Elías Rubio Marcos y su "CAJÓN DE SASTRE"

Recopilación de artículos publicados y otros de nueva creación. Blog iniciado en 2009.

jueves, 18 de enero de 2024

RETRATOS DE LA MEMORIA


Peñón de La Cernolica (Monte Hijedo)


FOTOGRAFÍA: Portada libro (Tomada 15/8/2023)


Alguien dijo o escribió, no recuerdo quién (¡ay, la memoria!), que

LAS PERSONAS SE OLVIDAN EN EL MOMENTO

EN QUE SE OLVIDAN SUS NOMBRES.

No puedo estar más de acuerdo con semejante aserto, queridos amigos de este Cajón de Sastre. Por eso mi nuevo libro, Retratos de la memoria, ha nacido para que nombres y personas que tanto significaron en mi vida, que me dieron toda la sabiduría popular que atesoraban, no caigan en el olvido.  

En algún momento pensé que este sería mi último libro, y quizá lo sea, porque las nubes del tiempo corren deprisa, azotadas por el implacable viento del páramo de la desmemoria. Por eso sentí que no había más tiempo que perder, que era tiempo de reconocimiento, de homenaje y agradecimiento a estas personas que tanto Patrimonio Oral y con tanta generosidad nos transmitieron a todos.  

Tuve la suerte y el privilegio de encontrarme con ellas, y más aún de que me hicieran partícipe del tesoro que llevaban escondido en su memoria; y más aún, que muchas me dieran también su amistad. Fue en verdad una legión de sabios del pueblo los que, a lo largo de los años, me fui encontrando por la provincia burgalesa. Ocurre, sin embargo, que para las páginas de este libro he seleccionado solo veinticinco nombres, aquellos que más resuenan en mi propia memoria. La mayoría de ellos ya se fueron, unos pocos quedan, pero el recuerdo de todos y el tesoro que nos legaron quedarán para siempre entre nosotros. 

 

EL LIBRO

EDITADO POR: Diputación Provincial de Burgos

TÍTULO: Retratos de la memoria

CONTENIDO: Momentos vividos. Testimonios y manera de contar

NÚMERO DE PÁGINAS: 170

FOTOGRAFÍAS: 25 retratos en blanco y negro, uno por cada persona glosada, más 45 fotos en color.

PRECIO: 18 euros


EXPLICACIÓN PORTADA:  

El peñón que se ve en la portada es un testigo geológico en el Monte Hijedo, en el lugar que llaman Pedrogosu-La Cernolica, del Alfoz de Santa Gadea. Quiero ver en esta monumental roca el brazo de alguno de los hombres sabios de pueblo que, con los dedos de su mano señalando al cielo, parece querer esparcir sabiduría y conocimientos de lo que fuimos, de lo que perdimos.  

                

martes, 9 de enero de 2024

LA CHICA DURMIENDO EN EL TRILLO

Arada, siembra, siega, carga de lo segado, trilla

Trabajos de ayer para el pan llevar

Exposición mural en la nave

FOTOGRAFÍAS: Murales en Tapia (Tomadas el 6/1/2024)                               

