Elías Rubio Marcos y su "CAJÓN DE SASTRE"

Recopilación de artículos publicados y otros de nueva creación. Blog iniciado en 2009.

jueves, 7 de noviembre de 2019

LA BALLENA DE CANTABRANA



FOTOGRAFÍA: Dintel en casa de Cantabrana (Tomada en 2010)

Entre los numerosos dinteles que se pueden ver en Cantabrana, todos ellos historiados con rosetas de seis pétalos, cruces y fechas de construcción de las casas, hay uno que sorprende por su originalidad. Llama la atención en él una figura aparentemente monstruosa, aunque si nos fijamos bien veremos que de monstruosa tiene poco, porque en realidad debe tratarse de una ballena, una ballena original, pero ballena; quizá sean los brazos humanos que salen de su cuerpo, uno de ellos mostrando los dedos de la mano, los que le dan esa apariencia. Pero entonces…, ¿se trata de una ballena nadando al estilo Crol? Qué va, y perdón por la broma. Después de mucho observarla uno se da cuenta de que, en efecto, dicho brazo, así como el otro opuesto, al que no se le distingue bien, deben pertenecer al profeta Jonás en el momento en que empieza a ser vomitado por el gran pez que se lo tragó. Una original escultura, sin duda, que parece más propia del Arte Románico que del siglo XVIII, momento en el que debió labrarse este dintel, al igual que todos los demás de Cantabrana. Todo tendría su explicación si nos atuviéramos a la iconografía cristiana representada en dicho conjunto, donde la roseta de seis pétalos es alusiva a Cristo, la cruz a su Martirio y la ballena a su Resurrección.

PD: Por lo demás, me toca pediros perdón, queridos amigos de este Cajón de Sastre, por mis largas ausencias. Pero, como os dije en su día, ando enfrascado con la roseta hexapétala y ya no veo otra cosa que no tenga que ver con ella. Llegado el momento sabréis más sobre mis andanzas por la provincia en busca de este símbolo que tanto significó para generaciones de burgaleses.  


jueves, 17 de octubre de 2019

NAUFRAGIO EN ROZAS

Surgió de entre las nieblas del revoco...

...y naufragó entre las nieblas del olvido


FOTOGRAFÍAS: Iglesia de Rozas (Tomadas en 2011 y 2019)

¿Qué fue de aquel barco de velas que surgió entre los desconchados de la iglesia de Rozas? Lo avistamos una mañana de bruma mientras navegábamos por las procelosas ruinas y anotamos su presencia en nuestra bitácora. Seguro que lo recordáis, queridos amigos marineros, fue hace ocho años. ¿Qué fue de él? ¿Se lo llevó una tempestad al fondo del océano para siempre? Hemos vuelto a navegar por al mar del olvido por si de nuevo hubiera emergido, al igual que lo hiciera el holandés errante, y apenas hemos adivinado las velas, la niebla de las tormentosas ruinas debieron devorarlas. Una pena, compañeros marineros, el Barco de Rozas, que tantos mares surcó, vino a vararse a este lugar desolado donde nadie quiso reparar sus desperfectos. Mal puerto escogiste, Barco de Rozas, para descansar de tus travesías.  

domingo, 29 de septiembre de 2019

8ª EXPOSICIÓN DE TRACTORES ANTIGUOS EN LECHEDO, (ÉXITO DE PÚBLICO, FRACASO DE IMPLICACIÓN INSTITUCIONAL)



Las máquinas llegan de muchas partes
Hay alemanas, de EE.UU, inglesas, polacas, belgas...

Uno de los dinosaurios mecánicos que se pueden ver


Los  distintos carteles de la exposición, uno por cada año

FOTOGRAFÍAS: Máquinas de otros tiempos en Lechedo de Cuesta Urrria (28 setiembre 2019) 

Un año más, ¡y van ocho!, ha tenido lugar este fin de semana en Lechedo de Cuesta Urria la impresionante muestra (probablemente la mayor muestra de este tipo en España) de viejos tractores y otras máquinas de arrastre agrícolas, procedentes de distintas partes del mundo y de diferentes épocas. Cada año tiene más aceptación y son miles de personas las que, llegadas de distintos lugares de España, se han dado cita este año para admirarla y disfrutar del arranque de motores con fuego de estos dinosaurios mecánicos. José Luis Ortíz, alma organizadora y mecenas apasionado de este sensacional evento, está satisfecho por la acogida del público, y disfruta viendo como este disfruta, pero se duele por la falta la implicación y colaboración de las instituciones tanto regionales como provinciales, que para nada, ninguno de sus representantes, ni siquiera para visitar la muestra, han aparecido por ella en las que ya se han celebrado. Es una vergüenza para todos que, pudiendo ser una magna muestra con carácter nacional o incluso internacional, no tenga ningún apoyo ni reconocimiento institucional.

