Elías Rubio Marcos y su "CAJÓN DE SASTRE"


Recopilación de artículos publicados y otros de nueva creación

lunes, 23 de marzo de 2015

UNA VENTANA DEL XVI EN FRESNO DE RODILLA



En una humilde ventana, un derroche de elegancia

FOTOGRAFÍA: Ventana en la iglesia de Fresno de Rodilla (Tomada en marzo de 2015)


Hacía tiempo que no abría el cajón de las ventanas y me ha costado esfuerzo. Han chirriado los goznes, como en el castillo antiguo, pero al fin lo he conseguido. Al levantar la tapa me he encontrado con ese montón de reliquias apretadas, abigarradas, que fuimos guardando sin ningún orden. Afortunadamente, he vuelto  a comprobar que el compartimiento sigue igual, rebosante de arte y siglos, un revoltillo que nada ni nadie ha podido hacer que se inmute. Sigue limpio, sin polilla y sin telarañas, inmaculado como las sábanas del arcón de la abuela, pese al tiempo trascurrido desde que le abrimos por última vez, allá al empezar enero. Menos mal, parece que Internet, de momento, conserva muy bien.  Pero ha de llegar un día en que tendremos que poner orden en este oscuro ventanero, por si las moscas. Mientras tanto, guardamos una nueva ventana, una reliquia que hemos encontrado en la iglesia de Fresno de Rodilla. El arco carpanel y la decoración con follajes la delata como ejemplar del siglo XVI. Se encuentra en la parte baja de un pórtico de esta época que protege la espléndida portada gótica de la iglesia. La luz que pudo entrar por esta ventana debió servir para alumbrar la escalera de caracol que sube al campanario, todo un lujo de arte renacentista para una luz ya apagada. 


Pórtico con un tesoro en la iglesia de Fresno


domingo, 15 de marzo de 2015

UNA SIERRA DE AGUA EN QUINTANILLA DE VALDEBODRES



Un alarde de conservación.

Todo por una rueda movida por el agua

Sin academia, sin planos, inteligencia natural

El arte de hacer engranajes con dientes de madera

Volante y sierra, el único jmetal

Carro con cepos para sujetar las maderas que se iban a serrar


FOTOGRAFÍAS: Sierra de agua en Quintanilla de Valdebodres (Tomadas en marzo de 2015)

Decir sierra de agua debe ser lo mismo que decir sierra hidráulica. Como “sierras de agua” las encontramos citadas en documentos y libros antiguos, mientras que lo de “hidráulica” parece más un cultismo de última hora. Si seguimos el Diccionario de Pascual Madoz veremos que allá donde se relacionan estos artefactos se dice sierras de agua. Y así vamos a llamar a la que, en día reciente, descubrimos en Quintanilla de Valdebodres.

Ya lo he dicho en anteriores ocasiones, la nunca suficientemente ponderada "rueda hidráulica", con su tosco y estruendoso girar, movió los más dispares artilugios y complejos fabriles que precedieron a la era industrial. Molinos, batanes, norias, mazos, martinetes, sierras de agua, aserraderos, primeras fábricas de luz, etc., fueron accionados por la gran rueda, en un principio de madera y después de hierro. Es difícil encontrar un salto de agua en Burgos que en su día no fuera aprovechado para cualquiera de los artefactos mencionados, y son muchos los saltos de agua existentes en esta provincia. Pero su época de gloria pasó, el vapor y la electricidad hizo que cayeran en el olvido, las ruedas de madera se pudrieron y las de hierro el orín se las llevó. ¿A todas?, no, a todas no. En 1993 escribí notas de una sierra de agua que por entonces sobrevivía en Aldea del Pinar, en un edificio que hacía a la vez de molino harinero. Pedía entonces la restauración del conjunto, pero no sé qué habrá sido de él. Años más tarde, en 2013, guardamos en este Cajón de Sastre otra sierra de agua que funcionó en el molino de Escuderos.

La sierra de agua de Quintanilla no fue un aserradero industrial, como los muchos que hubo en tierras de pinares, sino más bien una oficina particular creada para la autosuficiencia de su constructor (aunque esporádicamente llegara a atender en ella encargos puntuales de ajenos, como la elaboración de ataúdes para vecinos fallecidos y alguna otra  urgencia). Su constructor, Félix López, padre del laureado inventor José Luis López Gómez, debió ser una de esas personas de inteligencia natural que no necesitaron pasar por universidades para desarrollar con ciencia los oficios que le eran necesarios en el medio natural en el que vivía. Aprovechando el torrente salido de una cueva en el mismo pueblo, Félix, con su sola intuición y la ayuda de un rodete de hierro movido por el agua, llegó a construir, hacia 1925, una sierra con todos los útiles necesarios para su funcionamiento. Entrar hoy en esta oficina de sierra es sumergirse en la noche de los tiempos, en un reino inventivo donde la madera domina el espacio, donde ejes, engranajes y correas cuentan cortes y aventuras pasadas. Es una suerte que la familia haya conservado este singular museo, y que nos lo haya mostrado. Gracias.    


