Elías Rubio Marcos y su "CAJÓN DE SASTRE"

Recopilación de artículos publicados y otros de nueva creación. Blog iniciado en 2009.

sábado, 22 de diciembre de 2018

UN REGALO ROCOCÓ (VILVIESTRE DEL PINAR)


Regalo de Navidad para los seguidores de Memorias de Burgos


FOTOGRAFÍA: Ventana en iglesia de Vilviestre del Pinar (Tomada en diciembre de 2019) 


Como regalo navideño, queridos amigos de este Cajón de Sastre, os envuelvo en papel informático esta bellísima joya que en días recientes encontré en la iglesia parroquial de Vilviestre del Pinar. Como podéis ver, la ventana sorprende por su elegancia. Mezcla de clasicismo y barroco, parece lucir las galas del arte rococó; su ornamentación, con alarde de elementos ondulantes, así como la fecha que se puede ver en una larga inscripción sobre listón bajo alero(1761) conducen a encasillarla en este movimiento artístico. Con vuestro permiso guardo una copia en la carpeta que en su día titulamos ventanas de iglesia y rectorales.

INSCRIPCIÓN

ESTA OBRA SE HIZO A COSTA DE ESTA VILLA SIENDO CURA D. PEDRO CAMPOS CUESTA AÑO DE 1761
   

martes, 18 de diciembre de 2018

TAL COMO ÉRAMOS (II)


Lujoso interior del Salón de Recreo


FOTOGRAFÍAS: Interior del Salón de Recreo. Obreras del campo (Fondo Cortés)


OBREROS DEL COLOÑO AL PARO

        “Además de los ciento y tantos obreros del Coloño que fueron despedidos la semana pasada, se hallan ya sin trabajo otros treinta despedidos en esta, de modo que dudamos haya quedado ya ninguno.
        Con esto, y con que las proyectadas obras en esta población sigan en el estado de proyecto, lo mismo que la ya olvidada tienda de asilo, no es extraño disminuya el censo de población y que los burgaleses tengan que emigrar en busca de trabajo no solo a las minas de Bilbao sino a Pekín”.

Breve de 6 de febrero de 1888


TRABAJADORES EN DEMANDA DE SOCORRO       

        “En la mañana del sábado vimos con grandísimo dolor una multitud de trabajadores recorriendo las calles en demanda de socorro.
        Esperamos que la generosidad de las personas acomodadas harán con sus limosnas menos aflictiva la situación de la clase obrera, que cesando el crudo temporal que nos agobia podrá dedicarse a los trabajos de las obras ya iniciadas, y a las que en breve se han de inaugurar”.

Breve de 26 de marzo de 1888


CARIDAD CON LOS TRABAJADORES

        “Nuestro querido colaborador GEGE anuncia en su sección “Al Menudeo” que la sociedad “Salón de Recreo” inició ayer una suscripción para con su producto aliviar en lo posible la triste situación  en que se hallan los obreros de esta capital por falta de trabajo.
        El resultado no ha podido ser más satisfactorio; una vez más se confirman los caritativos sentimientos de las clases acomodadas en esta ciudad, que de tal manera han respondido al llamamiento los socios de aquel Círculo de Recreo, que anoche a las once se habían recaudado más de cien mil pesetas”. 


Burgalesas trabajadoras del campo 


miércoles, 12 de diciembre de 2018

TAL COMO ÉRAMOS (I)




FOTOGRAFÍAS: Nevada en Peñahorada. Lavanderas en el Arlanzón


Rebuscando entre mis archivos he encontrado una carpeta con hojas manuscritas y olor a rancio que guardé hace treinta años y que ya tenía olvidadas. El descubrimiento ha traído a mi memoria días de ratón de biblioteca, días de rebusca en las hemerotecas para encontrar datos de vaya usted a saber qué temas. Las hojas contienen noticias aparecidas en 1888 en el diario tradicionalista “LA FIDELIDAD CASTELLANA”, noticias de Burgos que si ya por aquellos días me parecieron curiosas de rescatar, hoy lo son mucho más en esta época digital en la que todo lo que tenga más de veinte años nos parece Neandertal.
Sirvan estas líneas para presentaros, querido amigos, una nueva carpeta, la que titularemos “TAL COMO ÉRAMOS”. Ojalá sirva para conocernos mejor y para que a alguien se le escape una sonrisa. Comenzamos.   