lunes, 16 de septiembre de 2019

UN EMPERADOR EN EL PÁRAMO



FOTOGRAFÍA: Carteles en el castro de La Polera

Cualquier lugar es bueno para anunciar la ruta de Carlos V recientemente creada. Puede indicarse incluso desde una necrópolis de la Edad del Hierro en un desolado páramo. En “Los Cenizales”, del castro de “La Polera” en Ubierna, me sorprendieron ayer estos carteles. Me pareció curioso ver el rostro del emperador publicitándose sobre la memoria enterrada de los pobladores de dicho castro. Y es que, como bien es sabido, todos los caminos conducen a Roma.

lunes, 26 de agosto de 2019

LA MAGIA DEL SOL QUE APARECE


Expectación ante el gran momento

FOTOGRAFÍAS: Salida del sol desde Peña Monte (Peñahorada, 6/8/19)

Todavía es de noche. De nuevo he subido a la peña de mi pueblo adoptivo para ver salir el sol. En esta ocasión agosteña no he visto los cuchillos de la Rueda de la Fortuna, o de Santa Catalina, dando vueltas sobre las cumbres de los Montes Obarenes, ese fenómeno popular ocurre solo en la mañana de San Juan, cuando la zorra madruga y merodea por caminos y gallineros. Pero os aseguro, queridos amigos de este Cajón de Sastre, que tan espectacular y mágica es una salida del sol de agosto como la de San Juan. Esos momentos de espera hasta que el  rey sol  nace y aparece, cuando las nieblas de la noche aún duermen en las vallejadas,  y cuando se confunden y funden el amanecer de tonos grises con los primeros y tímidos rojos violetados, son algo para el éxtasis. Comprobadlo vosotros mismos algún día, amigos del escalofrío, solo tenéis que madrugar un poquito y subir a Peña Monte, la de Peñahorada. Aplaudiréis, seguro. 



Ya asoma por los Obarenes


El arte de lo mágico

lunes, 12 de agosto de 2019

LA ROSETA HEXAPÉTALA MÁS GRANDE




FOTOGRAFÍA: Tomada en junio de 2019. 

No por ser la de mayor tamaño esta roseta hexafolia ha de tener mayor simbolismo. En realidad, debe tener el mismo que cualquiera de las más pequeñas que vemos en distintos ámbitos, bien sea en edificios civiles o religiosos. La roseta de la que ahora os hablo, construida con cantos en el umbral de una iglesia de Merindades, e inscrita dentro de una circunferencia de dos metros de diámetro, es una rareza no solo por su gran tamaño, sino porque es la primera que hallamos realizada en el suelo y que no necesitó del concurso de ningún escultor o entallador de piedra. Dejando a un lado las que con gran profusión vemos en dinteles de portadas y ventanas de casas y casonas del medio rural, en las iglesias es fácil encontrarlas en claves de bóvedas de crucería, del renacimiento y aún más modernas, así como también en los muros exteriores, dispuestas según costumbre en distintas épocas y sitios (frisos, cimacios, pilastras…, por no hablar del arte mobiliario), pero nunca habíamos visto ninguna plasmada en el suelo exterior de un templo. Quiero compartir con vosotros, queridos amigos de este Cajón de Sastre, esta maravillosa rareza del simbolismo cristiano, para que la disfrutéis como ya la estoy disfrutando, pero perdonadme que, por razones que no se os escaparán, no diga aquí y ahora en qué lugar de Las Merindades se encuentra. Quizá algún día, cuando esté suficientemente protegida y hayamos finalizado el gran corpus de las rosetas burgalesas …

sábado, 20 de julio de 2019

DETRÁS DEL BOCALLAVE





FOTOGRAFÍAS: Bocallave en iglesia de la Merindad de Sotoscueva (en junio de 2019) 

