Elías Rubio Marcos y su "CAJÓN DE SASTRE"

Recopilación de artículos publicados y otros de nueva creación. Blog iniciado en 2009.

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jueves, 21 de mayo de 2026

UN CID EN LA BODEGA (XV)


La figura campea sobre la bodega. 




Hueca por dentro, parece de piedra y es escayola. Pronto el emparrado la ocultará. 

FOTOGRAFÍAS: Escultura en bodega de Hornillos del Camino. (Tomadas en mayo de 2026) 


Continuando con nuestro periplo por las bodegas tradicionales de Burgos recalamos en días recientes en el lugar de Hornillos del Camino. Y aquí, queridos amigos de este Cajón de Sastre, nos aguardaba algo que ni en sueños hubiéramos esperado, una sorpresa ajena a todo lo que tiene que ver con la producción del vino. Curioseando el núcleo principal de las bodegas, el que se encuentra en la calle alta del pueblo, nos llamó la atención en una de ellas algo que nos pareció insólito y que paso a describiros. A través de los huecos que dejaba un emparrado aún incipiente, el que en poco tiempo cubriría un merendero adosado a la bodega, pudimos ver que sobresalía una cabeza, aparentemente de piedra y sujeta en la cúspide, que, por su casco, sus luengas barbas y escamado almófar, se asemejaba a la de un caballero o guerrero medieval. Nos acercamos, y al observar la imagen completa, pudimos ver que se trataba no solo de una simple cabeza, sino de un busto; un busto que, por la iconografía que conocíamos de El Cid, tenía todas las trazas de querer representar al célebre personaje.

A dos hombres que trabajaban en un merendero cercano preguntamos sobre la autoría y procedencia de la escultura y nos dieron una versión que nos dejó impresionados. Al parecer un constructor burgalés la había encontrado enterrada en una casa que estaba derribando en la capital, aunque no sabían en qué concreto lugar. El asunto, pues, era tentador y nos invitaba a seguir su rastro.

De una sorpresa a otra: aparece Marceliano Santa María

La noche de aquel día me costó conciliar el sueño, todo me daba vueltas, todo giraba en torno a la misteriosa escultura. No parecía que estuviera hecha por un simple aficionado. Las preguntas se agolpaban en mi almohada: si el busto era de piedra, quién lo labró; si se ejecutó en algún lugar fuera de Hornillos, qué lugar era este y cómo llegó a campear en la bodega; y si tenía algún valor histórico o artístico, cuáles eran esos valores. Había que tirar del hilo, hacer de detective una vez más. Inquieto por el hallazgo, volví al día siguiente a Hornillos por si, por una casualidad, el dueño se encontraba en la bodega, pues solo él podría desentrañar el enredo. Como era de esperar, el dueño no estaba (las bodegas ya no son lo que fueron). Era domingo y la hora pacífica de la siesta, mal momento para encontrar en la calle autóctonos. Había, eso sí, peregrinos junto a los muchos albergues que se han abierto en este pueblo, pero ellos eran forasteros, de lejanas tierras, y por eso no podrían ayudarme. Cuando ya desesperaba, tuve la fortuna de que, de un coche recién llegado, bajó un hombre joven que parecía nativo del lugar. Le pregunté si conocía al dueño de la bodega: “Es amigo mío”, me dijo. Vaya, qué suerte, dije. Fue así cómo compartimos nuestros teléfonos y él mismo se comprometió a ponernos en contacto.

Había merecido la pena la visita dominguera, pero me quedaba la duda sobre si recibiría la llamada esperada en los siguientes días, a veces, las promesas espontáneas se convierten en pelusa de chopo.

La llamada

No tuve que esperar mucho, al día siguiente recibí la llamada de un móvil desconocido que estuve a punto de no atender por no estar en mi lista de contactos. Pero atendí, y acerté, pues quien me llamaba era Daniel Mayor, el dueño de la susodicha bodega de Hornillos, a quien debo agradecer su colaboración. Daniel, de 59 años, es una de las personas que participaron en el mencionado derribo y por eso conoce de primera mano el descubrimiento de la escultura supuestamente cidiana. Al parecer y según describe, la casa demolida estaba justo enfrente del convento de Santa Clara, en lo que hoy es la droguería Nieva. Describe también que dicha casa, derribada a finales de los ochenta, era de piedra y madera, de dos plantas, que en la planta baja estaba la vivienda y estudio de Marceliano Santa María, el afamado artista burgalés, y que el susodicho busto apareció alojado en una de las paredes.

¿Se trata de una máscara?

Daniel nos describe la escultura como una obra hecha en escayola o yeso, hueca por dentro, enseñando el esparto o cáñamo y las tablillas cruzadas que le daban consistencia. No se trata, pues, de en rigor un busto de piedra, aunque en un primer momento así nos pareciera, sino de una especie de gran máscara que, tal vez, pudo estar destinada a ser molde en el taller de algún alfarero ¿quizá los hermanos Calvo? Solo don Marceliano nos lo podría decir, si estuviera vivo, sólo él podría decirnos si la obra la hizo él mismo o algún discípulo.

Fue una suerte que alguien de los que participaron en el derribo decidiera recuperar la interesante figura, y más aún que la expusiera al público en general en lo más alto de su bodega, porque así la podemos disfrutar todos. Ojalá se conserve muchos años.

Y hasta aquí, queridos amigos, la pequeña memoria que he podido hilvanar de un pequeño descubrimiento en una bodega de las muchas que llevamos guardadas en nuestro repleto Cajón de Sastre.


