Elías Rubio Marcos y su "CAJÓN DE SASTRE"

Recopilación de artículos publicados y otros de nueva creación. Blog iniciado en 2009.

domingo, 20 de noviembre de 2022

ANDAMIOS EN SAN PEDRO DE LA HOZ


La pequeña iglesia de San Pedro de la Hoz
guarda un tesoro campanil.


FOTOGRAFÍAS: Iglesia de San Pedro de la Hoz (Tomadas el 18 de noviembre de 2022)

Hoy me complace daros una buena noticia, queridos amigos de este Cajón de Sastre. Anteayer pasé por San Pedro de la Hoz y comprobé que su iglesia estaba rodeada de andamios. Me interesé por la obra que se estaba llevando a cabo y me informaron de que están restaurando sus dos cubiertas, la de la propia iglesia y la del campanario. Una magnífica noticia, sin duda, pues aquello por lo que suspirábamos aquí hace años, la protección del campanario que aloja las dos monumentales, legendarias y epigrafiadas campanas que contiene, una medieval y otra de mediado el siglo XVI, al parecer está en trance de solucionarse. En una vieja entrada de este blog, referida a estas campanas (11 de julio de 2012), decíamos que el humilde espacio que los alojaba nos parecía demasiado endeble como para sostener tan voluminosos cuerpos y clamábamos por una protección mayor que la que tenía. Y bueno, no es que con el retejado que ahora se lleva a cabo el tema del campanario quede resuelto del todo, pero al menos no se vendrá abajo por culpa de las siempre destructoras goteras. Las campanas de San Pedro de la Hoz son dos ejemplares sumamente importantes, y se requeriría, quizá, una intervención más sólida y acorde con esa importancia. Me atrevo a sugerir, por ejemplo, y si es que no estuviera proyectado, ahora que están los andamios instalados, que se aproveche para reforzar los muros más débiles. La singularidad de las susodichas campanas bien merece todo lo que llegue a hacerse para la consolidación del conjunto, si no es ahora, lo más pronto posible. 

lunes, 14 de noviembre de 2022

LA ÚLTIMA OLMA VIVA

Una olma olvidada...


junto a la Ermita de la Virgen Blanca... 


FOTOGRAFÍAS: Olma de Quintanilla del Monte en Rioja (Tomadas en noviembre de 2022)

       Recordaréis, queridos amigos, que hubo un tiempo en el que, en este mismo Cajón de Sastre, fuimos guardando en capítulo especial los árboles más ancianos que íbamos encontrando en nuestras andanzas por la provincia de Burgos. Registramos y dimos a conocer entonces una buena colección de matusalenes vegetales, algunos con nombre propio, cuyos robustos troncos se hallaban, por lo general, enraizados y escondidos en nuestros bosques, o acompañaban a solitarias, y no tan solitarias, ermitas desde el origen. Robles, encinas, morales, sabinas, nogales, olmos, tan arraigados en nuestros ecosistemas burgaleses, la mayoría con varios siglos de antigüedad, fueron apareciendo en este Cajón de Sastre a medida que los íbamos localizando.  

Había alguno de aquellos gigantes de los que solo quedaba su tronca desnuda. Eran cadáveres que permanecían en pie. Eran los olmos, o por mejor decir, las olmas, pues algunas especies, por tradición, se han feminizado al alcanzar un importante grado de robustez. Guardamos con tristeza en nuestro Cajón alguna de esas olmas sin vida, sabiendo que los olmos burgaleses, que tanto abundaron y que tanto significaron para la vida de nuestros pueblos, como especie estaba sufriendo una fase de extinción (de todos es sabido que los olmos mueren todos los años al poco de haber nacido por culpa de un virus de nombre raro).  

Todas las olmas que localizamos estaban muertas... ¿Pero en verdad todas las olmas están muertas? Todas no, hay una que vive, una que ha resistido los embates de los siglos y que al parecer ha sido inmune al virus que mata a todas las de su género. Me explico: recientemente un seguidor de este blog escribió un comentario para alertarnos a todos de la existencia de una olma con vida en un pueblecito cercano a Belorado, para más señas, Quintanilla del Monte en Rioja. ¡Una olma con vida, una superviviente! Parecía algo increíble. Quizá el informante se equivocaba, tal vez confundió el vegetal y no era un olmo. Había que ir a comprobarlo. Y sí, queridos amigos, no hace una semana que nos acercamos a Quintanilla y certificamos que, junto a la Ermita de la Virgen Blanca, situada a muy poca distancia del pueblo, se levantaba el ejemplar en cuestión; efectivamente era una olma y estaba viva y bien viva, como se encargaban de demostrarlo las numerosas y grandes ramas con hojas verdes que se alzaban al cielo desde su grueso tronco, a la sazón de casi cinco metros de perímetro.  