Seguramente a más de uno de vosotros, queridos amigos de este Cajón de Sastre, os habrá pasado que al querer visitar una iglesia y encontraros sin la posibilidad de hacerlo, porque no es día de visita o porque no está el vecino o la vecina que tiene la llave y la enseña, o porque el cura ha dado órdenes tajantes de que nadie sin su permiso pueda visitarla, os habréis asomado por el bocallave para por lo menos ver algo de su interior. En lo que a mí respecta, muchas veces lo he hecho, pero si queréis que os diga la verdad, siempre con miedo de que alguien desde dentro me hiera el ojo indefenso con una larga aguja o cualquier otro objeto punzante. Una tontería, lo sé, pero siempre lo pienso al curiosear por el ojo de la cerradura de un antiguo edificio. Viene esto a cuento porque en mi reciente visita a una iglesia de la Merindad de Sotoscueva me llamó la atención su artístico y antiguo bocallave. Tomé las consabidas fotografías, para incluirlas en la amplia colección de estos elementos que a lo largo del tiempo he podido reunir, y ahí quedó la cosa, un ojo de cerradura más, una fotografía más, nada anormal vi aquel día y en aquel momento. Pero he aquí que, al descargar las fotografías en la computadora, algo llamó mi atención, algo que estaba en el fondo del ojo y que aquel día no vi. Y no os lo perdáis, amigos míos, lo que allí vi era algo parecido a una figura fantasmal. Amplié la fotografía hasta conseguir ver el “objeto” con mayor definición y, en efecto, se trataba de una figura con apariencia de mujer, algo espectral, una especie de cara de Bélmez con la boca abierta hasta el infinito, tal que el grito de Munch, como pidiendo auxilio. ¿Pero qué clase de broma era aquella? Yo no es que sea supersticioso o que crea en apariciones, pero desde que vi esta imagen no paro de pensar en ella. Tendré que volver para comprobar lo que al otro lado de la cerradura puede haber. ¿Os he despertado la curiosidad? Os dejo una fotografía para que vosotros mismos saquéis conclusiones.

lunes, 15 de julio de 2019

¡DIEZ AÑOS, SEISCIENTAS ENTRADAS!


CON AGRADECIMIENTO

¡Ah, parece que fue ayer cuando iniciamos este viaje alrededor de Burgos, a cuyo fin todavía no hemos llegado! Ha pasado una década de piedra, de historia y de historias, y aún quedan por descubrir o conocer intrahistorias, porque el suspiro y respiro de nuestra tierra y nuestra gente es inagotable. Qué lejos queda aquella primera entrada de un día de julio de 2009, cuando nos referíamos a un frustrado puente vecchio decimonónico sobre el Arlanzón. Fue nuestro bautismo bloguero, nuestro encuentro con un mundo desconocido del cual desconfiábamos. Y desde entonces nos hemos ido encontrando aquí, queridos amigos de este Cajón de Sastre, cada vez que algo nuevo y reseñable nos salía al paso. Nada menos que seiscientas entradas llenas de curiosidades, de lamentos, de alegrías y agradecimientos,  que de todo hay en ellas. Hoy, al recordar la aventura del trayecto, es mi deseo daros las gracias por vuestra estimulante compañía. Gracias.


domingo, 14 de julio de 2019

DÉCIMO ANIVERSARIO DEL "ÁRBOL DE LA PROVINCIA"


Grupo de danzas de Arauzo de Miel bailando para el
Árbol de la Provincia
 

Con tanta música este año la encina nos regalará
muchas bellotas


Una potente voz salió de la torre


Canto al árbol, lamento desgarrador por la despoblación

Adobes para construir un sueño

¡Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz!


FOTOGRAFÍAS: Escenas del décimo aniversario (Tomadas el 13 de julio de 2019)

Negros nubarrones mañaneros de ayer amenazaban el homenaje al Árbol de la Provincia que íbamos a vivir en Jaramillo de la Fuente.  A Simón Berbabé, el alcalde de la villa, se le veía preocupado por una posible fiesta aguada. La encina, ajena a la amenaza, tan campante, tan hermosa como está a sus diez añitos, nos recibió con cientos de bellotas que surgieron tras la trama precursora. Este año va a ser de buena cosecha. Los nubarrones lo intentaron, pero no consiguieron aguarnos la celebración. Apenas algunas gotas débiles nos llevaron a ochenta a concentrarnos en el  atrio de la iglesia. Fue un par de minutos. Luego todos salimos para ver cómo los danzantes de Arauzo de Miel bailaban a la simbólica encina, adornada para la ocasión con una instalación de la artista Mar Martínez. Sonaban la gaita y la caja, era emocionante ver volar las enaguas multicolores de las chicas del grupo  en torno a un árbol. Lo nunca visto, ¡bailar a un árbol!, o quizá sí. ¡Pues ni que estuviéramos en la Prehistoria! Después se hizo un espeso  silencio, callada la gaita, desde lo más alto de la torre, de una ventana románica salió una potente voz, un grito-canto- lamento: era Isabel Corullón, otra artista invitada para la ocasión que nos puso a todos la carne de gallina; desde abajo la mirábamos con sorpresa, y la oíamos, y en la distancia la vimos abrir su musical boca de soprano tal que si fuera un Papamoscas catedralicio. Bajó de la torre, y por unos instantes siguió cantando en la claustrilla, sola entre columnas y capiteles medievales; su  poderosa y sentida voz, lamento por los pueblos vacíos, salía por los siete arcos como dirigiéndose a la mágica encina que vive con 1.233 tierras de otros tantos lugares. Isabel se encaró al vegetal y continuó cantando su balada sin letra que el monumento provincial entendió perfectamente. Y entre tanto, los escuchantes quedábamos petrificados por el escalofrío.