Imitación de un guerrero medieval. 


lunes, 6 de abril de 2026

“EL PARRAL”: HISTORIA, BELLEZA Y SOSIEGO

Estampa de belle époque en El Parral. (Foto: Cortés)


FOTOGRAFÍAS: El Parral (en distintos años y en distintas estaciones). 

Recientemente El Parral ha sido remozado, y eso que debemos agradecer a Patrimonio Nacional, y al dinero de todos. Muros de la cerca reforzados, puertas nuevas, merenderos nuevos, papeleras nuevas, especie vegetales nuevas y regeneración de otras existentes… en fin, una labor y un resultado que apreciamos con agrado los burgaleses que acostumbramos a pasear por este bello y entrañable remanso de paz. Y así debería seguir estando. Pero hay cafres que de respetar lo que es de todos no va con ellos y se empeñan en deteriorar lo que pillan, ya sea tronchando un arbolito recién plantado, grafiteando un reluciente panel explicativo o destrozando una papelera, que de todo hemos visto ya desde el citado remozado. Seguro que existe alguna explicación psicológica para describir esta manera bárbara de comportarse, doctores hay para el análisis. De los botellones en este lugar, y sobre todo del que es el principal de todos, mejor tratarlo con tiento, por lo que pueda servir de confrontación, pero bien estaría que se buscaran otros acomodos para no dañar un espacio singular que, por su historia y especial recogimiento, hoy en día sigue siendo el más emblemático de la ciudad. ¿Qué tal La Milanera? Al fin y al cabo, tampoco está tan separado del Parral, ¡y es muy amplio! 

Para rematar este desahogo ciudadano, dejo aquí, queridos amigos de este Cajón de Sastre, una serie de fotografías de dicho parque, tomadas en distintos años y en distintas estaciones, que nos interpelan para una civilizada conservación.


El Parral en verano


El Parral, un remanso para el sosiego de la ciudad. 
 

Nieve de verano en El Parral.


Chiviritas en El Parral.


De cuando nevaba en Burgos (diciembre de 2009).


Contraluz en El Parral.


Corriendo en El Parral.
 

Primavera en El Parral. 


El Parral y el Hospital del Rey forman un conjunto de impresionante belleza. 


Belleza de los chopos desmochados.  


viernes, 18 de abril de 2025

EL BURGOS DE MI INFANCIA, MEDIADOS DEL SIGLO XX (II)




FOTOGRAFÍAS: Foto Villafranca (Se aprecian las vías del desaparecido ferrocarril Santander-Mediterráneo). 

Hoy estamos de enhorabuena, queridos amigos de este Cajón de Sastre. Andrés Camarero, del barrio de San Pedro y San Felices, ha tenido la gentileza de enviarnos una serie de fotografías de época, de esa zona de la ciudad, que seguro va a hacer las delicias de muchos de vosotros. Para verlas todas he creído oportuno insertarlas en la entrada de este blog “El Burgos de mi infancia (Mediados del siglo XX)”, que vio la luz un ya lejano 24 de julio de 2009. Id al buscador, escribid ese título y al final encontraréis el tesoro, siete instantáneas que representan al barrio donde transcurrió mi niñez.

lunes, 9 de octubre de 2023

VARIACIONES CHINCHES Y OTRAS EXPRESIONES



FELIZ OTOÑO 2023

FOTOGRAFÍA: Color de otoñada 

Una plaga de chinches de cama se ha apoderado de París. ¡París nada menos! ¡Vaya, notición! Esto me recuerda a mi niñez, cuando en Burgos, allá por los años cincuenta del XX, teníamos que convivir con estos bichitos, que tenían la costumbre de colonizar en masa las uniones de los travesaños de las camas. Cada uno luchaba contra ellos como podía, creo recordar que en mi casa se utilizaba el zotal, aunque no estoy muy seguro de que fuera este producto. Sea como fuere, el caso es que eran una plaga y que tenerlos en casa no era plato de gusto. Afortunadamente aquello ya pasó (no sé si del todo), pero la huella de su presencia quedó anclada en nuestro vocabulario. Como muestra de lo antipáticos que siempre nos han parecido, os propongo, queridos amigos, algunas variaciones derivadas (seguro que vosotros conoceréis alguna más), cada una de ellas con el significado de incomodidad, molestia, incordio o insulto amable que lleva emparejado.

  

¡Chinche, que eres un chinche!

Eres un poco chinche, ¿eh?

No me chinches, no me chinches…

¡Ese es un chinche!

¡Pero qué chinche eres!

¡Chincha y rabia!

¡Cómo te gusta chinchar!

¡Deja ya de chincharme!

¡Me estás chinchando mucho!



                    FRASEOLOGÍA BURGALESA DE USO COMÚN

Y ya puestos en frases y expresiones de uso común en Burgos (que supongo serán iguales o parecidas a las de otros muchos sitios) os propongo también una colección que, con la ayuda de algunos amigos, he podido reunir en muy poco tiempo. Aplicarme a ello fue responsabilidad de una mujer de Castil de Lences. Os cuento: en una reciente visita a este maravilloso lugar tuve oportunidad de charlar con una de sus vecinas, una que encontré junto al arroyo cantarín que surge del convento de las clarisas. Al iniciar la charla y para romper el hielo, pensando que ello podría agradarle, le dije de sopetón:

-En qué pueblo tan bonito vive usted. El mío también es bonito.

Y ella se interesó:

-Pues, ¿de qué pueblo es usted?

-De Peñahorada -le dije.

Y ella me dijo:

-¡Bah, lo mismo tiene!

 

                         ¡Bah, lo mismo tiene!

