Elías Rubio Marcos y su "CAJÓN DE SASTRE"

Recopilación de artículos publicados y otros de nueva creación. Blog iniciado en 2009.

sábado, 11 de abril de 2026

LO QUE LA HIEDRA ESCONDE

                         

A los lejos divisamos un muñón oscuro.


Algo debe esconderse en su interior.


Al dar la vuelta, paredes sin cubrir nos sugieren algo.


¡Es una estación de tren! La de Villaverde Peñahorada.
Un letrero de cerámica azul así lo proclama. 


Desarte en el otro lado. 



FOTOGRAFÍAS: Estación de tren de Villaverde Peñahorada. (marzo 2026).

Caminamos por una senda recta que los agrimensores trazaron para que una máquina humeante no perdiera su rumbo. Y al hacerlo, vamos encontrando huellas en las orillas del pasado de un tren, algunas más visibles que otras. Avanzamos con el paso decidido de un senderista. A lo lejos, vemos un muñón oscuro fuera de la senda. ¿Qué será?, nos preguntamos. Parece vegetal. Pronto saldríamos de dudas. Al llegar a él, constatamos que, en efecto, se trataba de un vegetal, para más señas, de un gigantesco rebuño de hiedra. ¿Cómo pudo hacerse tan enorme? Sospechamos que tal volumen no estaba en vano, pues la hiedra siempre entierra cosas, restos. Algo debía proteger, algo debía esconder en su interior. Alguna grieta habrá por la que poder mirar, pensamos. Picados por la curiosidad decidimos explorar el muñón dando una vuelta completa. Y así, lo que en principio nos pareció un amasijo informe de hiedra sin más, resultó que guardaba en su interior algo valioso: ¡una casa, una vivienda! Por una ventana rota nos asomamos a su interior y pudimos ver sus tripas, las habitaciones, tabiques sin puertas, la cocina…, todo en estado ruinoso y repleto de pintadas sin arte, un espectáculo desolador. Por lo poco que se veía de su arquitectura exterior ya imaginábamos lo que pudo ser aquella casa, pero lo dimos como seguro cuando, al completar el perímetro del amasijo, alcanzamos a ver, sobre el muro del norte que asomaba, un letrero de cerámica azul en el que se leía un nombre: VILLAVERDE DE PEÑAHORADA (con el DE). Era evidente que estábamos en la estación de tren de este lugar, perteneciente a la desaparecida línea del fc. Santander-Mediterráneo, y que en lo que ahora son ruinas y antes cuidada vivienda, residieron los encargados del tráfico ferroviario en este lugar.


La hiedra seguirá su labor envolvente y pronto lo cubrirá todo, probablemente dejando solo ver la antena de televisión que, anacrónica, se alza todavía sobre la mancha verde tal que el periscopio de un submarino, 



 

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