primeros brotes del Árbol de la Provincia. Grupo de danzas Tierra de Lara posando junto al Árbol de la Provincia. (Tomadas el 21 de mayo de 2010).

Había cierta incertidumbre en cuando a si la encina de Jaramillo de la Fuente, el Árbol de la Provincia, que con tanta ilusión plantamos el 14 de marzo del pasado año junto a la magnífica iglesia románica de este pueblo, llegaría a arraigar. Y lo cierto es que apenas hace un mes su estado no invitaba al optimismo, parecía que las heladas de este invierno, que tantos estragos han causado en la masa arbórea y arbustiva de la provincia, habían acabado con su vida. Pero no, sólo estaba dormida. Hoy, queridos amigos y seguidores de este Cajón de Sastre, queridos amigos del Espacio Tangente, tengo que daros una buena noticia: invitado por Simón Bernabé, inquieto alcalde del pueblo serrano, en el día de las puertas abiertas de las iglesias de la zona de Lara, he visitado, una vez más, el árbol de todos y he quedado maravillado de la implosión que se ha producido en él. Los brotes nuevos son muy abundantes en todo su ramaje. Son brotes verdes aterciopelados, llenos de vida, nacidos de un tronco que hunde sus raíces en tierra de todos los pueblos de Burgos (1233), que nos llenan de gozo y de optimismo. Son los primeros brotes de una aventura que empezó con el Mapa de las Tierras de Burgos. Si supera otro invierno más, podremos decir que el Árbol de la Provincia habrá arraigado con decisión de perpetuarse. Enhorabuena a todos los burgaleses y en especial a todos los que colaboramos en la aventura de la Tierra y el Árbol.

jueves, 20 de mayo de 2010

VALDEPEZ (I): FELIPE PERAITA Y CENTRAL LA PELOTERA





FOTOGRAFÍAS: Entrañable Felipe Peraita, memoria viva de Valdepez. Al pie del depósito de la central. Canal para La Pelotera. La central está en funcionamiento.

Su madre dio luz a Felipe Peraita Peraita el mismo día que la luz eléctrica llegó a Valdepez, de eso hace ahora 97 años. “Nací con la luz”, dice con justo orgullo este valdepecero. Quiere decir con la luz eléctrica que empezó a alumbrar las casas de Barbadillo del Pez. Aquella luz que salía de la central hidroeléctrica La Pelotera, a orillas del Pedroso, la que cuidó su padre, Patricio Peraita, y en la que él mismo durmió tantas noches mecido por el sordo ruido de la turbina y del torrente que la animaba. Resulta anecdótico también que la inauguración coincidiera con la boda de un hijo de uno de los empresarios que montaron la central.


Sentados juntos en un banco, en el sol y sombra de los viejos soportales, Felipe, con voz tenue y sosegada, me cuenta algunos detalles de su vida relacionada con los voltiamperios (me derrito cuando alguien me cuenta historias de la luz, de la primera luz, de las primeras bombillas que alumbraron los pueblos). A la central, que fue puesta en marcha por una sociedad creada entre ricos hombres de Barbadillo, de los que se dice “contaban su monedas con medias fanegas”, se la bautizó como La Pelotera, por un motivo serio:

A nosotros [los de Barbadillo] nos llaman los peloteros.
No hay más qué decir sobre el tema.

Según describe Felipe, al principio la línea salida de Eléctrica la Pelotera, suspendida en troncos de árbol sin labrar, hacía la distribución a los pueblos de Barbadillo del Pez, Quintanilla, Vallejimeno y Huerta de Abajo. Aunque


más tarde, la prolongaron a Los Tolbaños y Huerta de Arriba.
La cama a pie de máquina

Una central eléctrica de los primeros tiempos requería gran atención por parte de un profesional, no como ahora, que todo está automatizado y prácticamente se manejan solas:

Mi padre estuvo en la central 17 años, desde el año 20 aproximadamente, guardándola por la noche, atendiendo las líneas y las casas, si había averías... Y todas las mañanas, todos los días, limpiaba el rodete. Cuando quitábamos la luz, la limpiaba. Había que limpiar también la rejilla para que no pasara broza al depósito [que alimentaba a la turbina], un depósito para el salto de agua. Se helaba también la rejilla en tiempo malo... Pasaba muy mala vida allí.