  
"YA NO NIEVA COMO ANTES"

        “Ha terminado marzo y con él el engorroso temporal que nos venía molestando.
     Con el buen tiempo se ha robustecido algún tanto la esperanza de los labradores, que se hallan justamente angustiados con el pertinaz y constante nevar, que ha tenido los campos  cubiertos de nieve y hielo por espacio de mes y medio, habiendo sito tanta la que ha caído en algunas comarcas que los lobos y los jabalíes han tenido que aproximarse a los pueblos en busca de alimentos”

Breve de 3 de abril de 1888


CIUDADANO IGLESIAS

        “Por fin la cacareada discusión del ciudadano Iglesias, que se esperaba tuviera lugar ayer en el teatro se evaporó.
      Sin duda este ciudadano ha visto que en esta población corren vientos muy impetuosos  y poco favorables a su causa, y habrá ido a lucir su pico a otra parte, donde tengan más ganas de música.
        En esta ciudad no parece que haya agradado mucho su perorata  del domingo, y ya se propalan voces de que ha habido obreros que han querido echarle de plancheta, profiriendo algunos la frase de abajo los bombines, que quizá los sombrereros hayan calificado de subversiva”.

Breve de 29 de marzo de 1888


LAVANDERAS DEL ARLANZÓN

        “El que quiera pasar un rato divertido no tiene más que aproximarse al sitio que ocupan las lavanderas en el río mayor, y de seguro que presenciará escenas trágico-cómicas, capaces de quitar la murria al más melancólico.
        Y si no vean lo que pasa ordinariamente; en un día se insultan, otro se pegan, y siempre destrozando la moral, la buena educación y el diccionario”  

Breve de 5 de abril de 1888


            


jueves, 6 de diciembre de 2018

LOS BANCOS GRABADOS DE PALACIOS DE LA SIERRA



Roseta y piñas, muerte y salvación

Evidencia de la muerte 

Roseta salvadora

Obsérvese cabellera y adornos de indumentaria


Llaves y piñas, ¿subida a los cielos? 
Se aprecia el segundo banco, con sus rosetas y lunas


FOTOGRAFÍAS: Bancos en iglesia parroquial de Palacios de la Sierra (diciembre de 2018)



“Un banco entre la vida y la muerte”, podría haberse  titulado también esta entrada. Y os digo, queridos amigos de este Cajón de Sastre, que cuando por primera vez vi la obra no daba crédito y me pareció que era cosa de extraterrestres. Desde luego que no era así, ¡cómo iba a ser!, pero los antropomorfos representados en ella me parecieron habitantes de otro planeta.


        Lo que paso a describiros hoy, queridos amigos, es algo fuera de lo común, una increíble rareza sin parangón alguno en Burgos y creo que en ninguna otra parte. Os presento aquí dos bancos de madera muy especiales, corridos y sin  brazos, pertenecientes a la iglesia parroquial de Palacios de la Sierra y cuya particularidad es la de tener tallados en sus respaldos sorprendentes representaciones que van mucho más allá de la simple función decorativa. Se trata de una serie de dibujos de tipo simbólico-religioso que, en el caso de uno de los bancos, el de mayor interés, al que llamaremos “principal”, se distribuyen en tres compartimentos o paneles. Estas representaciones sin duda debieron ser hechas por alguien que dominaba el mundo de los símbolos e iconografía cristianos y no por la simple mano del carpintero que lo fabricó, al que se supone lego en estas cuestiones. Redundando en esto, es muy probable que hubiera dos artífices en la obra, uno sería el carpintero autor de la pieza mueble y otro el que compuso y grabó los pictogramas. Respecto a su antigüedad, por su aspecto añejo y el evidente deterioro de patas y bordes, así como por mostrar su madera aparente coincidencia con la balaustrada del coro, podría pensarse que los dos fueron ejecutados al mismo tiempo que este, probablemente a finales del siglo XVII. Consultadas algunas personas mayores de Palacios asiduas a la iglesia,  aseguraron que estos bancos, hoy en el coro, estuvieron antes debajo del mismo, por lo que es presumible que formaran parte del conjunto de bancos de la iglesia, ahora reemplazados por otros modernos. Pero, ¿y si los bancos, o parte de ellos, fueran anteriores, muy anteriores?, ¿y si los tablones decorados fueran reliquias de un tiempo medieval? Sería un milagro de conservación, sin duda. Con osadía y totales reservas, pues no es seguro que entonces las iglesias dispusieran de bancos de madera, apuntamos esta peregrina hipótesis, que en caso de ser acertada cobraría más sentido la carga simbólica de los grabados. Por otro lado está la intencionalidad con la que estos fueron ejecutados, ¿se hicieron con el fin de introducir a los fieles en el universo de los signos cristianos o simplemente fue un deseo o capricho de alguien que estaba versado en ellos y quiso expresarlo, libremente y sin más connotaciones, allí donde pudo, en este caso en la madera de un mueble? Cabe imaginarse a quienes durante un oficio religioso estaban sentados detrás de dicho banco “principal” viendo las imágenes e ideas que tenían delante, tratando de interpretarlas; uno no puede por menos que ponerse en su lugar y en su perplejidad sobre lo que estaban viendo. Sobre todo ello podríamos seguir haciendo todo tipo de especulaciones, pero la intención de esta entrada no va más allá que la de dar a conocer, a través de las imágenes obtenidas, un bien patrimonial, un rico y singular tesoro que, de manera insólita, ha pasado desapercibido para los historiadores del arte mobiliar. Consérvese.     

