Elías Rubio Marcos y su "CAJÓN DE SASTRE"

Recopilación de artículos publicados y otros de nueva creación. Blog iniciado en 2009.

lunes, 25 de marzo de 2013

LAS CABAÑAS DE SAN ZADORNIL

Cabaña de San Zadornil.
Arriba, el henil; abajo,  lugar para guardar el grano
y para el venteo de las parvas .
Ya nadie guarda grano, ya nadie ventea parvas. 

Cabaña de San Zadornil.
Adobe y maderos verticales forman un sólido armazón.
Arriba se aprecia el bocarón del henil,
abajo, el acceso de tablazón al espacio del grano. 

Cabaña de San Zadornil.
Materiales modernos, como el ladrillo,
conviven ahora con los tradicionales.

Cabaña de Arroyo de San Zadornil.
El piso superior reservado para almacén de hierba.

Cabaña de Arroyo de San Zadornil.
El tablazón servía de cierre por el frente principal.
Cabaña de Argote.
También en el Condado de Treviño
 pueden verse cabañas del mismo estilo
y para los mismos fines..

FOTOGRAFÍAS: Cabaña de San Zadornil (2007). Cabañas de Arroyo de San Zadornil (2007). Cabaña de Argote (2007).   

Volvemos hoy a la etnografía. Y lo hacemos trayendo una interesante y original construcción, de uso agropecuario, a la que poca o ninguna atención se le ha prestado. Nos referimos a la “cabaña”, nombre que recibe un edificio auxiliar multiuso, de planta y piso, que se prodiga en la parte burgalesa lindante con la provincia de Álava y con mayor intensidad en la Jurisdicción de San Zadornil. “Cabaña de era”, podría llamarse con más precisión esta construcción, pues siempre la encontramos dentro de los espacios que los pueblos reservaban para la trilla, comúnmente llamados eras. Podría llamarse también edificio de usos múltiples, al gusto de hoy, pues, en efecto, eran (o son) diversas sus funciones, la principal de ellas poner a resguardo el grano obtenido de la trilla cuando la lluvia se presentaba de improviso; o para, en estos casos, aventar las parvas bajo techo. Para poder realizar esta última labor, las cabañas disponían de un gran espacio en la planta baja, con portones contrapuestos o enfrentados con el fin de, en momentos de aire favorable,  generar la corriente necesaria para el venteo. Este sería el espacio principal del conjunto, y el que por sí solo justificaría el nacimiento de la cabaña. Pero el edificio se compone de planta y piso, con grandes espacios y divisiones de tablazón arriba y abajo, unos para almacenaje de hierba para el ganado en los inviernos, al modo de los payus pasiegos, otros para leñeras y otros para la guarda de aperos. Se trata, en fin, de un edificio inteligente, pese a la humildad de su construcción, que tendría sus paralelos más cercanos en los estiales de La Demanda y en las cabañas de los montes pasiegos. También es un edificio pintoresco, lo que, sumado a su indudable valor etnográfico, hace que sea altamente recomendable su conservación y protección. 

viernes, 22 de marzo de 2013

LOS COLORES DE LA TIERRA










FOTOGRAFÍAS: Surcos y colores, de Burgos. 

Caminamos por las tierras de Burgos (podría ser por las de Soria o cualquier otro lugar del mundo) y apenas si nos fijamos. Pero si nos ponemos el chip para detectarlos, veremos que los  yacimientos de color en la tierra son infinitos. Cada unidad geográfica, cada comarca, cada término municipal, cada división que nos empeñamos en hacer de la tierra, estará irremisiblemente ligada a una gran variedad cromática. Vemos gamas de color en los montes pelados, en las cunetas, en los taludes de las carreteras, en los surcos de la arada, en los escarpes de los desfiladeros... Arcillas, calizas, pizarras, arenas, todas en femenino y hermanadas a minerales y procesos químicos dignos de los mejores alquimistas, muestran sus galas allá donde quiera que vayamos fuera de las ciudades. Los colores de la tierra están por todos los rincones y llegan a ser diferentes en cada momento. Cambian de matiz cuando la lluvia los impregna, cuando el verano los quema, cuando el sol y el viento invernales los adormece. Sí, el color de la tierra es un ser viviente. Alguien puede empeñarse en hacer un mapa de tierras, simple y complicada labor, mas si lo hace, al terminar apreciará que, sin pretenderlo, ha conseguido una sorprendente amalgama de colores. Hoy, queridos amigos y seguidores de este Cajón de Sastre, os traigo como aperitivo distintas tonalidades que surgieron al arañar la tierra para formar surcos de sembraduras. Que las disfrutéis. 

viernes, 15 de marzo de 2013

EL ARTE DE LA NIEVE



FOTOGRAFÍA: Cerca de Belorado (Tomada el 7 de febrero de 2009). 

