Elías Rubio Marcos y su "CAJÓN DE SASTRE"

Recopilación de artículos publicados y otros de nueva creación. Blog iniciado en 2009.

lunes, 14 de junio de 2021

EL CUADERNO ESCOLAR DE BÁRCENA DE BUREBA, PROBLEMAS DE OTRO TIEMPO

 


Bárcena de Bureba en ruinas. En algún lugar estuvo la escuela


FOTOGRAFÍAS: Bárcena de Bureba en 2009. Hoja de cuaderno sin fecha. 

Conocí Bárcena de Bureba cuando aún sus casas estaban en pie, íntegras, de eso hace ya un cuarto de siglo. Era entonces un pueblo de silencio, sí, pues nadie lo habitaba ya, aunque había un vecino de este lugar viviendo en el cercano Abajas que se desplazaba todos los días a su pueblo natal para cuidar de que el caserío que tanto quiso no fuera objeto de saqueos o vandalismos. La integridad del pueblo duró mientras el guardián hizo su labor, pero cuando este dejó de hacer la vigilancia, Bárcena quedó desguarnecido y a merced de la barbarie. Y así, muy pronto las casas sufrieron todo tipo de desmanes.

Cinco años después de aquella primera visita volví a Bárcena, seguramente por esa costumbre innata en mí de volver a los lugares que un lejano día visité por primera vez… aunque, bien pensado, quizá fuera por ver la evolución sufrida. Y lo que vi quedó grabado en mi memoria para siempre, un espectáculo de salvajismo y desolación provocada que me cuesta comprender. Las casas, abiertas, las puertas, violentadas, violados los dormitorios, cuartos y cocinas, grafitis por cualquier pared, mobiliario destruido solo por el afán de destruir; el mal, en suma, se había hecho zapador de la destrucción. Y allí sentí vergüenza,  y allí lloré por todos los que con ilusión un día construyeron sus hogares.

De aquella visita recuerdo una imagen aterradora que nunca olvidaré. La mejor casa que había, una que todavía conocí con ese calor que desprenden las casas que se cierran temporalmente y que esperan ser abiertas en cualquier momento, había sufrido el torbellino de la sinrazón. Se notaba que había sido especialmente vandalizada por gente no evolucionada: ¿cómo, si no, explicar el espectáculo de papeles, libros y cuadernos de todo tipo fueran sacados, arrojados y desparramados por el exterior de la casa, en la calle, como si fueran despreciable basura? Me dolió mucho aquella infamia, aquella humillación, tanto, que quise rescatar algo, salvar alguna muestra de la historia familiar de la casa, para mi recuerdo y como recuerdo de lo que un día fue vida comunal de un pueblo burgalés tan humilde que ni siquiera llegó a tener luz eléctrica. Y así fue cómo rescaté un cuaderno, uno escolar al que le faltaban las pastas y sin fecha (quizá de los años sesenta) en el que algún niño o niña intentaba aprender los rudimentos de la aritmética, de la gramática y de la utilidad del conocimiento; un cuaderno que debió viajar todos los días escolares del calor y humo del candil del hogar a la Escuela de Instrucción Pública que hubo en Bárcenas. Apuntes, correcciones de la maestra o el maestro, tachaduras del niño, o de la niña, emoción a raudales que sentí al ver y leer el cuaderno.

A través de los problemas matemáticos, planteados por los maestros para que fueran resueltos por los niños, se me ocurrió que en ellos habitaba la etnografía (etnografía de los cuadernos, si se me permite); todo lo que había que resolver estaba destinado a cuestiones que parecían prácticas y en función del Sistema Métrico, donde fincas y heredades, toneles, vacas, gallinas y toda suerte de cuestiones para la supervivencia y vida rural se veían reflejados en su enunciado.

Me he permitido reproducir aquí, literalmente, algunos de los problemas que aparecen en dicho cuaderno. Siento que no tienen desperdicio, queridos amigos, disfrutadlos.

