Elías Rubio Marcos y su "CAJÓN DE SASTRE"


Recopilación de artículos publicados y otros de nueva creación

viernes, 19 de septiembre de 2014

LA HUELLA INDIANA EN SOPEÑANO Y CADAGUA


Las viejas escuelas de Sopeñano son ahora centro
 de usos múltiples.
Monolito conmemorativo del año de la fundación.

Escolares de Sopeñano hacia 1960.

Las escuelas de Sopeñano tenían vivienda
para maestro y maestra.

Casa de los Gómez-Mena en Cadagua,
 a los pies de los Montes de la Peña.


"Villa Daría" fue la casa familiar de los Gómez-Mena
en Cadagua.

Jardín  con estanque y precioso mirador en Villa Daría.

FOTOGRAFÍAS: Escuelas de Sopeñano y casas indianas en Cadagua (De época, gentileza de Blanca Villaño; resto, tomadas en septiembre de 2014).


Ya vimos cómo, siguiendo la huella de indianos burgaleses, dimos con las escuelas de Quintanilla el Rebollar, Monasterio de Rodilla y Atapuerca, las tres creadas por benefactores de sus respectivos pueblos y que hicieron fortuna en distintos países americanos y en diferentes actividades. De estos centros escolares y de su historia dimos en su día cumplida cuenta en este Cajón de Sastre. Hoy sumamos a la lista una nueva escuela de indiano, la de Sopeñano, en el valle de Mena, edificada en 1930 a expensas de Alfonso Gómez- Mena Vila, nieto de un matrimonio de Cadagua, cuatro de cuyos hijos emigraron a Cuba en busca de fortuna pasada la mitad del siglo XIX. Y bien que lo consiguieron. Del potencial de esta familia con raíces menesas podemos hacernos idea no sólo por la escuela para niñas y niños costeada por Alfonso, sino también por las hermosas casas familiares que hoy podemos admirar en Cadagua, dos ejemplares de arquitectura con inconfundible y delicioso sabor indiano. De la historia de estas escuelas y de la familia de Cadagua se nos da detalle en el libro recién editado de Armando Robredo Cerro, “La enseñanza en el valle de Mena. Una singularidad desde el siglo XVIII hasta nuestros días”, por eso no creo preciso ahondar más, por ahora. De momento, disfrutad, queridos amigos de este Cajón de Sastre, con las imágenes que aquí os dejo.


martes, 9 de septiembre de 2014

EL ARTE DE LOS MERCADILLOS



FOTOGRAFÍA: En el mercado de Midi, en Bruselas (Tomada en octubre de 2011).


Uno recorre los mercadillos del mundo (no sólo los monumentales mercados hechos de fábrica,  que esos son patrimonio con mayúsculas) y ve arte por todos los lados. Los productos multicolores expuestos en los mercadillos callejeros pueden verse desde la simple óptica del consumo, pero también con la exigente mirada de quien va a ver una exposición en alguna galería o museo de arte. Es un arte espontáneo, despistado, conseguido al intentar reclamar la atención de los posibles compradores de “cosas”, ya sean tomates, manzanas o prendas de vestir, por decir alguna. Y a veces, sin darse cuenta, el mercader, con sus esmeradas colocaciones, llega a crear efectos visuales que pueden hacer las delicias de los críticos de arte. Es una reflexión particular, desde luego, pero ¿qué pensar de esta galería de pantalones expuesta en un mercadillo dominguero de Bruselas? ¿No es como para detenerse y disfrutar de su plasticidad? Ya tenemos en este Cajón de Sastre una etiqueta con el genérico nombre de “ARTE EN LA NATURALEZA”, ¿por qué no otra con el título de “ARTE EN LOS MERCADOS”, seguro que daría mucho juego, ¿no os parece, queridos amigos? Me lo voy a pensar.

martes, 2 de septiembre de 2014

FICCIÓN SUBTERRÁNEA




FOTOGRAFÍA: Lagos de Ojo Guareña (Foto: Aurelio Rubio).