 

El tiempo y el roce desgastó los bancos, pero conservó los grabados
LO REPRESENTADO

        “Banco principal”, panel derecho

        En el denominado “banco principal” hallamos que el conjunto de grabados está dividido en tres partes. Visto de frente, observamos que el  lado derecho de la pata central del banco contiene una roseta de cuatro pétalos superpuesta a una cruz patada punteada, y enfrentadas a ella dos figuras humanas ataviadas con una especie de blusón, la de la izquierda con una mano levantando lo que parece una piña y con la otra una gran cruz, y la de la derecha, muy borrosa debido a posteriores rayaduras, con una mano blandiendo lo que debe ser una espada y con la otra aferrándose a la roseta.

        “Banco principal”, panel central

        A la izquierda de la pata central y como motivo separador de los dos grandes conjuntos, puede verse una cabeza o cara de gran esquematismo, de cuya parte superior, a modo de sombrero, salen dos piñas. Bajo este sencillo rostro se encuentran dos llaves cruzadas de cuyos extremos superiores salen sendas piñas también.

        “Banco principal”, panel izquierdo

        Después de la pata separadora, vemos en el lado izquierdo del respaldo el conjunto de grabados mejor conservado. Como en el panel derecho, se aprecia una gran roseta central, aunque ahora hexafolia y ejecutada con mayor perfección, y a su lado dos figuras antropomorfas, la que está a su derecha con una mano levantando una piña y con la otra tocando la figura central, y la que está a su izquierda clara representación de la muerte, con una mano empuñando la guadaña y con la otra lo que podría ser una ballesta. 

        Segundo banco

    Está mucho más deteriorado que el principal, y tampoco contiene la riqueza iconográfica de este. Aun así, entre otras rosetas multifoliadas que contiene, interesa especialmente una central con dos lunas a su lado, posiblemente como expresiones del simbolismo celeste y cristiano.

SIMBOLISMO

        En lo que se refiere a la rosetas, cuyo signo fue adoptado por el cristianismo después de su paso por las distintas fases y culturas de la antigüedad, autores cualificados (1) creen ver en ella el emblema de Cristo, así como también, y en función del número de pétalos, el significado de resurrección, regeneración, etc.
        Por su parte, las piñas, que tan abundantemente están representadas en los paneles del banco principal, podrían simbolizar igualmente la  resurrección y la vida eterna. Quizá por eso haya de interpretarse la figura central como salvadora, donde piñas coronando y llaves cruzadas deben indicar elevación y entrada a los cielos. 
        Y así también, según lo anterior, el panel de la izquierda, con su gran roseta central y las figuras antropomórficas descritas, quizá podría estar simbolizando muerte y salvación con trascendencia divina. 



Un tesoro en el coro
   


 (1): Costa Quiñónez, Ana María: “La decoración vegetal en el arte español de la Alta Edad Media. Su simbolismo” (Universidad Complutense, Madrid, 2002).


sábado, 1 de diciembre de 2018

UNA ROSETA EN MASA


Dintel con escudo religioso fechado en 1660

Mismo dintel apoyado sobre otro con roseta hexapétala 


FOTOGRAFÍAS: Dintel y roseta en Masa (Tomadas en 2013 y 2018)

        No estoy seguro  de que volver tenga el mismo significado que regresar. Volver a un lugar puede tener algo de espontáneo, mientras que en regresar puede advertirse una intencionalidad. Volver a un lugar en el que estuviste en un lejano pasado, o no tan lejano, puede depararte sorpresas, unas veces desagradables, porque encuentras que ha desaparecido o arruinado alguna parte del patrimonio que recordabas y que tanto admiraste, y otras más agradables, como cuando, por ejemplo, ves una restauración respetuosa que no esperabas. Teniendo en cuenta esto, puedo decir que en enero de este año “volví”, que no “regresé”, a Masa. No recuerdo que viento me llevó otra vez a este lugar de connotaciones parameras, a veces uno vuelve y vuelve a los lugares sin saber por qué. El caso es que entre mi penúltima (2013) y última visita (2018) a este pueblo advertí que se había producido un cambio notable, y no me refiero a derrumbes de muros, señas de identidad de la despoblación, sino al desplazamiento del dintel con escudo en la ventana de una casa que yo mismo tenía registrado. Buscaba la casa que yo recordaba y no la encontré. Busqué el dintel y, tras dar muchas vueltas por calles y callejas, lo hallé lejos de aquella, suspendido en el muro de una ruina, apoyado a su vez sobre otro dintel, más rústico, que debió ser parte de alguna construcción de cierto relieve, a juzgar por la roseta hexapétala que tiene grabada en el mismo centro. 