 

 

PROBLEMA 1.- “Una huerta de 18 metros de diámetro tienen en el medio un pozo de 2 metros de radio.

¿Cuánto terreno podemos sembrar?”.

 

PROBLEMA 2. -  “He comprado 8 trozos de tela de 6 m², 40 dm. 2 y 6 mm. 2, a razón de 7 duros el m².

¿Cuántos pts. importa la compra?”.

 

PROBLEMA 3.-  “Compré 2 conejos a 16, 30 cada uno y 6 por diez a 14, 75. Entregué para pagar 2 billetes de 10 duros y 1 de 5.

¿Cuántas pesetas me devolverán?”.

 

PROBLEMA 4.- “18 hombres trabajando 7 horas diarias tardan 34 días en construir una casa.

¿En cuántos días terminarán 25 hombres trabajando 6 horas diarias?

 

PROBLEMA 5 .- “5 caños de agua llenan un depósito en 8 horas y 13 minutos.

¿Cuánto tardarán en llenarlo 8 caños?”.  

 

PROBLEMA 6 .-  “Un padre dejó al morir las 2/3 partes de un prado para una hija y el resto a repartir en partes iguales entre 2 hijos.

Sabiendo que el prado tenía 4 Ha. de extensión,

¿Cuántos m² le corresponden a la hija y a cada hijo?”

 

PROBLEMA 7 .- “Un señor ha recogido 672 kg. de tomates y quiere envasarlo en botes de forma cilíndrica que tienen 8 cm. de radio y 40 de alto.

¿Cuántos botes necesitará?”.

 

PROBLEMA 8 .- “Un labrador ha sacado de una huerta 30 Qm., 4 Mg. y 9 Kg. De patatas. De otra huerta  1 Tm., 3 Qm. Y 5 Mg.

¿Cuántos Hg.  tendrá que vender a 1, 75 pts. Hg. para comprar un traje por 2 o 5 duros y cuántos Kg. sacó de toda la huerta?”.

 

PROBLEMA 8 .- “Un reloj que fue puesto en hora a las 12  de la mañana de un Domingo señala las 14 y 13 minutos a las 12  del Domingo siguiente.

¿Cuántos segundos se adelanta cada día?”.

 

PROBLEMA 10 .-  “Una señora tiene 8 gallinas que le gastan al mes 42 pts. en comida. Si al cabo de un año le ponen 76 docenas de huevos  y vende la docena a 16,5 pts.,

¿Qué beneficio tiene al año?”.       

 

PROBLEMA 11 .- “En un palomar hay 328 nidos. Si cada nido tiene 4 huevos y salen pichones de 6 de esos huevos,

¿Cuántos pichones nacerán y cuál será su valor a 4, 80 pts.?”.

 

Hala, hala, a resolverlos sin ayuda de algoritmos ni logaritmos.   


Hoja del cuaderno sin fecha, con problemas para la vida real

martes, 1 de junio de 2021

EL TETRASQUEL DE VILLANUEVA DE LOS MONTES

De poco sirvió la protección del símbolo, la casa se vino abajo

Pronto el dintel caerá

FOTOGRAFÍAS: Dintel en Villanueva de los Montes. Laderas de genista en Poza de la Sal (Tomadas en mayo de 2021)

