Elías Rubio Marcos y su "CAJÓN DE SASTRE"

Recopilación de artículos publicados y otros de nueva creación. Blog iniciado en 2009.

viernes, 16 de noviembre de 2012

VENTANAS DEL EBRO, HUELLA DE HIDALGOS


FOTOGRAFÍA: Ventana en Cortiguera (Tomada el 13-11-2012).

He vuelto a Cortiguera, ayer, después de trece años transcurridos, y el silencio es el mismo en las sombras profundas de la tarde. Buscaba los colores del otoño y aparecieron fantasmas grises de hidalguías pasadas. He visto construcciones recientes junto a muros herrumbrosos que se resisten, todo no está perdido. Una hiedra trepa paciente y abraza con fuerza la ventana de una noble casona; le falta poco para apagar el apellido Moral, un hidalgo del Ebro en Cortiguera, un hijodalgo que proclamó su limpieza de sangre en el dintel, recostado en la loma sombría, junto al palacio de enfrente, su competidor más poderoso. Escudo perfecto, señas de identidad de una casta que se perdió, que proliferó en los meandros del río, escondida entre montañas de difícil llegar.  Tantas casonas, tantos hidalgos con memoria de piedra, con sus escudos, a orillas del Ebro...

martes, 13 de noviembre de 2012

IGLESIA DE ROZAS, UN LUGAR PARA LA LEYENDA



Torre de Cidad de Valdeporres. (1973).


Torre de la iglesia de Rozas. (2011).

FOTOGRAFÍAS: Torre de Cidad de Valdeporres (1973). Torre de la iglesia de Rozas (2011). Tras las ruinas y la yedra se esconde la leyenda. 

Don Miguel Espinosa, a quien agradezco el seguimiento que habitualmente hace de este blog, me envía un largo y bien documentado comentario referido a la entrada de 27 de febrero de 2011, titulada El barco de Rozas no corta el mar, sino vuela. Por su indudable interés y porque en la sección de comentarios no se admiten textos tan extensos, me permito registrarlo aquí como si fuera una entrada más, con su permiso, por supuesto. Y aquí va


Estimado Elías:

Estaba investigando sobre los Condes de la Revilla de la Casa de los Velasco, y he llegado a su su blog (que sigo habitualmente con mucho interÉs) y me han parecido interesantes sus apuntes de tradición oral sobre el "Señor de horca y cuchillo"
http://arqytrad.blogspot.com.es/2011/02/el-barco-de-rozas-no-corta-el-mar-sino.html
Al hilo de esa tradición oral, quiero compartir con usted por si no los conociera estos apuntes históricos sobre dicho Conde:

Episodios de trágicos sucesos llenos de amor y odio, de poder y venganza,
El II Conde de la Revilla D. Pedro Fernández de Velasco, hijo de D. Alonso y de Doña Casilda de Velasco, fue señor de Rozas, Porres y Balmaseda, casó en 1609 con Doña Ana María de Velasco muriendo, como diremos, en 1636, un siete de julio.

Muerto trágicamente, la leyenda arropa su figura como personaje novelesco, típico del futuro Romanticismo. Contemplando los escudos y sepulcros de la Iglesia de Rozas, que puede visitarse en su desconchado interior, un anciano lugareño refirió al autor la razón de su sangriento final y es que el tal Señor y Conde quedó prendado, en una de sus salidas de caza, de doña Inés de Cidad, cuya familia poseía la Torre próxima de su nombre.

Inés, que no conocía barón, era el orgullo de su padre, viudo hacia años, y de sus hermanos que la protegían de numerosos pretendientes que no satisfacían a la moza ni a sus allegados. Mas el Velasco, amo y Señor feudal, que frecuentemente utilizaba el Derecho de Pernada, y que tiránicamente dominaba el valle, rapta a Inés llevándola al castillo de Rozas, temido por su imagen y el visible cadalso (que hasta hace pocos años podía verse en el lugar) donde se ejercía tajante justicia bajo los mandatos del propietario del legendario edificio.

Heridos en su honor, padre y hermanos, junto con otros parientes de la pequeña Inés, acuden con su gente a la fortaleza del Conde quien, no esperando la rápida reacción de los ofendidos, cae indefenso en sus manos.

Presos de la ira, son ajusticiados en su propio cadalso el Conde y la desafortunada y mancillada Inés de Cidad, quién así lava con su sangre el blasón familiar.