Cuando se fundían los plomos o así, cogía una marcha tremenda. Y cuando empezaban a apagar [las luces], que la gente se subía a la cama, subía la máquina que se mataba, y había que bajarla, [que tenía] un volante [para la regulación].

[Mi padre] dormía allí, para vigilar (dormíamos, porque yo también he dormido, en una camita al pie de la maquinaria). Ganaba [de sueldo] medio duro [2, 50 pesetas] y tenía que atender a poner las instalaciones de las casas, o si se marchaba la luz.
Postes que el viento tiró
Ahora vemos que son torretas metálicas las que sustentan los tendidos eléctricos, pero en los tiempos pioneros de la luz de aquello no se gastaba, y en su lugar

eran palos de pino malos, na más cortaos así [sin labrar]. Había días que venía un airón y a lo mejor tiraba cuatro o seis pinos, porque tiraba uno, y uno tiraba a los otros. Y ya, a otro día, pues a arreglar la línea. Ahora, le mandaban obreros [para ayudarle a mi padre], pero él tenía que enganchar la instalación.
De casi muere una boyada

Un año, a poco más se muere una yeguada de Huerta de Abajo, porque se cayó un pino con la línea, y si pegaba en la tierra, rodaba la luz y no pasaba nada, pero resulta que se quedó así, en vuelo, [suspendida] entre espinos; y entonces, mi padre no lo echó a deber [no lo advirtió], porque como llegaba la luz... Y pasó una boyada, una manada de vacas y igual se había quedao... [electrocutada].

Bombillas. Una conmutada para la cocina y la cuadra

En los primeros tiempos de la luz algunos racionaban el número de bombillas instaladas. Por norma general en las casas de los pueblos se ponía una en la cocina y otra en las cuadras. Es natural: la cocina era el lugar más habitado y codiciado, sobre todo en las horas punta. Y las cálidas y efervescentes cuadras, que habitaban los animales, soporte fundamental de las economías campesinas, eran también el servicio, retrete o como quiera llamarse al evacuatorio (¿a quién no le ha picado el trasero una gallina en el momento más inoportuno?); y en ocasiones eran el lugar de reunión y partida en las noches de invierno. Es normal, pues, que fueran estos dos lugares los mejor alumbrados.

Pues ponían las [bombillas] que querían, pero los más, [ponían] una conmutada: ponían [una bombilla] en la cocina y [otra] abajo, en las cuadras, ande los animales. La conmutada eran dos y la fija una. La una valía 1, 50 y la conmutada no sé si era dos [pesetas].

... Y estaba el médico, que era médico y abogado, y claro, aquel pagaría 7 u 8 pesetas; pero claro, tenía unas cuantas bombillas.

Mi padre les daba las cuentas [a la sociedad]. Dejaba la central en aquellos años [unos beneficios de] 6000 pesetas libres al año. Y mi padre ganaba 2, 50 pesetas, medio duro [al mes].
Acabado el tema de la luz, Felipe me acompañó al cercano despoblado de Urria. Pero esa es otra historia


martes, 18 de mayo de 2010

EL CAMPANARIO DE RABANERA










FOTOGRAFÍAS: Campanario de Rabanera del Pinar (Tomadas en 2009).

        Pudo ser una torre de vigía de origen medieval, aunque mi primera impresión, cuando le vi por primera vez el pasado año, fue la de que se trataba de un conjuradero para alejar las tormentas. Sin embargo, al interrogar a algunos vecinos de Rabanera, pude salir de mis cavilaciones: en realidad, la torrecilla, desde tiempo inmemorial, viene siendo tan sólo un campanario, no se le recuerda otro servicio. Bien es cierto que un campanario sorprendente, exento, pintoresco como ninguno en Burgos. Con forma rectangular y tejadillo a cuatro aguas, y situado en un altozano dominando la localidad serrana, aprovecha al máximo la oscura roca en sus inicios, confiriéndole un carácter semirupestre, casi tétrico. Calado por todos su lados, tiene varios huecos-miradores, unos verticales otros horizontales, ninguno igual, todos cerrados con rejas lígneas. En tan singular edificio, uno no puede por menos que imaginar al conjurador asomado, dirigiendo su hisopo y sus imprecaciones a los nublados o bendiciendo a los cuatro vientos. Bien harían los habitantes de Rabanera en seguir mimando y conservando este originalísimo monumento como una de sus señas de identidad, y por qué no, conseguir que sea declarado Bien de Interés Cultural.

