Elías Rubio Marcos y su "CAJÓN DE SASTRE"


Recopilación de artículos publicados y otros de nueva creación

domingo, 14 de diciembre de 2014

REGALO DE NAVIDAD, UN PASEO POR BRUSELAS MODERNISTA



 FOTOGRAFÍAS: De la arquitectura modernista de Bruselas (Tomadas entre 2004 y 2014)


He dado muchas vueltas para ver con qué os regalo en estas fiestas de desenfreno consumista, queridos amigos y seguidores de este Cajón de Sastre. Recorrí todas las grandes superficies y tiendas de Burgos y nada, no se me ocurrió nada que compraros que mereciera la pena, hasta que, ya a punto de estrés, una bombilla se encendió y me di cuenta de que ya lo tenía comprado. Bien es verdad que os lo voy a entregar sin envolver en papel de regalo, que sería lo apropiado, espero que me disculpéis. Bueno, en realidad, ni falta que hace, pues el contenido es ya bastante bello y no necesita de envoltorios, en mi opinión.  Vosotros mismos.



La  Aguadora.
Es recomendable el paseo modernista antes de que caiga la tarde  en Saint-Gilles


Balconada para soñar un paseo

Desde el parque
(Que no es siempre gris el cielo de Bruselas)

Búhos para guardar la noche
(Que no es siempre gris el cielo de Bruselas)

Ventana y terraza,
finezas

Conjunto de casas que miran al parque

Búhos pintados entre arabescos

Filigrana enrejada para puerta 

Me encantaría vivir en esta casa

Cerradura y buzón de cartas (solo cartas de amor, prohibido comerciales)

Puerta de fantasía

Luminosidad para cielos grises 

Una calle para un museo de la arquitectura art nouveau

Presiden los búhos

Arquitectura salida de un sueño

Balcones para endulzar la vida

La noche y el día, la luna y el murciélago, canta el gallo al amanecer

La elegancia de cuando reinaba 
el buen gusto

Casas con firma de autor

Sin palabras

Primavera en la calle
(¡Que no es siempre gris el cielo de Bruselas, que no!)

Llamador 

Buzón para cartas y no paquetes

Antes de entrar en la casa, quítense el barro,
 por favor

Buzón y cerrdura



sábado, 29 de noviembre de 2014

¿SON EXCESOS?

Observatorio para cascada en Tubilla del Agua

Observatorio en Tubilla del Agua

Observatorio en Tubilla del Agua

Cascada en Tubilla del Agua

Estructura sobre tumbas en Quintanilla Cabe Rojas

Estructura sobre tumbas en
Quintanilla Cabe Rojas

Estructura metálica sobre tumbas medievales en
Quintanilla cabe Rojas


FOTOGRAFÍAS: Observatorio en Tubilla del Agua (Tomadas en 2013). Plataforma metálica para tumbas medievales en Quintanilla Cabe Rojas (Tomadas en 2014).  

En principio, todo lo que se haga para salvaguardar o para hacer valer nuestro Patrimonio, ya sean yacimientos arqueológicos, edificios históricos o bellezas naturales me parece bien. Hay veces, sin embargo, que el celo protector en esa defensa y en querer mostrar nuestras riquezas puede llevarnos a bienintencionados excesos. Viene esto a cuento porque recientemente he conocido dos intervenciones que han llamado mi atención (ojo, que no digo que estén bien o mal, sino que me parecen un pelín excesivas por la humildad de los valores que se quiere sean visitados o realzados). A mí, al menos, me crea un conflicto, no sé a vosotros, amigos de este Cajón de Sastre. Y es que, ¿de verdad era necesaria tanta plataforma y pasillos metálicos para ver la cascada de Tubilla del Agua? ¿Y de verdad era necesario tantas barras metálicas para proteger la media docena de tumbas medievales que hay junto a la iglesia de Quintanilla Cabe Rojas? En la primera, en mi modesta opinión, la plataforma, casi monumental, me parece que quita protagonismo a la cascada, que es lo que en realidad se quería o se quiere ver y ensalzar, y en la segunda, la estructura metálica sobre la necrópolis enmascara e impide ver el conjunto. En fin, sé que lo que digo puede ser polémico, pero no deja de ser más que eso, una opinión personal y un motivo para la reflexión. Además de que habrá instancias competentes superiores que seguro dieron el visto bueno para las dos intervenciones, y siendo así, no hay más que decir.



viernes, 21 de noviembre de 2014

EL ARCO DE LA VIRGEN EN ARENILLAS DE RIO PISUERGA


Arco de la Virgen sin imagen
El arco con la talla de la Virgen


Se aprecia la puerta de acceso al balcón

Traseras del Arco de la Virgen, con 
Estructura rústica y poderosa


FOTOGRAFÍAS: Arco de la Virgen en Arenillas de Río Pisuerga (Tomadas en 2004 y 2014) 