Junto  a la fuente de la pradera, Dorien, la artista holandesa de El Hacedor, llegada de La Aldea del Portillo de Busto, y otro artista adobero, atentos al Canto de la Despoblación que ejecutaba Isabel, fabricaban adobes con tierras procedentes de distintos pueblos burgaleses.  Con manos y pies sumergidos en el barro, comentamos lo importante y simbólico que sería fabricar un adobe por cada pueblo burgalés, 1.233 adobes. (Deberemos concretar esta idea, amiga Dorien).

Pegados al bello claustro una decena de voluntari@s leyeron uno por uno los nombres de todos los pueblos burgaleses, 1.233 nombres, nunca antes nombrados de seguido, que iban a juntarse con las tierras enterradas que dan vida al árbol. Cada pueblo una emoción, cada lugar un recuerdo. Acallados los nombres todos a coro y acompañados esta vez con los acordes de un piano (gracias, Alberto), cantamos el tradicional "Cumpleaños Feliz". 

Por la tarde, después de la comida grupal, de los ochenta que asistimos al homenaje, en el Centro de Usos Múltiples de Jaramillo de la Fuente, donde duerme el Mapa de la Tierras, nuestro imprescindible Álvaro Alonso de Armiño, navegante en el Espacio Tangente, nos  proyectó su ansiada película que describe el día de la plantación de la encina de todos. Y quienes vivimos aquella gloriosa jornada, al ver las imágenes que se sucedían, no pudimos por menos que sentir una profunda emoción y nostalgia por un proyecto que tanto ilusionó a un pueblo y a tanta gente. Un proyecto que se convirtió en una mágica realidad y que aún pervive en el Árbol de la Provincia. Larga vida al árbol, a Jaramillo de la Fuente y al Espacio Tangente. 

sábado, 29 de junio de 2019

UNA ESCUELA CON ROSETAS HEXAFOLIAS A ORILLAS DEL RUDRÓN

Portada de Escuela de Instrucción Primaria con varias
rosetas hexafolias pintadas en rojo


FOTOGRAFÍA: Escuela con rosetas pintadas en el valle del Rudrón. (Tomada en 2010)

Como ya todos debéis saber, queridos amigos y seguidores de este Cajón de Sastre, puesto que ya han aparecido aquí algunas entradas que tocan su temática, recorremos de nuevo la provincia de Burgos a la búsqueda de rosetas hexafolias. Las ventanas singulares, que a cientos tenemos ya guardadas, nos introdujeron en ellas, y a través de ellas en el universo de los símbolos, tan oscuro como poco conocido en Burgos. Y una vez enganchados ya no pudimos detenernos, la roseta de seis pétalos nos había atrapado con fuerza; ocupaba un lugar preeminente en ese universo, no ya solo en las ventanas sino en los lugares más insospechados de dentro y de fuera de los edificios de nuestros pueblos, y terminó por formar parte inseparable de nuestros sueños. 
Así, pues, hace años que vimos la necesidad de inventariar y catalogar todas las rosetas hexafolias que nos fuera posible para que, en un incierto futuro, posibles estudiosos del tema tuvieran un punto de partida lo más amplio posible para la investigación. La aventura ha merecido y merece la pena, pues nos está llevando a conocer ese lado oculto de los pueblos que antes no habíamos visto, esa parte mágica sin la cual no podríamos conocer el alma de nuestros predecesores.   
Las hexafolias aparecen aquí y allá en cualquier lugar de la provincia (en algunas zonas más que en otras) la mayoría de las veces como elementos protectores de las casas y sus habitantes y generalmente grabadas en piedra. Aunque es verdad que también las hay pintadas, como las que hoy dejamos aquí pertenecientes a una vieja escuela de Instrucción primaria a orillas del Rudrón. Causaría emoción y ternura pensar que una o más rosetas pintadas en el frontis de esta escuela pudieron servir a algún maestro para proteger a sus niños de maleficios o para ayudarles a resolver sus problemas aritméticos.  

lunes, 24 de junio de 2019

LA MAGIA DEL FUEGO DE SAN JUAN


Fuego hipnotizador, noche de móviles 


FOTOGRAFÍAS: Hoguera de la Noche de San Juan (Burgos). 