lunes, 17 de mayo de 2010

CAPADOCIA ME RETUVO Y CAUTIVÓ



FOTOGRAFÍAS: Dos iglesias rupestres de Capadocia (mayo 2010).

Tal vez alguno de vosotros, queridos amigos y seguidores de este Cajón de Sastre, haya echado en falta mi hasta ahora regular funcionamiento en la inserción de entradas. Siento esta interrupción, el motivo ha sido un viaje a Capadocia, donde por fin he podido cumplir un viejo sueño: el de conocer in situ las iglesias rupestres bizantinas de Göreme y su entorno. Son cientos, la mayoría de indescriptible belleza e interés. Pero tranquilos, que no os voy a proponer el característico visionado de aquel que sale de viaje y martiriza a la vuelta a los amigos. Un par de fotos, aunque sólo sea para recordar y comparar nuestro Presillas de Bricia. Eso sí, es posible que más adelante os cuente alguna de mis impresiones sobre aquel maravilloso lugar de Anatolia.

domingo, 2 de mayo de 2010

AMBULANTES Y DESPOBLACIÓN (II)


FOTOGRAFÍA: Villalta.

De Ecos de la lluvia y el aire

EL PANADERO DE LA NIEVE

El panadero de Pesadas se levanta cuando más arrecio en medio de la ventisca. Todavía el cielo resplandece negro y es la hora en que el páramo se ilumina de desolaciones blancas. Lo sé, Aire, no hizo falta que el gallo rompiera el silencio de la noche, el panadero de Pesadas tiene su tiempo comprometido con el servicio y calienta ya su tahona solidaria, hornea masas cada vez menores para despoblaciones cada vez mayores. Pronto se enfrentará al desierto frío que esconde aldeas agónicas. Junto a hogazas y barras llevará también la pala, le servirá de remo, sabe que en cualquier instante puede quedar varado en el oleaje de Tamarizos, la pala le ayudará en el naufragio. Los sobrevivientes del páramo esperan su panificadora presencia, como se espera la luz del día: dos barras en aquella aldea de las chimeneas muertas, ninguna en el pueblo arruinado, una en el que viven solo dos, otra en el que agoniza uno... Es su obra buena de los miércoles y viernes.

De mis paseos por el páramo
Agosto de 2006


LA CAMIONETA MÁGICA

Es el otoño, Lluvia, he despertado. Por fin llegó el tiempo de mis sonidos más fieros. Escucha cómo vengo desde la Ulaña por el camino de la fuente romana, aullando con fuerza por las esquinas de las bodegas. Ya te siento, Aire, también yo he de entrar pronto en acción, vuelve tus ojos de poseso atrás y verás cómo oscurezco en lontananza los montes de Europa. Pronto los héroes sobrevivientes se ocultarán en sus casas, abandonarán las sombras del mediodía, la frescura de los últimos verdes, y podremos oír el murmullo de las voces calladas en las horas de las callejuelas vacías. Sienten, Aire, nuestra presencia, son volubles, interesados, unas veces nos quieren y utilizan y otras nos odian. Y eso que tú les venteaste la parva en el verano, y eso que yo les llené la fuente de los siglos. Ya sólo los veremos a la llegada de las camionetas de reparto, o cuando, somnolientos de televisión, salgan en el atardecer de las 6 hacia la partida. Sí, Lluvia, la camioneta y la partida de naipes alivian sus soledades y les hace recordar y enfrentarse a sus caras escritas por el sol, por ti y por mí.

De mi visita a Villegas y Villamorón
mayo de 2006