La nieve generosa de estos días ha logrado conformar paisajes de ensueño por toda la provincia. Algunos ya he tenido la ocasión de disfrutar, y otros, como los montes pasiegos, por citar alguno de mi devoción, deben lucir imponentes, sobrecargados después de enterrar cabañales y branizas. La nieve es artista reconocida, y tiene el privilegio de exponer siempre en la más importante galería que contratar se pueda. De entre su gran obra he escogido hoy para vosotros, queridos amigos y seguidores de este Cajón de Sastre,  un lienzo que me ha parecido tan excepcional como bello. Se manifiestan en él lomas y picones pelados, cercanos a Belorado, donde suaves pinceladas difuminan el surco y hacen que la gran tierra se deslice como lava ardiente, dejando atrás islas oscuras. Dice el poeta que no hay pena mayor que ser ciego en Granada. Posiblemente, aunque quizá la pena sea mayor para quien no puede ver la nieve.


jueves, 7 de marzo de 2013

LA MUJER TRABAJADORA EN LA FOTOGRAFÍA ANTIGUA DE BURGOS (1)



Salinera en Poza de la Sal. 

FOTOGRAFÍAS: Salinera: (archivo de Ramiro Eizaguirre). Calcetineras: (del libro "En la villa de Pradoluengo"). Resto, Archivo Cortés,  gentileza de Archivo Municipal de Burgos.  

Desde hace años viene celebrándose en distintas partes del mundo el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, o simplemente el Día Internacional de la Mujer (cada 8 de marzo). Las dos expresiones son reconocidas cómo validas para dar sentido a la reivindicación de la mujer en defensa de sus plenos derechos y de igualdad con respecto a la tradicional supremacía del hombre. 
El sentido de tal celebración por parte de la mujer viene determinado por el hecho de que ella, a pesar de haber puesto de manifiesto desde los más remotos tiempos su cualidad para desempeñar toda suerte de trabajos, incluido el más importante, que es el de procrear, ha sido, tradicionalmente y hasta no hace tanto tiempo, ninguneada por el hombre, y bien podría  decirse que tenida como un ser inferior. 
A nadie se le ocurriría adjudicar una fecha determinada del año para celebrar el día del hombre trabajador, dado su rol de principal sustentador del núcleo familiar tradicional y planetariamente aceptado. Convengamos, pues, en que semejante conmemoración sería considerada por muchos como una redundancia, por no decir una perogrullada. Por el contrario, la exclusión, marginación y explotación de la mujer a lo largo de la historia justifica la celebración y autoafirmación femenina.


Estereotipos

Hasta hoy, con frecuencia se ha venido utilizando la expresión de “sexo débil” para referirse a la mujer, queriendo manifestar con ello que, debido a su complexión natural física, por lo general y genéticamente menos robusta que el hombre, está menos capacitada para ciertas labores, sobre todo para las que requieren de mayor esfuerzo físico. Quizá por esta concepción de dominio que el hombre ha tenido respecto a la mujer, podrían justificarse algunos dichos del refranero español“. Valgan "La mujer en casa y con la pata quebrada”; o este otro, que pone límite espacial a la mujer y la relega al ámbito exclusivamente doméstico: “La rosa en el rosal; la uva en el lagar; y la mujer, con escoba y delantal”, o “La mujer en el hogar, sin salir ni a trabajar”, por mencionar sólo algunos. Sin embargo, contradiciendo al refranero, de siempre la mujer ha venido desempeñando todo tipo de tareas, no sólo las domésticas; y a veces, por el esfuerzo físico empleado en ellas, muchas podrían asociarse a las “propias” del hombre. Hay que ser ciego, o muy injusto, para no querer ver los esfuerzos desarrollados por la mujer al participar en cualquier tipo de trabajo.
A pesar de esas innegables capacidades, cualquier trabajo que la mujer haya realizado para el clan familiar fue considerado siempre por el hombre como una ayuda y no como un trabajo propiamente dicho. No se tiene en consideración que en un pasado no tan lejano, el siglo XIX sin ir mas lejos, que es cuando la mujer comienza a incorporarse con regularidad al mercado laboral fuera de casa, las tareas del “sexo débil” para el soporte familiar parecen claramente superiores en número a las del hombre. No hay más que escuchar hoy los relatos de algunas madres y abuelas, donde se pone de manifiesto  que la mujer trabajadora, además de criar y cuidar de los hijos, y de no descuidar las tareas del hogar, tan numerosas como de todos es bien conocido, ha de realizar trabajos en el campo, “ayudando al hombre”, ajustándose incluso como jornaleras, o en cualquier tipo de taller o fábrica, generalmente en sistemas de producción en cadena de núcleos industrializados. 
Dichos relatos dejan bien claro que el sexo débil no es ni ha sido tan débil, ni respecto al trabajo ni por otras cuestiones, sino todo lo contrario. 