Así, pues, bien puede decirse que la olma de Quintanilla del Monte, rodeada de numerosos retoños, es una sobreviviente, una rara avis que, por no se sabe qué extraña cosa, continúa viva junto a la Ermita de la Virgen Blanca. Un prodigio digno de estudio que los científicos tendrían que abordar por si fuera que sus genes pueden ayudar a combatir la plaga que asola a los olmos.

 

de casi cinco metros de perímetro

 

sábado, 22 de octubre de 2022

LA TIENDA DE AMANCIO


75 años al frente del mostrador 



Una pierna con calcetín. Escrito en francés
para el peregrino.

FOTOGRAFÍAS: Tienda en los soportales (Tomadas en septiembre de 2022).

Me gustaría ser peregrino de Santiago para, al pasar por Castrogeriz, encontrarme con la tienda de Amancio y comprarle un sombrero aventurero, o un saco de dormir, o una linterna, o.... O simplemente para llenar de charla los tiempos muertos del hombre que se ocupa de esta reliquia desde casi niño, desde que tenía quince años y ahora tiene noventa. Me gustaría haber sido Amancio, para haber estado al frente durante tanto tiempo de este pintoresco y antiguo comercio que hoy resiste, y haber visto pasar por su mostrador a generaciones de castreños, a hombres y mujeres que se hicieron un traje o un vestido para el día de su boda cuando la tienda fue también de tejidos, en el principio de sus tiempos. Me gustaría pensar que los clavos y otras menudencias que pudieron venderse fueron pesados en la balanza cansada y reluciente Arisó Regia, la que preside el mostrador con su aguja temblona. Me gustaría abrir la vieja arca de la trastienda, carcomida la madera y oscurecidos los goznes, para entender por qué el buen paño en el arca se vende. Me gustaría haber saboreado el aroma del estanco, cuando la tienda fue estanco por concesión. Me gustaría entrar en la oficina de listones verdes y encontrarme en su interior cuadernos y albaranes escritos con lápiz de carpintero, o con pluma y caligrafía inglesa, sobre una mesa dormida que ya no hace de mesa. Me gustaría que esta vieja tienda, genuina representante de aquellas entrañables tiendas de pueblo, y su no menos entrañable propietario- dependiente, resistieran para siempre en su rincón de los soportales.


Todo para el peregrino

El buen paño, en el arca se vende



domingo, 16 de octubre de 2022

INODOROS EN LA COLEGIATA


Posibles inodoros en la colegiata de Valpuesta


FOTOGRAFÍAS: Colegiata de Valpuesta (Tomadas en septiembre de 2022)

Llamaron mi atención, pero no encontraba explicación de para qué pudieron servir. A primera vista, estos cilindros huecos de piedra que veis, queridos amigos de este Cajón de Sastre, situados en un pequeño cuadrilátero, al exterior y en el ala norte de la histórica Colegiata de Vapuesta, me pareció que podían pertenecer a algún sistema de aireación y saneamiento de los bajos de la iglesia, a la sazón antigua Sede Episcopal. Intrigado, me asomé a uno de ellos y vi que debajo había cámara, y que a juzgar por la mucha humedad que se apreciaba en el fondo, sospeché que en momentos de no sequía, como la que ahora tristemente sufrimos, podía circular por ella alguna corriente de agua. Y así debía ser, un enseñador de este histórico conjunto me sacó de dudas diciéndome que tales cilindros sirvieron como inodoros. Algo que me sorprendió en gran manera. Pero aun con mis proverbiales precauciones, pensé que no era desdeñable semejante hipótesis, pues siendo así, las evacuaciones de los monjes se las debía llevar el agua, es de suponer que conducidas subterráneamente a algún lugar del exterior de la iglesia. Un sistema original y práctico, me pareció, aunque me quedé sin saber si el cuadrilátero en su día estuvo cubierto. De no ser así, más de un monje en invierno se contendría todo lo posible para sus evacuaciones. Ello sin descartar que hubiera otros inodoros en el interior del conjunto colegial, que llamarían “de invierno”, y que lo depositado en ellos, lo mismo en invierno que en verano, fuera arrojado después por los cilindros huecos de la Colegiata, con lo que no había necesidad de sentarse en sus fríos y aireados bordes. Esto tendría bastante sentido.