Enterado presto el Condestable de Castilla, primo del noble ejecutado, presiona al Rey y a las Juntas para castigar a los culpables, como ejemplo y defensa de sus próximos, siendo aquellos detenidos y conducidos a Soncillo, en espera de proceso. Sin embargo, toda la comarca estalla en una reacción popular que hace temer a las propias Autoridades. Tal era el odio de la población por su decapitado Señor y la justeza de la venganza de los de Cidad.

Durante año y medio el asunto es paralizado en espera de la paz del olvido mas, aprovechando ésta el Condestable, ávido de satisfacción y sin aguardar juicio alguno, ahorca a los presos, de noche, en la Plaza Mayor de la localidad de su cautiverio.

Algunos brotes de indignación fueron duramente reprimidos por el Velasco quien, con mano firme, pone "las cosas en su sitio", según él deseaba.

A pesar de estos tristes y agitados sucesos, el linaje de los Condes de la Revilla continuó con su tercer titular, D.Alonso.

RODRIGUEZ, Ramón Hilario: Los Velasco, vida, obra y patrimonio de una dinastía, Asociación cultural "Fernández de Velasco", Villarcayo, 2002. pp.167-171.

¿Otra leyenda o tapadera?

"Fallecimiento del Conde de la Revilla, Pedro Fernández de Velasco y del Campo, corregidor de Madrid (1634-1636), ocurrido a causa de una insolación en una corrida de toros. A 17 de Julio murió el Conde de la Revilla, corregidor de Madrid, de cansancio y pesadumbre que le causó la fiesta de toros que hubo dos días antes en el Buen Retiro, habiendo andado mucho por el sol y enviándole á decir al señor Conde Duque algunas palabras pesadas con el alguacil Quiros; y de ahí á dos días fué proveido en su lugar Don Juan de Castilla, que lo exerce con retención de las demás plazas que tiene."

RODRIGUEZ VILLA, Antonio, Monarquía de España de los años 1636 y 1637, Luis Navarro, Madrid, 1886. p.21. 

Opinión: Siendo segura su estancia en Madrid de 1634 a 1636 veo más posible los últimos hechos. 

Un saludo

viernes, 9 de noviembre de 2012

ESCUADRA Y COMPÁS EN EL PÚLPITO DE SAN LESMES




FOTOGRAFÍAS: Púlpito de la Iglesia de San Lesmes, Burgos. (Tomada en octubre de 2012). 

Podría muy bien comentar aquí la belleza del medallón que contiene la escena materno-amorosa, detenerme en las suaves y dinámicas curvas que el escultor renacentista dejó impresas en el púlpito de la iglesia de San Lesmes, en Burgos. Podría hacerlo si fuera capaz de describir como se merece tanta belleza. Pero no, no me siento capaz, y en realidad, lo que más me ha llamado la atención del conjunto escultórico es el escudo que se encuentra bajo la elegante Madonna, con sorprendentes emblemas masones en los cuarteles inferiores, en uno la escuadra y en el otro el compás. El tema es interesante y daría mucho juego para un estudio en profundidad, cosa para la que tampoco me veo capacitado. Pero no hace falta ser un especialista para que, a la vista de semejante curiosidad, quepa preguntarse qué nos están diciendo estos símbolos, ¿acaso quien labró el púlpito pertenecía a una tradición de logia masónica medieval, y por tanto estaba dentro de lo que se ha dado en llamar masonería operativa, la relacionada con quienes trabajaban la piedra, o por el contrario, el escudo es la impronta de un mecenas que sufragó el púlpito, perteneciente ya a lo que se ha definido como masonería especulativa, que poco tiene que ver con los trabajos de la piedra y mucho con la filosofía y el pensamiento? La época en que se labró el púlpito apunta ya a una transición entre las dos formas de masonería, con lo cual parece lícito hacerse la pregunta.


jueves, 8 de noviembre de 2012

PANORAMA DESDE EL PUENTE




FOTOGRAFÍAS:  Río Arlanzón, desde el Puente Malatos ( 6 de noviembre de 2012). 