Calcetineras en obrador de Pradoluengo. 

 La mujer trabajadora en la fotografía antigua de Burgos 

Todo lo anterior estaría encaminado a borrar viejos prejuicios y hacer justicia a la mujer en su faceta de trabajadora. Pero todo quedará más nítido si se observa a través del ojo fotográfico. La fotografía antigua que nos ha sido legada refleja nítidamente la importancia de la mujer en el sistema productivo de antaño. Así, multiplicándose en sus actuaciones laborales fuera de casa cuando ha sido necesario, demostrando un heroísmo sin límites, lo mismo la vemos en escenas gráficas trabajando como agostera contratada, segando la mies y escarbando las fincas sembradas, que como salinera en Poza de la Sal, obrera textil en Pradoluengo o lavandera por encargo en los ríos, por citar sólo el material fotográfico  relacionado que podemos adjuntar aquí. La fotografía antigua, pues, constituye un patrimonio de inmenso valor, ya que además de mostrarnos la especificidad de la mujer en su faceta laboral, manifiesta los cambios experimentados por la sociedad en el transcurso de los años, enseñándonos aquellas formas de vida que ahora tan pintorescas pueden parecer a muchos. 

(1): Extracto de artículo para Museo Etnográfico de Castilla y León. 


Escarbadoras en Campo Sano (Burgos).

Mujer trillando. 

Mujer  carretera.

Lavanderas en el Arlanzón (Burgos).


Lavanderas en la fuente de Los Carneros (Pancorbo).





lunes, 18 de febrero de 2013

PISADAS EN LA ROCA

Pisadas encima de la casamata.



Las pisadas se pierden en un pequeño cantil.

Las pisadas podrían
corresponder a un 38 o 39.

Las pisadas siguen un paso normal. 

FOTOGRAFÍAS: Pisadas en la roca junto a una casamata. (Tomadas el 15-2-2013).