De un tiempo a esta parte vengo dándole vueltas a un tema que no es que me preocupe, pero sí que me invita a la reflexión. Me refiero a la moda que se ha instalado en los pueblos de decorar sus caseríos con murales, más o menos afortunados, pintados por artistas locales o foráneos. Cuando empecé a verlos, en mis constantes viajes por los pueblos, pensé que dicha moda podría ser algo transitorio y que la cosa no iría más allá del explayamiento puntual de aficionados a la pintura que además sentían nostalgia por unas formas de vida perdidas, las que conocieron ellos mismos en su niñez o las que les relataron sus padres y abuelos. Sucede, sin embargo, que se ha llegado a un punto en el que ya no son únicamente artistas locales los que, con mayor o menor acierto artístico, convierten medianas de las casas, almacenes agrícolas o rincones de todo tipo en exposiciones al aire libre, generalmente de contenido etnográfico, si así pudiera decirse, dados los temas por lo común pintados. Ya no solo son artistas nativos de los pueblos los que desarrollan estas obras pictóricas, sino que al convite se han agregado artistas de gran preparación, que trabajan por encargo y ejecutan obras de gran calidad e impacto visual. Y aquí es donde se me presentan las dudas, la principal de ellas es la posible afectación de estas obras a la personalidad de los pueblos. Me pregunto: ¿alteran, de alguna manera, estos murales la visión y formas tradicionales de los caseríos que hemos conocido? ¿Cambian estas pinturas nuestra manera de ver o mirar los pueblos? ¿En las visitas que hacemos o hagamos a partir de ahora los capitalinos, iremos buscando y fijándonos más en estas exposiciones al aire libre que en las sugerentes tramas urbanas, la arquitectura y materiales constructivos tradicionales, sus principales valores? ¿Nos fijaremos más en la iglesia pintada que en la de verdad, teniéndola a pocos metros? Probablemente seremos capaces, de momento, de valorar, distinguir y asimilar todo a la vez, veremos si más adelante, cuando la moda se haya generalizado o masificado, seguirá siendo así. Habrá quienes piensen que es más atractivo ver la gran nave agrícola decorada con escenas perdidas de nuestros antepasados que contemplar los vacíos y fríos enlucidos de cemento, o que el arte de los muros será una manera de revitalizar los pueblos y que todo vale para ayudar a frenar la despoblación, incluso si se pintan de rojo o azul todas las casas y la iglesia de amarillo. Quizá tengan razón. Si lo último llegara a suceder mis reflexiones habrán sido una simple divagación, cuando no una provocación, y deberán ir directamente al basurero de la extravagancia pensante.

       Al hilo de mi visita a Tapia el 6 de enero de 2024

 

    Plácido sueño en el trillo, al arrullo del perfume de la gavilla 


LA CHICA DURMIENDO EN EL TRILLO

Todo lo anterior ha venido a cuento por los magníficos murales que tuve la oportunidad de contemplar en Tapia el pasado día de Reyes. Junto con mi inseparable, me desplacé a este lugar por un comentario anónimo recibido en este blog, concretamente en la entrada titulada “Los pueblos como galerías de arte. Muralidad de la nostalgia”, donde se informaba de la existencia en Tapia de unos “murales muy interesantes”. Y en honor a la verdad, tengo que decir que razón no le faltaba al informante anónimo.

Fue el día de Reyes, antes del mediodía, el sol debatía y se batía con los nubarrones, la pequeña población estaba en silencio, dormida todavía en su quietud invernal. Algunos árboles pelados tenían colgados en sus ramas adornos navideños, bolas de distintos colores que parecían sustituir a las hojas caídas, señal de que hubo celebraciones navideñas y de que el pueblo aún se mantenía con vida.

Buscando los citados murales recorrimos las calles mudas. Nada, ni un alma a quien preguntar. Fuimos observando las paredes de las casas y ninguna estaba pintada. Cuando ya desesperábamos de encontrar pintura alguna, dimos con el yacimiento al salir del pueblo por el oeste, una gran nave cuya pared del mediodía lucía un interesante panel, dividido en cuadrículas, representando escenas campesinas, a todo color y de gran realismo. La arada, la siembra, la siega, la carga de la mies en el carro, la trilla, todo un compendio de actividades perdidas y ejecutado con gran verismo. Se notaba la profesionalidad del artista (Hoy me dicen que se deben a Cristian Sasa, no sé si lo escribo bien).   

Recorrimos la nave, y al llegar a su ala oeste se nos presentó un nuevo mural que ocupaba toda la pared. La escena, en escala de grises, es una visión de la cosecha en la era, de grano apilado y sacos llenos, en la que llama la tención una chica dormida en el trillo, una chica de expresión relajada que disfruta con el sueño de lo cosechado apoyada su cabeza en una gavilla. Pese a la desproporción de una de sus manos, me quedo con esta figura, hay algo en ella verdadero que, en cierta manera, me reconcilia con este arte mural campesino, el que puse en cuestión al principio de todo.