Uno echa la vista atrás y comprueba con nostalgia cómo este Cajón de Sastre ha envejecido. Ha cumplido con creces cinco años de vida, largo o corto periodo, según se mire, que ha servido para dar cabida a 440 entradas de temática muy dispar. Cuatro centenares de pequeñas historias, de distintos lugares de Burgos, que me han servido para recorrer, una vez más, la provincia y para compartir ratos de emoción con todos vosotros, no muchos  pero selectos amigos de aquí y de ultramar. No digo todo esto porque trate de hacer una conmemoración, qué va, no hay caso, solo es una reflexión a vuela pluma que se me ha ocurrido al visitar, recientemente, Arenillas de Rio Pisuerga y contemplar el Arco de la Virgen, una construcción de la cual conservaba en mis archivos imagen fotográfica de hace una decena de años, y a la que siempre creí que tarde o temprano habría de referirme. Se trata de un arco o pasaje semejante a algunos que ya han aparecido en este Cajón de Sastre. He rebuscado en los bajos fondos y he visto que han pasado ya tres años desde que nos referimos a otros arcos de parecidas características (¡cómo olvidar el precioso arco de Castil de Lences, ya desaparecido, dolorosamente demolido). Y claro, el encuentro me ha producido una sensación de vértigo. 

En aquella vieja entrada confesaba mi debilidad por arcos y pasajes,  elementos urbanos tan sencillos como prácticos. Y es que en verdad emociona pensar que pueden estar en uso desde siglos atrás, quizá desde la misma fundación de los pueblos. Pero el de Arenillas no es un pasaje cualquiera para comunicar calles o plazuelas, pues más parece una entrada al pueblo en tiempos en que debió estar cercado que un simple pasaje para comunicar espacios urbanos. En realidad, y según se nos ha informado, hubo otro arco igual que desapareció hace tiempo (¿un arco de entrada al pueblo y otro de salida?, quizá, ejemplos varios hay en los pueblos de Burgos). Apoyado sobre grueso tapial de tierra, el arco es todo un alarde de arquitectura popular. Rústico pero poderoso, con un armazón de madera y tierra donde destaca un balcón que contiene una hornacina para alojar la talla de una  Virgen, la que ahora ha sido desmontada para su restauración; y para acceder a esta hornacina y a esta Virgen el balcón tiene una escalera trasera y una puerta. Bien puede uno decir, al estar delante de esta construcción, que ha atravesado la barrera del tiempo de la arquitectura. ¡Qué delicia y qué emoción!

jueves, 13 de noviembre de 2014

OTOÑO EN TUDANCA


Las gallinas de Tudanca escarban 
en el camino amarillo

Tudanca se esconde tras la chopera dorada

El Ebro se remansa para contemplar los colores
otoñales de su ribera


FOTOGRAFÍAS: Tudanca y río Ebro (Tomadas en el otoño de 2013).


Dicen que nos vamos al caer la hoja, y la verdad, no sé por qué hacemos semejante tontería. Uno ve el radiante otoño en Tudanca y ha de querer quedarse para disfrutar de otro más, y de otro, y otro más. Los otoños en Tudanca, cuando los chopos y frutales cubren de colores sus prados verdes, son de ponerse en pie y ovación generalizada. Nada en ellos incita a marcharse, solo a quedarse. En el otoño de Tudanca las gallinas rojas y libres picotean y escarban entre las hojas caídas desde la fundación del pueblo, las más arrojadas, como lo hicieron siempre que no hubo riadas, se acercan a la orilla del Ebro remansado y visitan a los mejillones, oscuros durmientes enterrados en la arena. En Tudanca, donde la carretera muere y el río continúa entre montañas imposibles, bajo una sinfonía de colores de ribera, uno desea que siempre sea otoño.


viernes, 31 de octubre de 2014

CEMENTERIOS DEL MUNDO


Minúsculo y perdido cementerio entre Puebla y Oaxaca,
 visto en marcha, a través de los cristales del autobús.


Cementerio chiapaneco con cruces de madera.

Cementerio en Capadocia, sin panteones, en la tierra.  

Cementerio a orillas del Bósforo, con leyendas escritas
que parecen obras de arte. 

Un cementerio de pega y de película
en el valle de Mirandilla.

FOTOGRAFÍAS: Cementerios de México y Turquía (Tomadas en mayo de 2013 y 2010). Recreación de cementerio para la película El bueno, el feo y el malo (Valle de MIrandilla, Burgos. Tomada en 2009).   