Este “¡Bah, lo mismo tiene!”, estuvo resonándome en los oídos durante largo tiempo. Me resultaba familiar la expresión, pero hacía muchos años que no la escuchaba. Así dicho, con el “bah” delante y entre exclamaciones, su significado es bien conocido para los que peinamos canas, pero probablemente las generaciones nuevas no lo conozcan. Simple y llanamente quiere decir que ni comparación un pueblo con otro, por supuesto, en este caso, mucho más bonito el suyo. Días más tarde, comentándolo con mi amigo Miguel, se nos ocurrió que hay expresiones en el habla burgalesa que se han perdido o que están a punto de perderse. Por eso estuvimos chateándonos durante un tiempo cada vez que recordábamos una nueva. Y en esta misma dinámica, en una comida de amigos, también con canas, en la sobremesa tuve ocasión de agregar a las que ya tenía una buena partida de ellas. Reunidas todas, unas más trasnochadas que otras, tengo el placer de compartirlas con vosotros, queridos amigos, que seguro podríais aportar muchas que aquí no están.

Soy consciente de que muchas necesitarían ir acompañadas de una explicación respecto a su significado, pero eso sería harina de otro costal.

 

COLECCIÓN

¡Lo mismo tiene!; Que sea una hora corta; A bajar de un burro; Mejorando lo presente; Se me ha ido el santo al Cielo; A trancas y barrancas; ¡Figúrate!; Pues anda que tú…; ¡Ande va usté a parar!; ¡Ay que tío por dos reales!; ¡Manda huevos!; ¡Pues ándate con bromas!; ¡Ni siquiera en broma!; ¡A saber!; ¡Más te vale!; ¡Qué quieres que te diga!;Pues no sé qué decirte; ¡Ya te digo!; ¡La has hecho buena!; En el quinto pino; En el campo Lilaila; ¡Válgame el Cielo!; ¡Válgame Dios!; Ese no se anda con bromas; Si es un perro te muerde; ¡Estoy hasta las narices!; ¡Menudo fregao!; Pues ahora que lo dices…; ¡No te joroba…!; Más tonto que el que asó la manteca; Más raro que doña Mauricia; Más sordo que una tapia; Más tonto que Abundio; ¡Que Dios nos pille confesaos!; ¡Que te crees tú eso!¡Estás como una regadera!; Verdes las han segado; A la chita callando; Comer sopas y sorber no puede ser; Tienes una forma de pedir que parece que das; Como el que no quiere la cosa; No te arriendo las ganancias; Paja pal boche; Átatelo a la faja; A verlas venir; Así se las ponían a Felipe Segundo; Que si quieres arroz, Catalina; Cada loco con su tema; Qué le vamos a hacer…; Tan jodido es enero como febrero; Tente mientras cobro; Pan para hoy y hambre para mañana; Ir de picos pardos; Ni hablar del peluquín; Para ti la perra gorda; Entre Pinto y Valdemoro; ¡Mira tú por dónde!; De la ceca a la MecaNo hay dos sin tres; Contigo pan y cebolla; ¡Eso es una burrada!; Verdes las han segao; Al pan, pan, y al vino, vino; De puta a puta taconazo; Por si las moscas; Buen puñao son tres moscas; Matar moscas a cañonazos; Tiran más dos tetas que dos carretas; Por arte de birlibirloque; Que Dios te ampare; ¡Ay que joderse!; ¡Ver para creer!; ¡Si no lo veo, no lo creo!; Lo dijo Blas, punto redondo; ¡Estamos apañaos!; Cuando el río suena, agua lleva;¡Qué memoria la mía!; Éramos pocos y parió la abuela; ¡Vaya, sonó la flauta!; A tu gusto, mula, y arrastraba al amo; Me importa tres pepinos; Borrón y cuenta nueva; Donde las dan las toman; A mesa puesta; A troche y moche; A tirios y troyanos; De los suyo gasta; Consejos vendo, que para mí no tengo; Dame pan y llámame tonto; ¡Es que, a quién se le ocurre!; No sabe ni por donde le da el aire; Para que luego digas; ¡Ay, si tú supieras!; ¡Vete a la mierda! ¡Vete a freír espárragos!; ¡Vete a freír churros!; ¡Vete a tomar por culo!; ¡Vete al carajo!; ¡Vete a tomar viento!; ¡Bastante tengo yo para que encima…!; Palo y tentetieso; Sí, majo, sí, lo que tú digas; Me importa un carajo; Todo el día de aquí para allá; ¡Pues menudo es!; Cuando el río suena…; ¡Vaya, sonó la flauta!; A ese hay que echarle de comer aparte; ¡Pues ya son ganas!; ¡No te lo vas a creer!; Vaya tejemaneje que te traes; ¡Que Dios nos pille confesaos!; ¡Joder qué pintas!; Luego vienes a la hora nona; A quien Dios se la dé San Pedro se la bendiga; Se necesita Dios y ayuda; ¡A mí plin!; Me la trae al pairo; Póngame cuarto y mitad; ¡Te vas a enterar tú de lo que vale un peine!; Más tonto que mandao hacer de encargo; Más largo que un día sin pan; ¡Vaya por Dios!; A pies juntillas; Juntos pero no revueltos; ¡Menuda tremolina se ha armao! A tontas y a locas; Tirar los tejos; Tirar de la manta; No sé qué quieres que te diga; San se acabó (Sanseacabó); ¡Ojo al parche!; Le ha dado una ventolera; ¡Ancha es Castilla! Más se perdió en Cuba y venían cantando; A la chita callando; ¡Carretera y manta!; ¡Andando, que es gerundio!; Vamos a ir yendo; Dame pan aunque nunca cuezas; ¡Ni flores!; Ni puta idea!;  Pero con todo y con eso; ¡Mira tú por dónde! ¡Ande va a parar! ¡Oye, oye, para el carro! "Sin en cambio (por contra)"; ¡No te amuela...!; Se me ha ido el santo al cielo; 


jueves, 6 de abril de 2023

LA RUTA BURGALESA DE LA SEDA (III), MEMORIA DE UNA PIONERA DE LA SEDA ARTIFICIAL


Parcial de la fábrica de sedas de Burgos, ya prácticamente levantada (circa 1920).
Foto Vadillo. (Archivo Diputación Provincial de Burgos).