NOTA: Pasado un tiempo desde que publiqué esta entrada, tuve la suerte de ver en Madrid la exposición "España Oculta", de la gran fotógrafa Cristina García Rodero, en la que la escena de la chica del trillo figuraba entre las obras expuestas.  


sábado, 30 de diciembre de 2023

FELIZ AÑO 2024


Ya lo dice la postal

FOTOGRAFÍA: Cerradura de lo imposible (tomada en 2023).   

Para los que seguís regularmente esta bitácora desde hace 15 años. Para los que la visitáis de ciento en viento. Para los que la habéis visitado solo una vez. Para los que no la habéis visitado nunca, pero que algún día, despistados, os podéis caer en ella. Para todos, os deseo un año de buenas cosas, donde la tolerancia sea un valor en alza y eje de nuestra vida cotidiana (de guerras, no digo nada, porque son consustanciales con el gremio). Hay en esta cerradura del siglo XVI un ojo tapado por el cual debe entrar una llave que nos abrirá paso a ese mundo desconocido, tal vez imposible. Si lográramos encontrar la manera de abrirla, habríamos dado un gran paso, pero, por si eso no sucede, mi deseo es que, al menos, el año entrante sea antesala del siguiente y de muchos más para todos. ¡FELIZ AÑO! 

martes, 19 de diciembre de 2023

LA CASITA DEL MOZO DE ESTACIÓN

  

A la derecha de la fotografía se aprecia el arruinado almacén de patatas que levantó "PROPASI" a principios de los cuarenta.  A la izquierda, la estación de tren en ruinas. Y entre los dos hitos, la pequeña casa del mozo de estación.

FOTOGRAFÍAS: Panorámica desde la cantera de balastro. Ruinas de la casa del mozo de estación. Tolvas de la cantera de balastro. (Tomadas en 2014, 2022 y 2023 respectivamente).  

Cuando circulamos por una carretera provincial, no importa cuál, a poco ojo que tengamos, es probable que veamos, a uno y otro lado, construcciones o restos de construcciones que nos producen curiosidad e interrogan, tanto por su origen como por la utilidad que tuvieron y a quién sirvieron. Llaman nuestra atención, pero suele suceder  que nunca llegamos a parar para verlas de cerca y sacar alguna información o conclusión, probablemente por la inercia de la velocidad o porque, como a veces ocurre, no encontramos un buen lugar para aparcar el coche. Por lo general, suelen estar apartadas de los núcleos urbanos, siempre en lugares aislados y solitarios, pero bien visibles desde nuestros vehículos. De tanto verlas, porque hoy nos movemos mucho, llega un momento en el que nos parece que forman parte del paisaje, no las prestamos atención que merecen y nos conformamos con la ignorancia aceptada.  Más de una vez nos hemos preguntado; ¿qué fue esa caseta o casita en la orilla?, ¿para qué ese rústico refugio o tejabana?, ¿qué fueron esas ruinas, esos muros testimoniales? ¿Quién o quiénes fueron autores de lo que un día, sin duda, tuvo una utilidad y ahora está abandonado, derrumbado y olvidado? Hay muchos ejemplos de todo ello en las orillas de las carreteras. Puede ser un mesón cerrado desde hace muchos años porque ya no rentaba, una casa que se nos antoja misteriosa, que nunca hemos visto abierta porque un lejano día fue abandonada por sus habitantes para irse a la ciudad, y desde entonces nadie volvió ni para ventilarla; puede ser un refugio para la parada del autobús de línea, de esos cobijos en los que ya nadie espera por culpa de la despoblación; pueden ser restos de alguna tejera de asturianos, de aquellos barreros que llegaban a la entrada de la primavera a los pueblos y montaban sus tinglados siempre arrimados a las carreteras; o puede ser también una casita muy humilde, de la que nadie hoy se atrevería a decir que fue una vivienda y sin embargo lo fue, como es el caso que ha dado pie a este introito.