No hace mucho un asiduo a este blog me preguntaba si había algún pueblo burgalés que yo no hubiera visitado, y le contesté que seguramente habría varios, tal vez muchos, aunque en aquel momento no se me ocurriera ninguno. Pasado un tiempecito, sin embargo, me vino a la memoria uno en el que nunca había estado, Villanueva de los Montes. Y como me parecía que esta era una asignatura pendiente, aprovechando la curiosidad de este seguidor decidí que ya era hora de visitar este lugar cercano a Oña, para más señas escondido en un delicioso valle entre montañas donde la carretera muere y en el que la despoblación se ha adueñado inmisericorde. La iglesia, caída; en cada esquina, vacíos y ruinas; apenas dos casas habitadas, una de ellas casona de gran porte y de apariencia dieciochesca. Y entre las ruinas, un muro que conserva, suspendido en difícil equilibrio, un dintel historiado con un tema que hoy me resulta muy familiar, el de los símbolos protectores en nuestros pueblos, que tanto nos ha venido ocupando en los últimos tiempos, como bien sabéis queridos amigos de este Cajón de Sastre (La roseta y la Cruz). Una vez más insisto en que la sorpresa salta en los pueblos a nada que se arañe en su pasado construido; por mínimos y humildes que sean siempre habrá en cada uno algo por descubrir y para la admiración. Alguien, en el retirado lugar de Villanueva de los Montes, decidió al construir su casa que había que protegerla, ¿y cómo hacerlo?: con el arma de los símbolos. De esta manera, en el dintel de lo que debió ser la ventana principal de su hogar, ahora en difícil equilibrio por la ruina que le envuelve, junto al año de construcción (1810), grabó dos cruces y un tetrasquel, este último el segundo que llevamos localizado en dinteles de la provincia de Burgos, junto al de Quintanilla de la Mata, lo cual no es poca cosa.

De la ruta que seguimos para llegar a Villanueva podría contar muchas bellezas de mayo, pero ninguna como la que en estos días se nos ofrece en las laderas del diapiro de Poza de la Sal, embellecidas por la genista hasta extremos nunca vistos. Tomad esta fotografía que aquí dejo como un regalo; y os diría más: no perdáis la ocasión de contemplar este milagro amarillo, mejor en un día que el sol brille.


Milagro amarillo en el diapiro
          

domingo, 25 de abril de 2021

“LA ROSETA Y LA CRUZ”, MI NUEVO LIBRO


    

                                                                 Portada del libro 


FOTOGRAFÍA:
Rosetas y cruz en arco y dovela de Cantabrana (junio, 2010).

Os lo había anunciado, queridos amigos y seguidores de este Cajón de Sastre, mi libro sobre las rosetas hexapétalas estaba próximo a salir. Hoy os comunico, con gran emoción, que ya se encuentra en las librerías de Burgos.

Aquello que empezó siendo un inventario de ventanas singulares de la provincia de Burgos, de las cuales, como bien sabéis, guardamos nutrida muestra en este Cajón de Sastre, derivó al hermético universo de las rosetas. No era para menos, las rosetas las veíamos con frecuencia en las ventanas y pensamos que detrás de este hecho debía haber algo misterioso, algún mensaje que desconocíamos. Había que encontrarlo.  

Y así, volvimos a recorrer la provincia, durante dos años. Y así, nos encontramos, una vez más, con un mundo mágico, el de los símbolos unido a las profundas creencias de los habitantes de nuestros pueblos.   

Con el título de  “La roseta y la cruz. Símbolos protectores en los hogares del medio rural burgalés” y publicado a todo color por la Diputación de Burgos, el precioso  diseño del libro se lo debo a mi sobrina Sara Rubio Angulo, a quien desde aquí he de pedir perdón por mis constantes interrupciones y cambios en el proceso, que no se debían a otra cosa que a los incesantes descubrimientos que iban produciéndose aquí y allá.    

NOTAS:

El precio por ejemplar del libro es de 15 euros

La portada del libro pertenece a una casa de Cantabrana

 

