Elías Rubio Marcos y su "CAJÓN DE SASTRE"

Recopilación de artículos publicados y otros de nueva creación. Blog iniciado en 2009.

viernes, 16 de noviembre de 2018

EL PEÑON DE GETE, DONDE JAN FORE GRABÓ SU NOMBRE



A la sombra del Peñón de Gete se reunían los pastores


Junto a un camino, en un robledal


Jan Fore quiso inmortalizar su visita 
También Julito

FOTOGRAFÍAS: Peñón de Gete (Tomadas en octubre de 2018)

        Últimamente se divulgan afloraciones rocosas en distintos lugares de Burgos a las que se concede el mérito de ser sacras y además celtas. Suelen ser peñas de roca arenisca que destacan sobre los pastizales, de manera  abundante en los bajíos de la Peña Carazo. Aunque yo, tan incrédulo como Tomás (o más), me permito poner en duda ambas cosas ¡y mira que me gustaría que fueran ciertas! No habiendo ninguna inscripción aclaratoria, resultan elementos poco fiables algunas simples cazoletillas o concavidades y escalerillas talladas, que pudieron haber sido hechas por pastores de cualquier época, por eremitas del medioevo (tan presentes en la zona, San Marcos, Peña Rota, Peña Aguda...), o simplemente ser de carácter natural y producto de la erosión. Sin ser un experto, tampoco algunos fragmentos cerámicos encontrados en alguna de las peñas me parece motivo suficiente para catalogarlas como peñas sagradas y celtas. Cuántas veces yo mismo he encontrado, en distintos lugares de la provincia, promontorios rocosos en cuyas cúspides se encuentran cazoletas naturales que pueden llamar al engaño. Si ser peña destacable en el terreno ya es mérito para ser sagrada (con lo que esta denominación conlleva) entonces tendríamos un vasto territorio lleno de santuarios, fueran de pueblos turmogos o de otras culturas pretéritas. Y si esto hubiera sido así, entonces entre todas se llevaría la palma el llamado Peñón de Gete, un imponente y solitario testigo rocoso, de unos doce metros de altura y unos ocho de perímetro, que sobresale majestuoso en el robledal, como una pirámide maya en las selvas del Yucatán, justo en la divisoria de los términos municipales de este pueblo y Villanueva Carazo. Un majestuoso peñón que nunca hubiera pasado desapercibido para quien ideara llevar a cabo servicios rituales. Como no pasó desapercibido para los pastores de siempre, pues al girar sobre sí mismo en perfecto acuerdo con el sol, siempre proyecta acogedoras sombras, en uno o en otro de sus lados. Imaginaos, queridos amigos de este Cajón de Sastre, las siestas de los pastores de Hacinas, Villanueva y Gete, en este lugar y al arrullo del enjambre que vive en el piso de arriba sin más pretensión que la de hacer miel. Siestas sagradas, cuando el calor más apretaba y las ovejas formaban ovillo.
        Cosa aparte serían los grafitis del lado del sol naciente. Una “pizarra” como aquella por fuerza tuvo que ser golosa para la escritura grabada y para que los que una vez estuvieran al pie del Peñón desearan  dejar constancia de su admiración. Esto debió ser lo que llevó a un tal JAN FORE a escribir su nombre en el año de 179? ¿Jan Fore?, ¿pero qué clase de nombre es este? Jan es de uso normal en Paises Bajos, Noruega o Polonia, entre otros, pero, ¿y entonces, quién fue esta persona, de dónde procedía y cómo llegó hasta el Peñón de Gete?  Estaría dispuesto a aceptar que me dijerais, queridos amigos, que fue cualquier profesional, un agrimensor o un geólogo, por ejemplo, que inspeccionaba y estudiaba el terreno aledaño a la Peña Carazo a finales del siglo XVIII. Pero creo que  sería una especulación de complicado trazo. Dejemos, entonces, volar la imaginación y construyamos cada uno de nosotros la historia que más nos guste en torno al grafitero Jan. 

2 comentarios:

  1. Bien pudiera ser un viajero romántico como tantos otros, como Locker, que en el siglo XVIII se dejaron atrapar por Burgos y otros tantos lugares de nuestro país que han quedado reflejados en libros. Imaginemos a Jan dejando señales de su paso. Ahora tu dejas abierto el camino para encontrarlo. Un saludo.

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  2. Imaginar nos hace soñar. Aunque no lo creas, todavía queda algún viajero romántico, como es tu caso, Rosa.
    Gracias por el comentario

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