FOTOGRAFÍAS:
Fabrica de Sedas de Burgos (de época). Paisaje de la fábrica de Valdenoceda. Pionera de la seda (Tomadas en 1995).  


LA RUTA BURGALESA DE LA SEDA. 
MEMORIA DE UNA PIONERA DE LA SEDA ARTIFICIAL 

Memoria de la pionera Leonor

     Leonor García, de 89 años y natural de Valdenoceda es una de aquellas obreras que, habiéndose iniciado con tres de sus hermanas en la factoría de Alday,  decidió seguir la ruta de la seda por el Páramo de Masa hasta Burgos. De eso hace ya 66 años. Contacté con ella en uno de los chalecitos del barrio de El Pilar que miran al artístico caserón de la antigua Azucarera, construido en 1901 por el arquitecto Félix Landía. Todo en este lugar recuerda industrias fenecidas: sederas, hilaturas, telares, azucareras, curtidos, bombas durante la Guerra Civil... Hubo incluso, en 1915, intención de instalar junto a la Azucarera una gran fábrica para la producción de cartuchos por una sociedad metalúrgica creada con el visto bueno del "Ramo de Guerra", cuyo proyecto no llegó a fraguar debido a que la fábrica de luz "El Porvenir de Burgos" no estaba preparada para suministrar la energía que le era necesaria. 
     Podría decirse, pues, que esta zona de Burgos junto a la vía férrea fue el primer polígono industrial de la ciudad. Así lo debió entender José María Moliner, quien, según Leonor García, convenció a José Alday para que, al señuelo de que los trenes podrían entrar a la fábrica y de que los sueldos en Burgos serían bastante más baratos  ("en Valdenoceda cobrábamos 3, 50 pesetas al día y en Burgos pasamos a 1, 50") trajera la fábrica a Burgos. 
     La laboriosa anciana, primera mujer que entró a trabajar en S.E.S.A,, cuando sufrió la inesperada visita de este cronista y se vio sometida a un sorpresivo interrogatorio sobre su pasado en la seda artificial, lejos de retraerse sus ojos se iluminaron y empezó a recordar.  Y habló largo y tendido. Parecía que durante años hubiera estado esperando la visita de alguien a quien contar su historia, la de Valdenoceda y la de Burgos. "Yo me crié con los alemanes -explica-, ellos fueron quienes inventaron la seda artificial y con ellos me vine a Burgos". Se acuerda del apellido, Hattemberg ("don Ernesto") y de cómo estos ingenieros hicieron todo tipo de pruebas en Valdenoceda para la consecución de la seda artificial (rayón), "primero hicieron experimentos con harina de trigo, luego terminaron haciéndolo con papel". 


A la derecha de la carretera (C-629) se aprecian las casas donde vivieron los
obreros y obreras de la fábrica de Valdenoceda.
A la izquierda, los caserones de la propia fábrica, 
al fondo, el puerto de La Mazorra. 


     De José Alday, alma máter de la factoría del Ebro y cuyo nombre se perpetúa en el callejero de Valdenoceda, Leonor tiene un interesante y emotivo recuerdo para comprender, siquiera un poquito, el por qué del asentamiento de la fábrica en su pueblo: ""José Alday, que era de Santander, sufría mucho de reúma y los médicos le aconsejaron que cambiara de aires. Por eso sus padres le mandaron a Valdenoceda", probablemente para hacerse cargo de otra industria textil preexistente en el mismo lugar "que era de unos catalanes fabricantes de telas . Su dueño era don Magín", sigue explicando Leonor. 
     Agradece esta emérita sedera al industrial reumático que le regalara un terreno frente a la nueva fábrica "para hacerme una casita". En realidad, todas las pequeñas casas que pueden verse todavía frente a la sedera, al otro lado de la carretera, debieron pertenecer a los obreros y encargados de la fábrica.
     Con buen humor, y cierta dosis de nostalgia recuerda también la octogenaria cuando "a los más de treinta obreros y obreras que vinimos de Valdenoceda a Burgos nos alojaron en el pabellón de la Azucarera, que era de Moliner. Al principio dormíamos tirados en el suelo sobre los colchones que nos trajimos del pueblo". Pero este testigo excepcional siente una gran pena cuando revive el desmantelamiento del complejo industrial de Los Hocinos ocurrido en 1928: "Cuando se marchó la fábrica, se acabó el pueblo. A continuación se fue la fábrica de chorizos de los Uriarte, que entonces estaba allí, después se fueron las monjas del convento de Quintana, la Guardia Civil.... En fin, ahora me da mucha pena cuando me asomo al valle por La Mazorra". 




Leonor García, pionera en la seda artificial, fue encargada de la Sección del Silencio en
la fábrica de Burgos.  Tuvo a su cargo 114 "chicas". 


  "Era tal el recogimiento en la Sección del Silencio que más parecía un convento. De hecho le diré que una docena de chicas que trabajaron en ella terminaron haciéndose monjas".  