CASA DEL MOZO DE ESTACIÓN, UN BAR EN TORNO A LA ESTACIÓN DEL TREN

Al circular por la C-629 en dirección a Villarcayo, poco antes de llegar a Peñahorada, una vez rebasado El Callejón (desfiladero) y entre el arruinado almacén de patatas (aquel que estableciera PROPAS en los años cuarenta) y la también arruinada estación del f.c. Santander Mediterráneo, se puede ver una casita a la izquierda de la carretera que a cualquiera de los que frecuentamos esa ruta nos ha podido llamar la atención. Hoy es una ruina, como todo lo que la rodea este lugar, pero en su día tuvo una utilidad de cierta trascendencia. Levantada por el cantero y constructor Ladislao Conde Rodríguez, probablemente algún año después de haberse inaugurado la estación (1928), fue destinada a vivienda para el mozo de estación y su familia. Ahondando en su historia, por tradición oral sabemos que, durante un tiempo, esta casita fue bar, cosa que pudo ocurrir cuando en torno a ella y en este final del desfiladero, se vivió una inusitada actividad. Esto ocurrió por el propio funcionamiento del almacén, que generaba muchos empleos, por la estación del S.M. en marcha, con su preceptiva brigada de mantenimiento y la consiguiente llegada y salida de trenes, y por la intermitente explotación de la cantera de balastro, con sus propios obreros y vagones para el transporte. (Cabe recordar aquí que, a principios de la década de los cincuenta esta explotación funcionaba a pleno rendimiento como consecuencia de la remodelación de la “Estación Única de Burgos”).

A todo aquel movimiento se sumaba la recepción de los carros y camionetas de patatas que llegaban de los pueblos, que, como la llegada de los trenes, generaban vida y ambiente en aquel el pequeño complejo industrial de la piedra y el tubérculo (“cuando llegaba un tren, aquello era una fiesta”. Sic. vecino de Peñahorada). 

Se juntaba, pues, entre una y otra actividad, una abundante población, entre fija y flotante, lo cual justificó la existencia del citado bar.


Casita del mozo de estación


Desvencijado interior de de la casita.
Debajo está el depósito en el que se guardaba la paja.  


UN PAJAR EN EL BAR. PAJA PARA EL SELLADO DE LOS VAGONES

Al almacén de “PROPASI” llegaban patatas de muchos lugares de Burgos, en carros de bueyes o en camionetas. Desde allí, tras la oportuna selección para siembra, eran transportadas en tren a la estación de Burgos para, a continuación, ser distribuidas a distintos puntos de España. Se llenaban vagones ferroviarios de 10.000 y hasta de 20.000 kgs., en sacos de 100 kg., y solía ocurrir que, estando cargados, las patatas debían hacer noche antes de su transporte a Burgos, lo que llevaba consigo que quedaran a merced de las heladas. Eran patatas acostumbradas al frío, pues mayormente venían de los páramos burgaleses, pero “del mismo, mismo Bilbao no eran” (perdón por la broma), y en los crudos inviernos de los años cuarenta-cincuenta las heladas eran tan terribles que había que sellar con paja las fisuras y rendijas de dichos vagones para protegerlas del hielo. Y como en invierno no se producía paja, al menos en Burgos, había que guardar la del verano para aquella contingencia. Para su almacenamiento, y tras algún acuerdo entre PROPASI (sin documento que lo avale, que conozcamos), en la planta inferior de dicho bar se construyó un amplio y profundo depósito subterráneo. Aquel depósito, según tradición oral, era conocido como El Pajar. Todavía hoy, pese a la ruina de la casita y la maraña de vegetación que todo lo envuelve, bajo la tarima levantada del piso puede apreciarse el hueco oscuro de dicho pajar, no así la rampa por la que accedían los carros para descargar y cargar la paja.


Tolvas en la cantera del balastro


sábado, 9 de diciembre de 2023

ESCUELAS LUCAS AGUIRRE. DE SIONES DE MENA A LA CALLE DE ALCALÁ

 

Entrada a las Escuelas Aguirre en Madrid

Bellísima estampa neomudéjar. 