Un fuego con 65 años de antigüedad en una noche mágica. Hubo un tiempo en el que las hogueras, como los amaneceres sanjuaneros, tenían algo de inocente, de tradición de la buena, de autenticidad, y desde luego de mágicas. Hace mucho que no asistía a una de ellas (la última en Ubierna hace veinte años). Ya por entonces aprecié que nada se parecía a los testimonios que me trasmitieron los mayores de los pueblos. Hoy, en esta que presencié en el Barrio de San Juan Bautista (antes Barriada Yagüe), las hipnotizadoras llamas no me impidieron sustraerme del fenómeno social, de los miles de personas que rodearon el fuego (la mayoría jóvenes con sus bolsas de botellón, muchos sentados en el suelo en corros picoteando en sus móviles y ajenos a las llamas). Signo de los tiempos, sin duda, botellón y móviles.      

miércoles, 19 de junio de 2019

EL ABRAZO DE LA YEDRA

Cuando la hidalga ventana todavía se encontraba libre

La yedra es bella, pero más lo es la ventana


FOTOGRAFÍAS: Ventana y yedra en Cortiguera (Tomadas en 2012 y 2019) 

La yedra crece y crece sin parar hasta engullir todo lo que encuentra a su paso, lo mismo si es el simple tapial de un huerto que si es un torreón o un palacio, todo lo fagocita, no distingue ni respeta si se la deja obrar libremente, siempre tiene insaciable hambre de piedra. Come  despacito, pero firme en su intención y a la chita callando. El abrazo de la yedra parece sustentar los muros, pero si miramos debajo de ella descubrimos que las piedras históricas han perdido masa muscular y en cualquier momento puede llegar el desastre. La hiedra embellece, es combustible para recalcitrantes románticos, pero muchas veces oculta otras bellezas mayores que se encuentran encarceladas en su maraña.
Hace siete años glosábamos en esta misma bitácora una maravillosa ventana perteneciente a una casa hidalga de Cortiguera. Entonces vimos que una amenazadora yedra trepaba por el muro donde esta se encontraba, con lo que parecía aviesas intenciones, y supusimos que no tardaría mucho en devorarla, como acabamos de constatar. No han sido tantos los años pasados y la ventana ya no está, ha desaparecido, o eso creímos en nuestra muy reciente visita. La buscamos calle arriba calleja abajo, por todas las ruinas que nos salieron al paso, infructuosamente. “La casona que la contenía ha desaparecido, ya no está”, llegamos a concluir. Y ahí quedó la cosa. De vuelta a Burgos, al cotejar las fotografías de entonces con las de hoy tuvimos que admitir, ya sin ningún género de dudas, que debajo de aquella yedra creciente estaba la ventana, aunque ya nada de ella era visible.

viernes, 7 de junio de 2019

GRAFITIS EN SILLARES DE SALAZAR, QUINTANILLA VALDEBODRES Y PESQUERA DE EBRO


Precioso rincón urbano y casa del siglo XVI en
Quintanilla Valdebodres

Ventana con los sillares del recercado pintados

Dintel inferior pintado con toda suerte de motivos


FOTOGRAFÍAS: Sillares de Salazar, Quintanilla Valdebodres y Pesquera de Ebro (Tomadas en 2019)