Sierra de agua en Escuderos


miércoles, 11 de marzo de 2015

EL BALCÓN MODERNISTA DE PAMPILHOSA


Maravilla modernista en Pampilhosa.


FOTOGRAFÍAS: Balcón modernista en Pampilhosa. Fábrica de cerámica de Pampilhosa. Muestrario de baldosas que se produjeron en la fábrica. (Tomadas en 2008). 


Revolviendo en mis archivos, cada vez más profundos y ya totalmente ingobernables, he encontrado hoy una serie fotográfica de hace años. La obtuve fuera de nuestras fronteras, concretamente en la población de Pampilhosa mientras hacía tiempo esperando la llegada del tren que habría de llevarme a Oporto. Un paseo por los alrededores de aquella estación portuguesa me llevó a rondar por edificios fabriles abandonados junto a las vías, supuse que testigos de una época de esplendor en esta ciudad de azulejos y baldosas.
En aquel paseo descubrí una casa cercana al pie de una carretera. Tenía los cristales rotos y un jardín abandonado, bien se veía que en ella no vivía nadie desde hacía tiempo. Tenía también un maravilloso balcón de hierro con increíble decoración modernista, bajo el cual y sobre azulejos pude leer el nombre de Villa Rosa. Era una imagen decadente, pero a mí me sugería que debió pertenecer a algún notable empleado cuando la gran fábrica de  cerámica estuvo a pleno rendimiento. No sé a vosotros, queridos amigos, pero a mí estos complejos fabriles de finales del XIX y principios del XX (arqueología industrial llamamos ahora), con sus poblados ya vacíos y su arquitectura de entre siglos, me producen hondas sensaciones. Me pasa en Arija también.
Todos sabéis, por otro lado, de mi tardía afición por las ventanas notables de la provincia, muestra de cuyo desvarío es el ya apretado compartimento del baúl donde he ido guardando todas las que me han salido al paso en mis excursiones. Y todos conocéis también mi otra debilidad, la del art noveau, nacida de mis frecuentes viajes a Bruselas y de cuya expresión he dejado aquí notables muestras. Por eso me vais a permitir que  hoy guarde el extraordinario balcón art noveau de Villa Rosa. Que lo disfrutéis. 


Fábrica de cerámica abandonada. 

Muestrario de cerámicas de la vieja fábrica.



domingo, 8 de marzo de 2015

A LA MUJER TRABAJADORA EN EL 8 DE MARZO


Mujer cavando una finca de patatas



FOTOGRAFÍAS: Mujeres trabajando en campos de Burgos. (Tomadas en 1995 y 2007) 

Memorias de Burgos se suma hoy al reconocimiento de la mujer trabajadora con dos imágenes captadas en el medio rural. Por regla general, las mujeres de las que tengo memoria trabajaron bastante más que los hombres a lo largo de sus vidas, y siempre por menos.


Mujer amontonando la hierba segada

jueves, 5 de marzo de 2015

EL NAVEGANTE DE PIEDRAHITA



Escudo en Piedrahita de Juarros

Leyenda en el escudo


FOTOGRAFÍAS: Escudo en Piedrahita de Juarros. (Tomadas en febrero de 2015)


Lo que pretendía aquel día era conocer si aún se conservaba en Quintanilla del Monte la Casa de la Hermandad de Montes de Oca, donde, según el Diccionario de Pascual Madoz, se guardaba mediado el  XIX el Archivo “con todos los documentos, antiguos y modernos, correspondientes a dicha Corporación”. Vana pretensión, pues nada encontré de aquello, ni siquiera un pequeño recuerdo. Y es que a veces mi optimismo no tiene límites. Pregunté a un vecino,  entrado en años y salido de las soledades mañaneras, por la casa y la Hermandad. “¿La Casa de la Hermandad? No, no he oído nada. Como no sea una que hay ahí arriba...”. Me llevó a la parte alta del pueblo, hasta un conjunto edificado de pobre traza donde parte de un arco de piedra parecía recordar a una casa de cierta nobleza ya desaparecida. Tal vez pudo ser el acceso a la casa de la Hermandad, pero al carecer de más datos, lo dejé en el aire. Quizá vuelva en verano, cuando en Quintanilla haya más vecindario y alguien ilustrado o muy mayor pueda aportar alguna noticia. 


Arco de piedra en Quintanilla del Monte,
resto de la posible casa de la Hermandad de Montes de Oca.