Una preciosa pérgola a la entrada,


Anticipo modernista.

Merecido homenaje al fundador de las Escuelas.


Retrato de Lucas Aguirre en el aula de Siones de Mena. 


FOTOGRAFÍAS: Escuelas Aguirre en Madrid (Tomadas en 6/12/2023). Otras, en 2003).

Justo ahora se cumplen veinte años desde que en Diario de Burgos (20/12/2003) publiqué el reportaje “Las Escuelas Aguirre, un aula escolar del siglo XIX en Siones”, y catorce desde que lo reproduje íntegramente en este mismo blog creyendo que haciéndolo así podía llegar a un mayor número de lectores curiosos e interesados por el tema.  

Desde el primer momento de haber publicado dicho reportaje supe que en alguna ocasión habría de desplazarme a Madrid para conocer y fotografiar las Escuelas Aguirre que el filántropo y mecenas creó en la capital de España. Ha pasado mucho tiempo, pero por fin mis deseos se han cumplido. En estos días de bullicio prenavideño, en el que el hormiguero humano, como en una escena de ciencia ficción, abarrota el centro madrileño, escapé calle Alcalá arriba hasta dar con el número 62, donde pude maravillarme con la gran obra neomudéjar de las famosas Escuelas, creadas en 1886 y hoy convertidas en sede de la Casa Árabe. Ni en los mejores sueños hubiera podido imaginar la belleza del conjunto.

 Añadid estas fotografías que adjunto a la cesta de la compra, queridos amigos de este Cajón de Sastre, y así tendréis una visión más completa de un hombre ejemplar, liberal y progresista, benefactor y fundador de escuelas en Siones de Mena, Cuenca y Madrid.


Aula decimonónica conservada en las Escuelas Aguirre de Siones de Mena.


lunes, 6 de noviembre de 2023

DÍA DE MUERTOS EN UN LUGAR DE MÉXICO

        

Ruinas de iglesia colonial y tumbario 



Juncia y flores


Alegre colorido para la muerte


FOTOGRAFÍAS: Cementerio en San Juan Chamula (nov. 2023)

Había prometido estar este año en México por el Día de Muertos, era, y aún sigue siendo, un sueño que arrastro de muchos años. Quería conocer in situ cómo se celebra a la muerte en este querido y bello país. No ha podido ser, otras obligaciones de última hora han surgido que me lo han impedido, y bien que lo he sentido. Conociendo mi interés, y mi decepción por no poder acudir a la cita, un ser querido me ha enviado una serie de fotografías de dicha festividad, obtenidas en un lugar que ya conocía de otras ocasiones. Se trata del cementerio de San Juan Chamula, cuyo pueblo celebra y recuerda a sus muertos con una decoración que emociona. La vistosidad del tumbario en estos recientes días, y el costumbrismo que se desprende de ella, no puede sino causarnos profunda admiración. Quiero compartir con vosotros, queridos amigos de este Cajón de Sastre, este sueño de muertos bajo la juncia, porque sé que lo vais a tomar con respetuosa alegría. 


Para ofrendas


viernes, 3 de noviembre de 2023

UN BALCÓN EN LA TORRE

    
Desde el balcón veían quién entraba a la fortaleza.

Entrada principal al recinto fortificado.


FOTOGRAFÍAS: Balcón en el valle de Valdivielso  (Tomadas en  2019)               

Lo decidí al iniciar el catálogo de ventanas singulares de la provincia burgalesa: "solo ventanas, los balcones no, esos son otra historia". Lo pensaba hace muchos años, ya digo, creyendo que ventanas y balcones eran cosa distinta y que por ello requerían tratamiento diferente, otro catálogo y otro cajón donde guardarlos que no fuera el de las ventanas. Hoy pienso de otra manera; tras la experiencia de haber visto muchos balcones interesantes en distintos lugares de Burgos he decidido registrarlos e incluirlos en el gran catálogo y hacerles sitio en el arcón que ya conocéis.  Como muestra, queridos amigos, os dejo uno que seguro os va a maravillar, se encuentra en la torre de los Huidobro, en Población de Valdivielso. No son comunes los balcones en las fortalezas medievales, por eso su presencia es una originalidad. Llama la atención por su elaborado y pronunciado voladizo, con forma de pirámide invertida y hecho con cuatro líneas de robustas molduras. 