De mis tiempos de explorador de cuevas, de eso hace un periodo geológico, recuerdo que una de las cosas que más me atraía cuando entrábamos por primera vez en una caverna desconocida y fósil era escrutar las paredes por si pudiera haber grabados o pinturas rupestres. Así de soñadores éramos por entonces, así de pretendientes a arqueólogos éramos también, quizá influenciados por los relatos de otros exploradores que nos precedieron y que tuvieron la fortuna de descubrir yacimientos subterráneos increíbles. La gran mayoría de las veces las paredes las encontrábamos inmaculadas, llenas de color quizá, aunque sin huella humana. Pero en alguna ocasión sí tuvimos la suerte de encontrarnos con representaciones prehistóricas que dormían su profundo y milenario sueño en alguna pared, en la total oscuridad. Por lo general, eran sencillos trazos, a veces indescifrables, hechos con un raspador, o esquemáticas pinturas en negro representando motivos que eran cruciales para la vida del “artista” cavernícola. Unas veces podía ser un antropomorfo sumamente esquemático dibujado con carbón, otras, alguna trampa para cazar o un torpe ciervo inacabado, sinuosas líneas semejando ondulaciones del agua o el simple tizonazo de una antorcha, por citar solo algo de lo que nos llegamos a encontrar. Grafitis de la Prehistoria llenos de sentido, aunque nada comparables con el supremo arte rupestre de Altamira o Lascaux. Pero incluso en su humildad representativa, los momentos que  nos hacía vivir cualquiera de estos descubrimientos eran de un impacto emocional indescriptible e imborrable.  Aún hoy lo llevamos escrito en la memoria como si fuera ayer.
Todo esto viene al hilo de haber localizado una serie de grafitis, mucho más modernos, en algunos edificios antiguos del norte de Burgos, grabados o dibujados en sillares preponderantes y de piel tan fina como un lienzo. Ellos me han recordado a las manifestaciones rupestres descritas, solo que aquellas se hallan ocultas en la oscuridad y estas a la luz del día y a la vista de todos.
En el caso de Quintanilla de Valdebodres resulta llamativo el hecho de que la mayor parte de los motivos pictóricos se encuentren en el dintel inferior de una ventana, desde luego un lugar incómodo para escribir, dibujar o hacer algo coherente; esto solo podría explicarse si para llevarlos a cabo quien o quienes los pintaron se ayudaron con una escalera, porque resulta en verdad difícil pensar que se hicieran desde dentro de la vivienda. El gran sillar bajo el alféizar se encuentra repleto de grafitis, entre los cuales abundan cruces, algunos pequeños antropomorfos, incluidos espadachines, y otros inclasificables, todo ello de aparente aspecto infantil. No hay ni una sola letra, ni un solo nombre, solo trazos y dibujos hechos con pintura roja (pintura roja como la utilizada en los vitores), lo que podría indicar que fueron hechos por algún niño o joven iletrado. Algo comprensible si se tiene en cuenta que el edificio que contiene esta ventana y este panel debe pertenecer al siglo XVI, o como más temprano al XVII.
Otros grafitis hechos en sillares hemos localizado en una casona del siglo XVIII en Salazar. Uno de ellos hecho a carboncillo o lapicero, con cierta calidad artística, pues luce un caballo encabritado de sorprendente realismo, lástima que el posible jinete que lo montaba se encuentre ahora enmascarado por una inoportuna pintura blanca. Más tosca es la figura de una persona barbuda (no se aprecia bien si es mujer u hombre), dibujada en negro en otro sillar con  posición vertical.


Caballo encabritado en un sillar de Salazar

Figura humana barbuda en otro sillar de Salazar

Igualmente, en Pesquera de Ebro, donde los buenos sillares todo lo impregnan, hemos visto representada la figura en negro de un cuadrúpedo acéfalo (tal vez un equino o bóvido), una representación de arte popular de difícil datación. 

  
Cuadrúpedo pintado en negro en un sillar de 
Pesquera de Ebro

Así, pues, los casos descritos y otros de los que ya dimos cuenta en su día (Gredilla de Sedano) no hacen sino poner de manifiesto que el hábito de grabar, pintar o dibujar en las piedras de las fachadas antiguas podría ser una costumbre hasta cierto punto normal, obligada quizá por la carencia de papel y lienzos en dichas épocas y en ciertas casas del medio rural.
Los sillares como lienzos. 
   
     

viernes, 24 de mayo de 2019

ADAPTACIÓN


Preciosa muestra de arquitectura popular en Quintanilla del Monte en Rioja

FOTOGRAFÍA: Casa en Quintanilla del Monte en Rioja 

Improvisación, adaptación, espontaneidad, necesidad surgida, llamadlo como queráis, queridos amigos, pero no me digáis que no tiene encanto la casa. Fijaos en la ventana del cuerpo superior, en su inclinación. Podría haber sido normal, cayendo perpendicular sobre la planta general, pero el geómetra autodidacta constructor prefirió seguir la directriz paralela que le marcaban los travesaños sustentadores de dicho cuerpo. A veces nos encontramos en los pueblos con soluciones arquitectónicas que nos provocan ternura, aunque, mirándolo bien, quizá sería mejor llamarlo supremas necesidades. Es lo que tiene la arquitectura popular.

jueves, 9 de mayo de 2019

UN DINTEL MODERNISTA EN HONTOMÍN


Nos sorprenden en este dintel de desbordante
elegancia los arabescos de las cuatro esquinas
y las ondulantes y floreadas líneas centrales.


