Elías Rubio Marcos y su "CAJÓN DE SASTRE"

Recopilación de artículos publicados y otros de nueva creación. Blog iniciado en 2009.

viernes, 16 de enero de 2026

DE BUZONES Y POSTALES

                                            


Buzón de correos en Fuenteodra.


Buzón en Moradillo del Castillo.


Buzón en Manciles.



FOTOGRAFÍAS: Buzones de cartas (tomadas en distintos años).

En mi reciente estancia en México quise comprar alguna postal de los lugares más emblemáticos que visitamos. No porque las necesitara para enviar a familias y amigos, como hasta no hace tanto tiempo fue costumbre, sino por engrosar la colección acumulada durante años. Una colección preciosa, todo hay que decirlo. En un pasado cercano, la postal sirvió para comunicar a nuestros amigos y seres más queridos que estábamos bien y que disfrutábamos mucho de las maravillas que estábamos viendo en nuestros viajes. Quise comprar postales, ya digo, pero no pude hacerlo porque ya no se encuentran en ningún lado. Las postales han desaparecido. ¿Alguien ha comprado o visto alguna en los quioscos en estos últimos tiempos? Silencio. Hoy esa costumbre postal, que era una forma cómoda de comunicación, pues requería menos esfuerzo que una carta, ha sido sustituida por los envíos por wasap. Ahora, con nuestros móviles, podemos enviar fotografías sin cuento y el sufriente familiar o amigo recibirlas al instante de ser enviadas, sin necesidad de barcos ni de trenes que las transporten en sacas de Correos.  La competencia, pues, no resiste comparación y por eso las postales han desaparecido.  Otra pérdida sobrevenida por las nuevas tecnologías.  

Después de lo anterior, queridos amigos, me parece oportuno traer a colación los buzones de correos en los pueblos. Cuando veo empotradas en muros estas cajitas de distintos colores, con su característica trompetilla como logo y su mágica ranura para introducir las cartas, se me ocurre pensar que quizá lleven años vacías y que la menguada población de los pueblos, vieja de años y llena de experiencia, debe estar cansada ya de abrirlas para no encontrar nada. Pueden ser media docena de almas mayores que quizá no tengan quien les escriba, como no sea un banco sin calor amigo ni familiar.    

Si abriéramos uno de estos buzones olvidados, ¿con  qué nos encontraríamos?


Villamayor de  los Montes 
En algunos lugares, las cajitas de Correos no llegaron, o llegaron tarde, y fueron
los propios dueños de las casas quienes tuvieron que arreglárselas
fabricando sus propios buzones.
 


 
 Buzón en Villasidro.  
Antes de las cajitas de Correos una simple ranura
 en la puerta podía servir como buzón.
  


 

lunes, 12 de enero de 2026

UNA CASA DE HIDALGO PERDIDA EN MANCILES

                      

Aspecto de la casa en 2015.

FOTOGRAFÍAS: Casa de hidalgo en Manciles (Tomada en enero de 2026).

Probablemente fue la casa de algún hidalgo del siglo XVIII. Su airosa fachada de buena sillería, el gran arco dovelado del acceso, y la ventana central, primorosamente trabajada, son muestras que parecen ponerlo de manifiesto. Le faltaría el escudo para completar su nobleza y parecer una casona, pero aun con esa ausencia es claro que, por su indiscutible belleza, no merecía el fin que está teniendo. Las casas de hidalgo de los siglos XVII y XVIII, que tanto proliferaron en la provincia de Burgos, especialmente en Merindades, es un patrimonio histórico-artístico al que no se le está prestando la atención que merece, más bien al contrario. Ya hemos denunciado en este Cajón de Sastre algunos casos sangrantes de bellas casonas perdidas, y esta de Manciles es una más. Una pena, pero era de esperar. En 2015 ya apuntaba maneras de lo que habría de venir no tardando mucho, que no era otra cosa que su ruina. Probablemente habrá alguna historia, que no conocemos, que justifica ese destino, como ha sucedido y sucede en tantos edificios de interés abandonados, pero ello no justifica nuestra indiferencia.

Han pasado diez años desde que vi por primera vez esta bella casa, ya digo, y entonces, por su deficiente estado, no le auguré nada bueno. Tenía razón: recientemente he vuelto a Manciles y he constatado que mis presagios se han cumplido: la ruina, que tiene su propia vida, ya es casi total. Contemplad, queridos amigos, las dos imágenes que aquí dejo y veréis cómo sufre el patrimonio el paso de los años, si no se trata.


Aspecto de la casa en enero de 2026.