lunes, 9 de octubre de 2023

VARIACIONES CHINCHES Y OTRAS EXPRESIONES



FELIZ OTOÑO 2023

FOTOGRAFÍA: Color de otoñada 

Una plaga de chinches de cama se ha apoderado de París. ¡París nada menos! ¡Vaya, notición! Esto me recuerda a mi niñez, cuando en Burgos, allá por los años cincuenta del XX, teníamos que convivir con estos bichitos, que tenían la costumbre de colonizar en masa las uniones de los travesaños de las camas. Cada uno luchaba contra ellos como podía, creo recordar que en mi casa se utilizaba el zotal, aunque no estoy muy seguro de que fuera este producto. Sea como fuere, el caso es que eran una plaga y que tenerlos en casa no era plato de gusto. Afortunadamente aquello ya pasó (no sé si del todo), pero la huella de su presencia quedó anclada en nuestro vocabulario. Como muestra de lo antipáticos que siempre nos han parecido, os propongo, queridos amigos, algunas variaciones derivadas (seguro que vosotros conoceréis alguna más), cada una de ellas con el significado de incomodidad, molestia, incordio o insulto amable que lleva emparejado.

  

¡Chinche, que eres un chinche!

Eres un poco chinche, ¿eh?

No me chinches, no me chinches…

¡Ese es un chinche!

¡Pero qué chinche eres!

¡Chincha y rabia!

¡Cómo te gusta chinchar!

¡Deja ya de chincharme!

¡Me estás chinchando mucho!



                    FRASEOLOGÍA BURGALESA DE USO COMÚN

Y ya puestos en frases y expresiones de uso común en Burgos (que supongo serán iguales o parecidas a las de otros muchos sitios) os propongo también una colección que, con la ayuda de algunos amigos, he podido reunir en muy poco tiempo. Aplicarme a ello fue responsabilidad de una mujer de Castil de Lences. Os cuento: en una reciente visita a este maravilloso lugar tuve oportunidad de charlar con una de sus vecinas, una que encontré junto al arroyo cantarín que surge del convento de las clarisas. Al iniciar la charla y para romper el hielo, pensando que ello podría agradarle, le dije de sopetón:

-En qué pueblo tan bonito vive usted. El mío también es bonito.

Y ella se interesó:

-Pues, ¿de qué pueblo es usted?

-De Peñahorada -le dije.

Y ella me dijo:

-¡Bah, lo mismo tiene!

 

                         ¡Bah, lo mismo tiene!

Este “¡Bah, lo mismo tiene!”, estuvo resonándome en los oídos durante largo tiempo. Me resultaba familiar la expresión, pero hacía muchos años que no la escuchaba. Así dicho, con el “bah” delante y entre exclamaciones, su significado es bien conocido para los que peinamos canas, pero probablemente las generaciones nuevas no lo conozcan. Simple y llanamente quiere decir que ni comparación un pueblo con otro, por supuesto, en este caso, mucho más bonito el suyo. Días más tarde, comentándolo con mi amigo Miguel, se nos ocurrió que hay expresiones en el habla burgalesa que se han perdido o que están a punto de perderse. Por eso estuvimos chateándonos durante un tiempo cada vez que recordábamos una nueva. Y en esta misma dinámica, en una comida de amigos, también con canas, en la sobremesa tuve ocasión de agregar a las que ya tenía una buena partida de ellas. Reunidas todas, unas más trasnochadas que otras, tengo el placer de compartirlas con vosotros, queridos amigos, que seguro podríais aportar muchas que aquí no están.

Soy consciente de que muchas necesitarían ir acompañadas de una explicación respecto a su significado, pero eso sería harina de otro costal.

