Elías Rubio Marcos y su "CAJÓN DE SASTRE"

Recopilación de artículos publicados y otros de nueva creación. Blog iniciado en 2009.

sábado, 2 de mayo de 2026

TRES BARRIOS DE BODEGAS EN ISAR (XIV)

Bodegas de "Vega".


Bodegas de "Vega".


FOTOGRAFÍAS: Bodegas de Isar (Tomadas en abril de 2026).

 

En Isar hace muchos años que no se planta viñedo, ni nadie en este lugar recuerda cuando sus campos estuvieron teñidos de vides. Habría que remontarse muy atrás para imaginar fincas con esta plantación, que debieron ser muchas, a juzgar por el gran número de bodegas subterráneas tradicionales que hoy se pueden ver distribuidas dentro o en torno al casco urbano de dicho lugar. Si hacemos caso al Catastro de Ensenada y al Diccionario de Madoz, este tradicional cultivo estaba arraigado en los siglos XVIII y XIX, como lo debió estar hasta la primera mitad del siglo XX, pues hay memoria de ello. A partir de este momento, y según nos ha sido transmitido por personas de mayor edad que lo conocieron, se deja de plantar viñedo, quizá “porque la uva no maduraba bien debido al frío”, y se comienza a traer uva de otros lugares, primero de Cebrecos y después de Zamora (Toro). Los racimos llegaban en tren a la estación de Estépar, donde eran recogidos por los isareños, con carros primero y luego con camiones; a partir de aquí restaba solo volcarlos en los jaraíces para el pisado y obtención del mosto.

Como recuerdo de aquella actividad vitivinícola vemos hoy las numerosas bodegas subterráneas, la mayoría abandonadas debido a los cambios sociales y a la desaparición paulatina de quienes las mantenían y eran sus fieles parroquianos. Lo que no quita para que la imagen de cada uno de los tres grupos de bodegas existente en Isar sea todavía impresionante y de gran impacto. Ya a la entrada del pueblo, alineado a la carretera, puede verse el primero de ellos, el que lleva por nombre (“Bodegas de Vega”) y en el que se contabiliza una treintena de subterráneos, similar en número a los que se cuentan en el grupo llamado “Bodegas del Camino a Burgos” y parecido también a los de “El Cárcavo”, en la parte alta del pueblo.   


Bodegas del Camino a Burgos. 


Bodegas del Camino a Burgos.
Cada bodega con su banco de piedra. 


UN POCO DE COSTUMBRISMO


El cardo riñe con la espuma

De cada visita a pueblos burgaleses con bodegas aprendemos algo nuevo. Ya sea sobre las maneras de socializar en torno a ellas como sobre los procesos de obtención del vino. Respecto a esto último, nos llamó la atención la forma en que en Isar (quizá en otros lugares también, solo que no se nos advirtió, o no preguntamos) tenían para hacer bajar la espuma cuando, en la fermentación, el mosto subía de volumen y amenazaba con salirse de la cuba. Para esta contingencia lo que se hacía era poner algún cardo bien espinoso en la boca. Haciéndolo así, el contacto de los pinchos con dicha espuma hacía que esta retrocediera y no se saliera de madre. (“Se ponía un cardo, y al subir la espuma, pinchaba en el cardo y bajaba. Oye, yo lo he hecho”).


A las bodegas en Jueves Santo

         Cierto es que en un pasado no tan lejano la visita y estancia en las bodegas se hacía prácticamente todos los días, bien porque se iba a recoger el vino para el consumo diario o bien porque se iba a socializar en ellas. Acudir a las bodegas podría decirse que era como una forma de ritual. Bien es cierto que era en días festivos cuando más se frecuentaban: (“Salías de misa, y todo el mundo a las bodegas, menos las mujeres”), y que en algún día determinado del año la afluencia se convertía en masiva, como si fuera la celebración de algo. En Isar esto último sucedía en el día de Jueves Santo: (“Se salía de los Oficios [que se llamaba] y antes de hacer la procesión de Los Pasos se iba a las bodegas”). Esa era la costumbre, aunque, en realidad, “antes se iba a las bodegas como ahora se va a los bares”.   


Abandonadas

         Hoy causa tristeza ver cómo, salvo pocas excepciones, la mayoría de las bodegas están abandonadas y cómo algunas se derrumban por falta de uso y cuidados. Quienes las usaban y mantenían, por lo general los vecinos más mayores, que conocieron su época dorada, se han ido muriendo y el relevo natural no se ha producido porque ha coincidido con una época de despoblación, y sobre todo de nuevos hábitos y costumbres en quienes deberían haber tomado dicho relevo.


Bodegas de "El Cárcavo", con una bonita y reciente ambientación. 


Bodegas de "El Cárcavo". 


Por ser una de las principales señas de identidad de Isar y dado el alto valor etnográfico de los tres conjuntos, haría bien el pueblo en velar por su conservación.    


Respiraderos del vino. 


Con mi agradecimiento al señor Trifón García