LAS ROSETAS DE UAYMA



  
                                          Entonces me pareció un exceso de hexapétalas


FOTOGRAFÍA: Iglesia de Uayma (Yucatán) Tomada en mayo de 2016

Han pasado cinco años desde que obtuve esta fotografía en un lugar de la península de Yucatán, cerca de Valladolid, en un viaje a tierras mayas que nunca olvidaré. Era entonces un tiempo en el que el tema de la roseta hexapétala todavía no habitaba en mis sueños. Fue dos años más tarde cuando se despertó en mí el interés por este símbolo y lo que me llevó a una nueva investigación y peregrinaje por la provincia de Burgos. Ahora, cuando he dado por finalizada esa búsqueda, tras dos años de recorrer los pueblos, y cuando ya nada puedo hacer para enmendar el trabajo alumbrado, el que en breve veréis publicado, queridos amigos de este Cajón de Sastre, revisando mis archivos mexicanos me he encontrado con una fotografía del templo yucateco de Uayma, una sorpresa grande para mí, y una gran frustración por no haber dado con ella antes de que el libro se imprimiera. Esta iglesia, titulada de la Asunción y exconvento dominico, como podéis ver tiene decorados todos sus muros con rosetas hexapétalas, todas pintadas en azul sobre fondo rojo y dentro de círculos. No me digáis que no es un caso excepcional, queridos amigos. Nada semejante conozco, ni en Burgos ni en ningún otro lado, y de haber recordado a tiempo que se encontraba entre mis archivos la hubiera incluido sin dudarlo en dicho libro, y quizá hasta la hubiera citado líricamente como “madre de la roseta de seis pétalos”. 

 

viernes, 19 de marzo de 2021

LA CARRASCA Y EL LAGO AZUL DE LOS CENIZALES



Enterramientos, laguna y carrasca en Los Cenizales
Castro de La Polera (Ubierna)



Carrasca de Los Cenizales

FOTOGRAFÍAS:  Carrasca y laguna en Los Cenizales (Tomadas en febrero de 2021)  

Ecos de la lluvia y el aire  

Hoy estamos parados, Aire, ni tú resoplas ni yo fabrico nubes. Hoy inundamos de calma este páramo de descarnadas tumbas al sol, donde descansan en cenizas hombres que se creyeron de hierro en las alturas, que buscaron sosiego al amparo de esa negra y redonda carrasca que nos observa. ¿La ves, compañera? Cómo no he de verla, si ha estado siempre ahí, si está junto a la laguna azul que yo misma llegué a crear en días seguidos de trabajo. Los Cenizales, llaman al lugar, y con razón, pues las llamas de aquellos hombres de metal dejaron poso gris en la hondonada. Ah, Lluvia, siempre me he preguntado por qué aquella gente llegada del norte eligió esta paramera de piedra y estrellas, este balcón azotado, para hacer ciudad. Es cierto, Aire, eran gente brava y por eso le pusieron de nombre Bravum. Fue en la carrasca, en ese ojo oscuro que emerge de las entrañas del páramo, donde hubo reunión de jefes y se acordó que ese sería su nombre. Ninguna de tus ventoleras, ni tampoco mis temporales, pudieron borrarlo después.

  De mis paseos por el páramo

            Febrero de 2021 

 

sábado, 13 de marzo de 2021

ANILLOS DE ÁRBOL, FRAGANCIAS ESCONDIDAS


                                                                    Anillos de moral     


FOTOGRAFÍASMoral de Hermosilla. Rodaja de tronco seco de moral (2007, 2021) 

Cuando el tronco de un árbol es seccionado por una sierra mecánica, se descubren en él los anillos de crecimiento, se hacen visibles con perfecta claridad líneas en círculos más o menos regulares, más o menos apretados, por los cuales podemos aproximarnos a la edad del árbol y saber de los periodos climáticos que tuvo que soportar, ya fueran fríos, templados o calurosos, húmedos o de sequía. Pero más allá de esto, que debe tener su interés para distintas disciplinas científicas, lo que podemos ver quienes soñamos el arte de las cosas es un conjunto de olas formando círculos, un campo magnético de vida que se fue dibujando lentamente en la soledad de los bosques o del aislamiento, una pieza artística, de perfume sin alquimias, digna de cualquier museo, que nos conmueve y nos lleva a adentrarnos en los secretos escondidos bajo el caparazón que le envuelve y protege. La fragancia exhalada por un tronco recién cortado siempre te produce placer, pero ese placer resulta mucho mayor si el tronco es cortado cuando está seco, cuando ya no es un ser sintiente, tras haber estado olvidado años en algún rincón polvoriento de una leñera de pueblo, es entonces cuando alcanza el zenit de su perfume, y es también cuando los anillos aparecen con su mayor expresividad y belleza.