Seguro que lo que voy a contaros hoy, queridos amigos y seguidores de este Cajón de Sastre, tiene una explicación totalmente normal, sin ningún misterio milenium ni nada que se le parezca. Pero lo cierto es que desde el pasado viernes, cuando pretendía llegar con unos amigos a Robredo de las Pueblas y la nieve nos lo impidió, dejándonos a medio camino, sigo soñando con un descubrimiento que nos dejó atónitos. La nieve, en efecto, nos interceptó, pero no fue obstáculo insalvable para que, caminando sobre ella, llegáramos a un alto cerro desde el cual se divisaba un amplísimo panorama del norte burgalés. Todo era blanco a nuestro alrededor. Sobre los montes nevados de la Mata Nela, Vega Nela y las Peñas de Montoto reinaba (o al menos nosotros así lo percibíamos) una espesa e inevitable bruma de silencio y guerra. Y es que, en mi caso, no podía dejar de pensar en exploraciones pasadas, cuando seguí las huellas del Frente que en 1937 quedó establecido en estos montes. Recordaba graffitis de los italianos (que digo yo que, qué pintaba gente del Laccio o el Piamonte, perdida en estas brañas, tan lejos de novias y familias), las casamatas y trincheras de piedra y hormigón desperdigadas en cuetos y pandos, muretes de fusiles y ametralladoras, noches estrelladas de balas y silencios rotos, de miedo y dolor. Todo se agolpaba en mis recuerdos de veinte años atrás. Umm, creo que me estoy metiendo en un jardín que me llevaría muy lejos. En realidad, lo que quería contaros es lo que, con nuestros mismos ojos, pudimos ver grabado o inscrito en la roca  de aquel cerro, cerca del camino de Robredo y junto a una casamata de la guerra: nada más, ni nada menos, que ¡once pisadas humanas, de pies descalzos, hundidas sobre la roca arenisca! Ante ellas, no pudimos por menos que pensar en las icnitas de dinosaurios, tan prolijas en la provincia de Burgos, y en las pisadas del hombre prehistórico que tuvimos la fortuna de descubrir en Ojo Guareña en 1969. ¿Pisadas humanas sobre la roca arenisca, sedimentaria y con muchos millones de años? ¡Asombroso! ¿Qué era aquello, una broma?  Once pisadas en la roca, consecutivas y marcando el paso de un humano normal, cuya secuencia se interrumpe en un pequeño cantil. Once pisadas perfectas que, añadiendo más misterio al asunto, se encontraban pintadas de blanco. Once pisadas humanas junto a una casamata de hormigón, quizá un viejo puesto de mando. Unimos nuestros esfuerzos y no encontramos explicación alguna. Descartado que las pisadas no pudieron ser hechas en el momento de blandura del material ahora rocoso, sólo quedaba la opción de que alguien tuvo que esculpirlas en tiempo más reciente, y de que ese alguien tuvo la santa paciencia de hacerlo con sumo cuidado y perfección (no hay ninguna desbaratada, lo que hubiera sido normal de ser hechas con alguna herramienta punzante). Y entonces, ¿quién pudo ser? ¿Quizá un soldado de aquellos que hicieron guardia sobre los luceros en la casamata? ¿Quizá aquel José Gómez, cuyo nombre aparece en un graffitti dentro de la casamata y fechado en 1937?  Probablemente, pues las huellas parece que se marcaron con calcetines. Lo del pintado de blanco debe ser aún más reciente. Pero, ¿y si fuera un performance de algún artista moderno? No parece lógico. Ahí quedan los interrogantes, queridos amigos, para que soñéis.    



miércoles, 13 de febrero de 2013

CANTEROS Y MONUMENTOS

Maximiano ,  uno de los esforzados de la pica,
posa junto al monumento de Cubillo del Campo.

Cantera de Las Cabras, donde sacaron piedra
Maximiano y sus hermanos.. 

FOTOGRAFÍAS: Monumentos de Cubillo del Campo y Hontoria de la Cantera. Cantera de las Cabras (Tomadas en febrero de 2013). 


Su tatarabuelo fue cantero; su abuelo fue cantero; su padre fue cantero; él y sus cuatro hermanos ejercieron como canteros. De más atrás no tenemos hoy testimonio oral. Todos trabajaron en las canteras de Cubillo del Campo..., ¡huy, perdón!, quise decir en las canteras de Cubillo del Campo-Hontoria de la Cantera, que las sensibilidades están a flor de piel en cuestión de denominación de origen de la piedra y sobre la pertenencia de los montes donde se ubican minas y bocarones. Maximiano del Pino es uno de los pocos canteros vivientes, de los históricos, que hoy podemos encontrar en Cubillo, un pueblo en el que la mayoría de sus vecinos, a lo largo de los siglos, se emplearon en la extracción de la piedra llamada de Hontoria. Sí, esa piedra blanca con la que fueron construidos todos los edificios más notables de Burgos, incluida la Catedral. Maximiano, con sus 82 años, es testigo vivo de cuando en los montes de las canteras sonaban las picas por cualquier escondido rincón del encinar.