Así, sin casa y sin archivo, salí de Quintanilla y me perdí por una carretera que habría de llevarme por pueblos con apellidos sorprendentes: de la Sombría, de la Solana, del Invierno... ¡Ah, la toponimia, tan sugerente siempre, tan maravillosa! La ruta me hizo pasar también por Pidrahita de Juarros, donde tuve que parar en seco al ver, empotrado en adobón, un gran escudo en una construcción que ni casa se podía llamar. Me pareció evidente que el escudo estaba fuera de su ubicación original, por lo que sentí curiosidad y me acerqué para  tomar fotografías. Que fue así cómo llegué a descubrir la leyenda que ha dado motivo a estas líneas. Tallada con letras propias del siglo XVII, dice así:

“AGUAYO PASÓ LA MAR, LARGAS TIERRAS Y HONDOS MARES,
MATÓ CON MANO SUYA, LA CABEZA Y LA PROFIA DE LOS QUE ERAN INMORTALES”

          Se me ocurre que si no es parte de un poema, se  lo parece. En todo caso, sugiere también que el portador de las armas del escudo debió ser alguien de Piedrahita, o de su entono, que navegó, algún Aguayo que mató allende los mares, que se sentía orgulloso de ambas cosas  y que por eso mandó tallar la leyenda al pie. Tema interesante para investigar, o para el inicio de una novela.  


jueves, 12 de febrero de 2015

LA ESCUELA DE BAÑUELOS, LOS NIÑOS IMPRESORES Y (V)

Portón de la escuela de Bañuelos de Bureba



FOTOGRAFÍAS: Gentileza de la Asociación Escuela Benaiges. Del autor (enero 2015).

Para finalizar la breve historia que venimos siguiendo en torno a la escuela de Bañuelos, el maestro Benaiges y los niños impresores,  vamos a ver ahora todo lo que la Asociación creada para la recuperación de la escuela ha llevado a cabo y lo que pretende hacer en adelante.

Primero de todo, es justo decir que en torno a esta apasionante historia y a raíz de las exhumaciones en La Pedraja, fue escrito un magnífico libro titulado “Antonio Benaiges. El maestro que prometió el mar”, del que ya hemos hecho referencia en anterior entrada. Así como también fue editado un extraordinario documental sobre lo mismo con el título de “El retratista”, en alusión a uno de los cuadernos de los niños impresores. Las dos son obras de enorme calidad, fundamentales y llenas de emotividad. 


Antonio Benaiges junto al templete de la música en Briviesca


UNA ASOCIACIÓN QUE FUNCIONA POR INTERNET

          Ya no hacen falta reuniones de grupos en locales cerrados, cargados de humo y resonancias. Ahora las asociaciones pueden funcionar a distancia por Internet. Un milagro. Jesús Viadas, presidente de la creada en Bañuelos, presume de ello y no es para menos, ¡quién lo iba a decir hace solo veinte años! Si Antonio Benaiges levantara la cabeza hoy...

“[...] Ahora, por Internet, nos comunicamos con socios que están repartidos por toda España, socios de Madrid, de Barcelona, de Santander... Hacemos reuniones virtuales por Internet de las cosas que hay que ir haciendo. Hemos creado la Asociación para recuperar la escuela y tenemos bastantes socios. En Burgos tenemos gente que se está moviendo para que se pase la película en Burgos.        

UN DOCUMENTAL ITINERANTE

“[El documental] Se pasó aquí el verano pasao, a las diez de la noche y con todo el pueblo reunido. Mucha gente de fuera vino a verle, porque todavía no se había pasao aquí, se había pasao en Barcelona y varios sitios, pero aquí no. Y luego se ha pasao en Briviesca, en la Biblioteca, que llenamos a tope. En Santander se ha pasao también en varios sitios, que hay un señor en Santander que está muy implicao también...

[El documental] está rodao la mitad en una escuela de México, en Tuztla (San Andrés de Tuztla], y otra mitad en Tarragona, aquí [en Bañuelos] y eso... Dura 50 minutos y trata sobre el maestro y la técnica Freinet.
Este documental ya se ha pasao en México, donde fue rodado, y se va a pasar en DF [capital de México]. Se ha pasao también ya por universidades de Barcelona, y se está pasando por toda España; en Madrid se ha pasao ya tres veces, y este mes se va a poner otra vez en varias librerías, y en La Complutense. Y también se va a pasar en la Universidad de Burgos (están concretando estos días las fechas) para pasarlo el mes que viene o en abril, en Gamonal, en el Espacio Tangente...”. 


Colocando placa conmemorativa


EL RETRATISTA SE PROYECTÓ EN BAÑUELOS, UNA NOCHE DE VERANO

“[Y como no podía ser menos, El Retratista] se pasó aquí en Bañuelos el verano pasao, a las diez de la noche y con todo el pueblo reunido, y mucha gente de fuera que vino a verle”.

Aquí, queridos amigos, permitidme que haga un inciso. Solo para imaginar las emociones que debieron experimentar los vecinos cuando en la sábana colocada sobre la fachada de la escuela fueron apareciendo imágenes de todo lo que hemos ido viendo. A las diez de la noche, tiempo de estrellas y silencios lejanos en La Pedraja, todo el vecindario estuvo reunido en torno a su escuela y su maestro, todos los vecinos en la calle viendo cómo pasaba la historia escondida de su pueblo. ¡Uf!, tuvo que ser emocionante ver aquella pared animada con las sombras del joven pedagogo Benaiges, de su imprenta y de los niños impresores. 