NOTA: Sugiero a los vecinos de Masa conservar este dintel, como elemento patrimonial y como parte de la historia de su pueblo.  
          

sábado, 24 de noviembre de 2018

LA CARTA MANUSCRITA


Sobre para carta voladora

FOTOGRAFÍA: Sobre para carta en avión

De casi me da un patatús. Ayer abrí el buzón de la correspondencia (quizás habría que decir hoy de “la publicidad y apercibimientos”) y me encontré con una carta escrita de puño y letra y con bolígrafo. No os imagináis, queridos amigos, la emoción que sentí, pues hacía mucho, mucho tiempo que no recibía una carta personal tradicional, de las de antes, con sello y remitente en el reverso del sobre incluidos. Acostumbrado como estoy a recibir solo comunicaciones de bancos, recibos de compañías de gas y electricidad, del ayuntamiento o aseguradoras, con la impersonal escritura de ordenador y sin ningún calor humano, encontrar en el buzón esta joya me emocionó hasta el punto de que yo mismo me animé y la contesté de puño y letra y a bolígrafo. Y si os digo la verdad, amigos míos, cuando escribía se apoderaron de mí sentimientos encontrados. Alegres por un lado, porque, por culpa de las nuevas tecnologías que nos comieron, era la primera vez en muchos años que respondía de esta manera, y tristes por otro, porque comprobé que mi letra ya no era la misma, me di cuenta de  que había perdido destreza en el arte de escribir a mano. No digo que lo hiciera con letra de médico (¡que eso sí es arte!), pero vi que, de no usarla, mi grafía se había convertido en algo desconocido, creo que en una sucesión de garabatos bárbaros, inseguros y mal alineados. 
Ahora me pregunto cómo será una carta de amor escrita a través de un correo electrónico sin franqueo alguno. No lo puedo imaginar, aunque quizá esas cartas ya no se escriban.
  

miércoles, 21 de noviembre de 2018

LIENZOS DEL ABANDONO, ARTE DE POLVO Y ARAÑAS

Tejidos del abandono

Telas de harina y arañas 

Revuelto de sueños 


FOTOGRAFÍAS: En la vieja fábrica de harinas de Villarcayo. Tomadas en marzo de 2014 


Primero fue polvo de harina en el molino, en suspensión mientras la fábrica trabajaba. Después la fábrica se paró, sus canalones, motores y correas enmudecieron para siempre y el polvo se apoderó del tejemaneje de las arañas, ¿o fue al revés? Fuera como fuere, lo cierto es que ese hermanamiento dibujó sueños colgantes que, en mis desvaríos, me parecieron lienzos de consumado artista. Nunca semejantes colgajos lucirán en una pinacoteca, lo sé, por eso los acojo y guardo en este Cajón de Sastre, donde quizás alguna araña informática siga tejiendo en la oscuridad.


lunes, 19 de noviembre de 2018

VENTANA DE LOS AZULEJOS EN ESPINOSA DE LOS MONTEROS

Asomábase la señora de la torre entre bellos  azulejos...
¿Qué significaban las ventanas, que tanto se adornaban?

Torre de los Azulejos en Espinosa de los Monteros
¿Habrá otra tan bella?


FOTOGRAFÍAS: Torre de los Azulejos (febrero de 2012 y gentileza de Miguel Moreno)

        Dentro de la  magna colección de ventanas burgalesas que aquí llevamos guardada no podía faltar este elegantísimo ejemplar, cuya mayor originalidad es la de tener una colección de azulejos, de personalidad mudéjar, rodeando tres de sus lados. Pertenece a una de las numerosas torres que existen en Espinosa de los Monteros, la que, por dicha decoración, se conoce como Torre de los Azulejos.
        Dicho esto, siento la obligación de entonar un mea culpa, pues en la entrada que aquí guardamos el 10 de diciembre de 2015, con el título de “VENTANAS DE ESPINOSA DE LOS MONTEROS”, consignábamos la principal de esta torre (siglo XVI) y olvidamos su joyita lateral, quizá porque en el momento de nuestra visita las sombras de la tarde y de los árboles hicieron que nos pasara desapercibida.
        Guardada queda y que la disfrutéis.
  

viernes, 16 de noviembre de 2018

EL PEÑON DE GETE, DONDE JAN FORE GRABÓ SU NOMBRE



A la sombra del Peñón de Gete se reunían los pastores


Junto a un camino, en un robledal


Jan Fore quiso inmortalizar su visita 
También Julito

FOTOGRAFÍAS: Peñón de Gete (Tomadas en octubre de 2018)