 

COLECCIÓN

¡Lo mismo tiene!; Que sea una hora corta; A bajar de un burro; Mejorando lo presente; Se me ha ido el santo al Cielo; A trancas y barrancas; ¡Figúrate!; Pues anda que tú…; ¡Ande va usté a parar!; ¡Ay que tío por dos reales!; ¡Manda huevos!; ¡Pues ándate con bromas!; ¡Ni siquiera en broma!; ¡A saber!; ¡Más te vale!; ¡Qué quieres que te diga!;Pues no sé qué decirte; ¡Ya te digo!; ¡La has hecho buena!; En el quinto pino; En el campo Lilaila; ¡Válgame el Cielo!; ¡Válgame Dios!; Ese no se anda con bromas; Si es un perro te muerde; ¡Estoy hasta las narices!; ¡Menudo fregao!; Pues ahora que lo dices…; ¡No te joroba…!; Más tonto que el que asó la manteca; Más raro que doña Mauricia; Más sordo que una tapia; Más tonto que Abundio; ¡Que Dios nos pille confesaos!; ¡Que te crees tú eso!¡Estás como una regadera!; Verdes las han segado; A la chita callando; Comer sopas y sorber no puede ser; Tienes una forma de pedir que parece que das; Como el que no quiere la cosa; No te arriendo las ganancias; Paja pal boche; Átatelo a la faja; A verlas venir; Así se las ponían a Felipe Segundo; Que si quieres arroz, Catalina; Cada loco con su tema; Qué le vamos a hacer…; Tan jodido es enero como febrero; Tente mientras cobro; Pan para hoy y hambre para mañana; Ir de picos pardos; Ni hablar del peluquín; Para ti la perra gorda; Entre Pinto y Valdemoro; ¡Mira tú por dónde!; De la ceca a la MecaNo hay dos sin tres; Contigo pan y cebolla; ¡Eso es una burrada!; Verdes las han segao; Al pan, pan, y al vino, vino; De puta a puta taconazo; Por si las moscas; Buen puñao son tres moscas; Matar moscas a cañonazos; Tiran más dos tetas que dos carretas; Por arte de birlibirloque; Que Dios te ampare; ¡Ay que joderse!; ¡Ver para creer!; ¡Si no lo veo, no lo creo!; Lo dijo Blas, punto redondo; ¡Estamos apañaos!; Cuando el río suena, agua lleva;¡Qué memoria la mía!; Éramos pocos y parió la abuela; ¡Vaya, sonó la flauta!; A tu gusto, mula, y arrastraba al amo; Me importa tres pepinos; Borrón y cuenta nueva; Donde las dan las toman; A mesa puesta; A troche y moche; A tirios y troyanos; De los suyo gasta; Consejos vendo, que para mí no tengo; Dame pan y llámame tonto; ¡Es que, a quién se le ocurre!; No sabe ni por donde le da el aire; Para que luego digas; ¡Ay, si tú supieras!; ¡Vete a la mierda! ¡Vete a freír espárragos!; ¡Vete a freír churros!; ¡Vete a tomar por culo!; ¡Vete al carajo!; ¡Vete a tomar viento!; ¡Bastante tengo yo para que encima…!; Palo y tentetieso; Sí, majo, sí, lo que tú digas; Me importa un carajo; Todo el día de aquí para allá; ¡Pues menudo es!; Cuando el río suena…; ¡Vaya, sonó la flauta!; A ese hay que echarle de comer aparte; ¡Pues ya son ganas!; ¡No te lo vas a creer!; Vaya tejemaneje que te traes; ¡Que Dios nos pille confesaos!; ¡Joder qué pintas!; Luego vienes a la hora nona; A quien Dios se la dé San Pedro se la bendiga; Se necesita Dios y ayuda; ¡A mí plin!; Me la trae al pairo; Póngame cuarto y mitad; ¡Te vas a enterar tú de lo que vale un peine!; Más tonto que mandao hacer de encargo; Más largo que un día sin pan; ¡Vaya por Dios!; A pies juntillas; Juntos pero no revueltos; ¡Menuda tremolina se ha armao! A tontas y a locas; Tirar los tejos; Tirar de la manta; No sé qué quieres que te diga; San se acabó (Sanseacabó); ¡Ojo al parche!; Le ha dado una ventolera; ¡Ancha es Castilla! Más se perdió en Cuba y venían cantando; A la chita callando; ¡Carretera y manta!; ¡Andando, que es gerundio!; Vamos a ir yendo; Dame pan aunque nunca cuezas; ¡Ni flores!; Ni puta idea!;  Pero con todo y con eso; ¡Mira tú por dónde! ¡Ande va a parar! ¡Oye, oye, para el carro! "Sin en cambio (por contra)"; ¡No te amuela...!; Se me ha ido el santo al cielo; 