Un terremoto de 4, 5 en la escala Richter había hecho temblar aquella noche gran parte del norte de Burgos, en especial el territorio de las merindades de Sotoscueva y Valdivielso. En un reino de oscuridad y silencio, miles de  estalactitas y estalagmitas de Ojo Guareña se rompieron con la sacudida, en Cueva Caite no quedó una sin fracturar; el  caos de bloques superpuesto a la Sala Negra, que precede a las galerías de las huellas de pies descalzos, se movió para formar un nuevo equilibrio, ahora ya impenetrable, ahora ya imposible de encontrar un resquicio para acceder a aquellos caminos pisados hace quince mil años. Otras profundidades del complejo encontraron igualmente nuevos acomodos, el Paso de los Tres, ínfima estrechura por la que se accedía a la Galería del Aburrimiento, cedió por el seísmo, se colmató definitivamente y ahora es imposible la progresión, kilómetros de soledades ya no serán hollados por ningún humano (salvo si se producen nuevos acomodos que lo faciliten), solo el goteo de alguna estalactita solitaria que resistió el terremoto romperá con su eco el silencio eterno del vacío. De igual manera, el Laminador de los Revisionistas cedió también, y donde antes apenas si cabía un cuerpo humano tumbado, ahora una pared de roca fracturada impide continuar. Por su parte, las aguas eternas e inmóviles de los lagos,  resquebrajados por el temblor, encontraban salida de sus tazas y se introducían por pequeñas fisuras, llegando a enormes salas que ya no serían presa de más exploraciones, salvo las de encarcelados troglobios. Debajo de la ermita, el río Guareña seguía precipitándose por el sumidero negro, desorientado por las nuevas rutas abiertas, buscando nuevos caminos y atajos para continuar su viaje al bocarón surgente de La Torcona. Todo sucedió en menos de un minuto, lo suficiente para que los frescos de San Bernabé se agrietaran también y parte de la ermita se derrumbara.

De las fracturas que ocurrieron fuera del hipogeo, algún día sabremos algo.   


viernes, 29 de agosto de 2014

UNA CASA "ÁRABE" EN HERBOSA


Una maravilla fuera de contesto 

Azulejos, arte del sur en Herbosa

Deliciosas pinturas, ¿hombre y mujer?


FOTOGRAFÍAS: Casa transformada en Herbosa (Tomadas en agosto de 2014).


Confieso que no salía de mi asombro. Me pellizcaba para ver si lo que veía no era producto de un espejismo producido por las bocanadas de calor que llegaban del sur el pasado martes o era en verdad algo real. Sucedió en Herbosa, había llegado a este lugar por una confusión, pues en realidad pretendía llegar a Santa Gadea y erré en la ruta, como muchas veces me suele suceder en este extremo de Burgos. Pero bien que agradecí el despiste, pues así me permitió descubrir algo que desconocía, algo que me dejó estupefacto. ¡Una casa árabe en medio del caserío! ¿Árabe? Bueno, no sé si árabe, pero mucho se le parecía, como podréis observar vosotros mismos, queridos amigos de este Cajón de Sastre, por las fotografías que adjunto. Pasados los primeros instantes de sorpresa y refrotado de ojos, llegó el tiempo de la observación detenida, y de la reflexión. No voy a negar que en el primer instante sentí cierta indignación, al ver, una vez más, cómo el patrimonio edificado, autóctono y tradicional, burgalés era objeto de una agresión. Di vueltas por el exterior de la casa transformada, una y otra vez, y a medida que observaba la obra realizada comencé a sentir dudas sobre mis convicciones: ¿y si estaba equivocado? ¿y si obras así no degradan, sino que enriquecen y embellecen los pueblos? Me vino entonces a la memoria otras casas decoradas de las que aquí dejé constancia hace tiempo, las de Quintana de Valdelucio y Rezmondo. Quizá haya que dar la bienvenida a estos artistas primorosos y ¿heterodoxos? que dejan sus delicias en pueblos que sufren de abandonos múltiples, quizá.  Al fin y al cabo, más agresivo parece un chalé o mansión tipo Malibú o Falcon Crest, levantado donde antes todo era piedra o adobe, y se construyen en masa y sin control por falta de normas e interés.




lunes, 25 de agosto de 2014

GAITEROS Y REDOBLANTES, A MODO DE HOMENAJE





FOTOGRAFÍAS: El gaitero Elías Izquierdo.  Pico Mencilla.