        Últimamente se divulgan afloraciones rocosas en distintos lugares de Burgos a las que se concede el mérito de ser sacras y además celtas. Suelen ser peñas de roca arenisca que destacan sobre los pastizales, de manera  abundante en los bajíos de la Peña Carazo. Aunque yo, tan incrédulo como Tomás (o más), me permito poner en duda ambas cosas ¡y mira que me gustaría que fueran ciertas! No habiendo ninguna inscripción aclaratoria, resultan elementos poco fiables algunas simples cazoletillas o concavidades y escalerillas talladas, que pudieron haber sido hechas por pastores de cualquier época, por eremitas del medioevo (tan presentes en la zona, San Marcos, Peña Rota, Peña Aguda...), o simplemente ser de carácter natural y producto de la erosión. Sin ser un experto, tampoco algunos fragmentos cerámicos encontrados en alguna de las peñas me parece motivo suficiente para catalogarlas como peñas sagradas y celtas. Cuántas veces yo mismo he encontrado, en distintos lugares de la provincia, promontorios rocosos en cuyas cúspides se encuentran cazoletas naturales que pueden llamar al engaño. Si ser peña destacable en el terreno ya es mérito para ser sagrada (con lo que esta denominación conlleva) entonces tendríamos un vasto territorio lleno de santuarios, fueran de pueblos turmogos o de otras culturas pretéritas. Y si esto hubiera sido así, entonces entre todas se llevaría la palma el llamado Peñón de Gete, un imponente y solitario testigo rocoso, de unos doce metros de altura y unos ocho de perímetro, que sobresale majestuoso en el robledal, como una pirámide maya en las selvas del Yucatán, justo en la divisoria de los términos municipales de este pueblo y Villanueva Carazo. Un majestuoso peñón que nunca hubiera pasado desapercibido para quien ideara llevar a cabo servicios rituales. Como no pasó desapercibido para los pastores de siempre, pues al girar sobre sí mismo en perfecto acuerdo con el sol, siempre proyecta acogedoras sombras, en uno o en otro de sus lados. Imaginaos, queridos amigos de este Cajón de Sastre, las siestas de los pastores de Hacinas, Villanueva y Gete, en este lugar y al arrullo del enjambre que vive en el piso de arriba sin más pretensión que la de hacer miel. Siestas sagradas, cuando el calor más apretaba y las ovejas formaban ovillo.
        Cosa aparte serían los grafitis del lado del sol naciente. Una “pizarra” como aquella por fuerza tuvo que ser golosa para la escritura grabada y para que los que una vez estuvieran al pie del Peñón desearan  dejar constancia de su admiración. Esto debió ser lo que llevó a un tal JAN FORE a escribir su nombre en el año de 179? ¿Jan Fore?, ¿pero qué clase de nombre es este? Jan es de uso normal en Paises Bajos, Noruega o Polonia, entre otros, pero, ¿y entonces, quién fue esta persona, de dónde procedía y cómo llegó hasta el Peñón de Gete?  Estaría dispuesto a aceptar que me dijerais, queridos amigos, que fue cualquier profesional, un agrimensor o un geólogo, por ejemplo, que inspeccionaba y estudiaba el terreno aledaño a la Peña Carazo a finales del siglo XVIII. Pero creo que  sería una especulación de complicado trazo. Dejemos, entonces, volar la imaginación y construyamos cada uno de nosotros la historia que más nos guste en torno al grafitero Jan. 

miércoles, 10 de octubre de 2018

UNA CRUCERÍA DE ENSUEÑO EN QUINTANARRUZ


Iglesia de Quintanarruz
Filigrana de complejas nervaturas
en las alturas del crucero 

FOTOGRAFÍA: Iglesia de Santa Leocadia, en Quintanarruz (Tomada, octubre de 2018) 


            Merecería estar en alguna catedral más que en una humilde iglesia  de pueblo. A nadie podría extrañar ver esta crucería sobre alguna gran nave catedralicia, soportando bóvedas imposibles del gótico, como Segovia, Palencia, Salamanca... Pero es el caso que esta maravilla se encuentra en Quintanarruz, un pequeño lugar de la Merindad de Río Ubierna, concretamente en la iglesia de Santa Leocadia, que por ser románica puede llevar toda la atención de los visitantes hacia las arquerías, canecillos  y capiteles de este estilo. Aunque, pensándolo bien, eso parece imposible, pues la increíble bóveda estrellada sobre el crucero, con extraordinaria madeja de terceletes, y su consiguiente colección de claves de bóveda, cada una con su roseta hexafolia,  luce con tanta intensidad que por fuerza uno ha de sentirse cautivado. Historiadores del arte habrá que puedan dar señales de los autores de esta obra de arte del primer cuarto del siglo XVI, que por fuerza debieron pertenecer a buena escuela. 

martes, 9 de octubre de 2018

DOS CARAS TALLADAS EN QUINTANARRUZ



Posible rostro masculino 

Inquietante rostro ¿femenino?

