Elías Rubio Marcos y su "CAJÓN DE SASTRE"

Recopilación de artículos publicados y otros de nueva creación. Blog iniciado en 2009.

domingo, 8 de julio de 2018

POR LA CUESTA DE LA TESLA, DOS VENTANAS Y UN ESCUDO




Ventana geminada en Quintanalacuesta

Escudo con leyenda en Quintanalacuesta 

Ventana en Paralacuesta



FOTOGRAFÍAS: Ventana y escudo en Quintanalacuesta. Ventana en Paralacuesta (Tomadas en julio de 2018)

Valdelacuesta, Quintanalacuesta, Paralacuesta..., tres pueblos burgaleses que se reconocen en la ladera norte de la Sierra de la Tesla, al pie y abrigaño de una cuesta protectora donde se acurrucaron hace mil años gentes que tenían miedo a los vendavales que llegaban de los altos. Los tres llevan el mismo apellido, y los tres su seña personal: Valle, Quinta y Para. De las tres, la que más me gusta es la última, pues su acepción podría estar aludiendo a cómo la cuesta de dicha sierra “para” los vientos (¿la cuesta que detiene los vientos?). La toponimia de los pueblos es así de maravillosa, y casi siempre clarificadora.
Hace nada que veíamos aquí el naufragio de Valdelacuesta, de cómo a lo poco que quedaba de este pueblo se lo había engullido la floresta. Era la viva imagen de la desolación, una triste visión de las que cuesta recuperarse. Por eso, del “val” de la cuesta seguimos bordeando La Tesla norte con intención de encontrar algo de vida que nos alegrara la mañana. Y así, al poco, llegamos a Quintanalacuesta, donde nos esperaba la sorpresa-regalo del día, una preciosa ventana hidalga; una más de las muchas hidalgas que en Merindades llevamos guardadas en su correspondiente cajón. Se trata de un magnífico ejemplar geminado, con su correspondiente parteluz y arcos mixtilíneos, digna de cualquier casona del siglo XV o XVI. Una joya, sin duda. Pero no contenta con ello, Quintanalacuesta nos iba a regalar con otra maravilla en la parte alta del pueblo, un espectacular escudo labrado en 1725 con las Armas Díaz, Trechuelo y Yedra. Y a la vista de tanta perfección escultórica y de tanta filigrana como contiene y adorna este escudo, uno no puede por menos que preguntarse quién o quienes lo esculpieron; item más: quiénes eran los escultores de escudos, a qué gremio o logia pertenecían, de dónde procedían, dónde estaban su talleres, quién les enseñó las directrices heráldicas..., pues de todo eso y de más, lo reconozco, me siento ignorante. Se ha estudiado bien la heráldica en su vertiente de pertenencia, linaje, simbología y distribución de los motivos en los escudos, etc., pero, que yo sepa, nada se ha dicho de los artesanos anónimos que los labraron, algunos, como el que ahora nos ocupa, verdaderas obras de arte. ¿Alguien conoce el nombre y apellido de algún constructor de escudos de la Baja Edad Media, o incluso de siglos posteriores hasta el XVIII?
Sin abandonar la estrecha carretera llegamos a Paralacuesta, donde otra maravilla de ventana nos esperaba. Fechada en 1724 y con el apellido Serna, alusivo sin duda al dueño de la casa, su decoración pertenece a esa constante de líneas geométricas sumamente elegantes que tanto abundan en el periodo dieciochesco.

2 comentarios:

  1. Pienso tras leerlo en aquellas familias que ofrecían sus recursos, sus enseñanzas, sus habilidades a cada descendiente, así estos gremios de canteros, unos a otros fueron traspasando ese magnífico lenguaje que se desarrolla en cada escudo, porque aunar simbolismo con palabras debe llevar implícito un arte genuino que solo entendían los artífices de tan ilustre ocupación. Ahora que aún nos empeñamos en que nuestros hijos sean mejores que nosotros en algo, seguimos, sin saberlo, repitiendo lo que antes acontecía sin darle la mayor importancia. Una pena que oficios tan dignos queden relegados a algún taller o a alguna escuela. Un dato más en la historia para no olvidar. Felicidades hoy por partida doble. Un saludo.

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  2. Gracias también por partida doble.

    Saludos

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