¿Cómo es posible que se hayan conseguido tantas cosas?

Sergi Bernal es el que lo mueve a distancia. Hombre, él se pone en contacto y dice:
¿Dónde se puede poner [la película]?
Digo:
-En tal sitio. -Y lo [concertamos]”.

En aquella mágica noche de la presentación “Estuvo también el presidente de la Editorial Blume, que es la que ha editado el libro y el documental. Y estuvieron también cuando hicimos la presentación del libro aquí mismo, en Bañuelos”.
 
 CONGRESISTAS DEL MCEP VISITAN LA ESCUELA DE BAÑUELOS

La historia de la escuela y todo lo hecho por la Asociación ha trascendido. ¡Vaya si ha trascendido!

“[...] Hay una asociación de maestros a nivel nacional (MECP) que hacen congresos por toda España de la técnica Freinet, hacen congresos por toda España todos los años. Y el año pasado hicieron un congreso en Logroño. Entonces, como estaban enteraos del tema este, y Logroño está relativamente cerca de aquí, pues vino una representación de quince maestros a ver la escuela de Bañuelos. Bueno, el caso es que vinieron y pusieron esa placa en conmemoración del día [de su visita]. [Vino] una representación de quince maestros, y estuvieron aquí y, ya digo, pusieron la placa y se hicieron  fotografías. Vino incluso la Presidenta del MCEP (Movimiento Cooperativo de Escuela Popular), y vino otro señor que era el Presidente a nivel mundial, que también era español. Ella era de león y él no sé de dónde era, eran españoles los dos”.


Congresista del MCEP visitaron la escuela

Los viejos pupitres trasmitiendo emociones


UNA BECA QUE LLEVA EL NOMBRE DE ANTONIO BENAIGES

“[...] Y al cabo de un mes de este congreso en Logroño, se celebraba en Italia uno a nivel mundial. Y en Italia hablaron del maestro y crearon una beca con el nombre de Antoni Benaiges, el maestro, para pagar el desplazamiento a un maestro a esos congresos a nivel mundial. Eso, por ahora”.

QUIEREN CREAR UN MUSEO EN LA ESCUELA

          Al visitar el interior de la vieja y destartalada escuela lo primero que puede uno pensar es en el enorme trabajo que aguarda para una recuperación integral. Aunque, visto lo que se ha conseguido, no tengo la menor duda de que todo va a salir adelante. Jesús Viadas sueña desde hace tiempo con la rehabilitación y con la creación de un “museo pedagógico”.

            “[...] La escuela estamos intentando rehabilitarla, a ver si... Nos está haciendo un proyecto la Universidad de Burgos para rehabilitarla, la Escuela de Arquitectura.
          Tenemos intención de crear un museo pedagógico. [En su sueño, me va señalando cómo sería la escuela restaurada]: Ahí iría, una escuela [un aula con sus pupitres], aquí, en esta sala, una Biblioteca con ordenadores y cosas; abajo, una imprenta igualita que [la que compró Benaiges], porque de México también nos enviado una imprenta igualita que la que tenía el maestro aquí; la tenemos en Barcelona, porque los que fueron [exiliados] a México la han enviao y se están haciendo exposiciones en Barcelona y en muchos sitios, y entonces llevan la imprenta. Y este verano la tuvimos aquí; cuando pasamos el documental, la tuvimos aquí”.

LA IMPRENTA. INTENCIÓN DE IMPRIMIR EL PRIMER CUADERNO

         “[...] Aquí lo único que se ha conservado de la imprenta es la caja de tipos. Pero se tiene intención de, cuando arreglemos la escuela, traer la imprenta y dejarla aquí definitivamente. Y a ver si somos capaces de, con la misma imprenta y con la documentación que tenemos, hacer el primer cuaderno, que no le tenemos. Y las letras, que son de plomo, también las van a enviar de México”.

Jesús me enseña la caja de tipos:

“Y esto es lo único que se ha conservao. La imprenta que había aquí, dice mi padre, que es un poco más joven y no asistió a la escuela con el maestro, que la ha visto tirada por ahí abajo, y al final, desapareció. Pero estar, estaba.
Primero compró el maestro la imprenta con letras pequeñas, y después compró letras más grandes. Lo cuenta aquí [en uno de los cuadernos] uno de los niños [lee Jesús]: 

          “Ya tenemos la otra imprenta, con las letras más grandes, la nuestra.                             Haremos un periódico como los otros y le vamos a llamar RECREO”. 

LAS OTRAS FOTOGRAFÍAS DE EL RETRATISTA 

Otra de las iniciativas de la Asociación es encontrar todas las fotografías que el retratista de Briviesca pudo hacer en Bañuelos, además de la que ya hemos podido ver de los escolares con el maestro. En torno a esto, Jesús se pregunta:

“Y dónde estarán las fotos del retratista? Llevamos dos años en las fiestas del pueblo diciendo a la gente que ponga [fotos] para hacer una exposición de fotos antiguas, y no ha aparecido ninguna foto [del retratista].
Es que hay mucha gente fuera [se lamenta]”. 