Tengo delante de mí, queridos amigos de este ya carcomido Cajón de Sastre, la rodaja de un tronco seco de moral, recién cortada y que me han regalado, y os aseguro que sus líneas transitando por el duramen hasta llegar a la albura me emocionan. Y no digamos la fragancia que desprende, que respiro y aspiro cada poco como si en ello me fuera la vida, tratando de empaparme de algo nuevo y puro que hasta ahora desconocía. Os hago una confidencia: tengo guardada la rodaja dentro de una biblioteca con puertas (¿dónde mejor que entre libros?), y cada vez que abro esas puertas recibo una bocanada de olor corporal del moral que me lleva al éxtasis (perdón por la cursilada).

¿Cómo meter en un frasco ese olor? ¿Qué perfumista sería capaz de meter los olores de todos los árboles en frascos? ¿Cada uno de ellos tiene su propia fragancia?, esto es seguro. Definitivamente, creo que coleccionaré anillos de árbol, si puede ser, de todos los árboles silvestres que crecen y envejecen en la provincia de Burgos, para que vayan a acompañar al Árbol de la Provincia en Jaramillo de las Fuente.

 


                                                                 
                                                                    Moral de Hermosilla


viernes, 19 de febrero de 2021

UNA EXCURSIÓN SIN DESTINO

           

Callejón de las sombras


Puertas para dos estados, hoy tapiadas


FOTOGRAFÍAS: Traseras del monasterio de Oña. Fuente de Barcina de los Montes. Ermita de Tobera (Tomadas en febrero de 2021)   

             

Cuando uno sale de Burgos a la aventura, sin más pretensiones que escaparse de la ciudad en busca de libertad, sin programa alguno (“a la buena de Dios”, como decían los abuelos), está haciendo méritos para encontrarse con cualquier sorpresa. Es normal que así sea, sin un plan preconcebido y con tan solo una mirada al mapa (“pinto, pinto gorgorito”), la salida puede convertirse en un fiasco, pero también puede suceder que se convierta en algo memorable y digno de permanecer en el recuerdo de nuestras más curiosas vivencias. Una recientísima salida al norte (siempre el norte) el gorgorito nos llevó hasta Oña. Primera parada: la ventana abierta de un bar, antesala del famoso monasterio. Un lujo poder tomar un café en un día de restricciones coronavíricas contemplando en libertad la monumental fachada monacal. A continuación, paseo por las traseras del monasterio (hasta ese día para mí desconocidas), donde viejos y graves  caserones decimonónicos nos recuerdan tiempos de alojamiento psiquiátrico y nos sugieren películas tristes del género hospitalario. Un paseo por un callejón sombrío, entre edificaciones muy altas y sin arte alguno, con enormes ventanales de los que aún parecen salir voces del desequilibrio, nos produce profundo estremecimiento en el silencio. Bajo los ventanales, a pie de suelo, dos puertas tabicadas y oscuras dentro de un gran arco de medio punto, separadas por una especie de  parteluz, describen en pintura negra dos tipos humanos: Locos-Cuerdos. Dos grandes letreros, uno para cada puerta, uno para cada estado, parecen invitar hoy a una elección, pero no nos equivoquemos, el anuncio no es para nosotros, es para los que allí se hospedaron o trabajaron como sombras despistadas en un pasado no muy lejano; locos o cuerdos, cada uno de ellos, presumiblemente, debía saber la puerta a tomar. Hoy ya no estaríamos tan seguros, confundidos y embozados como nos tiene la maldita pandemia que se ha empeñado en hacer historia. Más adelante siguen los caserones y el sombrío, pero pronto, tras rebasar el ábside del monasterio y dos cementerios, se llega a los extensos jardines de intramuros, donde uno se olvida, o no, del escalofrío dejado atrás, el sol todo lo aleja.