Existe el turismo de cementerios, seguro, porque el turismo invade todo y hay gente para todo. Ocurre, sin embargo, que ese turismo está pensando para los cementerios monumentales, bellos y famosos, como el de Recoleta en Buenos Aires, o el de Bruselas donde yace Hergé, por poner solo dos ejemplos muy conocidos, mientras que los más chiquitos y de culturas pobres viven el anonimato que da la humildad.  Hoy, víspera de muertos y flores, quiero tener un recuerdo y una flor para esos cementerios humildes, sin panteones, de pueblos desconocidos y remotos, donde también se llora o han llorado difuntos. Os dejo, queridos amigos de este Cajón de Sastre, algunos que me salieron al paso en mis idas y venidas, donde descansan ciudadanos que fueron del mundo.


martes, 28 de octubre de 2014

CAMINO DE SANTA CASILDA (III) DESDE ROJAS POR EL PASO DE LAS CUEVAS



Rojas. A la izquierda de la imagen
 puede verse su castillo. 


Molino de Los Congostos.


Molino de Los Congostos.


Gran cavidad en el paso de Las Cuevas.
En ella vivieron gitanos nómadas.
¡"Cuántos gitanos habrán nacido ahí en eso"!

Paso de Las Cuevas, camino de Buezo.
Hubo quien caminó descalzo por la roca.



Paso de Las Cuevas.

Al final del camino se aprecia la entrada
 al paso de Las Cuevas.

Santa Casilda al borde del precipicio.


FOTOGRAFÍAS: Rojas. Camino de Rojas. Paso de las Cuevas. Santuario rocoso de Santa Casilda. (Tomadas en octubre de 2014). 

Hace dos años (¿dos años ya?) que en este Cajón de Sastre, para el capítulo de “Pasos de Montaña”, recorrimos algunas de las rutas que siguieron los devotos de Santa Casilda para llegar al santuario de la princesa mora convertida. Recordemos que la última de ellas fue la que, partiendo de Quintanavides, lleva a Buezo pasando por Reinoso. Dos años, ya digo, y parece que fue ayer. Hoy venimos con una nueva ruta, la que desde Rojas, como punto de confluencia de devotos de numerosos pueblos de La Bureba y de Las Torcas, pasaba por la estrechura conocida como Las Cuevas, camino de Buezo. Las Cuevas es un pintoresco pasaje entre peñascos calizos que debe su nombre a la existencia de algunas cavidades a uno y otro lado del río que discurre paralelo al camino. En una de ellas, la de mayor amplitud, se cuenta que salió un pollo que habían metido por la Cueva del Moro, de Quintanaurria. 

Rojas es un lugar con especial veneración a Santa Casilda, como lo demuestra que cada 9 de abril celebran su fiesta. Como lo demuestra también que cada día de San Juan y cada día de San Miguel, sus vecinos tenían y tienen la costumbre de subir en romería al santuario para celebrar sendas comidas campestres (había bailes y se mataba un pollo para cada ocasión) en torno a la ermita y al milagroso Pozo Blanco. Y si a todo ello le sumamos que generación tras generación sus vecinos han visto pasar por su calle mayor a infinidad de peregrinos camino del santuario, podemos decir que Rojas es un pueblo casildiano, si se admitiera tal definición.

A Rojas llegaban devotos desde lugares bien distantes, cada uno por donde le venía mejor, pero la mayoría confluyendo en el pueblo castelar. Los que llegaban de Las Torcas, Melgosa, Valdearnedo, Cobos, Abajas, Arconada, La Molina, los Rublacedos..., esos pasaban por Quintanaurria, el pueblo de las higueras, donde tomaban un camino montesino que los conducía hasta el molino de Los Congostos, inicio del paso de Las Cuevas, sin necesidad de entrar a  Rojas. Pero los que peregrinaban desde el oeste de la Bureba, dígase Poza de la Sal, Llano, Hermosilla, Castil de Lences, Lences, Carcedo, Quintanilla,.., esos tenían a Rojas como paso obligado. 

Rojas y su amplia y aseada calle mayor (desde 1910, Avenida de Toribio Saiz, benefactor del pueblo, ya que fue quien sufragó la traída de aguas), en efecto, era lugar de paso para los devotos de la santa. Sus vecinos de siempre los vieron pasar, andando o en burros, en grupos o en solitario, algunos descalzos haciendo penitencia para pedir favores ("De aquí mismo, de este pueblo [de Rojas] pues a una que tuvo un nieto la meningitis...., y el niño se quedó ciego, pues se ofreció a Santa Casilda. De rodillas subió la mujer toda la ladera, pero al chiquillo no se le quitó la ceguera ...".), otros ocultando en las alforjas los exvotos de cera que ofrecerían en el santuario. Todos en dirección a Las Cuevas, donde el camino a Santa Casilda se hace roca y ensombrece.