Colegiata de Valpuesta, tantos años olvidada

 

jueves, 13 de octubre de 2022

BELLEZA OTOÑAL


Otoño en el camino
De San Millán de Lara a Tañabueyes



FOTOGRAFÍAS: Arboleda otoñal (Tomadas en octubre de 2022)

         Y ya que estamos metidos en belleza, me complace compartir con vosotros, queridos amigos de este Cajón de Sastre, una estampa otoñal cuya belleza nada tiene que envidiar a la de las ruinas que venimos comentando. Disfrutad de las imágenes que aquí os dejo, pero os recomiendo que no os perdáis el milagro del otoño en la provincia. Salid, los que podáis hacerlo, a contemplar este prodigio de colores, disfrutad de esta belleza antes de que heladas y vendavales desnuden árboles y arbustos. Y para los que por desgracia no podéis ver o moveros, imaginad o soñad desde vuestra pantalla con un espectáculo único que todos los años se nos presenta de manera gratuita.   


Colores otoñales y ermita de Tañabueyes al fondo 

 
 

lunes, 3 de octubre de 2022

LA ARRUGA ES BELLA, SAN PEDRO DE ARLANZA


FOTOGRAFÍA:
Ruinas de San Pedro de Arlanza (Tomada en 2016).

Suele decirse que la arruga es bella, y no falta razón en ello, en muchos casos. Haciendo bueno este símil textil, podría decirse también que las ruinas de un edificio histórico son las arrugas del patrimonio, que es como decir de la arquitectura y del arte, y que por tanto son igualmente bellas. Ocurre, sin embargo, que en ocasiones nos fijamos más en el lado negativo de estas arrugas, llorando la apariencia de la integridad perdida de un edificio histórico, y prestamos menos atención a la incuestionable belleza de sus restos. Suspiramos a menudo por restauraciones totales y olvidamos que las fechas de caducidad también existen en el patrimonio. Las ruinas nos sirven para entender y entendernos, para interpretar y soñar, pero sobre todo para ver en su abandono el inexorable y no recuperable paso del tiempo, lo que es también un valor añadido. Hoy, queridos amigos de este Cajón de Sastre, dejo aquí restos del monasterio de San Pedro de Arlanza, cuyas arrugas del tiempo son tan bellas que hace que nos olvidemos de restauraciones integrales.   


viernes, 30 de septiembre de 2022

BELLEZA DE LAS RUINAS, AHORA LAS DE SAN ANTÓN

Grandiosidad y belleza en las ruinas de San Antón


FOTOGRAFÍAS: Ruinas encantadas de  San Antón (Tomadas en septiembre de 2022).

        Continuando con la belleza de las ruinas y el gozo de su contemplación, comentado en la anterior entrada, dejo aquí hoy las antonianas de San Antón, en las proximidades de Castrogeriz, fantástico conjunto desmembrado que bien podría ser calificado como Catedral de las Ruinas. Os confieso, queridos amigos, que a pesar de haber pasado infinidad de veces bajo el gran arco que se sobrepone en la carretera nunca me había detenido a admirar todo el conjunto, entre otras cosas porque durante mucho tiempo hubo un cerramiento y no era cuestión de practicar el salto de valla. Ahora, tras el libre acceso para los peregrinos de Santiago, he podido por fin acceder al interior y admirar la magnitud de estas emblemáticas ruinas. El espectáculo es sobrecogedor por su belleza. En esta ocasión no hay yedra que abrace y embellezca, pero los altísimos muros, limpios y llenos de vanos góticos, son suficiente maravilla para deleitarnos y para fantasear y hacernos preguntas sobre lo que un día fue el monasterio completo. Pero, sobre todo, para poner en valor el orden natural y la belleza de las ruinas en un sentido general. 