La Sección del Silencio

     Aunque no es la S. E. S. A. la protagonista de esta historia, Leonor García no puede evitar dar rienda suelta a sus vivencias en esta fábrica, pues no en vano, como ya se ha dicho, fue la primera obrera de la seda artificial en Burgos y por ello conoció los azarosos comienzos: "Echar a andar la fábrica y empezar la guerra", explica.  Y no solo eso. Durante el tiempo que duró la confrontación, en lugar de seda  "se fabricaron bombas y se trabajaba la trilita". Pero de todo su relato sobre la S.E.S.A., lo que más puede llamar la atención es su experiencia como encargada de la sección de clasificación de la hilatura: "Tenía a mi cargo 114 chicas y a mi sección se la conocía como la del silencio. En ella no se podía hablar nada porque podía haber confusiones al contar los filamentos del hilo. Era tal el recogimiento en la sección que más parecía un convento, de hecho le diré que una docena de chicas que trabajaron en ella terminaron haciéndose monjas". 

     La vida laboral de esta pionera de la seda terminó cuando S.E.S.A. llevó a cabo el traumático cierre en 1966, año coincidente con el de su jubilación.  

lunes, 3 de abril de 2023

LA RUTA BURGALESA DE LA SEDA (II). PRIMERA SEDA ARTIFICIAL EN ESPAÑA

Conjunto fabril en el desfiladero de Los Hocinos (Valdenoceda, circa 1920).
Primero fue fábrica de harinas, después fábrica de sedas artificiales,
 y más tarde sirvió como penal de presos, durante y después de la Guerra Civil.
(Foto: Vadillo. Archivo Provincial de la Diputación de Burgos),
 


FOTOGRAFÍAS: Fotos de época: Vadillo (circa 1920). Desfiladero de los Hocinos (2011).

PRIMERA SEDA ARTIFICIAL

     [...] A estas altura de la investigación sabía ya que en un primer término los caserones del Ebro fueron un importante centro de molturación harinera, y que posiblemente debido a la citada actividad textil desarrollada con anterioridad en Valdenoceda, después se convirtieron en en una fábrica de sedas artificiales. No obstante, la sorpresa mayor surgió cuando, revisando la hemeroteca de Diario de Burgos, localicé una gacetilla del 24 de julio de 1929 con el título "Una fábrica de seda artificial en Burgos", bajo el cual pude leer: "En realidad, la primera fábrica nacional de seda artificial ha sido la que instaló, y funciona actualmente en Valdenoceda de Villarcayo, la razón social Alday y Compañía. De modo que la primera fábrica nacional de seda artificial que ha poseído España ha cabido el honor de poseerla Castilla". El anterior texto se justificaba porque, según se informaba más adelante, había intención por aquel momento de trasladar la fábrica de Valdenoceda a Burgos. A este respecto, se decía  que "la Gaceta de Madrid de 20 de los corrientes nos trae la buena nueva de la autorización dictada por el Consejo de Economía a propuesta del comité regulador de la producción, por la que la Sociedad Alday y Compañía pueda trasladar la fábrica de Valdenoceda a Burgos". Así, con todos los datos obtenidos, decidí que era ya el momento de rastrear in situ el poso de la sedera en el valle de Valdivielso. De este modo, me trasladé a Quecedo, Ayuntamiento de aquella Merindad, con la esperanza de que allí habrían de darme pelos y señales de la histórica fábrica.  


Empleados de la fábrica de sedas de Valdenoceda (circa 1920).
(Foto: Vadillo. Archivo Provincial de la Diputación de Burgos).
 

     Qué equivocado estaba. Ni un solo documento sobre ella se conserva en ese Ayuntamiento. Pero la visita al pueblo de Los Cárcavos no fue del todo infructuosa:  Alcalde y secretario de la Merindad de Valdivielso me pusieron al corriente de cómo, durante los años de la Guerra Civil, e incluso algunos años después, la desmantelada fábrica y anterior molino se convirtió en un penal. Y no solo eso, me proporcionaron también nombres de personas mayores del valle que trabajaron en la seda y que podrían ofrecerme jugosas informaciones. He aquí alguna de ellas:  Gaspar Gómez, de 77 años y vecino de Quecedo, que podría instruirme sobre el tema del penal; Celestino de la Torre, de 95 años y vecino de Condado, que hizo portes con su camioneta para la fábrica; y Heliodoro Diego, de 92 años y residente en Valdenoceda, que trabajó durante nueve años en la hilatura de la sociedad Alday.    


Río Ebro y desfiladero de Los Hocinos, maravilloso paraje para la suavidad de la seda.


Testigos de la historia. 
Celestino de la Torre sacó su carné de conducir estando en la Guerra de África.  Con su camioneta ayudó a trasladar la fábrica de Valdenoceda a Burgos. 