MISA EN LA CANTERA DEL POLVORÍN

Ya de muy niño tuvo sus primeros contactos con los huecos abiertos al monte, eso era cuando los domingos asistía a la misa que se celebraba en las profundidades de la cantera El Polvorín para los presos republicanos que, durante la guerra, estuvieron trabajando en la construcción de la carretera de Tornadijo y en labores para habilitar las viejas canteras como polvorines: “Allí hicieron como unas habitaciones para los presos y allí estuvieron refugiaos. Nosotros íbamos de chavales a la cantera, porque les decían misa a los presos; tenían un cura y decían una misa, nos juntábamos cinco o seis, y cuando se nos antojaba, decíamos: oye, ¿vamos a misa al Polvorín, que a las doce van a decir misa a los presos? Eso era en la cantera de abajo, que allí descargaban las bombas [pues] tenían una plazuela y podían dar vuelta los camiones”. Al poco de aquello ya tuvo que ir con su padre a la piedra, y a partir de los 15 años se dedicó de lleno a este laboreo formando cuadrilla con sus hermanos durante muchos años. Las cuadrillas salían a las nueve de la mañana hacia el monte y ya no volvían a Cubillo hasta caer la noche, con las narices colmatadas por el humo de los candiles. Unas se dirigían hacia las canteras del Polvorín, otras a La Alta, otras a La Hundida, y Maximiano y sus hermanos a las de Las Cabras, las más alejadas, al pie del que ahora llaman El Camino del Cid. Las mujeres, hijas y esposas, subían al mediodía, en solitario o en cuadrilla, monte a través o por caminos de carretas, a llevar la comida a maridos y hermanos: “Salías a las doce y media de la escuela y a la una o una y media tenías que estar allí”, cuenta la mujer del cantero. Con sus pucheros de cocido, colaboraban de esta manera en la economía que llegaba del pedregal.

En las profundidades de la cantera decían misa a los presos.
El cura se ponía arriba, los presos, abajo.


DOS MONUMENTOS A LOS CANTEROS

Maximiano del Pino puede impartir, a quien tenga curiosidad y se lo pregunte, lección magistral de cómo se llevaba a cabo la extracción de la piedra. Pero para esta cuestión, desde 2003 existe en Cubillo del Campo un monumento al cantero, sumamente didáctico, en el que se puede ver con nitidez la técnica empleada. Se trata de un conjunto escultórico, hiperrealista, con la figura de un cantero arrodillado y trabajando sobre un bloque de piedra semejante a los que sacaban en el pasado Maximiano y sus hermanos, y todos los canteros de Cubillo-Hontoria (entonces, con las picas,  sacaban un bloque a la semana, a lo sumo, dos, y ahora, con las máquinas modernas, sacan dos o tres en un día). Y es el de Cubillo un monumento que ya tiene su réplica en Hontoria, donde recientemente ha sido instalado otro conjunto escultórico de la misma temática, algo más abstracto, si se me permite la expresión. Ambos homenajes artísticos dan a entender una clara competición de los dos pueblos y que uno y otro pretenden defender su protagonismo en la historia de las canteras, y en lo que pueda devenir a través de ellas. 


Maximiano y monumento al cantero en Cubillo del Campo.

Pica, cuñas y candil. 

Hierro y piedra.  Monumento   al cantero
en Hontoria de la Cantera.



Conjunto escultórico en Hontoria de la Cantera.


lunes, 11 de febrero de 2013

UN EXTRAÑO CONJUNTO




FOTOGRAFÍAS: Casa de los Medina-Rosales, en Cadiñanos (Tomadas en febrero de 2013).

No recuerdo una fachada de casa doméstica (no palaciega) en Burgos, de carácter histórico,  tan bella y elegante como la que  guardamos hoy en este Cajón de Sastre. Pertenece a la primera casa o vivienda de los Medina-Rosales en la localidad de Cadiñanos, de cuyo magnífico palacio, renacentista y de la misma familia, dejamos aquí constancia recientemente. En un primer momento, uno puede quedar admirado ante las delicias de este frente arquitectónico, con ese estirado alfiz, de gusto tardo gótico, sobre la portada y en torno a una pequeña ventana con inscripciones bíblicas en latín. Pero pasada la sorpresa, y la admiración, uno ha de sentir cierta tristeza abrumado por los elementos extraños que rodean la fachada. En realidad, tampoco recuerdo un conjunto de anacronías semejante en torno a un monumento de tanta importancia histórico-artística. Llama la atención en primer lugar, un cuerpo de ladrillo, añadido y en ruinas, ajeno totalmente a la fábrica original y de tiempo indeterminado. Sorprende igualmente un simulacro de pared antigua, adosada por un costado y realzada con un extraño entramado de madera; y al pie de este entramado, un pequeño fragmento de arco señorial, con buenas dovelas, testigo de tiempos mejores (¿dónde fue el resto?). Para rematar, un enjambre de cables de la luz convergen sobre la fachada. ¿Hay quien dé más? Todo, resulta un tanto kitsch. Los responsables de Patrimonio de la Junta, deberían estar más atentos a estos pequeños detalles, ya que tanto se nos habla de poner en valor nuestros monumentos.  

