Elías Rubio Marcos y su "CAJÓN DE SASTRE"

Recopilación de artículos publicados y otros de nueva creación. Blog iniciado en 2009.

viernes, 18 de enero de 2019

TAL COMO ÉRAMOS (III)

Torno tapiado en el viejo Hospicio de Burgos


FOTOGRAFÍAS:
Torno del antiguo Hospicio (Tomadas en enero de 2019)



ABANDONAD@S

“Ayer a cosa de las ocho de la mañana fue encontrada una niña recién nacida en el Barrio Gimeno, cerca de la casa del asilo de transeuntes.
            La criatura estaba cuidadosamente envuelta en un mantón.
         La vigilancia activa sus pesquisas para ver si se consigue saber quienes sean las personas despiadadas que han tomado parte en este hecho verdaderamente criminal, máximo si se tienen en cuenta la inclemencia del tiempo y la hora en que debió  ser abandonada”.

La Fidelidad Castellana. Breve de 25 de enero de 1888


“En la noche del miércoles fue encontrada por el Inspector Jefe de Vigilancia en los soportales de la plaza del Mercado de esta ciudad, una criatura recién nacida, envuelta en un mantón de los llamados matafríos.
Acompañaba a la criatura una nota en que decía “ha nacido el día 13 y no está bautizada”.
Inmediatamente fue llevada a la inclusa de esta capital”.

La Fidelidad Castellana. Breve de 16 de marzo de 1888


“Anoche a las once fue encontrada en una casa de la calle de Santa Águeda una criatura recién nacida o de muy pocos días, la cual había sido abandonada en el portal, bastante mal acondicionada de vestido; que según refieren se hallaba envuelta en unos miserables trapos.
El sereno y algunos vecinos la recogieron y la llevaron al Hospicio.
Parece mentira que haya madres tan desalmadas que así abandonan a sus hijos, ni que haya gentes que las ayuden en tan abominable delito, máximo teniendo tanta facilidad de conducir a la criatura al torno del Hospicio”.   

La Fidelidad Castellana. Breve de 15 de junio de 1888



El torno del Hospicio ya no recibe criaturas no queridas



CONSTRUCCIÓN DEL HOSPICIO

        "EL nuevo Hospicio Provincial también va muy adelantado; uno de los cinco lotes de que ha de constar el edificio se halla ya a bastante altura y trabajan incesantemente en él una multitud de operarios; dirigidos con acierto por los señores Landía  encargados de hacer esta obra de la que Burgos puede esperar con fundamento beneficiosos resultados".    
La Fidelidad Castellana. Breve de 11 de octubre de 1888

viernes, 11 de enero de 2019

POR LOS CAMPOS DE AMAYA (I)

 
Abrimos el año, si esta hiedra en Salazar de Amaya nos deja

  
Casa hidalga con doble escudo en Rebolledillo de la Orden


La cruz, la pluma y la espada en Salazar de Amaya

Ventana con reja rematada en cruz de Calatrava

  
  
Ruinas de la memoria en Salazar de Amaya



FOTOGRAFÍAS: Rebolledillo de la Orden. Salazar de Amaya (Tomadas en enero de 2019)

Qué tendrán las mañanas soleadas de enero que siempre me hacen salir de la esclavitud y rutina del ordenador, me pregunto.  Tal vez sea su tamizada y purificadora luz, esa de hielo que incendia y enrojece hasta sangrar el adobe de nuestros pueblos. Quizá la soledad de las callejas y calles reales, donde la despoblación hizo muerte y memoria, que habla de pasados que no volverán, de la paz de los desiertos donde voces del más allá, al igual que en el Comala de Rulfo, afloran entre amenazadoras rendijas, tejados caídos y pirámides de escombros. Eso y más fue lo que vi y sentí bajo el sol radiante de enero paseando por los campos y pueblos de Amaya.  Aunque, a decir verdad, no todo fueron ruinas y silencio, ese patrimonio tan abundante hoy en tantos lugares de nuestra provincia. En Rebolledillo de la Orden (lugar que, lo confieso humildemente, desconocía) me salió al paso una casa en pie de cierta relevancia; digo relevancia pues dos escudos, uno  en su gran arco de entrada y otro en la única ventana de su fachada, proclaman la inconfundible hidalguía de sus muros. Después, por más que rebusqué en el bien cuidado caserío, no encontré más cosas reseñables que anotar en mi libreta, tampoco a nadie con quien hablar. En pueblos y aldeas nadie sale a contar historias desde su recogimiento en el crudo invierno, solo cuando llegan los héroes ambulantes, con sus camionetas, hacen los vecinos fugaces apariciones. 

Al acercarme a Salazar de Amaya (antes Salazar Junto a Amaya) pude ver el camino que lleva a Puentes de Amaya, el pueblo de silencio cuyas ruinas me vieron llegar un día ya muy lejano; sí, aquel pueblo donde un perro me atacó al doblar la única esquina que permanecía en pie. Este Salazar es un pueblo rojo y bello  por sus adobes, pero pardo también por sus cubiertas de teja medieval. Poco o nada desdice hoy en este  lugar de su primigenio origen, lo que es una suerte para el que guste de lo auténtico. Pasear por su larga calle Real en aquella brillante mañana de enero fue como sumergirme en un decorado de Leone, donde solo faltó el pistolero solitario y el cardo volador. No hay grandes monumentos, salvo su iglesia, pero cada casa lo es por sus centenarios adobes, ladrillos de tierra roja  quemada por el sol y descarnada por la lluvia, por los que se escapa la memoria de los  vecinos que se fueron. A un lado, en una callejuela paralela a la Real, pude ver una construcción antigua de cierto interés patrimonial. Se trata de una casa, mitad piedra mitad adobe, con un gran arco de entrada en cuya dovela central tiene grabada una cruz flordelisada de la orden de Calatrava. A uno y otro lado de ella, flanqueándola, tiene también grabadas una rama (¿o es una pluma? y una espada. Hipótesis: ¿perteneció a algún caballero de dicha orden religioso-militar?, ¿quizá a algún calatravo que llegó a inquisidor?, no tengo  constancia de ello y es poco probable por la humildad de la construcción. La pluma y la espada la vemos también en los “vitores”. ¿Quizá dichos símbolos pudieran significar solo el triunfo de haber alcanzado su dueño la dignidad de caballero de dicha Orden de Calatrava? No tengo más datos, queridos amigos, ojalá alguno de vosotros los tengáis e iluminéis esta poco documentada bitácora. Pero no quiero dejar el ruinoso y noble edificio sin mencionar una pequeña ventana abierta en la fachada principal, cuyo vano se encuentra protegido por una preciosa reja cuya forja se remata igualmente con una cruz flordelisada.


La preponderancia del adobe en Salazar de Amaya


SUEÑOS ROTOS, LA CAMA

Cuando la casa de alguien se derrumba, algo se derrumba de su alma, algo deja ver de su interior que fue oculto a los demás.  A veces, los derrumbes y las secciones ocasionadas dejan ver cosas de la intimidad, como las camas. Los sueños de esta casa, que tras el abandono quedaron suspendidos en la alcoba, escaparon para siempre al caer las paredes. Y entonces los vacíos quedaron más vacíos.   

                                               

Una cama como testigo de vida