![]() |
| Majestuosa catedral de México construida sobre ruinas aztecas. |
CARTAS DE RELACIÓN DE UN BURGALÉS EN MÉXICO (II).
SEGUNDA PARTE, QUINTA ENTREGA
DANZANTES EN EL ZÓCALO
Abandonamos
Santiago de Querétaro y seguimos la ruta que teníamos programada en un cómodo
camión (ya se ha dicho que a los autobuses se les llama camiones en México).
Los autobuses mexicanos son muy espaciosos, dispuestos con gran confort; guardando
oportunas distancias, nos recordaron a los ómnibus de Argentina que tuvimos
ocasión de disfrutar en 2003, cuando nos movimos de Posadas a Buenos Aires. “Cruceros
del Norte”, llevan por nombre. ¡Qué maravilla! En aquel tiempo -y creemos que nada
habrá cambiado hoy-, los asientos se hacían cama extendida; por la noche te
daban manta y almohada para dormir, también te servían cena, alguna bebida
espirituosa y golosinas de la Argentina (alfajores podían ser); y cuando
despertabas, ya amanecido, notabas que el aroma del café se había adueñado del ómnibus;
te servían un desayuno más que aceptable, cruasán incluido. Todo lo cual,
queridos amigos, te hacía sentir como en casa. (Igualito que por acá).
Pero
a lo que íbamos. Los autobuses [camiones] de gran recorrido son también muy
confortables en México, y en ellos los viajes se hacen placenteros. Su moderada
velocidad, te permiten ver y disfrutar el paisaje, al contrario que en los AVE´S
de ahora, en los que apenas si te da tiempo a ver nada pues las imágenes pasan a
la velocidad de la luz. Quizá Ir en AVE no signifique viajar, sino desplazarse
con rapidez el que vive con prisa.
REVIVAL DE DANZAS ACESTRALES PREHISPÁNICAS
![]() |
| Había algo de mágico en aquellas danzas al anochecer. |
![]() |
| Atavíos de otra época. |
Se echaba ya la noche cuando, tres horas después de haber salido de Santiago de Querétaro, llegamos de nuevo a Ciudad de México. Dejamos las maletas en un viejo y céntrico hotel, cerca del antiguo Palacio de la Inquisición, lo que nos permitió acercarnos sin ningún esfuerzo al Zócalo y disfrutar del ambiente nocturno en esta gran plaza que, todo hay que decir, siempre depara alguna sorpresa. En este sentido fuimos afortunados, pues hicimos nuestra entrada cuando dos grupos de danzantes (danzantes porque danzaban), ataviados a la usanza prehispánica, algunos con plumajes y en paños menores, ejecutaban bailes que bien podían parecerse a los de distintos pueblos que había en el territorio antes de la “Conquista”; y a la vez que unos bailaban, había quienes tocaban grandes caracolas y quienes quemaban sahumerios varios, cuyos humos y aromas se expandían por la plaza y nos envolvían. Disfrutamos del momento. Creímos que se trataba de una reivindicación de cultura patria y de un tiempo perdido, de un intento de recuperar un folklore salido de las ruinas de Tenochtitlan o de los murales mayas de Bonampak, por citar algún ejemplo imaginario. Aunque, quizá fuera otra cosa. Y mientras aquellos bailes se producían en el Zócalo, la catedral y el impresionante Palacio Nacional (sede del Gobierno de México y con cinco siglos a cuestas), que tanto poder de la palabra han tenido, tienen y tendrán, eran testigos excepcionales y mudos. En nuestro paseo nocturno bajo dicho palacio nos imaginamos a la actual presidenta durmiendo ya en él (caso de que allí tuviera su residencia), o en vela, atribulada por la difícil tarea de dirigir un país cuatro veces España y de cerca de 130 millones de almas. ¡Ahí es nada! .
![]() |
| Palacio Nacional, sede del Gobierno de México. |
Ya con la plaza casi vacía, con el recuerdo del volteo y estruendo de las poderosas campanas de la catedral en la hora del ángelus, en un paseo por las bóvedas un día de 2016, nos retiramos al hotel. En pocas horas habríamos de tomar el avión a Tuxtla Gutiérrez para de allí continuar a San Cristóbal de las Casas. Nuestro próximo y más estable destino.
Próxima parada: San Cristóbal de las Casas


.jpg)

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Solo se admiten comentarios constructivos. Los comentarios anónimos, o irrespetuosos, no serán publicados, tampoco los que no estén correctamente identificados.