Una ruina vegetal junto al convento.
El chopo desgajado y los tentáculos de yedra seca que le abrazan, 
un encantamiento más en las ruinas de San Antón.

lunes, 19 de septiembre de 2022

LA RUINA ES BELLA


Belleza en peligro


FOTOGRAFÍA: Portada en Santa María la Imperial de Obarenes (Tomada en 2002)

Hay a quien le gustaría restaurar monumentos a todo pasto, con el noble afán de que no se caigan o desaparezcan, y hay a quien le gustaría mantener o incluso construir ruinas por el gozo que les reporta su contemplación. Esto no es un dilema para saber o ver que opción tomar en determinadas circunstancias, sino la constatación de que hay gustos y gente para todo. Hablamos entonces de belleza, solo de belleza. ¿Cómo medimos la belleza? ¿Son acaso más bellos los muros pelados de un monasterio recién restaurado que los arcos antiguos de uno sin restaurar y cubierto de yedra? Semejante reflexión viene a cuento de que rebuscando en mi archivo fotográfico he dado con una fotografía que muestra la maravillosa portada, gótica, del abandonado y ruinoso monasterio de Obarenes. Se podrá despotricar más o menos por su abandono, pero no me negaréis, queridos amigos de este Cajón de Sastre, que su contemplación es un deleite para los sentidos. Y digo más: conservar con inteligencia determinadas ruinas históricas es una opción a tener en cuenta para no perder las muchas bellezas que existen en Burgos.


viernes, 9 de septiembre de 2022

EL MAESTRO Y LA RADIO



Diseños para todos los gustos 


FOTOGRAFÍA: Aquellas viejas radios

         Ahora que los desmembrados y sumergidos restos de Villorobe deben aflorar por la bajada de las aguas del pantano, como consecuencia de la sequía que nos asola, resucito una curiosa historia que tiene que ver con los primeros tiempos de la radio en nuestros pueblos, también en Villorobe. Me parece de gran interés darla a conocer por lo que significó de revolucionario y mágico en aquella sociedad campesina de los años cuarenta-cincuenta, aún esclava del arado romano, el hecho de que música y palabra a viva voz pudieran salir de una caja de madera apenas un poco más grande que un adobe.

En mi memoria han resucitado los interrogatorios que llevé a cabo en el proceso de elaboración del libro Los pueblos del silencio, y las respuestas que quedaron inéditas.  Entre las muchas preguntas había una sobre quién fue el primero en tener radio en cada pueblo, quién fue el avanzado y cuándo la adquirió. No era una mera curiosidad, pues constituía y constituye un acontecimiento importante que ayudaba y ayuda a conocer la lenta evolución y devenir del medio rural. Las respuestas las teníamos, solo que archivadas y durmiendo desde hace veinte años en rancias carpetas. Hoy, en una operación de busca, al revisar estas carpetas he encontrado varias respuestas “radiofónicas” que me han parecido especialmente interesantes. Una de ellas es la que se refiere a un maestro de Villorobe, un docente catalán que, recién terminada la guerra (Civil, por supuesto), llegó “desterrado” al pueblo serrano y fue el primero en tener radio. Según la respuesta del vecino encuestado, este maestro, Salvador Alajón Balsac, debía ser de mentalidad abierta y solidaria, ¿cómo sino explicar que compartiera su radio con todo el vecindario poniéndola a todo volumen en su ventana para que todos la oyeran? Hermoso, ¿verdad, amigos? Esta es la respuesta completa de dicho vecino:

 

Todos en la plaza para escuchar la radio al salir de misa  

“La primera radio la tuvo un maestro nacional que vino, recién terminada la guerra, de Barcelona, de la zona roja, y le mandaron aquí, a Villorobe, a modo de destierro. Don Salvador Alajón Balsac se llamaba, catalán de pura cepa. Estuvo varios años. Era una radio rectangular, y cuando salíamos de misa ponía la radio encima de la ventana de la vivienda y todo el mundo nos juntábamos en lo que era la plaza de Villorobe, pues a escuchar la música, que la ponía muy alta. Como la cantina estaba allí mismo pues la gente se paraba allí. Era un señor muy amable. Al salir de misa, ¡a escuchar la radio!”.