Jesús Viadas vive la escuela 


                                   EPÍLOGO POR MI PARTE 

Podría seguir con descripciones y proyectos sobre la Escuela Benaiges, de todo lo que me contó Jesús en el día de mi visita en la nieve. Podría seguir hablando de los suscriptores y de los intercambios con otros colegios e instituciones, y de la correspondencia recibida en esos intercambios, de gran interés; de los congresos a los que asistía Antonio Benaiges, donde contaba sus vivencias en Bañuelos; de la película sobre el maestro y edición de libro con los 14 cuadernos que se pretenden hacer. Pero todo eso nos llevaría muy lejos. Con todo lo que aquí os he dejado, por fascículos, a la antigua usanza, queridos amigos, espero que os hayáis hecho idea de la importancia de lo que se traen entre manos en Bañuelos. Ojalá un día podamos disfrutar del pretendido museo pedagógico. Allí estaremos el día de su inauguración.


lunes, 9 de febrero de 2015

LA ESCUELA DE BAÑUELOS, LOS NIÑOS IMPRESORES (IV)


FOTOGRAFÍAS: Hojas y escritos del primer  cuaderno (Fotos: Sergi Bernal)



Hojas que se salvaron del fuego. 




UN VIAJE FRUSTRADO, UN DESTINO CRUEL

No tenía memoria, porque no fue testigo de los hechos y porque un muro de silencio se había interpuesto en la trasmisión oral. Ahora vive, siente y trasmite como si él mismo hubiera sido uno de los niños impresores con el maestro Benaiges. Ahora tiene memoria. La tiene desde que empezó a contar la historia a quien quiso oírla. Al mostrarme de nuevo el fajo de los cuadernos editados en Bañuelos, con la técnica Freinet, Jesús Viadas volvió a emocionarse cuando se detuvo en el de los niños que nunca habían visto el mar, del cual ya pudimos ver alguna infantil y conmovedora descripción.

Jesús cuenta que

“[...] El maestro prometió a los niños que les iba a llevar a ver el mar a Tarragona. Se cuenta que incluso ya había adecentado un poco la casa para poder llevarlos a su casa. Y también que, si en lugar de haberse entretenido en buscar un autobús para hacer el viaje se hubiera ido, no le hubieran matado; pudieron matarle porque estaba esperando [la confirmación del autobús]”.

Aquel viaje no pudo ser. El sueño de los niños y del joven maestro no llegó a realizarse, la muerte llegó antes en una fosa común del monte de La Pedraja. Cuando le llevaban, Antonio Benaiges no sabía qué le producía mayor dolor, si su propia muerte, que adivinaba tan cercana, o saber que sus niños se quedarían sin conocer el mar. Tal vez a partes iguales.(Que es aquí donde una lágrima no furtiva se filtra entre las ranuras tenebrosas del teclado).

“Y la fantasía de unos niños que suben y bajan la loma, sólo la loma, disparose hacia Lejanía para hundirse en la vastitud líquida, misteriosa, sublime... También ellos, los niños, saben del mar sin haberlo visto nunca” .
Antonio Benaiges, del cuaderno “EL MAR”



DE LA PIRA SE SALVA EL PRIMER CUADERNO 

“[...] Y lo que pasó luego [después de la muerte de Benaiges] es que no quedó nada en la escuela de la documentación del maestro, porque el siguiente [docente] era ya del régimen de Franco. Y entonces, cogieron toda la documentación del maestro, la sacaron ahí fuera, a la calle, y la quemaron. Eso lo ha contado la gente. Y unos niños, cuando estaban quemando  en la hoguera, agarraron un paquete de hojas con la mano (ya sabe cómo son los niños). Y uno de los niños guardó un paquete de hojas  como este, con los bordes quemados, y las guardó. Y  estas hojas eran los originales del primer cuaderno. Ha coincidido que son los del primer cuaderno. Un señor de aquí, del pueblo, las tiene guardadas, pero hicimos copia de ello”. 



Primer número.
Cuaderno original manuscrito

Primer número.
Cuaderno original manuscrito

Cuaderno original del primer número, rescatado del fuego por los niños.
Es manuscrito porque aún no había llegado
la imprenta que Antonio Benaiges tenía pedida.
Se observan los bordes chamuscados
de su paso por la hoguera.
(Fotografías de Sergi Bernal)


De la noche a la mañana, aquellos niños impresores vieron cómo desaparecía su maestro y sus cuadernos eran pasto de las llamas.

      “[...] Eran cuadernos que contaban la vida del pueblo en los años que estuvo el maestro, todo lo que se hacía... Cómo hacían el yeso, la colada, la pesca de cangrejos, la fiesta de San Mateo... Hablaban [también] de los más viejos... Tenían [incluso] apuntadas las temperaturas, los días que nevaba, los días despejados y los que salían nublados, la asistencia media de alumnos [a la escuela]”.



