Elías Rubio Marcos y su "CAJÓN DE SASTRE"

Recopilación de artículos publicados y otros de nueva creación. Blog iniciado en 2009.

viernes, 16 de enero de 2015

JUAN BARTOLOMÉ EN OJO GUAREÑA


Juan Bartolomé en la Sala de las Maravillas
Juan Bartolomé en Ojo Guareña


FOTOGRAFÍA: Juan Bartolomé en la  Sala de las Maravillas, en Ojo Guareña (Tomada en 1964 por Aurelio Rubio).


Quizá a algunos que le conocieron y compartieron su actividad espeleológica, la muerte de Juan Bartolomé, ocurrida en 2010, les pasara  desapercibida, como a mí me ocurrió. Y bien que lo siento, pues con este espeleólogo y doctor en medicina burgalés, y con Aurelio Rubio, mi hermano mayor y también fallecido, tuve ocasión y honor de compartir, en 1964,  siete días bajo tierra en Ojo Guareña, en una expedición dedicada a fotografiar la parte más bella y espectacular de este complejo cárstico, la conocida como Sector Huesos-Siete Lagos. En aquellas subterráneas y fotográficas jornadas, dirigidas por mi añorado hermano, poco sabía y poco llegué a saber de Juan Bartolomé, pues entonces yo era un tímido y joven principiante de la espeleología y harto tenía con superar  con alguna dignidad los obstáculos que se me presentaban y maravillarme con los insólitos lugares que tenía  el privilegio de contemplar.

Así, pues, debo decir con pena que soy el único superviviente de aquella expedición. Compartimos los tres el duro suelo como cama, con simples sacos de dormir cerca del borde del último de los Siete Lagos, durante seis noches (cada día más largas), de silencio y oscuridad solo rotos por el goteo intermitente de las estalactitas y los fogonazos del magnesio y de las lámparas de vacublitz. Juan Bartolomé era entonces alto y delgado, como los grandes pinos de la sierra burgalesa de donde era natural; recuerdo su imagen, entonces desbarbada, posando allí donde Aurelio le indicaba, ya fuera al borde de una sima o camuflado entre bosques de estalactitas y estalagmitas, y cómo, al activar el flash delante de sí, su figura se recortaba y agrandaba convirtiéndose en una columna más de la espectacular Sala de las Maravillas. 

Después de aquellas jornadas en Ojo Guareña, en la que se obtuvo una espléndida serie fotográfica en blanco y negro, no volví a coincidir más con Juan. Supe, con el paso del tiempo, que estuvo en la Antártida en alguna  expedición científica y que su figura alcanzó gran relieve por las numerosas, importantes y solidarias actividades que llevó a cabo en distintos lugares del mundo. Hoy he podido seguir sus huellas a través de Internet, en las muchas referencias biográficas que se publicaron tras su muerte. 

Aunque con retraso, descansa en paz, compañero Juan Bartolomé, tu memoria es la de un hombre de acción.  

8 comentarios:

  1. Recuerdo la presentación de un libro de fotografía del fotógrafo Miguel Lizana, en el Museo Reina Sofía de Madrid. Llamé a Juan y le invité a este acto cultural. Llegamos pronto y -junto a él- estuvimos visitando la librería de la institución artística, y -por supuesto- Juan acabó comprándose dos preciosos libros de espeleología. Me contaba sus aventuras -durante su etapa universitaria -debajo de la tierra. Supe días antes de su muerte y el día que ocurrió, y estuve -con su amigo Pedro Fusté- en el Tanatorio de Las Rozas. Aquel rostro dentro de aquel ataud -que intento olvidar- no podía ser el de Juan. Al menos el del Juan Bartolomé que yo conocí, admiré y que nunca olvidaré. Ese Juan excepcional de mi web www.vocesdeldesierto.es. Javier-Julio García Miravete

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    1. Gracias por el comentario, Javier-Julio, seguro que alguien más lo agradecerá.

      Cordiales saludos

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  2. Elías,gracias por publicar esto de Juan,compartí con él sus últimos años hasta el 15 de dic.2010Me contaba que llevaba el saco de piel de cabra,con el pelo hacia el interior.Los calcetines de lana que le hacía Daniela ,su madre,se guardaron hasta el último momento,así cómo el petate y cosas de espeleo.Nontiraba nada Sé que iba con el grupo Edelweis.Un fuerte abrazo y gracias por este recuerdo .María.

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    1. No hay de qué, María. Fue un honor para mí compartir aquellas jornadas bajo tierra con él. Aunque ya un poco difuminadas por el paso del tiempo, guardo un bonito e inolvidable recuerdo..

      Un abrazo

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  3. Muchas gracias, por contarnos relatos, de esas primeras expediciones a Ojo Guareña.

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