domingo, 1 de octubre de 2023

EL MORAL DE ARCELLARES LLORA POR EL ARCE SERRADO DE ADRIANO

                                                        

Si alguien no lo sierra, el moral de Arcellares morirá de viejo. 

FOTOGRAFÍA: Moral de Arcellares (Tomada en octubre de 2008).

       ¿Qué haces, viejo moral de Arcellares, con tus centenarias y gruesas ramas tan caídas que parecen lágrimas?  Lloro por el arce abatido junto al muro de Adriano, mis ramas se caen de tristeza y enfado. No comprendo cómo hay humanos tan enfermos, o tan despiadados con los de mi especie. ¿Qué daño imposible hizo al chico que lo taló, qué sombra generosa no fue buena para él, qué mala imagen ofrecía y desvirtuaba el paisaje en aquel alto collado de los romanos? Era mi hermano de tres siglos, soy demasiado viejo y no sé si viviré tanto como para ver cómo de sus raíces germina un nuevo vástago.  

lunes, 11 de septiembre de 2023

LOS PUEBLOS COMO GALERÍAS DE ARTE. MURALIDAD DE LA NOSTALGIA

Parece que esté vivo.
Pregúntele, señora, hable con él, exprima su memoria,
seguro que le ha de contar cosas interesantes.


FOTOGRAFÍAS: Murales en Villangómez (Tomadas en septiembre de 2023)

Es un hecho que los pueblos están convirtiéndose, de un tiempo a esta parte, en una suerte de galerías de arte al aire libre. No hace mucho insertábamos aquí una entrada sobre el tema y hacíamos alusión a distintos lugares de Burgos en los que grandes murales pintados, realizados por artistas improvisados y casi todos alusivos a la antigua vida rural, llenaban espacios perdidos, o no tan perdidos, de los caseríos. Decíamos que muros y tapiales de todo tipo en nuestros pueblos se ven hoy decorados con expresiones que llaman al recuerdo de lo que fuimos y de lo que fueron nuestros padres y abuelos. Muralidad de la nostalgia, si se me permite la expresión.  Pero no en todos los pueblos la obra desarrollada tiene que ver con el costumbrismo pasado. Hay lugares en los que este tipo de murales se mezclan con otros de mayor enjundia artística, como es el caso de Villangómez, donde distintos y reconocidos artistas han ido dejando su huella y su buen hacer con murales de variada y sorprendente temática, algunos de ellos inspirados en el pollo, lo que no deja de ser una excentricidad. Con todos los paneles podría establecerse una especie de ruta de observación, aunque quizá sea mejor la visita aleatoria, de tal manera que, callejeando por el pueblo, en cualquier momento y en el lugar más insospechado puedas encontrarte con la sorpresa pintada, que bien puede ser la imagen de un pollo cantando y tocando su guitarra que la de una abuela desplumando a uno de su especie, por ejemplo. Pero hay muchos más murales. Personalmente me quedo con el gigantesco retrato del último pastor que hubo en Villangómez, cuyo aliento y mirada, pasados tres días desde mi visita, todavía siento, y los ojos de mirada seria enterrados en ruinas y desconchados.


Canta y toca la guitarra de maravilla.
Pero que tenga cuidado...

... pues hay alguien muy cerca experto en desplumar y cocinar a los de su especie.


Dos chic@s de mirada triste nos observan
desde un panel de adobe en ruinas.