Tenían su propio observatorio meteorológico



TRANSCRIPCIÓN DE UNO DE LOS ESCRITOS QUE FORMAN EL PRIMER CUADERNO

(Donde se aprecia que los escolares de Bañuelos estaban esperando la llegada de la imprenta)



  Jueves 27 de septiembre 1934
        Villanueva y la Geltrú
               (Barcelona)

Queridos niños. En Bañuelos de Bureba está el Maestro que de vuestro pueblo ha marchado. Por lo que él nos ha dicho, nos ha dicho también que vosotros teneis una imprenta y que todos los días haceis dos periodicos, pues nosotros también esperamos la imprenta estos días. Cuando la tengamos os mandaremos nuestro periódico y bosotros nos mandareis el vuestro, el nuestro periodico le pondremos el nombre de “Gestos”, En este pueblo solamente hay cuarenta y dos vecinos, y una Escuela de niños y niñas. Esperamos que nos contesteis.

Felisa Viadas    


¿Qué pasaría por la cabeza de aquellos niños al ver ardiendo la historia de su pueblo, la que ellos mismos habían escrito con entusiasmo?
Pasó que a continuación se construyó un muro de silencio, el que ha perdurado hasta casi nuestros días. 


Viejos pupitres de la escuela de Bañuelos.


Continuará


viernes, 6 de febrero de 2015

LA ESCUELA DE BAÑUELOS, LOS NIÑOS IMPRESORES (III)


Antonio Benaiges, maestro en
Bañuelos de Bureba

(1934-1936)


FOTOGRAFÍAS: Antonio Benaiges (Gentileza de Asociación Escuela Benaiges- Bañuelos de Bureba). Portal de la escuela de Bañuelos.  Pupitres de la escuela.  (Tomadas en enero de 2015) 



Por su gran interés, en el contenido y en la forma, continuamos con el formidable relato de Jesús Viadas, alcalde de Bañuelos de Bureba y Presidente de la Asociación Escuela Antonio Benaiges.


DESENTERRANDO LA HISTORIA

“[...] Al maestro Antonio Benaiges le mataron en la guerra, fue uno de los primeros [maestros] que mataron en la guerra, le mataron el 25 de julio.

Nosotros no sabíamos nada, toda la historia ha aparecido porque varios maestros que se exiliaron a México [como consecuencia de la Guerra Civil], se llevaron allí la técnica Freinet. Y hace diez o doce años empezaron a pedir desde allí documentación y cosas del maestro de aquí. Y entonces, nosotros no sabíamos nada. Y había un señor que preguntaba, y este señor, desde [San Andrés de Tuxtla], México), preguntaba por Internet que el que supiera cosas del maestro que se lo diría. Y este señor vino de México a Bañuelos, y se puso también en contacto con la familia del maestro, que era catalana, de Mont-roig del Camp [Tarragona]. Pero cuando vino al pueblo había otro alcalde y yo no le vi.
Se puso en contacto con la familia. Y la familia, igual que él, siguió también preguntando por Internet cosas del maestro.
Entonces nosotros, los chavales, no sabíamos nada del maestro, y preguntamos a los mayores del pueblo, y algunos se acordaban y otros no, y algunos se habían muerto ya. Pero nadie quería decir nada, ya sabe que de las cosas de la guerra se habla muy poco en todo los sitios; siempre hay alguno, pero se habla muy poco.  Entonces, nos pusimos en contacto con la familia, y que a ver qué querían, para ver lo qué pedían.
-Pues mira, es que había un maestro en Bañuelos y que hacia unos cuadernos...
Preguntamos y aparecieron dos cuadernos que tenía un señor por aquí. Y yo, antes de eso, ya había visto los cuadernos, pues un primo mío, de Briviesca, va un día y me dice:
-Mira qué tengo, dos cuadernos, que son estos. -Y me los enseñó.
En total, que me trajo dos cuadernos...no, dos no, uno. Y me dice:
-“Mira lo que encontrao, lo que me ha dejao un amigo. (A él se lo había agenciao un amigo, y a ese amigo, por otro amigo, por varios amigos...).
Bueno, el caso es que a este amigo le dijeron:
-Mira, he visto unos cuadernos de tu pueblo (él es de Briviesca).
El caso es que apareció el cuaderno y él me lo enseñó.
-Mira lo que he visto –me dice:
Lo primero, me quedé asombrao, pues cuadernos en color..., nunca había oído nada de esto... ¿Qué es esto? Así que lo primero que hice, como tenemos fotocopiadora, hacer fotocopias.