No me preguntéis, queridos amigos de este Cajón de Sastre, cómo y de qué manera atravesaban la imponente sierra del Mencilla los músicos de Tinieblas para tocar en las fiestas de los pueblos del otro lado, ni tampoco cómo lo hacían los de Villamiel, o los de Jaramillo de la Fuente. Es una asignatura de epopeya que aún tengo pendiente de aprobar. No sé vosotros, pero sólo de imaginarlos con sus dulzainas y sus cajas ascendiendo por las laderas nevadas del célebre pico me entran sudores, aun en Navidad, que es cuando Tripa Negra con su dulzaina y cualquiera de sus dos hijos redoblantes, con sus cajas, amenizaban las fiestas de San Esteban, de Villorobe, el pueblo que ya no existe, el caserío que el pantano del Arlanzón se tragó. Imaginar la ascensión con nieve hasta la cintura es ya escalofriante, pero debía ser aún peor mantenerse en pie durante las fiestas patronales al hacer los pasacalles patinando sobre la nieve y el hielo. Permitidme aquí que me pregunte, amigos de lo imposible, de quién fue la feliz idea de celebrar la fiesta patronal de algunos pueblos burgaleses en diciembre, cuando el clima es tan riguroso. Frecuentes fueron los casos de músicos retenidos en pueblos en fiesta, durante muchos días, por copiosas e intempestivas nevadas.

Ahora corre agosto, mes de las mil y una fiesta en la provincia, dejadme por ello que os amenice la función con un relato que me fue contado en Villamiel, hace ya una docena de años, por Bernardino Echebarría, otro de los músicos serranos que escribieron con sus dulzainas y redobles las fiestas de muchos de nuestros pueblos. 


Pico Mencilla nevado


TRIPA NEGRA Y RABO ESQUILAO, MÚSICOS DE LA SIERRA

“[El dulzainero] Tripa Negra hace muchos años que murió, tendría ahora más de cien años. Se llamaba Pablo y era de Tinieblas. Era muy negro y estaba gordo.  Tenía tres hijos, él era dulzainero, y los hijos tocaban la caja. Y yo también fui dulzainero. Yo estuve de gaitero desde los 21 años hasta los 31 y he ido hasta San Juan de Ortega andando, a Galarde, a Villorobe... A Villorobe dije que no iba más, porque la fiesta era en Navidad y había una nevada que no podía ir tocando la gaita por las calles porque había un hielo que no era posible, ¡no se me olvidará! Me acompañaba de redoblante otro de Villamiel. Yo he estao tocando por carnavales en Arlanzón, en Villasur en Urrez, en San Adrián, en Modúbar de la Cuesta... Cuando empecé yo, al principio me pagaban treinta pesetas. Dormíamos en las casas de los mozos; ellos  decían dónde te  tocaba cenar, y  allí mismo te tenían que dar cama. 

A los chicos de Tripa Negra le salieron buenos redoblantes. Como no tenían más que la caja y la gaita, pues iban un hijo y él con la dulzaina. Y ya cuando los hijos se fueron separando de él, que se fue cada uno por..., el uno se casaba, el otro también, pues ya tocó con un redoblante de San Millán de Lara, no sé como se llamaba. Pablo iba mucho a Pineda por la sierra, porque habían venido unos americanos [indianos] y le mandaban ir a tocar. Iban andando, claro, entonces todo era andar. 

En Tinieblas había otro gaitero, que se llamaba Marcelo.

Y había otro gaitero que se llamaba Elías [Izquierdo], que le llamaban Rabo Esquilao, que era de Jaramillo la Fuente, que le llamaban el  cencerrero, que vendía cencerros y tocaba la gaita, hacía de todo, Y ese sí que, con un hijo que tuvo, ya a lo último se echó batería; pero no quería que le llamaran Rabo Esquilao.

En Castrillo la Reina había otro gaitero, en Hortigüela había otro, en Covarrubias había tres o cuatro...”  SIC. Bernardino Echebarría, 2 de junio de 2003. 


martes, 5 de agosto de 2014

CANTABRANA HACE UN SIGLO



El mesón de la memoria


FOTOGRAFÍAS: En la puerta del mesón de Cantabrana (Tomada en agosto de 2014). Imágenes de Cantabrana. Fotos del Archivo de la Diputación de Burgos (circa 1900). 