Fuente pública de Barcina de los Montes 


En tiempos de pandemia toda precaución es poca


Abandonamos Oña y continuamos nuestro desprogramado viaje por la carretera de Penches, rumbo a saber qué lugar. Al salir de la negrura del pinar nos topamos con Barcina de los Montes. Allí algo llamó nuestra atención, y era la fuente pública situada en lo que parece la plaza del pueblo. En realidad, ya la conocíamos, de tantas veces como hemos pasado por este lugar. La recordaba porque tiene varias inscripciones grabadas en el pilar y por la figura tallada en piedra que lo corona. Digo que nos llamó la atención porque dicha figura, que se supone representa a Jesucristo, se muestra embozada, como todos nosotros hoy, queridos amigos. Alguien le puso una mascarilla quirúrgica en el rostro, probablemente alguien que no sabía que una figura tan elevada está por encima de virus, por muy contagiosos que estos lleguen a ser. Hemos visto muchos antropomorfos en los pueblos rellenos de paja a modo de espantapájaros humanoides y luciendo mascarillas, y tienen su gracia porque son reflejo humorístico del tiempo de pandemia que vivimos, pero la figura del Salvador embozado trasciende más allá de la caricatura.

Tras esta parada nuestra intención era subir por el Portillo del Busto, más que nada por ver desde las alturas el mar verde de La Bureba, pero el día se nubló y no prometía vistas de aplauso, de modo que nos dirigimos a Tobera. Allí nada defrauda, es uno de esos lugares de Burgos que cualquiera enmarcaría para tenerlo siempre cerca. Las cabras negras y de amenazadores cuernos que se aposentan hoy en medio de la carretera, son la novedad, no las conocíamos, ¿las habrán puesto allí los de “Información y Turismo” como servicio a fotógrafos y regocijo de turistas? Si es así, todo un acierto.


Guardianas de la ermita



¿Qué es lo que espera?


jueves, 4 de febrero de 2021

BARRIO DE NÁPOLES, LA CASONA, LOS TERCIOS Y LA FUENTE


Fechada en 1931. Noventa años manando en el Barrio de Nápoles


FOTOGRAFÍAS: Casona y fuente en el Barrio de Nápoles (San Felices del Rudrón) 

El Barrio Bajero de San Felices del Rudrón, pegado a la N-623, recibe también el curioso y sugestivo nombre de Barrio de Nápoles. Seguro que muchos de vosotros, amigos de este Cajón de Sastre, al pasar por él bordeando el Rudrón os habréis preguntado la razón de dicho nombre. Yo mismo me he preguntado lo mismo una y mil veces, en realidad cada vez que he pasado por esta carretera  camino a tantos sitios hermosos del norte, pero nunca he hallado respuesta, o por mejor decir: no he sabido encontrarla. A modo de elucubración me pregunto si la casona blasonada, fechada en 1642,  existente en la parte alta del barrio, pudo pertenecer a algún soldado-oficial que luchó en el Tercio Viejo en aquella región italiana. Tenemos precedentes en Pesquera de Ebro, donde un tal Juan Escalada, cuyo imponente escudo armero luce en el frontis de una casona, fue, además de hidalgo, capitán de los Tercios de Nápoles. Quizá este Escalada y el posible hidalgo del Barrio Bajero de San Felices, cuyo nombre también desconozco, fueran amigos, quizá hasta llegaron a luchar juntos en el Tercio Viejo en cruentas batallas de picas, pero a saber. Intuyo aquí las bases para una interesante novela.