Solo un pequeño apunte, a modo de relajo. Este fin de semana será, probablemente, la última oportunidad de disfrutar en  plenitud con los colores del otoño en Burgos. La lluvia y el viento anunciados vendrán y las hojas multicolores de los árboles caerán. Se habrá ido así  uno de los espectáculos más bellos que contemplar se puede en nuestra ciudad. Os aconsejo, queridos amigos y seguidores de este Cajón de Sastre, que os detengáis una vez más en los puentes y os asoméis al Arlanzón y su arboleda dorada, el panorama es de aplauso, un regalo que guardamos en la etiqueta arte en la naturaleza.  

Picad en cada fotografía.      

sábado, 3 de noviembre de 2012

TERCER AÑO DEL ÁRBOL DE LA PROVINCIA, LAS BELLOTAS DE TODOS




FOTOGRAFÍAS: Árbol de la Provincia, Jaramillo de la Fuente. (Tomadas el 30-10-2012).

Han pasado tres años desde la plantación (en marzo fue su cumpleaños) y el Árbol de la Provincia sigue creciendo bajo los ritmos serranos de Jaramillo de la Fuente. Su tercera producción de bellotas viene abundante y con fuerza este año, cada fruto debe llevar ya una parte sabia de cada pueblo burgalés y eso se nota, pues no debe ser lo mismo crecer con la sangre de una tierra que con la de un millar de tierras. Alguien dijo que tanta tierra diferente podría originar una locura de difícil control en el árbol, se equivocó. Alguien dijo que no era tierra de encinas, y que por ello no arraigaría, se equivocó también. Hubo incluso quien predijo: el árbol es viejo, pronto morirá. Nada de eso ha sucedido, afortunadamente, días pasado le vi lleno de vitalidad y de lozanos frutos. Pero, y aunque llegara a caer, cosa que no permitirán los buenos vecinos de Jaramillo, que tanto le miman al pie de su maravillosa iglesia románica, quedan ya hijos para continuar la saga. Pasarán siglos y estará entre nosotros, el Árbol de la Provincia, que es el de todos con la tierra de todos.


miércoles, 24 de octubre de 2012

ALTORELIEVE EN LA ESPUMA

FOTOGRAFÍA: En un pueblo de La Bureba (Tomada el 6 de agosto de 2011). 

Derribaron una casa en un pueblo de La Bureba. En su lugar surgió un solar y una mediana. La mediana fue recubierta con una capa aislante, creo que de espuma proyectada. Alguien no advirtió su presencia, y ahora, sepultado por dicha capa, ofrece una insólita imagen. Podría llamarse El Cristo de la Espuma. 


sábado, 20 de octubre de 2012

BRIZUELA, LA VENTANA INDISCRETA


Ventana mutilada.

FOTOGRAFÍAS: Ventanas de la Casa Blanca, Brizuela. (Tomadas el 4 de octubre de 2012).  

Un día reciente, abandoné los campos queridos y heridos de Castilla, con sus rastrojos y lomas de campanario, allá por aldeas y pueblos de Castrogeriz y Villadiego, y tomé las del norte. Hacía tiempo que no me acercaba al norte, tan dentro de mí. Me acompañaba mi compañera y consejera, siempre atenta al detalle que se escapa. Comimos en la ermita de La Paz, atalaya increíblemente desconocida y desde la cual el mundo parece estar a tus pies, allá por los riscos de Nela, encima de Sobrepeña, con los canales de Dulla de frente, con los montes pasiegos perdidos en el horizonte. Imposible pedir más. Íbamos camino de Brizuela y Puentedey, pero con escala en Nela, tanto tiempo en el olvido. Buscábamos palacios y nos salió una ermita. ¡”Ermita de la Paz”! ¿Qué paz, la de los desiertos, la de los muertos? ¿Hubo alguna guerra que desconocemos en este recóndito y pacífico territorio? En la paz se  hacen las guerras. Pero dejemos este juego y vayamos al grano.  En realidad, lo que yo quería hoy era hablaros, otra vez, de ventanas. Y es lo que tiene salir al norte, que siempre vuelves con la mochila llena. Primero hicimos escala en Brizuela, sí, allí donde hace ya muchos años encontré a Jesús, el cantero casi centenario que sabía demasiado, todo sobre la piedra,  aquel que me enseñó la jerga hablada de los de su profesión, una reliquia única. De entonces guardaba recuerdo de un palacio en la plaza, ahora sé que es conocido como la Casa Blanca. No es casa de película ni de presidencia, pero tiene su nobleza, y tiene, sobre todo, unas ventanas que para sí las quisiera la White House. La de la fachada principal es soberbia, con sus escudos y su porte clásico parece llevarnos hacia el S. XVII. La del costado sur era bellísima también, pero alguien tuvo la infortunada idea de mutilarla abriendo vano sobre vano, sellando el noble, abriendo otro de... (me reservo la calificación).   