FOTOGRAFÍAS: Dintel en Hontomín (Tomadas en mayo de 2019)

Radiografiar las casas de nuestros pueblos, esta es una actividad que desde hace algunos años viene ocupándonos. Y lo que en principio fue un trabajo de inventario de ventanas singulares de los pueblos de Burgos, más tarde y a medida que en nuestras observaciones íbamos descubriendo otros elementos nuevos en las fachadas, dicho trabajo terminó convirtiéndose en un escudriñe total de las mismas. Que así fue cómo, en esa minuciosa observación, recientemente nos encontramos en el pueblo de Hontomín con un bellísimo dintel de ventana con decoración modernista. El caso es único en Burgos, no solo por ser el primero de estas característica que conocemos en la provincia, sino porque los rasgos y estética de dicha decoración nos recuerdan más al Art Nouveau de Bélgica, por citar solo un ejemplo de países europeos donde este arte tuvo gran arraigo, que a cualquier otra manifestación del Modernismo en Burgos. Y siendo esto así, ¿cómo es posible que un humilde dintel de una humilde ventana de una humilde casa de un humilde pueblo pueda contener semejante tesoro? La casa hoy está vacía, y en el pueblo ninguno de los vecinos consultados sabía nada de su existencia. Difícil, pues, averiguar quién fue el artista que con tanto conocimiento de la moda artística lo decoró. Más fácil resulta saber en qué año se labró, pues en medio de lo que parece un jarrón central, de donde parten estilizados ramilletes de flores, aparece la data: “Año 1918”.



Una humilde casa y una humilde ventana para un dintel único



domingo, 5 de mayo de 2019

CAMPOS DE MAYO










Campos de mayo por la Granja del Cristo de Villahizán


FOTOGRAFÍAS: Por la Granja del Cristo de Villahizán (tomadas en mayo de 2019)

Han pasado tan solo siete días, y tras una noche de soñar con ellos he vuelto a mis campos de mayo camino de Zael, a mis tierras y trigales deslizándose por lomas moteadas de tímidas nubes y encinas solitarias. Y os aseguro, queridos amigos, que no hay palabras, ni siquiera si son poesía, que describan el espectáculo. Arte puro de la naturaleza es, nada hay comparable. Enmudezcan, pues, las palabras manidas por repetidas y que hablen las imágenes. Aquí os dejo un puñado. (Recomiendo ampliar)

martes, 30 de abril de 2019

EL CAPRICHO DE SANTA CECILIA


Una bodega muy especial en Santa Cecilia

Un capricho de algún ilustrado...

... para asombrarnos a todos.


Azulejos y color en una fantasía deslumbrante


Una ventana neo Art Nouveau


FOTOGRAFÍAS: Bodega en Santa Cecilia (tomadas en abril de 2019)

Uno de los espectáculos naturales más gratificantes que por estas fechas se pueden contemplar en Burgos son los campos verdes de cereal dibujados en suaves lomas y animados por tierras rojas sin sembrar. Yo mismo procuro no faltar ningún año a semejante regalo, entre abril y mayo y siempre por los mismos lugares, los cercanos a la Granja del Cristo de Villahizán y a Zael, donde las grandes y poderosas encinas se encargan de poner la guinda del pastel (si os digo la verdad, queridos amigos, me siento impotente para describir tanta belleza). Y hablando de la  Granja del Cristo, os confieso que en esta ocasión a mi compañera y a mí nos guiaba un doble objetivo, el de fotografiar una lucera de la iglesia de este lugar con tres rosetas hexafoliadas, una maravilla del románico que guardo con mimo en el ya repleto baúl de las rosetas. Cumplido este objetivo, seguimos ruta por los mismos campos, a velocidad de poder admirar, y así llegamos a Zael, donde buscamos rosetas y no las encontramos, y donde las agujas de su famoso reloj de albañilería siguen marcando, inamovibles como hace muchos años, una hora fija, las doce menos cuarto, sea la hora que sea en realidad. De aquí seguimos sin rumbo fijo, deseando que la luminosa mañana no avanzara. Que fue así cómo nos presentamos en Santa Cecilia, lugar en el que nos esperaba la gran sorpresa: ¡una obra desconocida de Gaudí! (perdón por la broma). La vimos asomar y brillar cuando comenzamos a bajar por el camino de las Bodegas de Arriba. ¿Qué era aquello, qué tipo de extraña construcción era aquella entre tantas casitas sin personalidad que cobijan los subterráneos del vino? Nos acercamos, y al hacerlo descubrimos que lo que tanto brillaba era en realidad una casita más entre todas, salvo que esta, por sus torrecillas de azulejos, colores y recursos decorativos, incluidas ventanas modernistas, recordaba, salvadas las distancias, a algunas obras de Gaudí, quizá a “El Capricho”, en Comillas (perdón por la  irreverencia). A las claras vimos que quien construyó y decoró esta increíble bodega debe o debió ser un ferviente admirador del gran arquitecto catalán; tal vez por esto nos pusimos de acuerdo en bautizarla como “El Capricho de Santa Cecilia”.

jueves, 25 de abril de 2019

UNA EXCURSIÓN POR TIERRAS DE PINARES (y III)

FOTOGRAFÍAS: Campanario de Rabanera. Ventana en Cabezón. Castillo en Hacinas (tomadas en abril de 2019). 

