Elías Rubio Marcos y su "CAJÓN DE SASTRE"

Recopilación de artículos publicados y otros de nueva creación. Blog iniciado en 2009.

miércoles, 26 de marzo de 2014

“EL CAMPANARIO”, EN UN LUGAR DE HUERTA DEL REY


Una fuente, un campanario, un despoblado. 

Una columna señala una obra reciente e inacabada.

Hubo un pueblo que se llamó San Martín de Tormiellos. 


FOTOGRAFÍAS: "El Campanario", Huerta del Rey (Tomadas en marzo de 2014).  


Qué tendrán las rocas que tanto nos atraen. Qué tendrán, que a los místicos siempre llamaron. Da igual que sean de arena, caliza, yeso, o... Solo que sean roca y allí estaremos, beneficiándonos de su  belleza. Y si la roca es exenta, prominente, que alguien apretó como se hace en un globo para que salga un chichón, entonces la roca se convierte en magia y saca a relucir nuestro instinto soñador. Por eso el pastor las abraza con sus ovejas, por eso graba en ellas el narcisista su nombre, por eso el eremita las modeló, excavó su vivienda y levantó campanarios en lo más alto. Por eso los pueblos nacieron a su cobijo y dominio. Aquí, en este protuberancia del roquedal, nació uno de ellos, dicen que con el nombre de San Martín de Tormillos. “El Campanario”, llaman a este lugar entre enebros, a este despoblado medieval cerca y lejos de Huerta del Rey. El campanario de piedra está tuerto, solo tiene un ojo, porque el otro desapareció quién sabe cuándo y de qué siglo. Alguien ahora ha querido restituir el que faltaba, pero la operación de oftalmia no llegó a buen puerto y el resultado es una cicatriz mal curada y de feo especto. Ah, sí, las campanas. Las campanas dicen que suenan hoy en Espejón, que allí fueron trasladadas. Quizá se oigan desde aquí en los días de difuntos

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