Frente al Barrio Bajero, al otro lado de la carretera y a orillas del Rudrón,  existe una fuente de cuatro caños que también maravilla, más que por su arquitectura, por la bella decoración vegetal que adorna su frontis. Parece evidente que su constructor debió inspirarse en la generosa floresta de las orillas de dicho río. Y os digo, queridos amigos, que de haberla conocido cuando registré en un libro las fuentes más singulares de Burgos, allá por 1994, hubiera ocupado, por derecho propio, un lugar en él. Pero nunca es tarde si la dicha es buena, y la dicha la tengo ahora por haberla descubierto, aunque sea de manera tardía. Además de la mencionada decoración, llama mi atención la fecha de su construcción, 1931, esculpida y bien visible entre el artístico ramaje. Y digo que llama mi atención porque si uno se da una vuelta por lo que ocurría en nuestro país por aquel año (en Burgos también), podría preguntarse cómo entre tanta convulsión y tantos odios como se manifestaban pudo alguien entretenerse en hacer una obra tan delicada. Seguramente para abstraerse y relajarse.


Barrio de Nápoles. Casona hidalga fechada en 1642


jueves, 14 de enero de 2021

PICO MENCILLA, LA MONTAÑA MÁGICA

         


                                          Lara con el Pico Mencilla como telón de fondo


FOTOGRAFÍASLara de los Infantes. Pico Mencilla. Quintanilla de las Viñas  (Tomadas el 13 de enero de 2021)   

A veces pienso que el Pico Mencilla marcó mi vida y mi destino, si es que en verdad creyera en destinos predeterminados. Haber nacido bajo el poder telúrico de esta gran montaña, diosa protectora de los campos de Lara, debió ejercer una influencia a la que hubiera sido inútil rebelarse, me dejé llevar. Majestuosa, indomable y a veces trágica, dominadora mole, la fuerza que sale de su vientre elefantiásico marcó para siempre a quienes cabalgamos sobre su lomo alguna vez. Los lareños sentimos siempre su aliento, para bien y para mal (casi siempre para bien), como lo sintieron los romanos que nos ocuparon e hicieron civita en Lara (Nova Augusta), o los monjes artistas de Santa María de las Viñas, cuyo arte de los símbolos va más allá de lo imaginable, o los que a su abrigo construyeron iglesias románicas con pórticos y labras de fantasía, o los que hollaron peñas de vientos imposibles para asentar fortalezas de condes e infantes de leyenda. El Pico Mencilla, la Montaña Mágica, continuó arropándonos con su capa parda hasta que dejamos de creer en la bondad de su cobijo e inventamos la despoblación. ¿Qué piensa ahora, qué pensará la Montaña Mágica cuando todos nos hayamos ido?

Hoy, cuando de regreso de Santa María la visigoda, camino de Lara, la veo y contemplo luminosamente blanca bajo la luz del mediodía, con su túnica de nieve reposada, no veo solo el telón de un escenario apacible, mi imaginación se desborda y adivino en la cumbre las figuras de dos músicos arrecidos que un día soñé salidos de la tempestad (Pasacalles en el Mencilla). Dos apariciones que, desde ahora y en el tiempo que me quede, siempre veré cuando atisbe la cima.

Al cumplir veinte años intenté doblegar el poder de la Montaña Mágica para cambiar mi destino. Con la nieve hasta la cintura, subido en su lomo blanco, cabalgué hasta su cumbre. Te he doblegado, le dije al coronar, allí donde se domina el mundo, mi destino será ahora el que yo quiera. Iluso de mí, ella ya había decidido y me contestó: “No te engañes, no tienes vuelta atrás, tú serás lo que serás y yo quiera, siempre estaré contigo y tú conmigo”.    


       Fantasía visigótica en Quintanilla de las Viñas                                 

                                      

martes, 29 de diciembre de 2020

FELIZ AÑO 2021




FOTOGRAFÍA
: Estela romana en Campolara (enero, 2019)

        Con mis mejores deseos para todos los que tenéis la paciencia de seguir este Cajón de Sastre. Que este annus horribilis que nos ha asolado pronto quede en un mal sueño. Con un recuerdo especial para todos aquellos que nos dejaron por culpa de la malhadada pandemia.