Hay lugares en Burgos que ejercen sobre mí un poder de atracción especial y que me hacen volver y volver a volver. Cantabrana es uno de ellos. Quizá sea por la singular arquitectura de su caserío en un montaraz paisaje, o quizá más por las personas que llevo dentro de mí, ya para siempre y desde la primera vez que me reuní con ellas y me trasmitieron sus saberes, desde que tuve ese privilegio. Personas como Carmen Alonso, que me contó los más fabulosos cuentos que uno pueda imaginar y que hoy, si viviera, habría cumplido 107 años. Personas como Concha, cuya cantarina voz, al contarme las historias de sus bodegas del chacolí, rompía los ecos de su tienda de comestibles (ayer me enteré de su fallecimiento hace un año, cuando cumplía más de noventa; la costumbre de volver a los lugares puede depararte felices reencuentros, pero también noticias que no esperas). Personas del pleistoceno de los trabajos y los días en Cantabrana, del laboreo del cáñamo, de los telares y la venta ambulante, de la arriería, de una época caderechana de difícil supervivencia. Mujeres y hombres que conocí, fantasmas de un mundo distinto que me persiguen. Pero aún me queda, felizmente, Rafael, mi amigo Rafa, el nieto de la mesonera, que en su juventud fue arriero, que me cuenta historias del mesón cerrado y olvidado de Cantabrana, y de su abuela que lo regentaba. Ayer simuló abrir la puerta del viejo establecimiento, y al hacerlo, una niebla de decenios despejó su memoria. Rafael, con su cachaba de los años acumulados, se enfrentaba a su pasado y a las imágenes que le describió su abuela de una Cantabrana de hace casi dos siglos. He aquí algo de lo que vio, queridos amigos de este Cajón de Sastre (mas no lloréis por lo que veis, pues no resiste comparación).


Cantabrana, pueblo de ambulantes, de arrieros

Vendieron fruta

Tejieron y vendieron telas

Laboraron cáñamo 

martes, 29 de julio de 2014

LAS OTRAS BELLEZAS DEL MONASTERIO


Empedrado de la nave.
Cuando la paciencia se hacía arte.

Sillares autodecorados

Arcos proyectados en el claustro 


FOTOGRAFÍAS: Monasterio de Santa María de Juarros (Tomadas en julio de 2014).


Continuando con Santa María de Bujedo, de cuyo monasterio hablábamos ayer, traigo hoy unas imágenes que me ha parecido justo compartir con vosotros, queridos amigos y seguidores de este Cajón de Sastre, que tenéis la paciencia de seguirme en mis pasionales inquietudes.  Pero antes de ello, permitidme que os haga una reflexión. Uno va  a visitar un monumento, un monasterio, por ejemplo, Santa María de Bujedo, por aludido, y nuestros ojos se dirigen, por lo general, hacia la magnificencia, hacia las amplitudes y el arte mayor, si es que lo tuviera. Pero es cierto que a veces conviene detenernos en las cosas menores, por ejemplo en un suelo maravillosamente empedrado de tréboles, al gusto y paciencia medievales, o en unos sillares de piedra del planeta Juarros con anillos metálicos de capas geológicas, o en una luz claustral del mediodía que se desliza por los arcos hasta caer al empedrado. En fin, son esas imágenes que pueden pasar desapercibidas si no estamos ojo avizor.


domingo, 27 de julio de 2014

BUJEDO Y BACH, UNA AUDICIÓN SINGULAR


Portada de la iglesia antes
de la restauración.

Ábside de la iglesia antes de la restauración. 

Sala capitular antes de la restauración.

La ruina era notoria antes de la restauración.


FOTOGRAFÍAS: Ruinas de Santa María de Bujedo (1975). Nave de la iglesia de Santa María de Bujedo (Tomada en julio de 2014).


Fue un día de hace treinta y más años, fue con mi desaparecido hermano mayor y otros amigos, fue de noche y en la nave principal de la iglesia del monasterio de Santa María de Bujedo, de Juarros. Nos manteníamos en pie sobre un metro de estiércol de oveja que llenaba la iglesia, vacía de otros contenidos. Fue sobre aquella misma mierda donde y cuando pudimos escuchar a J. S. Bach, con el volumen máximo de una cinta magnetofónica, en el coro final de su Pasión según San Mateo, una debilidad musical de mi añorado hermano que supo contagiarnos. El estiércol acumulado no conseguía por entonces empañar del todo la acústica. Todavía siento el escalofrío que recorrió nuestra locura nocturna. Los acordes sublimes en aquel lodazal de abandono nos heló la sangre. Fue algo único, ya irrepetible, algo  con aliento desde que los monjes cistercienses abandonaron el lugar siglo y medio atrás. Las ruinas habían respetado, a duras penas, la gran nave de la iglesia. Fuera de ella, ábside, claustro, sala capitular, el resto del conjunto monacal, estaba ya arruinado, y nada, pensábamos, podía hacerse ya por el rescate del monumento, ¿o sí?