     Por haber dedicado toda su vida al transporte, tanto de viajeros como de mercancía, el nonagenario Celestino de la Torre goza en el hermoso valle de Valdivielso de una enorme popularidad. Disfruta también de una envidiable salud y excelente humor, y afirma tener solicitado, "no se si me lo aprobarán", llegar a los cien años. Camino de ello lleva. Y es que, comenta ufano, "le voy a decir una cosa: yo he llevado a muchos  enfermos a los hospitales de Burgos, pero yo nunca he he hecho noche en ningún hospital".
     De su ajetreada vida como transportista, entre otros viajes "hacía el servicio diario entre Valdenoceda y Oña". Recuerda que "la  primera camioneta que se vio en el valle fue la mía; me costó 3000 pesetas y se la compré a a Quintanilla, en la calle de la Paloma de Burgos. El carné lo saqué en el año 21 (1921), estando en la Guerra de África". Precisamente, de su paso por el ejército  recuerda que "cuando el Desastre Annual, yo estaba pasando la mili en el castillo de Burgos, de donde me llevaron a Melilla. Allí estuve tres años,  en el Gurugú". Y del castillo de Burgos le diré que lo que más recuerdo es la cantidad de chinches que había y las subidas y bajadas al río Arlanzón para dar de beber a los mulos del cuartel".
     Celestino tiene, pues, tres temas fundamentales en su relato: la conducción, la guerra de África y la famada fábrica de carros de Condado, que perteneció a su familia. Tres recuerdos, tres pasiones. Y una más: su esposa, María Alonso de Armiño, que llegó de la Pampa Argentina y con la que lleva en matrimonio la friolera de 63 años. Por eso, de no ser reconducido en su discurso, difícil habría sido llegara la fábrica de sedas del Ebro, motivo de mi entrevista con él.  Así, a duras penas pude "extraerle" que se instalaría sobre 1918" y que "en aquel tiempo trabajarían en ella más de cincuenta operarios, todos ellos procedentes de los pueblos del valle". Explica, así mismo, que "la fábrica tenía un camión de ruedas macizas la con el que transportaba los productos. Yo mismo hice portes hasta Briviesca, de donde se llevaban a Barcelona; en incluso, cuando se desmontó la fábrica, ayudé a a llevar la maquinaria a Burgos, a la Azucarera". 


La fábrica de los Alday en Valdenoceda tenía cuatro telares.

                      
     Una cosa estaba ya suficientemente clara: la fábrica de sedas artificiales de Valdenoceda se trasladó a Burgos, a las antiguas instalaciones de la Azucarera, situadas junto a La Milanera. Esto me lo confirmó también Heliodoro Diego, natural de Condado y vecino del barrio de Enmedio, de Valdenoceda, que habiendo entrado a trabajar en la fábrica del Ebro a los 16 años, asegura que los caserones que ahora se ven "pertenecen a la fábrica de harinas y que después se aprovecharon para la de sedas"; y algo más: "En la fábrica, que tenía cuatro máquinas de hilar, se trabajaba a relevos, los hombres en tres turnos y compaginando con las tareas del campo, y las mujeres solo por el día". Tampoco había ya duda, a estas alturas de la investigación, de que la Sociedad Alday y Compañía, de Los Hocinos pasó a convertirse en la hoy  también desaparecida S.E.S.A (Sedera Española S.A.), de Burgos, la primera fábrica de importancia instalada en la capital y que tantas expectativas llegó a crear entre la clase trabajadora. 
     Heliodoro me había advertido de que con la marcha de la fábrica de Valdenoceda muchos obreros y obreras del valle que trabajaron en ella se fueron también a Burgos, una circunstancia que me hizo pensar en que tal vez sería más fácil contactar con obreros de la vieja fábrica en la capital burgalesa que en el pueblo de debajo de la Mazorra. Así, pues, decidí que el paso siguiente habría de ser la localización de jubilados de la S.E.S.A. en el Barrio del Pilar, allí donde todavía se alzan dos grandes chimeneas como testigos del azúcar y de la seda artificial.  

Continuará: 

lunes, 8 de noviembre de 2021

DE NUEVO CASA LA VEGA, UN DIBUJO APROXIMADO DE CÓMO PUDO SER EN ORIGEN ESTA CASA DE RECREO DE LOS CONDESTABLES DE CASTILLA


Vista aérea de Casa la Vega en tiempos modernos  

Columnas hexagonales y arcos conopiales en
galería de Casa la Vega

Imagen aproximada del Casa la Vega en tiempos de Juana I de Castilla
Interpretación y croquis de José Muñoz Domínguez 


FOTOGRAFÍAS: Aspectos de Casa la Vega (Tomadas en distintas fechas)

 

Lo expuse y propuse en 2002, allí donde creí que debía hacerlo, pero nadie tuvo en cuenta mi humilde opinión. Sugerí que la ya desaparecida Casa la Vega, o algún testimonio de ella, se convirtiera en un hito y referente de la ruta cultural que ahora se está creando en torno al viaje que hizo la reina con el cadáver de su marido Felipe el Hermoso por los campos del Arlanzón y del Cerrato. Pero pudieron más los planes de desarrollo urbanístico que los idealismos históricos, y de Casa la Vega hoy no queda nada, ni rastro, sólo su recuerdo en la memoria de muchos burgaleses y en los archivos.

Casa la Vega fue en tiempos una finca de recreo de los Condestables de Castilla a las afueras de Burgos, junto al río Vena. En una de sus dependencias se alojó la desventurada reina Juana I de Castilla, durante casi dos meses y tras la muerte de Felipe el Hermoso, hasta que partió hacia la Cartuja de Miraflores, el 20 de diciembre de 1506, dispuesta a recuperar el cadáver de su marido y emprender con él el viaje más alucinante que imaginar se pueda (Ver en mi libro “El año de la Gripe” el itinerario completo que hizo la reina).

 

Lo anterior fue escrito en una entrada de este blog del 4 de septiembre de 2019. En ella aportaba sendas cartas al Alcalde de la ciudad y al Delegado Territorial de la Junta, ya ha llovido desde entonces. Mi denuncia pública sobre la triste  desaparición de Casa la Vega motivó que muchos lectores escribieran a Memorias de Burgos ofreciendo sus comentarios, y lo que es más importante, aportando fotografías inéditas y algunos datos sobre Casa la Vega que desconocíamos, todo lo cual fue publicándose en nuevas entradas.

