Elías Rubio Marcos y su "CAJÓN DE SASTRE"

Recopilación de artículos publicados y otros de nueva creación. Blog iniciado en 2009.

lunes, 11 de febrero de 2019

LA CASA DE LAS CIGÜEÑAS EN CIRUELOS DE CERVERA

        
Dos cigüeñas protegen una casa en Ciruelos de Cervera

La casa protegida, construida en 1906

Una serpiente de piedra acecha en una ventana

Otra serpiente hace lo mismo en otra ventana


FOTOGRAFÍAS: Imágenes de Solarana y Ciruelos de Cervera (Tomadas en enero de 2019)                
Como muchos pueblos del antiguo partido judicial de Lerma, Ciruelos de Cervera experimentó una espectacular transformación en su caserío entre finales del siglo XIX y el primer cuarto del XX. El remozamiento arquitectónico se hace evidente en las magníficas fachadas de las casas, con recercados de piedra primorosamente labrados en puertas y ventanas,  que hoy causan asombro y que en muy poco recuerdan a las que sustituyeron, mucho más toscas (todavía queda alguna y sirven para comparar).  Buen ejemplo de esta transformación son las localidades de Castrillo Solarana, Solarana, Nebreda o el propio Ciruelos de Cervera, por poner solo algunos ejemplos, donde la mayoría de las fachadas lucen como si fueran casas de nuevos ricos. Las fechas grabadas en ellas, bien bajo aleros o bien en balcones, nos sirven hoy para situar temporalmente dicha transformación. Ante este cambio uno no puede por menos que interrogarse por los motivos que le  hicieron posible. Serán muchos, aunque nadie me los ha sabido explicar con concreción, pero se podría intuir que buena culpa de ello debe estar en la explotación de las grandes manchas boscosas (madera y carbón vegetal) que tan cercanas tienen, situadas en las faldas de las peñas Cervera y Tejada, con notabilísima población de encina y sabina (antes llamada enebro), y en la extracción de los ricos yacimientos de piedra caliza existentes en dichas peñas y sus laderas, tan apropiadas para la construcción.

Observando una por una cada casa de estos pueblos, cada portada, cada ventana, cada dintel, cada alero, a poco que nos fijemos podremos ver distintas recreaciones artísticas que nos hablan de los buenos canteros que sin duda debieron trabajar en ellos. Una de estas recreaciones es la roseta hexapétala, que en Ciruelos de Cervera alcanza su mayor apogeo, pues apenas hay casas que no tengan alguna grabada, generalmente sobre ventanas y dinteles de las puertas. Tomadas en su conjunto, más que la firma o tradicional símbolo de la profesión de cantero -cosa para nada descartable-, parecen signos con valor apotropaico, es decir grabados con fines protectores y contra todo tipo de males. Y si así fuera, podríamos pensar que serían los propios vecinos quienes las mandaron grabar, lo que nos llevaría a que, por aquellos años finiseculares y de principios del XX, y aún más cercanos, todavía la gente debía ser muy supersticiosa.


Una roseta hexafolia  centrada en un magnífico balcón
de Ciruelos de Cervera 


Sirva el preámbulo para traeros hoy, queridos amigos y seguidores de este Cajón de Sastre, la fachada de una casa de Ciruelos de Cervera sumamente original. De manera magistral tiene esculpidas dos cigüeñas, juntas pero con los picos mirando a lados opuestos, ocupando los magníficos sillares inferiores del ventanuco del desván y entre medias de dos ventanas mayores que se suponen dormitorios; tiene asimismo, primorosamente trabajadas, dos serpientes en posición extendida, una en cada dintel de dichas ventanas. Todo lo cual conforma un conjunto escultórico único en Burgos y cuyo significado podría inscribirse igualmente en las tradiciones, creencias y supersticiones populares.
De quién fue la idea de estas representaciones  es algo que todavía  ignoro, pero pudo ser alguien que amaba a las cigüeñas y temía a las serpientes. Coinciden algunos estudiosos en que las zancudas son aves de buen agüero, portadores de felicidad, porque anuncian la primavera y protegen de los incendios, motivos suficientes que justificarían las esculturas mencionadas, a lo que sería justo añadir algo tan importante como que las cigüeñas se comen a las culebras, lo que no es un asunto baladí en los ambientes rurales de nuestros pueblos.
Añadiendo algo de cosecha propia, y sin ánimo de sentar cátedra, diría que las  representaciones podrían estar en relación con una antigua creencia (tantas veces recogida por mí a lo largo y ancho de la provincia de Burgos),  según la cual las culebras maman a las mujeres cuando estas se encuentran criando. Así, en el caso que nos ocupa las dos cigüeñas esculpidas tendrían un función protectora, pues desde su pedestal estarían vigilantes para que las serpientes no llegaran a introducirse en los dormitorios con tan perversas intenciones. Pero la piedra es piedra y sus propiedades no llegan a tanto.


Elegante fachada en Solarana

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