Dispón de tu casa, porque morirás, leemos, entre otras cosas, en la ventana. Vamos a aplicarnos.

miércoles, 6 de febrero de 2013

ZARCERAS DE LA HORRA


Conjunto de zarceras en La Horra, hace 37 años.

El conjunto  se oculta ahora detrás de los pinos.

¡Qué maravilla!

Las chimeneas resisten ...

...el paso del tiempo y las transformaciones. 

FOTOGRAFÍAS: Zarceras en La Horra. Blanco y negro, 1976. En color,   2-2-2013.    

Cruzábamos en la anterior entrada la frontera entre el norte y el sur burgalés para situarnos en Aranda de Duero y su magnífico Museo del Tren. El sur, salvadas un par de ocasiones, era, y es, una asignatura pendiente en este Cajón de Sastre. De modo que vamos a intentar remediar este abandono, en lo que nos sea posible y a partir de ahora. Hoy, queridos amigos, os propongo la meditación a través de una fotografía que tomé en La Horra hace la friolera de 37 años, naturalmente en blanco y negro. Es una imagen que,  a pesar del tiempo transcurrido y de las miles de fotos hechas después, siempre he tenido in mente, de tanto como me sorprendió. Ese conjunto de zarceras, ese paisaje extraño de conos creciendo sobre los subterráneos del vino, emergiendo sobre lomas verdes, y que, salvadas las distancias, tanto pueden recordarnos a las chimeneas de las hadas (¡uf, qué nombrecito!) de Capadocia, es tan pintoresco y representativo del sur, de su paisaje genuino lleno de viñedos, que me impactó sobremanera. Por eso, desde hace tiempo tenía deseos de volver a visitarlo, y no solo por disfrutar con la visión, sino para comprobar que seguía allí y que no había sido objeto de transformaciones, a las que tanto he aprendido a temer. Pues bien, en días pasados volví a las zarceras de La Horra, con dos buenos amigos. Llevaba la fotografía, para que nos sirviera de guía. Y así, buscamos el punto en que fue tomada, y en apariencia nada se parecía a la imagen de 37 años atrás. Dimos una y treinta vueltas, miramos hacia el este, hacia el oeste, a uno y otro lado, el horizonte estaba demasiado gris, y nada me recordaba al paisaje de aquel tiempo, por ningún lado veíamos conjuntos de chimeneas que se parecieran, ¿lo habría soñado? ¡Si tiene que ser aquí!, insistía yo machaconamente. Hasta que, por fin, dimos con el punto mágico. En efecto, todo había cambiado, delante del observatorio teníamos una pared de pinos que ocultaban el conjunto, y había también un tapial de piedra que ayudaba en el camuflaje. Detrás de ello, ya nada me recordaba a la imagen en blanco y negro. Y con la transformación, se me fue el mito guardado.

domingo, 3 de febrero de 2013

ARTEFACTOS DEL VAPOR



Bomba para elevación de agua
a los depósitos de aguadas
Museo del Tren en Aranda de Duero.

Máquina de vapor para elevación de agua a
depósitos de aguadas.
Museo del Tren  en
Aranda de Duero.

Depósitos de aguadas en el Museo del Tren.
Aranda de Duero.
Cuando el modernismo vino
de la mano del hierro.

FOTOGRAFÍAS: Museo del Tren en Aranda de Duero (Tomadas el 2-2-2013). 

Han pasado tres largos años, parece que fue ayer cuando nos iniciamos en esta aventura de ver y contar. Este cajón de sastre necesita, como las calderas de vapor de los viejos trenes, que se le atice con el fuego de las curiosidades para no quedarse estancado en vía muerta. De vez en cuando, el fogonero internauta encuentra briquetas de aquí y allá, perdidas en pueblos y caminos burgaleses, y con ellas mantiene presión y movimiento de este tren de la memoria. Es lo que hacían aquellas viejas máquinas que movían los trenes de vapor y llenaban los depósitos de las aguadas, aquellas locomotoras que con su locura de nieblas motorizaban nuestras vidas viajeras. La vena ferroviaria viene a cuento porque ayer tuve la ocasión, y la fortuna, de visitar el magnífico museo ferroviario de Aranda de Duero (totalmente recomendable) y me encontré con una hermana gemela de la caldera-bomba-caldera que aquí dimos a conocer en mayo de 2011, aquella que se encontraba, y encuentra, expuesta en los jardines de ADIF, en Burgos; gemela también de otra que tuve ocasión de ver en la estación de Lermilla cuando ya el tren Santander-Mediterráneo no circulaba y la ruina se había apoderado del lugar y de los edificios, de eso hace ya hace muchos años. Por eso ayer sentí gran alegría al encontrarme con un  artefacto hermano, por eso quiero compartirlo con vosotros, queridos amigos y seguidores de este Cajón de Sastre, que espero que el universo digital en que os movéis no os haya hecho olvidar la robótica del carbón. Aquí os dejo el artefacto, y junto a él, otro mayor que tenía las mismas funciones, un aparatoso y ferroso monstruo salido de una ficción de la antigüedad. Es lo que tiene:  cuando uno ha viajado en los trenes de vapor los lleva con él hasta el final de los tiempos.