En estos días, desde Segovia me han llegado dos interesantes comentarios y generosas aportaciones de José Muñoz, un antiguo seguidor de esta bitácora que lleva trabajando años en tesis doctoral sobre las Casas de Recreo Hispánicas. Ha de llenarnos de gozo que, como otros seguidores que abrieron sus archivos y nos hicieron partícipes de ellos, haya tenido la generosidad de enviarnos un croquis sobre cómo pudo ser Casa la Vega en tiempos de Juana I de Castilla. Probablemente sea una visión un tanto hipotética, pero no debemos olvidar que José Muñoz ha investigado mucho hasta llegar a su conclusión planimétrica; debemos por ello tomarla como un testimonio de suma importancia, pues quizá constituya la primera imagen veraz de Casa la Vega en su origen.   

Por su interés, reproduzco aquí los dos últimos comentarios que me han llegado de José Muñoz junto con su espléndido y sugerente dibujo. Así mismo, incluyo también otras fotografías que me fueron enviadas en fechas pasadas para contextualizar dichos comentarios.

 

COMENTARIOS AL BLOG DE JOSÉ MUÑOZ

“Buenas tardes. Soy José Muñoz otra vez y espero poder aportar algo más sobre la Casa de la Vega en la parte que dedico en mi tesis doctoral. Como me ocupa de muchos otros ejemplos de casas de recreo hispánicas, la tesis está resultando la historia interminable, pero esta parte burgalesa está casi terminada. Precisamente estaba actualizando algunas referencias sobre la Casa de la Vega cuando me he topado con la aportación que aquí hace Ángel Cossío y me gustaría contactar con él para conocer algún detalle (el plano y descripción de 1909 sería providencial para mi trabajo). Debo decir que en mi texto ya incluía la mayor parte de los datos que él ofrece, aunque no coincido en la valoración: considero de mayor interés este conjunto de recreo, una de las obras clave en nuestra arquitectura de placer, bien diferente de la palaciega”.  festinalente@hotmail.com /5 de noviembre de 2021". 


Casa la Vega antes de su demolición

"Hola, de nuevo , Elías. Como he comentado recientemente en tu estupendo blog estoy actualizando datos sobre diversos casos de estudio de mi tesis doctoral y, en lo que respecta a la Casa de la Vega burgalesa, compruebo con satisfacción que el tema sigue interesando y que se dispone de nuevo material gráfico. Hoy me he topado con la espléndida imagen del pórtico que publicaste en abril de 2020 y veo que coincide con mis datos y con la hipótesis que manejo desde hace años, así que me decido a enviarte un croquis que hice un año antes de que publicases tal fotografía y en el que verás dónde situaba yo ese pórtico y la probable galería superior: al parecer no me equivocaba. No sabía entonces que el cierre de los vanos se realizaba mediante dinteles conopiales y no mediante los arcos escarzanos  que puse entonces, asimilando el diseño del pórtico  y galería de la casa suburbana de los Fernández de Velasco al de sus equivalentes en el palacio urbano del linaje, la fachada de la Casa del Cordón orientada hacia el jardín.  Si te parece de interés, publica el croquis junto con estas observaciones: el jardín o huerta trasera sería algo más extenso por el sur (parte inferior del dibujo); en el recinto delantero sólo habría un palomar (probablemente el situado en el ángulo sur); los ventanales serían mucho más pequeños y discretos. El nuevo material gráfico me permite redibujar esta hipótesis de forma mucho más certera, con lo que podré dar por terminada esta parte de mi tesis. Un abrazo grande desde Segovia. José Muñoz". 


ULTIMO COMENTARIO DE JOSÉ MUÑOZ 

REFIÉRESE AL ASPECTO PRIMIGENIO DE CASA LA VEGA 

"Buenas tardes. El dibujo que publica ahora Elías es de 2019, a quien agradezco su difusión, y recoge lo que entonces sabía sobre este ejemplar tan interesante de casa de recreo o de placer hispánica, pero prometo una versión actualizada dentro de unos días, gracias al nuevo material gráfico también publicado en este blog y otros documentos. Quizá la mayor diferencia entre mi hipótesis gráfica y lo que recuerdan los burgaleses es el cerramiento y recrecido del inmueble por su parte delantera, mucho más reciente. En realidad la Casa de la Vega primigenia, la que fue construida por los condestables en torno a 1484-1492 y conocida por la reina Juana poco después, se encontraba en la parte trasera y se mostraba con el característico esquema en "U" de la casa de placer hispánica, formada por una crujía central con galerías entre cuerpos macizos laterales: así consta en documentos antiguos y, por lo visto en la fotografía de 1924, todavía quedaba algo de ello en las primeras décadas del siglo XX. Saludos. José Muñoz". 

jueves, 5 de agosto de 2021

EMILIO ARCE, MEMORIA DE VILLARGÁMAR (y IV)

 

FOTOGRAFÍAS: Hospital del Rey (Tomadas en 2021 y circa 1970)


Segundo año del Covid. Como culminación de la serie de entrevistas que en este verano he mantenido con Emilio Arce, en su casa y en su huerta de Villargámar, os traigo hoy, queridos amigos de este Cajón de Sastre, algunas jugosas noticias sobre la estancia en el hospital del Rey de las tropas marroquíes-musulmanas, combatientes en nuestra malhadada Guerra Civil y heridas en combate. Emilio tenía 12 años cuando estalló el fratricida conflicto, por eso sus recuerdos son bastante nítidos y por eso valiosos testimonios para la historia del mismo en Burgos, y por supuesto para la del barrio. Algunos hechos descritos parecen salidos en clave de humor, y quizá por ello menos creíbles, pero el nonagenario de Villargámar, testigo directo por ser vecino de dicho hospital, es sin duda un preciado referente y a tener en cuenta.