Pasaron años de aquel concierto en la oscuridad, y alguien llegó y decidió que había que salvar las ruinas de Bujedo, alguien con sobrado capital para invertir en el monasterio muerto (mejor privado que desaparecido). Y se restauró, y ahora, tras dos recientes visitas, me ha venido a la memoria aquella singular audición y aquellas ruinas que conocí. Hoy tengo un deseo, seguro que inalcanzable: escuchar en el mismo lugar el mismo concierto, pero con la dignidad que merece; la nave de la iglesia, perfectamente restaurada, reúne condiciones acústicas como ninguna otra. Quizá algún día. 



Nave de la iglesia, hoy restaurada






lunes, 21 de julio de 2014

EL GRUPO DE DANZAS DE JARAMILLO DE LA FUENTE BAILA AL “ÁRBOL DE LA PROVINCIA” EN SU 5º ANIVERSARIO. INAUGURACIÓN DE LA EXPOSICIÓN “ÁRBOLES ANCIANOS DE BURGOS”



Tras la Misa, sacan el Santo del pueblo en procesión. 

 Grupo de Danzas de Jaramillo de la Fuente homenajea
al Árbol de la Provincia interpretando la
Danza del Árbol

El Grupo de Danzas de Jaramillo posa junto al
engalanado Árbol de la Provincia.

Numeroso público visitó la exposición
"Árboles ancianos de Burgos"

Cada árbol de la exposición requiere atenta mirada. 

También el Mapa de las Tierras de Burgos y su evolución
fue masivamente visitado.
Familiares, amigos y el Espacio Tangente acompañaron
en esta exaltación del árbol.

Autoridades de Jaramillo y danzantes posan al pie del
 Árbol de la Provincia





FOTOGRAFÍAS: Fiesta en Jaramillo de la Fuente (Tomadas el 19 de julio de 2014).


Como ya os he venido anunciando, queridos amigos y seguidores de este Cajón de Sastre, este sábado, aprovechando la fiesta que todos los veranos se hace en torno al Santo de Jaramillo de la Fuente, tuvo también lugar la celebración del quinto aniversario del Árbol de la Provincia, de la encina que crece junto  a la iglesia de este pueblo serrano con tierra de todos los pueblos de Burgos. Entre los actos propios del árbol, que para la ocasión fue engalanado,  destacaron los bailes del joven Grupo de Danzas de Jaramillo, que interpretó en torno a la encina de todos, entre otras danzas y de manera alegórica, la tradicional Danza del Árbol. De este modo, todos los que amamos los árboles y la naturaleza sentimos un momento de profunda emoción. Tras los bailes, y como los cuatro años anteriores, el numeroso público reunido cantamos al árbol el consabido “Cumpleaños feliz”. A continuación tuvo lugar la inauguración de la exposición “Árboles ancianos de Burgos” en el reluciente Edificio de Usos Múltiples, una colección de 42 fotografías con los árboles más viejos de la provincia que, masivamente, fue contemplada y admirada por el vecindario, y que de manera permanente podrá ser visitada en este edificio por todo aquel que lo desee. Hay que destacar también la gran afluencia de público en torno al Mapa de las Tierras de Burgos, instalado desde hace tres años en la planta baja del mismo edificio, y de la exposición fotográfica con todo lo que, paso a paso, supuso la finalización del proyecto. 

Los actos culminaron con un animado y generoso vino español en la campa del polideportivo.

Así, Jaramillo de la Fuente, con su Ayuntamiento perfectamente implicado en todo lo que suponga dinamizar su villa, podrá desde ahora sentirse orgullosa, no sólo de su imponente iglesia románica y su no menos magnífico rollo renacentista, sino también de los tres elementos que ya hemos descrito:  Árbol de la Provincia, Mapa de las Tierras de Burgos y exposición permanente de los Árboles ancianos de Burgos”.  ¿Hay quién dé más?  




Castaño de Sotoscueva en la exposición






martes, 15 de julio de 2014

BURGOS. LOS PUEBLOS DEL SILENCIO



FOTOGRAFÍA: Portada del libro  Burgos. Los pueblos del silencio. (Calle de Cortiguera en 1998).


Para todos aquellos que os habéis dirigido a mi y a este blog solicitando el libro Burgos. Los pueblos del silencio, que durante alguno años ha estado agotado, os informo de que hoy,  por fin, vuelve a estar a la venta en las principales librerías de Burgos. Se trata de una séptima reimpresión y ha corrido a cargo de Gráficas Aldecoa, de Burgos.