Y a partir de ahí fue cuando la familia de Mont-roig empezó a preguntar sobre el maestro. Nos pusimos en contacto con la familia y nos pasaron toda la documentación que tenían de él; tenían todos los cuadernos menos uno, catorce cuadernos; pero les faltaba uno, yo creo que porque se hicieron pocas copias, una o... En total, que el primero no lo tenían ni la familia, solo tenían la portada, igual que nosotros; nosotros tenemos la portada, pero lo demás, no. 
Bueno, el caso es que nos pusimos en contacto con la familia y nos pasó toda la documentación que tenían del maestro; nos lo pasaron por Internet y nosotros hicimos fotocopias de todos los cuadernos. 


Cuaderno de la serie "Gestos". 



DE LA EXHUMACIÓN AL LIBRO

Luego, a partir de ahí, se empezó a hacer la exhumación en La Pedraja, [fosa común de la guerra], que el maestro está enterrao ahí.  Bueno, pues cuando estaban en la exhumación, un primo mío que tenía dos niños pequeños, estaba de veraneo aquí, y este primo decía que la mejor forma para que se duerman los niños después de comer es coger el coche y dar  una vuelta con ellos. [Y así lo hizo]. Y se fue a La Pedraja cuando estaban haciendo las excavaciones. Y allí se puso a hablar con un antropólogo que había allí del CSIC, Francisco Ferrándiz. Bueno, pues se puso a hablar con él y le dice:
-Aquí está enterrao el maestro de mi pueblo.
-¿Qué, qué me dice?
-Sí, sí, que aquí está enterrao el maestro de mi pueblo.
Y se puso a hablar con él y tal y cual.  Y le dice:
-Y tenemos una historia del maestro, de unos cuadernos que hizo.
Y este señor se interesó mucho. Y le dice:
-Lo tengo en el pueblo, si quiere ir a verlo, vamos a verlo.
Agarraron el coche los dos y al pueblo. El caso es que vinieron al pueblo para ver los cuadernos. Se lo enseñamos todo esto [todas las fotocopias de los cuadernos]. Y le interesó muchísimo. Dijo:
-De esto hay que hacer un libro y tal y cual. Ya me voy a poner yo en contacto con gente, esto y lo otro.
Nos pasó documentación que tenía de él, de libros que había escrito él de enterramientos de la Guerra Civil en otros lados; nos pasó su documentación y nosotros le pasamos la nuestra.  Después él se puso en contacto con...

Las exhumaciones continuaron en La Pedraja en años siguientes. [Y en una de las ocasiones] vino otro fotógrafo catalán, Sergi Bernal, vino aquí al pueblo para conocer la historia y eso. Y a partir de ahí, se pusieron en contacto los dos y escribieron el libro [Antonio Benaiges. El maestro que prometió el mar], que trata de La Pedraja y del maestro (1). 


Portalón de la escuela.
Cuando las inclemencias del tiempo impedían salir a la calle,
los niños pasaban sus recreos en este espacio. 

LA NEVADA

Hago un inciso en  el orden de la narración para, en estos días que nos sentimos acorralados por la nieve, insertar un texto editado por los niños de Bañuelos con la imprenta de Antonio Benaiges. Forma parte de un cuaderno de la serie “Gestos” y describe unos días de grandes nevadas en el pueblo burebano. En el corto relato se dejan ver las dificultades de las gentes en los pueblos para sortear los trastornos causados por la nieve. Su interés es evidente.


“Estos días ha nevado mucho. Los hombres dicen que ha caído más de una vara. Yo no lo sé porque no lo he medido. Los más viejos del pueblo no habían visto una nevada
como ésta.
El sábado 26 de enero comenzó a nevar. El domingo ya no pude ir a misa. Y toda la semana sin venir a la escuela.
Los pobres pájaros se metían en nuestras casas, helados. Por las calles no se veía a nadie. Algunos, a veces, salían a hacer senda. Senda para ir al río, a la taberna, a la iglesia,
a los pajares...
Nadie podía entrar ni salir de Bañuelos. El cartero estuvo diez o doce día sin venir. En las casas comenzaba ya a faltar de todo.
Durante la nevada ha muerto una mujer. Cogió frío y le vino un parálisis”  

Gestos, nº 2 (abril 1935)

(1): Editado en 2012, firman dicho libro  Francesc Escriban, Francisco Ferrándiz y Queralt Solé, con fotografías de Sergi Bernal. 


Continuará


miércoles, 4 de febrero de 2015

LA ESCUELA DE BAÑUELOS, LOS NIÑOS IMPRESORES (II)



Niños  manipulando imprenta.
Así debieron aprender los alumnos de Antonio Benaiges
 en Bañuelos de Bureba.
(Fotografía de Sergi Bernal)


FOTOGRAFÍAS: Caja de tipos (Tomada en enero 2015). Resto, gentileza de Asociación Escuela Benaiges. 

El relato de Jesús Viadas, alcalde Bañuelos y Presidente de la Asociación creada para la recuperación de la escuela en la que ejerció el maestro Antonio Benaiges es tan interesante que no me resisto a transcribirlo literalmente, al menos alguna de las partes.  