Puerta de Romeros, circa 1970



EL HOSPITAL DEL REY FUE “HOSPITAL DE LOS MOROS”

Como “moros” designa Emilio a aquellos combatientes musulmanes heridos en la contienda civil, siguiendo con una tradición definitoria muy española, por eso no resulta extraño que al referirse al Hospital del Rey lo haga como Hospital de los Moros: “Ese era el Hospital de los moros; ahí traían a todos cuando les herían en la guerra, ahí venían a curarles; eran soldados normales, dormían en el Hospital, en barracones” (estos "barracones" a los que se refiere Emilio deben ser las aulas que hoy miran a la Facultad de Económicas). 


“MORIR EN ESPAÑA Y RESUCITAR EN ÁFRICA”

            Emilio recuerda una expresión que yo mismo he registrado en otros lugares de Burgos donde tuvieron lugar batallas en las que participaron tropas marroquíes: “Dice que decían algunos: morir en España, resucitar en África. Eso lo decían muy a menudo cuando estaban aquí, en el hospital, porque traían los heridos aquí, al hospital. Eso decían ellos, pero, ¡joder!, entonces, cuando llegaba uno cojo, que llegaba y le cortaban una pierna, iban allí y…; les habían matao y resulta que no querían volver ninguno allí, [porque] no resucitaban como decían ellos”.  


HERIDOS POR LAS PIERNAS, SE PONÍAN EL GORRO EN EL PIE

            Es bien conocida, en cualquier guerra,  la argucia utilizada por algunos soldados poco beligerantes de  pegarse un tiro en el pie para ser llevado a un hospital y librarse de una posible muerte en batalla. Emilio nos lo cuenta así: “Los heridos [que llegaban al hospital] casi todos [era] por las piernas, porque cuando la guerra se ponían el gorro en el pie, pa que tiraran al pie y no les diera en la cabeza, pa irse a su tierra después. Casi todos era de las piernas de lo que estaban heridos. Al atacar, ponían el gorro en el pie, y por eso la mayoría venían aquí [al hospital] heridos por las piernas”. 


SE BAÑABAN EN LA FUENTE EL SAUCE

[Los “moros”] venían a bañarse a una fuente que tengo yo ahí, en la Fuente el Sauce [de la Granja Villargámar], porque era una Poza grande, que tendría dos metros de larga o así. Y yo les veía como se bañaban”.


FUMABAN MUCHO HACHIS 

“Fumaban mucho hachís, con pipas de esas, más largas que… [Fumaban] cuando salían por la calle, con una pipa más grande que la madre que la parió. Todos salían del hospital con la cachimba esa, y por aquí, por las afueras.  Llevaban turbantes, y se ponían unos pantalones que detrás tenían mucha culera, así venían vestidos todos, y con una capa”. 


Santiago Matamoros tuvo que ser cubierto para evitar que le apedrearan 

  

 

TIRABAN PIEDRAS A SANTIAGO MATAMOROS. HUBO QUE TAPAR LA FIGURA ECUESTRE   

Existe a la entrada del primer patio del Hospital del Rey la típica figura ecuestre de Santiago Matamoros, en acción de eso mismo, la de matar moros. Y eso, al parecer, no debía agradar mucho a los hospitalizados musulmanes, que según Emilio, no dudaban en apedrearla. Así nos lo cuenta el de Villargámar:  “Lo que más les llamaba la atención [en el hospital] era el Santiago Matamoros, que tuvieron que taparle con un biombo, pa que no chillaran [los moros], porque si le ven la armaban cojonuda, igual tiran la iglesia y todo, y por eso pusieron unas chismas de chapa, de un cajón de chapas. Lo puso el Gobierno, los que mandaban con Franco. Le tuvieron que tapar porque ellos conocían [lo que representaba Santiago], y tiraban piedras contra él, eso lo he visto yo, ¡Si yo tenía ya doce años cuando la guerra! [No le dañaron] porque en el momento que vieron que le tiraban piedras y eso, pues le taparon”.    


JUGABAN AL FÚTBOL CON PORTERÍAS RENACENTISTAS

            Cuando Emilio era niño el Hospital del Rey ya no era la importante institución que fue, ni mucho menos, los freires comendadores que históricamente estuvieron a su cuidado ya no ejercían desde que las órdenes religiosas fueran disueltas y las atenciones de la institución benéfica fueran decayendo. Así parece desprenderse de lo que leemos en el Diccionario de Pascual Madoz: [el Hospital] “ofrece una situación amenísima al filósofo, al poeta y al anticuario”. Sobre esta decadencia resultan gráficos también los recuerdos de Emilio cuando rememora cómo jugaban al fútbol en el primer patio: “Jugábamos al fútbol en este patio. Aquí en ese arco [señala una portada renacentista], esa era una portería, y la otra era [la que está] debajo del caballo de Santiago”.


Portada renacentista. Sirvió como portería de fútbol.



Misma portada en los años setenta.
"Ofrece una situación amenísima al filósofo, al poeta y al anticuario".  

 

NOTA: Mi admiración, agradecimiento y respeto a Emilio Arce Vallejo, por su apego a la tierra y al esfuerzo y por su inestimable generosidad al haberme hecho partícipe de sus recuerdos y vivencias.