martes, 29 de enero de 2013

PALACIO DE CADIÑANOS (2)

FOTOGRAFÍAS: Palacio de Cadiñanos (Tomadas en enero de 2013). 


LAS VENTANAS

Pascual Madoz, en su Diccionario (1845-1850), nos habla de un palacio con tres torres en Cadiñanos, y hay quien asegura que tuvo cuatro. Hoy, con nitidez, sólo vemos dos, las demás el viento se las llevó, aunque lleguen a apreciarse los arranques. El conjunto, que fue casa solariega de la familia Medina Rosales, tuvo que ser en su plenitud algo fuera de serie, comparable al de Monterrey, de Salamanca, o al de Zúñiga-Avellaneda, de Peñaranda de Duero, por decir algunos de la tierra. Contemplar ahora la ruina produce desasosiego, pero es un estado anímico que se compensa al ver tanta belleza como aún queda. El conjunto de ventanas, nueve de gran tamaño y otras muchas pequeñas, es de antología. Es tal el repertorio de motivos escultóricos que las adornan que dan ganas de aplaudir. Sin duda, tuvieron que trabajar maestros escultores de gran formación en esta magna obra, aunque  desconocemos quienes fueron. Lo que sí podemos saber es que ninguna de las grandes ventanas es igual, a simple vista lo puede parecer, pero si las observamos con detenimiento, veremos que cada una tiene sus propias variantes. Una maravilla, ya digo. Por todo ello, queridos amigos y seguidores de este Cajón de Sastre, guardamos hoy en el baúl de ventanas con historia, todas las que hemos podido ver, en la fachada principal y en los dos torreones que aún quedan en pie.










Orientado a la calle-carretera,
la ruina  del magnífico palacio
se presenta amenazadora.
 EL PELIGRO

Tras la entrada de 20 de julio de 2009 que aquí se hizo, vuelvo hoy a la carga con este palacio, joya maravillosa, despreciada y olvidada por quienes tienen la obligación de conservarla. Y es que no me puedo sustraer al hecho de que un monumento de tantísima importancia artística se encuentre en condiciones tan lamentables de abandono y ruina, por muy de un particular que sea la propiedad. Una ruina, por cierto, que el día menos pensado puede causar (la providencia no lo quiera) cualquier desgracia, pues no hay que olvidar que el conjunto se alza al pie de una calle de tránsito de personas y vehículos. No hay más que ver el estado de alguna ventana (ver fotografías) para comprender que en cualquier momento molduras de gran tamaño pueden desprenderse y caer sobre dicha calzada.


Una ventana a punto de caer.




EL CHIRINGUITO

En dicha entrada de 2009, nos sorprendíamos por el hecho de que adosado al acceso principal del palacio (portada de maravilloso estilo renacentista) existiera un chiringuito de fiestas que la ocultaba casi en su totalidad. Pues bien donde hubo uno, ahora hay dos, a los que se han sumado los característicos contenedores de basura. Todo ello forma un conjunto ciertamente pintoresco. En fin, contra esto no encuentro palabras, pero reconozco que siento una gran tristeza. He recibido críticas aquí por denunciar esto mismo, y ciertamente son críticas que no alcanzo a comprender. Creo que cualquier pueblo está obligado a hacer valer su patrimonio, aunque sólo sea por algo tan interesado como crear o mantener una fuente de riqueza. Cadiñanos tiene mucho e importantísimo patrimonio que enseñar al mundo, y si se le dignifica como merece, mucho mejor.   


La portada renacentista oculta.