Cruz protectora en la entrada de la casa


FOTOGRAFÍAS: Casa de Quintanarruz (Tomadas en octubre de 2018)

        Iba buscando hexapétalas y me encontré con otra cosa. Junto al centenario moral de la iglesia de Quintanarruz vemos hoy una antigua y despoblada casona, de planta cuadrangular, que pronto ha de dar en ruina, como sucede con todo lo que en los pueblos ha dejado de habitarse o tener uso. Esta casa, probablemente del siglo XIX, tiene la particularidad de contar en los esquinales de su alero principal con dos cabezas humanas, una en cada extremo, talladas en los “modillones” o saledizos que le sustentan. Y no es un caso único. Ya vimos aquí cómo en Ahedo de Butrón existen también dos figuras diablescas, en casas distintas y situadas de la misma manera, bien es cierto que con aspecto..., digamos más brujil. Estos dos ejemplos nos sirven para creer que en un pasado no muy lejano, de supersticiones sin cuento, debió ser costumbre poner en sitio bien visible de las casas (ninguno mejor que las esquinas de los aleros) figuras humanas de apariencia monstruosa, imágenes que, con su aspecto feroz, pudieran hacer de ahuyentadores ante la posible entrada de malos espíritus o animales de mal agüero, como por ejemplo la lechuza nocturna anunciadora de muerte. Pero la casa de Quintanarruz tiene la particularidad de que si bien uno de los rostros presenta una evidente e inquietante fealdad, con enorme boca vacía, con tan solo tres dientes muy separados, la otra parece de aspecto más apacible, inductora de serenidad, lo que nos lleva a la confusión. En todo caso, las buenas gentes que construyeron esta casa tuvieron la precaución de protegerse de manera más religiosa, grabando en el dintel de la entrada una gran cruz, como fue costumbre extendidísima en nuestros pueblos. La figura más fea asustaría, la cruz protegería, la imagen apacible del otro esquinal marcaría propiedad y dominio. Especulaciones, por supuesto. Convendría contar con otros ejemplos para conclusiones de mayor enjundia.   

miércoles, 3 de octubre de 2018

EL CARTEL MÁS BONITO, LA EXPOSICIÓN MÁS ESPECTACULAR




FOTOGRAFÍA: Cartel de la 7ª Exposición (Tomada el 29/9/2018)  


        El cartel más bonito y llamativo y la exposición más original y espectacular que se puede ver en Burgos, eso es lo que a mí me ha parecido la 7ª Exposición de Tractores Antiguos de Lechedo. Por séptimo año y otra vez sin que las autoridades provinciales y regionales se tomen en serio la particular muestra, José Luis Ortiz, este romántico de las viejas máquinas, este visionario que recorre Europa en busca de los antiguos artefactos, los viejos monstruos que se utilizaron en la agricultura hace un siglo y más, dio vida en Lechedo de Cuesta-Urría, el pasado fin de semana, a sus maravillosos tractores antiguos ante la admiración de miles de personas llegadas desde distintos lugares. No voy a repetir lo que ya dije aquí en la 5ª Exposición, hoy solo trato de mostraros, queridos amigos de este Cajón de Sastre, el precioso cartel de este año, una maravilla de las artes gráficas que parece escapada del siglo XIX. Solo una cosa más: a poco que se movieran las señaladas instituciones esta muestra podría tener resonancias nacionales e internacionales. Medítenlo.  

lunes, 1 de octubre de 2018

TAMAYO SALE DEL SILENCIO


Grupo de Tamayos delante de la casa de UNPORTA  

(No, no es la "Casa inclinada de Pisa", 
es la poca pericia del fotógrafo)

Fue presentado a los asistentes a la reunión el libro
"Tamayo. Recuerdos de una familia",
obra de Luis Jiménez Tuset y Martín  


FOTOGRAFÍAS: Tamayo (Tomadas el 28 de septiembre de 2018)