Ventana en Casa Blanca. 

La Casa Blanca.


Desde la Ermita de La Paz. 

viernes, 19 de octubre de 2012

PADILLA DE ABAJO, LA VENTANA QUE ALUMBRA Y DESLUMBRA

Ventana en la iglesia de Padilla de Abajo.
Se  hizo en 1573.

FOTOGRAFÍAS: Iglesia de Padilla de Abajo. (Tomadas el 2 de octubre de 2012).. 

        Ahí están, San Juan Verde y San Juan Seco, el engordador de la espiga y el degollado al final de la cosecha, entronados como una pareja de hecho y de derecho, como reales guardas de piedra que guiaron los siglos y los tiempos agrícolas y festivos de los habitantes de Padilla de Abajo. La bellísima portada que da lustre a este cajón de sastre, homenajea a quienes durante cuatro siglos fueron patrones de un lugar que un día estuvo pleno de vida, de un pueblo que hoy se resiste al mal de la despoblación. ¿Y para qué tanto arte, si al final...?  De la maravillosa ventana que acompaña a los santos, ¿qué decir?, ¿acaso su deslumbrante Renacimiento no ilumina más el exterior que el interior? La traigo aquí, queridos amigos, para enriquecer el elenco de ventanas con historia que en este Cajón de Sastre seguimos y guardamos con cerrojo de tres llaves. Os la recomiendo vivamente. 

San Juan Verde y San Juan Seco en la iglesia
de Padilla de Abajo. 


domingo, 7 de octubre de 2012

EL TÍMPANO DE PUENTEDEY Y LA CULEBRA HIPNOTIZADORA


FOTOGRAFÍA: Tímpano de Puentedey (Tomada el 4 de octubre de 2012). 

Puede que no se aprecie en la fotografía, pero si en el pórtico de la iglesia de Puentedey nos acercamos lo suficiente a la escultura de su curioso tímpano, veremos que los ojos del caballero románico con espada, enfrentado a una robusta sierpe, no  miran de frente al animal, sino que nos miran a nosotros. Sin duda, le costará más acertar con sus mandobles, pero, evitando su mirada, no caerá en las redes paralizantes del animal. La cualidad hipnotizadora de las culebras está bien asentada en el imaginario popular. Sería prolijo traer aquí las muchas descripciones que sobre este tema tenemos recogidas en los pueblos de Burgos. Como muestra, valgan estos dos ejemplos de Adrada de Haza y La Aldea.


  “Que si miras fijo a una culebra, que te hipnotizaba. Y aunque quisieras marchar, no podías. Y tú hablabas, o pedías auxilio, pero no podías marcharte”.

La Aldea, 15-6-97

“Las culebras te hipnotizan. A mí, de pequeña, iba al majuelo, como llamábamos, y había muchas acequias alrededor, y como pasaría una culebra, me quedaba plantada, plantada, plantada, y ya no podía dar un paso. Te saca la tijera así de larga”.

Adrada de Haza,  9-9-2005

miércoles, 3 de octubre de 2012

"TORRE CAÍDA" Y LAS ESPIGAS. LOS ARTISTAS DEL PUEBLO

Sobre la nave desaparecida, la niña de hierro salta a la comba.

Torre Caída. 

Ruinas de Santa María. La iglesia caída. Las esculturas.  

La colina del arte. 

La columna blanca.

Ventana y relieves. 

FOTOGRAFÍAS: Torre Caída, en Padilla de Arriba. (Tomadas el 2 de octubre de 2012). 