“Pues esta escuela tiene su historia. El maestro que hubo aquí en el 36 (1936), Antonio Benaiges, utilizó un método de enseñanza diferente y novedosa para aquellos años, que se la llamaba la técnica Freinet, que era francesa, y que utilizaba la imprenta para enseñar a los niños. Compró una imprenta chiquitina, parecía un ordenador de ahora, y con ella hacían cuadernos. Y estos cuadernos que hacían los intercambiaban, manteniendo correspondencia con toda España y también con el extranjero. Incluso tenía también sus suscriptores, a los que enviaba los cuadernos”. 

“[...] La  primera noticia que tuve yo de todo esto fue a través de una fotografía con niños de la escuela. Un tío abuelo mío que vive en Bilbao, bastante mayor, un día me dijo: “Pues tengo una fotografía que te voy a enseñar”. Y uno de los días que vino al pueblo (ahora ya no viene porque está muy mayor), me enseñó la fotografía y me dijo: “es una fotografía de cuando yo iba a la escuela aquí en Bañuelos”. Me dijo que la fotografía la hicieron cuando él era niño con un maestro. Pero no me habló del maestro ni nada. Y como no tenía seguridad del lugar donde fue hecha, entonces cogí la fotografía y la traje aquí, a la escuela, para ver si coincidían las piedras... Y coincidían.  [luego la foto era de niños en la escuela]. Y a raíz de eso, mi tío contó toda la historia”.


Escolares y el maestro Antonio Benaiges
con fondo de la escuela (1936)


         
LOS NIÑOS IMPRESORES

          “[...] El maestro les decía: “Escribir sobre un tema, por ejemplo sobre Briviesca, y cada niño escribía lo que le parecía sobre Briviesca. Y elegían un texto [para editarlo], no importaba que fuera el mejor, daba igual, a veces incluso se elegía el peor. Lo corregían un poco y ese era para hacer el cuaderno. Había temas [textos] de todos los niños, incluso de los que escribían muy mal”.


Caja de tipos. Es lo único que se conserva 
de la imprenta en la vieja escuela

          
Eligiendo letras en caja de tipos
(Fotografía de Sergi Bernal)


 “[...] La imprenta es más o menos como este libro de pequeña, y tiene unos huecos onde iban colocadas las letras.  Se colocaban las letras y se pasaban unos rodillos con tinta, luego ponían la hoja de papel y ponían la plancha encima”.


En este punto del relato, Jesús Viadas me mostró fotocopias de todos los cuadernos editados, un total de catorce, algunos de los cuales tienen alto valor etnográfico. Entre ellos hay uno que se titula EL MAR. VISIÓN DE UNOS NIÑOS QUE NO LO HAN VISTO NUNCA”, y otro titulado EL RETRATISTA. Los dos son verdaderamente conmovedores. El primero inspiró el título del magnífico libro (Antonio Benaiges, el maestro que prometió el mar), y recoge la visión de cada niño sobre un mar que nunca habían visto. He aquí lo que pensaba y escribió Severino, uno de los niños:

“En el mar habrá más agua que toda la tierra que yo he visto. El agua estará muy caliente. En las orillas debe ser piedra, porque si no se lo tenía que llevar”. 

Y lo que escribió Lucía Carranza:

El mar será muy grande, muy ancho y muy hondo. La gente va allí a bañarse. Yo no he visto nunca el mar. El maestro nos dice que iremos a bañarnos. Yo digo que no voy a ir, porque tengo miedo que me voy a ahogar”.


En cuanto a EL RETRATISTA, creo oportuno reproducirlo también, pues aunque más extenso, tiene que ver con el origen de toda la historia y además es el título de un maravilloso video-documental sobre la misma.

“Un día vino un retratista a la escuela. El maestro le preguntó:
-¿Quién es usted?
-Soy de Briviesca y vengo a ver si quería sacar una fotografía de los niños de la escuela.
-Sí, sí; ya tenía ganas de tener una fotografía de los niños.
El maestros nos dijo que fuésemos a lavarnos y arreglarnos.
Cuando vinimos bajamos los dos bancos a la calle y el retratista nos puso bien y nos retrató.
Nos extrañó mucho como sacaba las fotografías. Primero salíamos muy negros, pero después salimos bien.
El retratista decía
-Mira, mirar aquí... Ya está.
Salimos bien. El maestro se reía y dijo que sólo había salido uno con cara de bobo.
Por dos retratos llevaba seis reales y los nuestros uno una peseta.
Después empezó a venir gente y muchos se retrataron.
Tomás venía de la tierra y se retrató con el azadón y el hacha y con el Ruso.
La madre de la Felisa decía:
-No es por nada, pero mi hija es la que mejor ha salido.
El retratista vino con Rabacholo, el dulcero de la Fiesta. Traían un burro. En un seno de las alforjas ponían la máquina y en el otro las cosas que vendía Rabacholo: arroz, pimiento molido, almendras, chocolate y jabón.
El maestro, aunque pocas perras tenía, nos compró un paquete de almendras y nos las repartimos”.  

Continuará