        El pasado 29 visité Tamayo, una vez más, y van.... Y es que no sé que tiene este pueblo del silencio que tanto enamora. Digo que no sé, pero sí que lo sé. Es el magnetismo de sus grandiosas ruinas, de su noble arquitectura del siglo XVIII, de sus empinadas y empedradas calles donde se hunden ojos  oscuros, bodegones del chacolí que fueron; es su moral gigante junto a la iglesia gótica, vacía y abierta a todos los vientos, a los apacibles y a los bárbaros. Es también que siempre, en cada visita, uno descubre algún detalle nuevo que le llama la atención. Sin ir muy lejos, en marzo pasado consignábamos en esta bitácora un dintel recortado sobre las nubes lleno de símbolos que nunca antes habíamos visto. Con las palabras que empleamos entonces llenamos las de hoy, no puede ser de otra forma, pues los sentimientos son inalterables en estas memorables ruinas.
        Hoy, queridos amigos de este Cajón de Sastre, tengo que decir que en mi visita del sábado encontré que el silencio no era tan profundo como en otras ocasiones, algo noté en el ambiente a mi llegada que no se parecía al de otras veces, era como si de repente rumores de fiesta sonaran de nuevo en Tamayo. Palabras, voces salidas de entre los muros desnudos, bajo los murallones de la iglesia, me llegaron en alegre brisa. ¿A qué se debía el rumor? ¿Cuál era la causa del silencio roto? Pues no era otra cosa que mi visita había coincidido con la reunión anual que la asociación Unporta (Unidos Por Tamayo), gente que tiene en común este apellido, tiene por costumbre hacer cada año desde hace ya bastantes en las ruinas. Me uní al grupo, en el que, entre otras procedencias que no recuerdo, había Tamayos de Sevilla, de San Sebastián, de Huesca, de Guadalajara, Pasajes, y así supe que dicha asociación ha adquirido una casa para rehabilitarla y para que sirva como punto de reunión de los Tamayo de cualquier procedencia. Y para mi sorpresa, dicha casa es la que luce el dintel del que antes hablé, sí, esa que tiene labrado un vítor y una fecha, 1782 (Un vítor, ¡qué apropiado para la ocasión!). Ojalá la restauración se lleve a cabo y que sea lo más respetuosa posible. De momento sabemos que Tamayo sigue siendo un pueblo del silencio, pero no del olvido.
  

martes, 25 de septiembre de 2018

LAS PIEDRAS HABLAN, LAS PIEDRAS CUENTAN, LAS PIEDRAS ANUNCIAN


 

Casa de un herrador en Tubilla del Agua, fechada en 1903.
En el esquinal de la izquierda y en el rombo bajo la ventana,
se aprecian las herramientas propias de la profesión

Martillo y herraduras, con inconfundible sabor
al oficio de herrador 


FOTOGRAFÍAS: Dinteles grabados en Solarana, Tubilla del Agua, Manciles, Cubillo del Campo (Tomadas en 2018, 2007, 2012). 


Os hablo hoy, amigos de este Cajón de Sastre, de un tiempo (que pudo ser el de nuestros abuelos y bisabuelos), en el que para anunciar una profesión o una actividad comercial en un pueblo o lugar había que grabar la piedra con maza, puntero o cincel y paciencia jobiana. Os hablo, queridos sufridores de esta ya longeva bitácora, de cuando no existían ni se habían inventado letreros luminosos de neón (por no haber, ni siquiera electricidad), ni metacrilatos, bronces dorados y otras modernidades donde llamar la atención sobre cualquier negocio. De cuando la piedra en las fachadas de las casas era expositora de los mensajes comerciales o profesionales que se querían transmitir al vecindario de los pueblos, que en nada se parecen a los de administradores de fincas, médicos y abogados (por citar solo alguna de las más extendidas hoy en los portales de nuestras ciudades). Por lo general eran los poderosos dinteles y jambas de los edificios, de puertas y ventanas, los soportes para esta publicidad. Hoy los vemos con gran nitidez, como si hubiesen sido grabados ayer, y nos recuerdan a profesionales y oficios pasados, tan humildes como trascendentales en su largo momento, como los de cantero o herrador de animales de trabajo, y a negocios hosteleros, como las antiguas ventas y mesones de caminos y pueblos. Contemplar hoy estos anuncios grabados, tan sencillos como directos, cada uno con los símbolos o herramientas que les eran propios e identificaban, llega a enternecer. Y para que sirva de meditación, aquí dejo  algunos ejemplos localizados en distintos pueblos burgaleses.


Casa del veterinario en Nebreda.
Se aprecian herraduras grabadas en los sillares,
con el significado de que fue aquí donde
se acordaba el herrado.


Esclarecedoras herraduras en los sillares.
El potro que se hallaba a pocos metros ya desapareció.



Feliciano Hortigüela,  a punto de cumplir los noventa,
 es ahora la memoria viva de Nebreda.
Recuerda a herradores que llegaban a su pueblo
para ejercer su trabajo:
"Conocí a uno que venía de Pinilla Trasmonte,
y a otro de Puentedura;
venían en los fines de semana".  