 Pasado  este tórrido verano, que parecía no tener fin, he vuelto  a mis pueblos,  a mis carreteras solitarias de los páramos resecos. He vuelto al partido de Villadiego, por donde disfruto perdiéndome. Como casi siempre, voy sin brújula y sin rumbo, y allá donde se distingue un campanario, allá que me voy pues debe haber un pueblo. No llevo noticias de nada, quiero explorar y sentir, sin influencias externas. Y así, llegué ayer a los Padilla, al de arriba y al de bajo. Y en verdad que la visita fue de los más enriquecedora. Dejaré para otra ocasión Padilla de Abajo, donde solo encontré en movimiento la camioneta del carnicero ambulante, que hacía sonar su bocina para despertar los letargos de una mañana calmada por el sol de otoño. Asomados en su hornacina, San Juan Verde y San Juan Seco atisban el invierno que está próximo y sienten la tristeza de lo cerrado y de lo que se cerrará.  Conocía desde hace muchos años este pueblo, pero no su vecino de arriba. Y aquí, queridos amigos de este ya repleto baúl, saltó la sorpresa: en el barrio de abajo, siguiendo la calle El Claustro, hallé las ruinas románicas de una iglesia para mí totalmente desconocida. (Siempre la provincia, su tierra, su paisaje y sus pueblos guardan algo por descubrir). ¿Era un desastre del  patrimonio más, de los muchos que llevamos vistos? Quizás. Pero en su descargo he de decir que el monumento dio en ruina en una época en la que las sensibilidades y los guardianes del patrimonio estaban bajo mínimos. Corría 1921 cuando se vino abajo definitivamente. Después fue la parábola del árbol caído y las astillas. Hoy se llama a estas ruinas Torre Caída, como si en lugar de una iglesia hubiera sido un castillo; ayer, se llamaba Santa María. Pudo ser un monasterio, pudo ser simplemente una iglesia o una ermita, documentos tiene que haber que descubran su partida de nacimiento. No queda mucho en pie, parte del campanario y parte de la cabecea, y algún resto claramente románico, como la ventana del oriente, a cuyo lado se ve una hilada de sillares labrados que, aunque bellísimos, son de dudosa filiación, ¿prerrománicos?


La segadora y la espiga.  

El gallo de hierro anuncia la primera luz.  

Los viejos de roca y las espigas. 

Niña saltando a la comba en el vacío. 


OBSESIÓN POR LA ESPIGA   

Sería prolijo, queridos amigos, hacer aquí relación de los artistas que,  con el paso de los años, he ido encontrando a lo largo y ancho de la provincia. Podría hablaros, una vez más, de mi amiga Pilar, de Lorilla, que hizo la maqueta de su pueblo muerto y esculpió románico con tanto arte como los grandes maestros de Silos; o de las casas pintadas de Quintana y Rezmondo; o del constructor en miniatura de cosechadoras y toda suerte de aperos en Mambrillas de Lara; o de todos aquellos que levantaron castillos en el siglo XX; o de Casilda, de Brazacorta, que construye belenes con piedras parameras figuradamente animadas. Podría hablaros de otras personas que sintieron la llamada del arte de los sueños, de aquellas que sin pasar por academias sacaron arte de lo más profundo de sus raíces, gente del pueblo y de pueblo, a mucha honra. Y así, hoy quiero traeros la obra de un escultor, Emilio Torres, cuyas obsesiones tienen forma de espiga. Ya a la entrada de Padilla de Arriba, se puede ver una gran espiga de hierro sujetada por las manos de alguien enterrado que ve crecer el pan, homenaje a lo que dio sentido a los pueblos. Después, el mismo artista ha sembrado de esculturas el entorno de Torre Caída. Allí, crecen y envejecen esculturas de metal y piedra con las espigas como protagonistas (me quedo con la muchacha espigadora); crecen y envejecen más dos abuelos de roca sentados, recuerdan cuando Santa María estaba en pie. Canta un gallo de hierro el amanecer, canta la luz del oriente que ha de entrar por el ventanuco del ábside románico; y al mismo tiempo, una niña de metal salta a la comba en el vacío de la nave caída. Ya digo, obsesiones y pasiones de un artista del pueblo y para el pueblo.

Habrá quien pueda opinar que este pequeño parque escultórico resulta anacrónico junto a las ruinas románicas. Pero, bien mirado, quizá sea una manera de dar vida a lo que nos dejamos morir. Al fin y al cabo, las representaciones alusivas al campo y a los pueblos no están reñidas con el arte ni con las iglesias o monasterios. Quizá sea un exceso, eso sí, la gran columna blanca que soporta a la Virgen, quizá. De todos modos, todo luciría más si se ajardinara y adecentara la loma donde se levantan las ruinas.


Juntos siempre, hasta hacerse de roca.