OTRAS RESPUESTAS 


PLÁGARO

Ponían la radio a todo volumen para que los que estaban trabajando en el campo pudieran oírla

         “-¡Padre, compre una radio, aunque sea pequeña!

-¡Pero si no tenemos dinero, qué vamos a comprar!

Yo me acuerdo de una vez que vendió una cabra, o un chivo, cogí dinero y lo escondí en una mesilla, y le dije:

-Padre, esto tiene que ser para la radio.

Así que cuando me casé y me vine aquí [a Burgos] lo primero que hicimos fue comprarle una radio las hermanas a mi padre.

Un chico, hijo del pueblo, que trabajaba en Bilbao, trajo una radio hecha de artesanía, y los primeros días la ponía a todo volumen para que los que estábamos trabajando en el campo oyéramos los cantares. Estábamos en la era trillando y la ponía un hijo de Gregorio, Nemesio, a todo volumen para que oyéramos los cantares”.


HUIDOBRO

Le compraron una radio para que no se marchara del pueblo

“La primera radio fue en 1964. La mi hija la quería, y no se quedaba en el pueblo si no le compraba mi madre una arradio.  Se venía a Burgos con este y la compró mi madre arradio para que no se marcharía de donde nosotros”.


CORTIGUERA

“Íbamos a oír la Pirinaica y los partes”

“El padre de Chicarrilla fue el primero en tener radio. Íbamos a oír la Pirinaica cuando la guerra; cuando la guerra, llevaron la radio y íbamos a oír los partes”. 


VILLALTA

Todos los chicos del pueblo venían a oírla a nuestra casa

         “[La radio] la pusimos al poco de la luz, en 1955. Fue la nuestra la primera, todos los chicos del pueblo venían a oírla a nuestra casa”.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                 

viernes, 26 de agosto de 2022

¡UNA ESTABA VIVA!


Tradicional ventana para aireación de una cuadra.
Servía también para dar luz.


FOTOGRAFÍA: Ventana aireadora de cuadra en Hospital del Rey. Tomada en 2014).  

Podría formar parte de Historias para no dormir, la famosa serie de Chicho Ibáñez Serrador que desde la televisión nos hizo estremecer hace medio siglo a los que ya peinamos canas. Solo que en la historia que propongo no hay nada de ficción ni de terror, y sí mucho de realidad, de espantosa realidad, a decir verdad. Como me lo contaron, os lo cuento. Comparto con vosotros, queridos a amigos, un hecho, a todas luces insólito, que sucedió en un pueblo del norte de Burgos del cual me vais a permitir que omita el nombre por razones que bien comprenderéis. Os hablo del caso singularísimo de un matrimonio que tuvo 25 hijos, de una madre que en tan solo 11 meses llegó a alumbrar hasta cinco criaturas (como me lo contaron os lo cuento). Esto, por sí mismo, ya sería notorio de reseñar, más en estos tiempos de natalidad tan baja por la que atravesamos. Pero lo que sigue es lo que verdaderamente parece una historia para no dormir. Sucedió que entre tanto parto hubo una ocasión en la que la misma madre trajo al mundo tres criaturas de una vez, lo cual no sería noticioso la verdad, ni siquiera hoy. Lo que llama especialmente la atención es lo que sucedió en este parto, me aseguraron que, de las tres criaturas alumbradas, a dos creyeron muertas, y que las dos, metidas en un balde, fueron arrojadas a la basura de las cuadras, dejadas como pasto para los cerdos (probablemente no generalizado, no debería extrañar que en una sociedad rural abarrotada de hijos algunos recién nacidos muertos tuvieran ese tremendo y triste destino). “Entonces todo se echaba a las cuadras, a los cerdos”, me dijeron. Pero la cosa no acabó ahí, ay, y sucedió que, “al cabo de un rato” del arrojamiento, alguien bajó a la cuadra y apreció que algo se movía entre la basura: “¡Anda, pero si se mueve algo ahí!”, dijo. Y como no pudo ser de otra manera, recogió el ser viviente y se lo llevó a hacer compañía a sus muchos hermanos vivos. Se daba la paradoja (así me lo contaron) de que esa criatura “resucitada” era la única que vivía cuando me fueron relatados los hechos, las otras dos del triple parto ya habían muerto.