Elías Rubio Marcos y su "CAJÓN DE SASTRE"

Recopilación de artículos publicados y otros de nueva creación. Blog iniciado en 2009.

viernes, 15 de abril de 2011

LAS ESCUELAS DEL INDIANO








FOTOGRAFÍAS: Aspecto de las escuelas antes y después de la restauración del edificio. Las escuelas desde el tejo de la iglesia de Quintanilla. Retrato del indiano benefactor Domingo Fernández Peña que debió presidir el interior de las escuelas. Sepultura del indiano en su pueblo natal.

Se fueron apenas con lo puesto, cruzaron el Atlántico apiñados en enormes buques de roncas sirenas. La mayoría se convertirían en indianos de “maleta al agua”, que es como decir que regresarían tan pobres como habían partido: otros, en cambio, volvieron con los bolsillos llenos tras haber hecho fortuna en negocios saludables y en otros que quizá sea mejor no preguntar. El tema del indianismo, la historia de aquellas personas que se lanzaron a la aventura de América, dejándolo todo (todo podría ser sólo la miseria) en busca de un nuevo Dorado de finales del XIX y principios del XX, se asemeja a la de los conquistadores. En realidad, los que ahora conocemos como indianos, por lo general, llevaban la misma carga de pobreza, de ambición y aventura que la que guiaba los conquistadores de tres siglos más atrás, quizá también la que guía en nuestros días las pateras. Hoy, queridos amigos y seguidores de este Cajón de Sastre, vengo aquí con una reflexión sobre un aspecto que quizá no haya sido suficientemente valorado. Me refiero a que, tras haber sondeado un poco en los archivos y en la geografía burgalesa, he comprobado que Las Merindades fueron, con mucho, el territorio de mayor procedencia de los que emigraron a América en el periodo antes citado. En este sentido, si trazáramos una raya de Este a Oeste en La Mazorra, como la que Pizarro trazó en Perú, veríamos que del páramo hacia el sur es difícil encontrar pueblos que tengan indianos entre sus vecinos (otra cosa son conquistadores y acompañantes), mientras que de La Mazorra para el norte, serán pocos los pueblos que no cuenten en sus padrones personas que hicieron la travesía oceánica. Esto podría deberse, muy probablemente, a que el territorio del norte, el que ocupa Las Merindades, se encuentra más próximo al mar. Y es que, sin entrar a considerar las distintas pobrezas y riquezas de cada zona, parecería del todo natural que a un vecino del ribereño Fuentenebro, por su lejanía del Cantábrico, le costara más embarcarse que a uno de El Berrón de Mena, por citar dos extremos de Burgos. El hecho es que estas reflexiones me las hacía con motivo de mi reciente visita a Quintanilla del Rebollar, donde pude admirar las viejas escuelas, hasta hace poco arruinadas y ahora felizmente restauradas, que tienen su origen en una fundación creada por un indiano de este pueblo, Domingo Fernández Peña, que al parecer hizo fortuna en Cuba. Bien es cierto que, a pesar de que en el testamento del indiano, donde se hace constar su deseo de crear dichas escuelas, data de 1919, no serían construidas hasta 1934, como rezaba una placa sobre el frontis ya desaparecida. Pero no debió ser mucho el tiempo de clase, apenas treinta años; hoy, tras haber dejado de cumplir su función docente (ya no hay niños en los pueblos) y un largo periodo de abandono y ruina, el bonito edificio se ha transformado en la Casa del Monumento Natural de Ojo Guareña. Me parece interesante reproducir aquí los deseos de la “Fundación Fernández”, pues nos sirve de referencia de cómo algunos indianos “triunfadores” quisieron perpetuar su memoria y alcanzar o aumentar respetabilidad creando instituciones y legando bienes en beneficio de sus pueblos de nacimiento, seguramente por lo mucho que debieron añorarlos en sus años de ultramar. He aquí el testamento de nuestro indiano de Cuba, según documento que me fue facilitado en la casa del citado Monumento Natural de Ojo Guareña:




Del testamento de D. Domingo Fernández Peña.


“El 9 de abril de 1919 don Domingo Fernández peña de 80 años de edad, soltero, natural de Quintanilla del Rebollar y vecino de Bilbao, hace testamento ante el notario Don Francisco de Santiago y Marín... [Y entre otras cosas], Lega 400.000 pesetas para la creación y fundación de unas escuelas, gratuitas, en su pueblo, Quintanilla del Rebollar, para los niños y niñas de los pueblos Quintanilla del Rebollar, El Rebollar, Redondo, Herrera, Hornillalatorre, Barcenillas de Cerezos y Cornejo. Esta institución, benéfico, docente, ostentará el título de “Fundación Fernández”. La cantidad legada se destinará la parte necesaria a la adquisición de terreno y construcción de un edificio para dos escuelas (niños y niñas), con habitación , en el mismo edificio, pero independiente del local de las escuelas, para el maestro y la maestra, en la fachada del mismo edificio irá grabado el nombre del donante. Tendrá enseñanza gratuita, con libros y menaje también gratuitos”.



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Mi sincero agradecimiento al personal de la Casa del Monumento Natural de Ojo Guareña.

2 comentarios:

  1. En Robredo de las Pueblas hay otra preciosa historia del indiano que retornó rico repartiendo beneficiencia por el pueblo. Se llamaba Venancio Ruiz y regaló a su pueblo una cruz y un roble centenario.

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  2. Gracias, amigo César, en cuanto tenga un ratillo me acerco por Robredo, a ver qué encuentro.

    Saludos

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