(…) Nos habíamos quedado en Navas del Pinar y sus cuentos, a punto de emprender el camino de vuelta a Burgos. Como aún quedaba mucha tarde y además la luz era generosa, decidimos continuar la rebusca en tantos pueblos como encontráramos en el camino. Primera parada, Rabanera del Pinar, lugar en el que solo su espectacular campanario rocoso parece haberse salvado de lo que fue el caserío antiguo, lo demás debe ser pura transformación a lo moderno. En 2008 descubrí esta sorprendente atalaya campanil, entonces un espacio vacío y sin protagonista; hoy, diez años más tarde, las campanas vuelven a ocupar su lugar y nada me hubiera gustado más que escuchar en la lejanía sus tañidos.


Un campanario rupestre en Rabanera del Pinar

Una atalaya campanil de fantasía 


Abandonamos Rabanera, y ya en carretera, cerca de La Gallega, mirando de reojo hacia el sur, sentí que me llegaba una luz de Peña Aguda, del sobrecogedor castillo roquero y lígneo que hace treinta años tantos motivos me dio para fantasear. Un poco más adelante, mirando hacia el norte, recordé a Peña Salgüero, paredón natural de ermitaños con sus variadas cruces rupestres, otro lugar que conocí y guardé en mi libreta del Burgos insólito.
Luego, tras no encontrar nada de lo que buscábamos en La Gallega, apareció Cabezón de la Sierra, lugar donde de nuevo se  avivarían los rescoldos de mi memoria. Se encargarían de ello una fuente capilleta con aguas mineromedicinales al pie del pueblo, una peña de eremitas altomedievales, escondida en la espesura y guardada por dos fantasmas en sus correspondientes sepulcros de roca, y una estación del tren Santander-Mediterráneo arruinada, una que conocí con Jefe y viajeros, tan desvencijada hoy que encoge el alma de los que tomaron los humos en sus vagones. Hitos, exploraciones pasadas que se agolparon en torbellino incontrolable en un paisaje de titanes de piedra.  


UNA VENTANA CON DOS GUERRAS


Escudriñamos cada rincón de Cabezón, y así pudimos dar con una ventana que no se distingue por su nobleza sino por su leyenda y signos grabados. En el dintel en sombra lleva las iniciales de su constructor EM, la fecha en que este la esculpió (1896), más las esculturas de una gallina y un toro, cuyo significado se nos escapa más allá de que represente una actividad campesina de su autor. Por su parte, los pies derechos tienen  grabadas tres rosetas hexapétalas y una cruz en cada una de ellos, signos protectores por excelencia que nos sugieren que los dueños de la casa pudieron ser un tanto precavidos, miedosos, religiosos y supersticiosos, algo normal por aquella época.
Su constructor, además de artista escultor (mírese también el precioso león central) debió ser igualmente una persona comprometida con su tiempo y con su nación, cómo si no explicar el texto que dejó grabado y que hoy nos causa perplejidad. Por la fecha grabada y la mención a dos guerras parecería que se estuviera haciendo alusión a los conflictos que acabaron con la pérdida de la colonias españolas, Cuba y Filipinas. Es una pena que por la sombra proyectada no alcancemos a leer de quién podría ser la traición.


Una ventana ilustrada en Cabezón de la Sierra





INSCRIPCIÓN

Viva España que Afligida
Se ve hoy con las dos Guerras
Pero no será Vencida
Si no hay traición por las po…[ilegible] (¿potencias?) 
LO HIZO SU DUEÑO EUSTAQUIO DE MIGUEL LACALLE
A V DE DICIEMBRE DEL AÑO DE
MDCCCXCVI





Burgos, tierra y tradición de castillos

Finalizamos la excursión en Hacinas, donde nos aguardaba una sorpresa mayúscula. Buscábamos signos y nos encontramos con un castillo nuevo que desconocíamos, obra del artista Carmelo Carneros Gutiérrez. Quién sabe si una a vez que el paso de los siglos haya hecho su labor de ennegrecimiento en sus muros los estudiosos del futuro no llegarán a confundir esta construcción con la de algún conde medieval, quién sabe.


Un trabajo de doce años