Elías Rubio Marcos y su "CAJÓN DE SASTRE"

Recopilación de artículos publicados y otros de nueva creación. Blog iniciado en 2009.

domingo, 12 de enero de 2020

PEDROSA DE RÍO URBEL, GRABADOS EN EL PASAJE AL CORO


Pasadas las fiestas de la Navidad y de Año Nuevo, paréntesis tan desmedido como entrañable, y que tanto entretiene nuestras vidas, volvemos a lo cotidiano del resto del año. Y lo cotidiano, en lo que a este ya carcomido Cajón de Sastre se refiere, queridos amigos, es seguir visitando pueblos e indagar en sus humildes pasados. Qué le voy a hacer, si os digo la verdad no me siento tan mal haciendo de fedatario de la España Vacía (que no vaciada, ¡demonios!), al fin y al cabo debo ser ya un poco adobe y otro poco piedra y me confundo con las ruinas. Y, pues eso, ahí andamos de nuevo, abriéndonos camino por las nieblas de la despoblación intentando pegar la hebra con los Últimos, cuando estos, por no sé qué milagro, se dejan ver, o radiografiando lo que dejaron escrito sus antepasados en el  exterior de sus casas, que eso sí es más factible, tan factible como emocionante.


FOTOGRAFÍAS: Grabados en la iglesia de Pedrosa de Río Urbel (Diciembre de 2019)


Pasaje al coro de la iglesia


Sillares para el asombro


Empezamos el año con unos grabados rupestres que, por su origen, nada tienen que ver con los que este cronista estaba acostumbrado a ver y descubrir en su paso por las cuevas burgalesas. En realidad, ni siquiera es científico llamarlos “grabados rupestres”, aunque por lo representado mucho lo parezcan, pues no son prehistóricos, ni siquiera medievales, y se hallan inscritos en sillares de una iglesia. Me estoy refiriendo a la iglesia de Pedrosa de Río Urbel, y en concreto a la escalera y pasaje abovedado de acceso al coro, donde una serie de sillares-paneles muestran una colección de figuras esquemáticas entre las que predomina una amplia gama de gallináceas, cruces y arboriformes. Puede verse, incluso, alguna figura humana inacabada, con rasgos juveniles, lo que podría indicar que quien hizo las grabaciones pudo ser una persona joven, quizá un chico (las chicas no subían al coro) que durante los oficios religiosos, más que atento a ellos, se entretenía en dar rienda suelta a sus aficiones artísticas, entre ellas la de representar las gallinas de su corral. Cabría incluso la posibilidad de que dichos grabados fueran hechos cuando aún los sillares no estaban colocados en su actual ubicación, y entonces la autoría y quizá el significado de los mismos, sería más dudosa. Y también pudiera ser que hubiera más  de un autor, a la vista de las muy elaboradas cruces incisas que se pueden ver al inicio de la escalera, hechas quizá por alguien más devoto que el artista de las gallinas.  
De la antigüedad de los grabados podría darnos una pista la época barroca en que fue ejecutado el mencionado pasaje, dicho sea con todas las reservas. Es esta la única pista que se nos ocurre, ya que en los libros de fábrica no creo que se anotaran grafitis de semejante calidad, ni otros. 




Un chico entre gallinas
Gallináceas y algún conato de antropomorfo

Un pino y una gallina o gallo, y más...
Elaboradas cruces al inicio de la escalera




2 comentarios:

  1. Que difícil es este jeroglífico que nos dejas, Elías. Mozos quizás hicieron estas incisiones, parecen ser pruebas en busca del perfeccionamiento. Resulta muy curioso como se reaprovecharon las piedras. La inquietud de quienes dibujan quizás no pensaron que sembrarían tantas dudas.

    ResponderEliminar
  2. A modo de los grafiteros de hoy, pero con más sentido. Desde la prehistoria, los humanos, artistas o no, han necesitado dar rienda sueltas a sus sueños e inquietudes a través del dibujo.
    Gracias, Egeria, un saludo

    ResponderEliminar

Solo se admiten comentarios constructivos. Los comentarios anónimos, o irrespetuosos, no serán publicados, tampoco los que no estén correctamente identificados.