Un porrón y un queso (o tal vez una hogaza) como reclamo en el cartel anunciador de una venta en Cubillo del  Campo, junto a la carretera de Soria (1876)
Mesón en Manciles fechado en 1739
Dintel en las viejas escuelas de Solarana, con la maza, el cincel y la roseta hexapétala bajo círculo, probablemente distintivos del oficio de cantero. 
La inscripción debió hacerla el cantero Silverio, 
que fue quien en 1888 trabajó la piedra de dichas escuelas, 
según reza en otro dintel. 





martes, 18 de septiembre de 2018

LOS NEOS DE BÁSCONES DE ZAMANZAS


Báscones de Zamanzas
Calle tallada en la roca


FOTOGRAFÍAS: Báscones de Zamanzas (Tomadas circa de 1970 y setiembre de 2018)

        Creo que fue a finales de los sesenta cuando una nutrida excursión de amigos nos presentamos en Báscones de Zamanzas con el simple afán de conocer aquel lugar tan bello como escondido. Por aquel tiempo ya este pueblo debía estar totalmente despoblado, o eso creíamos, o tal vez eso es lo que queríamos averiguar, no recuerdo bien. El dramático silencio, la nula presencia humana, la ausencia de humo y ladridos, la incipiente ruina de algunas casas..., todo aparentaba un evidente y total abandono. Sin embargo, un hecho extraño vino a sacarnos de este convencimiento. Mientras dos de nosotros “explorábamos” el interior de un edificio arruinado, sin tejado, vimos y sentimos caer grandes piedras a nuestros pies, y no eran desprendimientos de los muros que permanecían todavía en pie, no, eran pedruscos arrojados por alguien. ¿Qué era aquello? ¿Quién lanzaba estos proyectiles a ciegas (o no tan a ciegas), que en caso de haber caído sobre nuestras cabezas quizá ahora no lo estaría contando? ¿Es que acaso el pueblo no estaba tan abandonado como pensábamos? La visita, pues, se tornó peligrosa, más habiendo niños en la excursión, por lo que decidimos escapar de aquel misterioso ataque y salir a todas prisa del pueblo. Pasaron los años, bastantes, hasta que un día, relatando estos hechos a alguien de algún pueblo cercano supe que habíamos estado a merced del último habitante de Báscones, de un solitario y "eficaz" guardián del pueblo que no quiso mostrarse de cuerpo presente. 



Báscones de Zamanzas circa 1970

Casona en Báscones de Zamanzas circa 1970


Lo que queda de la misma casona en 2018


        Al poco de aquella historia llegaron a repoblar este lugar gente de Valladolid (siempre pensé que fueron dos parejas jóvenes, o dos jóvenes simplemente, no lo supe bien), huidores de la gran ciudad en busca del sosiego del campo y con el afán de emprender una nueva vida acorde con su pensamiento libre y ecológico. Durante años tuve curiosidad por saber cómo sería su vida allí, pues pensaba que llegando de la ciudad no tendrían experiencia campesina. Yo era escéptico, creía que pronto aprenderían lo que me parecía inevitable, que con el cambio eran más libres pero estarían encadenados a una tierra pobre que poco les podía reportar. Alguien me dijo que su Modus Vivendi era hacer trabajos por los pueblos, de albañilería, carpintería, etc. Han tenido que pasar muchos años más, sin embargo, para saber que de aquellos neovecinos solo ha quedado uno, Nino, excelso artista de la madera, que llegó de Medina de Rioseco y que, entre otros oficios, durante dos años ejerció como cartero por los pueblos de Zamanzas.


La iglesia en el alto y casa restaurada

        Después de aquellos pioneros fueron más los neocolonos que llegaron a este atractivo lugar, con parecida mentalidad y similares afanes, algunos de los cuales no resistieron la presión del aislamiento y se fueron. Uno de estos últimos, tras cinco años en Báscones, restauró una vieja casa y decoró sus muros exteriores con curiosas tallas. Especialmente notables son las que labró en dinteles y jambas de las ventanas, al mejor estilo de los maestros canteros zamanceños, que tantos hubo y que dieron carácter a los pueblos del valle. En una de dichas ventanas dejó grabado el símbolo que identifica a las farmacias, (copa con serpiente enroscada) con la variante de tener además, junto  a  la copa, el añadido de una flor. Junto a este símbolo grabó también la curiosa leyenda: “SIMILA SIMILUS CURENTUS”, que puede ser equivalente a la locución latina “Similia Similibus Curantur” (lo similar se cura con similares). Todo los cual nos induce a pensar que este colono, si no la practicaba sí debía estar al tanto de la homeopatía. 
        Algún día, en un futuro no muy lejano, cuando la piedra oscurezca, quizá algún despistado confunda estas tallas y las meta en el mismo saco de las verdaderamente antiguas. Para que eso no suceda, aquí queda dicho lo  dicho.


Ventana en casa restaurada  ("SIMILA SIMILUS CURENTUS")


Tallas en otra ventana de la misma casa